Militar en la bondad. Autor: Iván Uranga

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“Si Dios es la montaña, la siembra, el río, el amanecer, la flor o el colibrí,
¿Para qué lo llamo Dios? mejor lo llamo mar, sexo, atardecer o selva,
 si se me presenta como ternura es porque quiere que yo lo conozca así y yo lo obedezco.
¿Acaso sé más yo de Dios que Dios de sí mismo?
Lo obedezco viviendo espontáneamente como uno que abre los ojos y ve
 y lo llamo flor, monte, claro de luna, resistencia o colibrí
y lo amo sin pensar en él y lo pienso con mi consciencia y convicción,
¡Y ando con él a todas horas!”
.

Ser bueno significa que tenemos una inclinación a hacer el bien, el problema es que según las religiones, hasta la obediencia es bondad, cuando no alcanza a ser ni siquiera un valor, la obediencia al igual que la lealtad es en el mejor de los casos una característica de los perros y de algunos humanos, en la actualidad existe un parámetro muy claro de qué es lo bueno, como lo demuestro en mi artículo “Manifiesto por la Tierra” (https://julioastillero.com/manifiesto-por-la-tierra-autor-ivan-uranga/) si hacemos algo a favor de la Tierra (no si pensamos, no si damos like o decimos que me gusta en la redes sociales) sólo si hacemos acciones concretas a favor de que la vida en el planeta Tierra continúe, somos buenos, si sólo vemos, si no nos comprometemos con nosotros y por los otros, si creemos que con dar clicks en nuestros dispositivos electrónicos estamos “haciendo”, estamos mal y hacemos mal. La comprensión de lo bueno y de lo malo es inherente al pensamiento natural de los seres humanos tal como lo comprendió y proclamó Rosseau, al igual que Voltaire a finales de 1700 y principios de 1800. La bondad entiende de la igualdad civil y de la igualdad natural; no concibe la libertad sin la igualdad civil, pero la bondad requiere de información, de conciencia y congruencia. Es prioritario entender que la bondad es militante, que así como alguien elige su religión o su equipo de futbol, debemos optar por la bondad, no por ignorancia o estupidez, sino porque sabemos el alcance de la maldad. Militar en la bondad se ha convertido en la única forma posible de transformar. Si todas y cada una de nuestras acciones no genera un bien a todo lo vivo estamos alimentando “al lobo malo”. Necesitamos la devoción que le mostramos a nuestras creencias y la pasión que le ponemos a nuestros gustos aplicadas a nuestras acciones; conciencia, conciencia, conciencia de lo bueno, la convicción total de que si no hacemos por lo bueno ya, no hay otra oportunidad y optar por lo bueno no requiere ni debe tener absolutamente ninguna retribución que no sea la posibilidad de ser mejores seres humanos a través de nuestras acciones.

Una característica de quienes hacemos cualquier forma arte es que no nos gusta la realidad como es, así que juzgamos la existente con nuestras obras e intentamos construir nuestras propias realidades, pero no existe nada más cercano a la verdad que la poesía, la poesía roza la esencia de lo humano y lo divino en formas literarias que no pudieron encontrar su voz en la palabra, se cuelga del ritmo, de imágenes, formas, analogías, metáforas y sinestesias para lograr sonidos que sólo el alma de la conciencia universal puede darle sentido a través de sensaciones, por lo que la poesía no es sólo palabras o escritos, es música, es danza, teatro, pintura, escultura, imágenes fijas y en movimiento y miles de formas creativas más, hasta la consciencia, la congruencia y la militancia son poesía. Y nombro a la poesía ahora, porque en un mundo tan acelerado, tan inmediatista, en donde la mayoría de nuestros jóvenes quieren síntesis y no análisis, la poesía es la más pura forma de la síntesis de nuestra realidad y de nuestros anhelos y puede ser la nueva ideología de vida que necesita la humanidad, es ahí en donde seguro encontraremos la fundamentación para lo que requiere la defensa de todo lo vivo en el planeta.

Las izquierdas y las derechas, los religiosos y ateos, feministas, defensores de los derechos humanos, antirracistas, los antiislamófobos y todos los gobiernos progresistas: torturaron, segregaron, despreciaron, persiguieron, encarcelaron y asesinaron a millones de personas por motivos políticos, físicos, raciales o de fe, en nombre de la humanidad. Y destruyen todos lo vivo y lo siguen haciendo, porque la bondad requiere conciencia, información, convicción y un despago total del poder.

Necesitamos despegarnos de la falsa percepción estética y de la belleza por todo lo que nos ha costado como humanidad. En nuestras sociedades el creer que lo “bueno”, lo “mejor” o lo “bonito” son los conceptos a alcanzar para lograr el “éxito en la vida” nos ha llevado a destruir lo natural. Las aspiraciones humanas se reducen a “tener” una “buena” casa, un “buen” trabajo, una “buena” pareja, un “buen” auto, “buenos” hijos y hasta un “buen” perro, para llegar a una “buena” vejez, después de haber tenido un “buen” vivir en el que buscamos lo “mejor”. Como lo planteamos en el artículo “Almanauta; entre la belleza y lo sublime” (https://julioastillero.com/almanuata-entre-la-belleza-y-lo-sublime-autor-ivan-uranga/ ).

Necesitamos cultivar la ternura porque la ternura es el abatimiento del ego, los seres humanos realmente tiernos se entregan al otro sin simulaciones, es la forma desnuda del amor. Si existe algún elemento de belleza propia de los seres humanos es, sin duda, la ternura. La ternura es la expresión más serena, bella y firme del respeto y el reconocimiento. La ternura expresa además la calidad de una relación, es bueno el sexo con ternura, pero la ternura sin sexo es sólo amor, entrega, solidaridad y es (hay que decirlo) la forma más pura del ego, es acariciar tu esencia a través de una acción buena para el otro. Como lo planteé en el artículo “La Ternura” (https://julioastillero.com/la-ternura-autor-ivan-uranga/).

Se trata de entender que a la vida llegamos con la maleta vacía, en la primavera la exploramos, la disfrutamos, aprendemos y jugamos con ella, en el verano la llenamos con todo aquello que encontramos: colores, sonidos, sensaciones y cosas; maleta que en el otoño debemos ir vaciando con ternura, pasión, solidaridad y desapego total, para poder llegar al invierno ligeros, con la maleta vacía. “La Maleta” (https://julioastillero.com/la-maleta-autor-ivan-uranga/)

En todo caso la primera posibilidad de un amor eterno y bien correspondido siempre está a la mano y es amarnos. Después procurar amar todo lo que hacemos, hacer solo lo que amamos, seguro que viviendo así, nuestra materia encontrará la compatibilidad armónica con otra materia que con un poco de paciencia y mucha determinación llegará, y si ya llegó, no olvide que debe cultivar y respetar ese amor, procurarlo todos los días, porque como cualquier ser vivo si no siente la luz, no bebe y se alimenta, se muere.

Todo lo que hagamos en torno al amor el universo lo agradece y no es por una percepción filosófica sino física, todas las partículas emanadas del amor se transforman en una materia nueva que formará parte de otro ser ¿y qué materia no querría estar formada de partículas de amor? Nunca olviden que somos luz y energía dentro de un envase temporal llamado cuerpo. “¿Qué es el amor?” (https://julioastillero.com/que-es-el-amor-autor-ivan-uranga/).

Debemos entender nuestra la existencia finita de nuestro ego, la percepción de la muerte no es sólo una ocasión festiva y la oportunidad de ser parte de otra materia, otro espíritu y otra energía (toda la materia y energía es la misma desde el origen y sólo se va transformando a lo largo de la historia del universo, el observar a la muerte de forma permanente nos da la posibilidad de saber qué es lo realmente importante de la vida y tomar las decisiones más justas, porque nos libera de las necesidades creadas por el paradigma consumista y se vuelve importante cultivar la tierra, el cuerpo, la mente y el espíritu y las relaciones se basan en el respeto a la vida y a todo lo que da la vida, como la tierra, la lluvia, el sol, las estrellas, el viento, el movimiento, los animales, las plantas, los microorganismos, las piedras y las sensaciones; sabemos que la muerte no existe, lo único que se pierde cuando dejamos de existir es el ego.

La energía, las emociones y los pensamientos también son materia, son pequeñas partículas que se expanden de nuestro cuerpo e interactúan con todo lo que nos rodea, así como todo los que nos rodea, animales, plantas, piedras, viento, agua, mar, río, lluvia, el universo completo interactúan con sus propias partículas con nuestro cuerpo; cada vez que un ser deja de existir no muere nunca porque toda su materia, sus partículas de energía, emociones, pensamientos y espíritu pasan a formar parte de otra vida, lo único que fenece es el ego, es la percepción del yo, con respecto a todo lo demás, es decir, cuando dejamos de existir siempre trascendemos y esto no es una percepción filosófica sino física, toda la materia se transforma, lo que sí (hasta hoy) puede caer en el campo de la filosofía es cómo es que queremos trascender, si nuestro ego sólo se ocupó de nosotros seguro que nuestra materia pasará a ser parte de un ser mezquino, rastrero o un político partidario, pero si nuestro ego se expandió para que nos preocupara el otro, el vecino o el que vive del otro lado del mundo, los animales, las plantas, el aire, el agua y hasta las piedras y nos solidarizamos con convicción y acción para buscar un mundo bueno, nuestras partículas buscarán un buen hogar en algún ser noble, tal vez mar, tal vez viento, montaña, estrella o universo, (https://iuranga8.wixsite.com/ivanuranga/el-ego) todo lo demás pasa a ser parte de otra forma de vida, nuestra materia, nuestra energía, nuestro amor, nuestra ternura, nuestra paz o nuestro odio serán energía que sirva para que el universo siga con o sin la especie humana. Te proponemos que te apropies de tu persona, que hagas consciente todo tu consumo, que aprendas el arte de sanar y que valores cada acción de vida. Tú decides qué aportarás al universo. “El arte de sanar y la muerte” (https://julioastillero.com/el-arte-de-sanar-y-la-muerte-autor-ivan-uranga/).

Debemos darnos a los otros, a los problemas de los otros, por solidaridad, por nosotros mismos, porque nos afecta, no por hacer un favor, el favor no debe existir, el favor corrompe el futuro, la gente por pagar un favor, por no ser ingrata, es capaz de mentir, de engañar, de comprometer su integridad, su dignidad, su respeto y su futuro. El primer paso en entender que cuando hacemos algo por alguien siempre lo hacemos por nosotros mismos, la diferencia es donde radica nuestro yo, si éste sólo te da para preocuparte por lo que pasa en tu casa, pues harás cosas para estar bien en tu casa, pero si a tu yo le afecta lo que pasa con tu vecino y lo que le pasa al que vive al otro lado del mundo, entonces tu yo deberá hacer cosas que ayuden a los que están al otro lado del mundo, pero lo harás no por lo demás, lo harás por no sentirte mal, para estar bien tú y tu ser interior, es decir tu yo. “Todos somos bipolares” (https://julioastillero.com/todos-somos-bipolares-autor-ivan-uranga/).

El problema es el modelo de desarrollo en el que nos han metido, en donde se van por el excusado 50 litros de agua diarios por persona en lugar de usar baños secos y hacernos responsables de nuestros deshechos para devolver a la tierra lo que tomamos de ella. Preferimos cerrar los ojos. Es una gran bestia que se devora la cola a sí misma, nos han creado la necesidad del consumo como estrategia de control, y nos han vendido la idea del dinero como dios todopoderoso, –les recomiendo leer este hipervínculo “la riqueza es nuestra, el dinero es de ellos”–. Al sistema dominante lo que le interesa es tener el control sobre todo y sobre todos, a los dueños del sistema no les interesa ni la Tierra ni el futuro, es el hiperego que requiere satisfactores inmediatos en tanto lo finito de su existencia, así como algunos gozan hablando a multitudes que los aplaudan, otros que ya saben que no les aplauden gozan acumulando riquezas y comprando afectos, su vacío es tan grande como la cantidad de poder y riqueza acumulada, ¿o para qué quieren tanto reconocimiento, tanto aplauso, tanto dinero? “Autonomía y permacultura” (https://julioastillero.com/autonomia-y-permacultura-autor-ivan-uranga/).

Hoy somos más de 6 mil millones de personas, ya no es necesario reproducirnos en masa, y las mujeres ya no necesitan a un macho que las alimente, es decir; las condicionantes biológicas y sociales que justificaban el auto-sometimiento no existen, la monogamia ya no es necesaria y el soporte social de los individuos ya no radica en una familia, cada uno puede construir su entorno social de convivencia y soporte social como le convenga. El placer no depende de qué sexo sea el otro, los espermatozoides y los óvulos se pueden comprar y los vientres se pueden rentar. Es decir, existen todas las condiciones para que la libertad reproductiva sea una realidad. “¡Cuánto vale un óvulo!” (https://julioastillero.com/cuanto-vale-un-ovulo-autor-ivan-uranga/)

Somos lo que consumimos y para comenzar a ser buenos con nosotros mismos, debemos tomar la rienda de nuestra alimentación y nuestra salud, no hay mejor remedio que comer autonomía, es decir, de nuestros alimentos sembrados, cuidados y cosechados por nuestras manos, sin transgénicos, sin agroquímicos, sin el estrés de la violencia y sin alimentos chatarras, en armonía con la Tierra y si algo nos hace daño nada nos alivia mejor que un té preparado con el amor y la sabiduría de nuestros antiguos, llevado con ternura por nuestros seres queridos. Debemos cambiar el concepto del salud por el de sanar. “México, el país de los remedios.” (https://julioastillero.com/mexico-el-pais-de-los-remedios-autor-ivan-uranga/).

Debemos apropiarnos de nuestro aprendizaje, tenemos miles de referentes en nuestras culturas originarias, en donde el aprendizaje se da de uno a uno, dependiendo el interés y las necesidades del medio. La figura del aprendiz se debe recuperar, con la gran ventaja del conocimiento universal y la tecnología, el maestro debe ser un excelente agente motivador del conocimiento y el mejor de su comunidad en su área, para que forme con la congruencia de sus hechos. Convirtiendo al maestro en el aula y toda la comunidad en la escuela, por lo que cada rincón del medio debe estar lleno de cultura viva que permee y revolucione de forma permanente su medio. La formación básica es responsabilidad de la comunidad, y la especialización en el área de interés del aprendiz debe darse a través de la ejecución de un proyecto en la comunidad, creando los mecanismos institucionales para la certificación de aptitudes, actitudes y conocimientos, para cuando el aprendiz lo requiera  para efectos externos a su comunidad. “Educación sin escuela, aprendizaje sin educación.” (https://julioastillero.com/educacion-sin-escuela-aprendizaje-sin-educacion-autor-ivan-uranga/).

Nos estamos extinguiendo con nuestro lenguaje, usemos las palabras, todas, no existen buenas o malas palabras, las palabras están ahí inocentes e inmaculadas, para que les pongamos el tono que deseemos, usémoslas todas sin miedo y cuando puedan atrévanse a escribirlas todas con orden o sin él, seamos todos, nombradores del universo. “El Nombrador de las cosas” (https://julioastillero.com/el-nombrador-de-las-cosas-autor-ivan-uranga).

Necesitamos feminizar el quehacer humano comenzando por la política, el problema más fuerte es cuando las mujeres acceden al poder político, perpetúan las actitudes machistas, porque el poder está diseñado por y para el pensamiento masculino. La feminización no tiene nada que ver con que los partidos políticos tengan más mujeres en cargos de representación, los gobiernos más funcionarias o los consejos de administración de las empresas más mujeres. Claro que eso es importante y es necesario. Pero feminizar la política va mucho más allá de hablar de igualdad o equidad de género, o de plantearse quién va a limpiar el excusado en casa. La feminización tiene que ver con la forma de construcción del pensamiento de una sociedad para la transformación de la patria, es decir, se trata de construir una matria. “La Feminización de la Política” (http://cort.as/-KQ2u).

Identificar nuestros micromachismos y eliminarlos debe ser un trabajo cotidiano porque van más allá de lo que nuestro grado de consciencia nos deja ver en nuestras relaciones íntimas, familiares, afectivas, laborales, sociales, lúdicas y políticas. Desde mi punto de vista uno de los principales problemas radica en el concepto mismo de ser mujer como lo planteo en el artículo “Ser mujer es un crimen” (https://julioastillero.com/ser-mujer-es-un-crimen-autor-ivan-uranga/) porque son muy pocas las compañeras que han podido erradicar de su subconsciente la idea de ser una princesa, una dama o una madre y aún con procesos personales de crecimiento siguen tratando o queriendo ser tratadas como damas, sin entender que este es un concepto medieval que implica el que deben ser “conquistadas” es decir, tomadas como un pueblo o un castillo como trofeo con las armas de un “caballero”, que actualmente ya no son espadas sino el dinero, las flores y atenciones que las colocan como objetos preciosos (tú como gema preciosa, como divina rosa, valiosa de verdad), y añoran la caballerosidad y las flores, las serenatas y la conquista y después se indignan por ser tratadas como objetos y ser guardadas en un estuche llamado hogar. “Micromachismos” (http://cnpm.mx/2019/03/15/micromachismos/).

Aprópiate de tu trabajo porque el principal problema es que todo modelo económico está diseñado para ser empleado de otro, todo el esfuerzo del gobierno es para que todos sirvan a otro, trabajar para otro, que con tu trabajo y esfuerzo obtiene ganancias; y aquí apareció el pecado original de la economía capitalista “la ganancia”, es esta maldita palabra del diablo la causante de todas nuestras desgracias, porque la ganancia es un beneficio económico por encima del costo y nunca pierde, así de absurdo como suena, para el capitalismo si está en riesgo la ganancia, despiden personal, bajan sueldos, piden rescates financieros y hasta se declaran en quiebra con tal de no perder. “Como vivir sin empleo y ser feliz”  https://julioastillero.com/como-vivir-sin-empleo-y-ser-feliz-autor-ivan-uranga)

La mejor definición de maldad que te puedo compartir es: hacer daño consciente. Quien daña a la naturaleza, a la madre tierra, al planeta, a todo lo vivo, al otro y a sí mismo sin saber, sólo es ignorante, no es malo. El único sistema de creencias, cosmovisión, texto, lugar sagrado, profecía, ética, moral, pensamiento o sentimiento trascendental o espiritual, por sobrevivencia, la única filosofía posible es la bondad. Por lo que militar en la bondad es todo menos estupidez o cobardía, se necesita toda la fuerza y el valor, para romper los paradigmas impuestos: es estudiar, investigar, conocer, saber, trabajar, luchar y ser congruente siempre, así que la única forma de militar en la bondad es hacer de tu vida de forma permanente una construcción consciente.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga

@CompaRevolución

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