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Cambio político y sindicatos. Autor: Alberto Carral

Sin alcanzar un consenso, el inicio de la transición a la democracia en México es fechado por académicos e intelectuales en el último tercio del siglo XX. Una parte de los especialistas sitúa el comienzo de este proceso de cambio político en el mítico movimiento estudiantil de 1968; el bloque dominante de intelectuales y analistas, por su parte, ubica el arranque de la transición democrática en el año 1977, con la primera reforma electoral que condujo el país hacia la pluralidad político-partidista. El debate con esta segunda postura es que coloca en el centro de la transición el sistema de partidos, sin considerar que la configuración del sistema político mexicano descansaba no sólo en la existencia de un partido casi único, sino también en la presencia de estructuras corporativas bien aceitadas y habilitadas para incorporar cuadros dirigentes, capital social y recursos económicos.

Durante la discusión de la reforma electoral de 1977, el secretario general del Partido Comunista Mexicano (PCM), Arnoldo Martínez Verdugo, reconocía algunos alcances de la reforma, entre los cuales destacaba el declarar como interés público las actividades de los partidos políticos y el acceso permanente a los medios de comunicación. Al mismo tiempo, sugería la instalación de un cuerpo colegiado especializado e independiente del gobierno federal como instancia de apelación electoral que, a su modo de ver, tendría que ser conformada con la participación de todos los partidos políticos.

Pero más allá de las coincidencias y discrepancias con la reforma, Martínez Verdugo había elaborado un agudo diagnóstico del sistema político mexicano y, en consecuencia, de las posibles repercusiones que sobre él tendría la reforma de 1977. Para el histórico líder comunista, la reforma política ideal tendría que incorporar, entre otros asuntos, la democracia sindical, la libertad de afiliación, la eliminación del registro sindical y el respeto al derecho de huelga. La inclusión de estos puntos, sostenía Martínez Verdugo, encauzarían el país hacia una genuina reforma política, no a una estrictamente electoral como la de 1977.

Con esta reforma se abrió un ciclo de cambios constitucionales y legales, siempre orientados a producir variaciones en la normatividad electoral y el sistema de partidos bajo la premisa de incidir en la construcción de un sistema democrático. La intención de democratizar el sistema político fue auténtica, pero incompleta por no integrar –a pesar de las particularidades estructurales– un conjunto de reformas que democratizara también la vida sindical para democratizar el sistema en su conjunto.

La alternancia en la presidencia de la República en el año 2000 hizo evidente la contradicción, la formación de un nuevo sistema de partidos y la coexistencia de estructuras sindicales antidemocráticas. Los líderes gremiales de las principales agrupaciones de trabajadores rápidamente se adaptaron a las nuevas condiciones políticas, acercaron sus clientelas y recursos a gobiernos distintos al PRI tanto entre los gobiernos estatales como en los federales encabezados por el PAN. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en aquellos años controlado por Elba Esther Gordillo, y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, dirigido por Carlos Romero Deschamps, son emblemáticos de esta contradicción en el cambio político.

En el caso del sindicato petrolero, ni las sucesivas alternancias ni el pemexgate ni las reformas políticas ni la reforma energética ni el combate al robo de combustible –hasta ahora– ha diezmado el capital político de su líder gremial, quien asumió el mando durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Elba Esther Gordillo, también entronizada por el salinismo, fue pieza clave y operadora política de los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, los gobiernos que supuestamente materializaban el cambio político, que consumaban la democracia electoral. Actualmente ambos ex presidentes panistas, férreos opositores del lopezobradorismo hasta el día de hoy, hacen alarde de credenciales democráticas.

Hoy por hoy, la contradicción de los antidemocráticos cacicazgos sindicales en coexistencia con un sistema de partidos plural continúa siendo un problema con plena vigencia. El cambio político seguirá estando incompleto sin la democratización de las organizaciones de los trabajadores, el combate al robo de hidrocarburos se seguirá topando de frente con los intereses creados sin libertad sindical. Es una deuda del cambio político en México.

El periodistófago ‘kitschen’ ataca de nuevo. Autor: Rogelio Hernández López

Colegas, el título no es de cuento. Tampoco para divertimento. Más bien tomémoslo como una alerta. Cualquiera de nosotros, hombre o mujer, que se haya destacado puede ser elegido por este personaje para ser denostado públicamente, vulnerabilizado y expuesto a agresiones más violentas.

Se dice periodista internacional freelance. Desde hace 5 años muestra inclinación obsesiva por elegir periodistas mexicanos connotados para hacer campañas en su contra. Su técnica es hacer interpretaciones dolosas de datos ciertos, elige calificativos estridentes para sus títulos. Si alguien le replica los atiborra de injurias en lugar de equilibrar. Vulnerabiliza intencionalmente, expone para el escarnio y facilita que otros agredan.

Es como un transgresor en serie. Acusa de corrupción a quien le place. En 2013 le atizó a Federico Arreola, por separado a Julio Hernández López; después a Joaquín López Dóriga y a su esposa; a Carmen Aristegui, a Pascal Beltrán del Río, a Jorge Fernández Menéndez y a Denisse Maerker. Siguió, ahora difama masivamente. No hay otro como él, es periodistófago.

Por ese modo de hacer, contra periodistas y políticos de México, lo han despedido o eliminado como colaborador en The Guardian, El Financiero, Proceso. En el Miami Herald, donde presume que trabaja, no lo reconocen.

2013

El 8 de abril de 2013 el periodista Einer Juárez escribió en el sitio SDP: “recibí la invitación de Julio Roa para escribir columnas para su portal de internet EnLaPolitika.com; acepté y comencé a hacerlo, poco tiempo pasó para darme cuenta de un estilo muy peculiar de esta persona, al publicarlas se deslindaba de lo escrito por mí y además invitaba a sus seguidores no solo leerlas sino que quien no estuviera de acuerdo pues simplemente me atacara con insultos y descalificativos. Dejé de hacerlo… a lo mejor fue eso lo que dio la pauta para que este personaje se obsesionara con Federico Arreola, acusándolo (sin prueba alguna) de recibir sobornos y ser periodista a sueldo de gobiernos locales y federal”.

“A través de Twitter –prosigue Einer Juárez– en contra de cualquier norma ética, profesional, personal, seria, comenzó un acoso contra Joaquín López Dóriga y su esposa… al igual que emprendió la misma acción en contra de diputadas (Purificación Carpinteyro, entre otras); acosa a Julio Hernández López, a (Pascal) Beltrán del Río, mandándoles o mencionándolos en sus tuits cada 5 minutos durante días para después, si alguno llegase a bloquearlo, como un infante de primaria, los ‘exhibiría’ por bloquearlo”.

Dañó a The Guardian

El 19 de septiembre de 2016, el periodista Luis Alberto Rodríguez denunció:

“El reportaje” difundido por The Guardian –en el que intervinieron Julio C. Roa y José Luis Montenegro– respecto a (propiedades en Estados Unidos de) la esposa del Presidente Peña… No es producto de un interés de investigación periodística (…)

“Según la página de Even Better Cleaning, Roa estudió Ingeniería Ambiental durante 4 años… Salió de Puebla. Al parecer es de Pahuatlán, una población casi colindante con Hidalgo. Se fue a Chicago. Conoció a su esposa Eve, fundadora de un negocio de servicios de limpieza a domicilio (http://www.evenbettercleaning.net)… Roa abandonó en un autoexilio para irse primero a Chicago, luego a Toronto y después a Canadá para ubicarse nuevamente en EUA”. (En una entrevista reciente Roa afirmó residir en Miami). El “periodista” ya no conoce México.

Ese material hizo que la abogada Aurora Pierdant demandara a The Guardian por daño a su reputación. Notimex informó que el diario ofreció una disculpa a los involucrados y aceptó que publicó información errónea y se retiró “la investigación” del sitio web y al periodista entre sus colaboradores.

2018

La revista Etcétera, especializada en medios, periodismo y periodistas probó el modus operandi del “periodista”, a propósito de otro de sus ataques.

“Bajo la firma de Julio Roa, el 12 de agosto apareció en el semanario Proceso un reporte titulado El top ten del chayote”… cinco días después apareció en el sitio web En la Polítika con la cabeza: El Top 10 de los periodistas mantenidos, con el presupuesto público.

El “periodista investigador” entresacó datos del informe Dinero bajo la mesa elaborado por la académica María Amparo Casar y Luis Carlos Ugalde, pero Roa –asegura Etcétera– “lo hace de manera parcial y sesgada”.

“En ningún momento Casar y Ugalde le dan a su trabajo el manejo del top ten de los periodistas millonarios, ni hacen señalamientos personalizados ni nada por el estilo. Se concretan a denunciar la relación medios-gobierno en sus diferentes modalidades, con los matices ya expuestos. Ellos mismos lo aclararon así a través de una carta dirigida a Proceso el 21 de agosto…”

Proceso lo fue retirando y ya no colabora desde octubre de ese año.

2019

El 13 de enero de 2019 el personaje coló un Twitter con una lista ahora de 21 periodistas que calificó como “huachicoleros que succionaban dinero de Pemex a través de sus sitios de internet”.

Y otra vez encontró decenas de ignaros en las redes sociales que lo retuitearon y agregaron descalificaciones para todos los periodistas sin distinción, fue como otro linchamiento mediático de esos abundantes internautas que sin verificar datos, ni la credibilidad del autor coinciden en fobias y comparten alegremente en modo kitschen. (termino de origen alemán para quienes recogen el lodo de las calles, renuevan los desechos y los reciclan, como lo explica en su antimanual de filosofía el doctor francés, Michel Onfray, autor de más de 30 libros).

De los periodistas que vieron esto en redes sociales, algunos mostraron dudas y unos pocos lo compartieron. Otra vez impactó la intención desprestigiadora. La revista Etcétera reaccionó, ahora sin aludir al autor (quizá por temor a uno de sus ataques):

“La difamación contra periodistas está empezando a ser recurrente, como un método para presionar e inhibir la pluralidad en aquellos espacios digitales y no sólo, pues buena parte de aquellos periodistas ocupan espacios en medios tradicionales”.

“El intento es claro: inhibir la crítica y minar la credibilidad de quienes critican… Estamos seguros de que esta nueva amenaza a la libertad de expresión no prosperará”. Coincidimos.

Los portales informativos, como sabemos, son espacios alternativos para periodistas, muchos son empresas formales, con socios, con empleados, con declaraciones fiscales. Varios han destacado porque informan con profesionalismo y menos convencionalismo, los que son serios ayudan a contrastar y ampliar los enfoques de la información, pluralizan el periodismo.

Hasta ahora, parece que el “periodista investigador internacional freelance (así se presenta Julio C. Roa) actúa así por necesidad hedonista (ser famoso golpeando a los famosos). En los hechos, con su modalidad kistchen enloda, desprestigia y vulnerabiliza para facilitar agravios o ataques de otros. Campañas así han sido preludio de agresiones más violentas, muchas de ellas mortales. Deseo que este ejemplo de periodistofagia no cunda entre nosotros.

El Estado como empresa social; Yunus y AMLO salvando al capitalismo. Autor: Iván Uranga

Orden, honradez y ornato.
Sin oposición.
Vociferadores virtuales.

Nobel para AMLO

Ante el colapso del capitalismo y de todo el sistema civilizatorio han surgido modelos complementarios al sistema económico global, que busca prolongar su inevitable caída con programas cuya función principal es capitalizar a todos aquellos que han perdido su poder adquisitivo, con la finalidad de reactivar la economía capitalista que ha estado estancada porque al haber despojado totalmente a las grandes masas de sus bienes, la cúpula de la pirámide capitalista ha disminuido su ganancia y sus formas de control a través del consumo. Así es como surgen los conceptos de capitalismo humano o social.

Bertolt Brecht afirmaba que es mayor crimen crear un banco que robarlo, esta aseveración también aplica para los bancos sociales como el “Banco de los Pobres” de Muhammad Yunus en India y el “Banco del Bienestar” de Andrés Manuel López Obrador en México. Ganador del Premio Nobel de la Paz por crear el Banco Grameen en 2006 (mismo premio que ganaron los ex presidentes Barack Obama en 2009 y José Manuel Santos en 2016) Yunus es el creador de los microcréditos a través del concepto de capitalismo humano; Yunus dedica su vida a la construcción de empresas sociales cuya intención es solucionar un problema social y no a maximizar su riqueza. Estas empresas son financieramente sostenibles, pero no reparten beneficios y todas las utilidades se reinvierten en la sociedad. Las empresas sociales trabajan bajo la premisa de un valor económico, social y ambiental. Yunus apoyado por las macro empresas como las criminales Nestlé, Bayer y Monsanto se ha dedicado a crear millones de microempresas en donde los más pobres son socios de esta especie de cooperativas que les permiten ganar lo suficiente para subsistir y toda la ganancia después de haber cubierto los salarios de los cooperativistas pasa a un fondo común en el Banco de los Pobres que sirve para financiar otra nueva cooperativa para otros pobres, su flujo económico funciona a través de millones de tarjetas bancarias.

Así a simple vista pareciera un modelo de poscapitalismo orientado hacia una economía alternativa y solidaria; el problema comienza cuando los cooperativistas socios de esas microempresas se dan cuenta que su empresa obtiene grandes ganancias que jamás llegarán a ellos y que aunque sus empresas puedan crecer gracias a su trabajo, ellos están destinados a ganar lo mínimo. Este gran modelo económico altamente premiado, ha logrado que los pobres sean quienes capitalicen a los miserables para que lleguen a ser pobres con una capacidad adquisitiva limitada pero funcional, para que la rueda del capitalismo no se detenga. Cuando los grandes empresarios cuestionaron a Yunus por su modelo, reclamándole que a ellos en qué les conviene apoyar ese modelo en el que no hay ganancia, Muhammed descarada y públicamente les contestó: “Déjeme primero que los saque de la miseria, ya después les venden lo que quieran”.

En México, Andrés Manuel López Obrador se vincula con Nestlé y pone como responsable de la agricultura a un incondicional de Bayer-Monsanto y es apoyado por los Salinas, crea el Banco del Bienestar y alrededor de él una serie de programas sociales que tienden a capitalizar a los más pobres para que tengan una mínima capacidad adquisitiva a través de millones de tarjetas bancarias, que permitirá que la rueda del capitalismo siga moviéndose con sus consumidores cautivos. El concebir al Estado como una empresa social aplicando los recursos del erario para pagar a empleados al servicio del capitalismo, es una inversión que debiera tener a todos en paz. Son 25 millones de tarjetas (de inicio) que se distribuirán a los más pobres a cambio de que siembren, trabajen y compren. Más de 2.2 millones de jóvenes trabajarán para empresas durante este año, empresas que recibirán todo el beneficio del usufructo de este trabajo y por supuesto contarán de nuevo con consumidores con un poco de dinero dado de cobro de impuestos al mismo pueblo, es decir; no es el Presidente el que paga estos 25 millones de salarios sociales, quien lo paga es el esfuerzo y el trabajo de todos los mexicanos, de nuevo vemos –como en el modelo de Yunus– que son los pobres los que con su trabajo capitalizan a los miserables para darles poder adquisitivo y volver a hacerlos consumidores activos para el capitalismo.

AMLO en sus palabras pretende “purificar la vida pública” y se ve a sí mismo como el redentor de los pobres que vino a salvarlos del salvaje neoliberalismo y tal vez lo sea, porque representa un modelo económico de capitalismo moderado mucho más parecido al del México antes de Salinas que al posterior, en donde las ganancias del gran capital y la corrupción no eran tan descaradas. Ninguna fuerza partidaria, política, social o económica capitalista se opondría a tales intenciones porque esto es la garantía de que este modelo económico siga funcionando por algún tiempo más, por lo que es entendible que no se estructure ninguna oposición real desde ningún partido político y sólo se limiten a mostrarse como una oposición formal y virtual, azuzando a sus seguidores para que usen a las redes sociales como un gran vociferador catártico, en donde todos los sin voz ahora pueden decir lo que quieran, a quien quieran, sin filtro; y descargar todas sus frustraciones y rencores y proyectarlos contra el personaje o la opinión que consideren contravenga su pensar (un servidor, en un mismo artículo ha sido acusado de pejelover y pejefóbico al mismo tiempo). El problema de la vociferación en las redes sociales virtuales es que la gente saca su indignación virtual y esta ya no le alcanza para salir a las calles a protestar, por lo que el activismo político se va reduciendo a mentar madres en la redes o poner me gusta o no me gusta a una información u opinión.

López Obrador pretende poner orden con toda la fuerza militar posible, a través de la honradez personificada por él y el ornato de los demás funcionarios y poderes que sólo lo ven disponer y decidir por todo y por todos. Nadie en su sano juicio podría pedir o apostar a que este gobierno fracase, porque aun siendo un modelo centralizado de redención capitalista, significa un respiro para los más necesitados y un desahogo para el gran capital, que sin invertir, puede seguir obteniendo ganancia de la explotación de los pobres mientras esta ganancia no los lleve a la miseria.

La izquierda tendría que oponerse a cualquiera de estas medidas, en tanto que perpetúan el mismo modelo económico que dio origen a su oposición histórica, pero en México hace mucho que no existe ningún grupo de izquierda organizada, lo que existe es este gobierno capitalista liberal, una centro-izquierda moderada zapatista, semi-izquierdas en pequeños grupos autónomos y algunos intelectuales de izquierda de papel o de bytes, en donde hemos escuchado locuras como que es necesario que se colapse ya el capitalismo para que surja de sus cenizas –como el ave fénix– un pueblo libre. Nada más lejano a la realidad, porque si permitimos que se colapse este sistema de golpe, habrá guerras por comida y agua, millones de muertos con la posibilidad de que de sus cenizas surjan hordas inconscientes como las que se pueden ver ya matando vacas a palos y machetazos en una autopista o las que se abalanzan por un poco de gasolina a costa de morir calcinadas.

Así que esta orden, honradez y ornato post-porfirista que nos ofrece hoy AMLO es la menos peor de las realidades posibles que podrían enfrentar los mexicanos. Para aquellos que pretendan un sistema diferente los invitamos a construir su propia autonomía. Es posible ser autosuficiente y vivir en comunidad a través de una sociedad solidaria que produzca lo que consume y comparta e intercambie sus excedentes por lo que no produce, con modelos de salud y educativos propios para los que ya existen formas de certificación. Si no quiere entrarle a esta chamba que de verdad dignifica a quien la hace, y quieren seguir siendo “anarquistas” con auto último modelo e iPhone y anticapitalistas viviendo de los impuestos o recibiendo créditos o réditos de los bancos, lo único que les queda es sobrevivir dentro de este sistema lo mejor que puedan mientras termina de caer poco a poco amortiguado por iniciativas como las de Yunus o AMLO que intentan desde su visión de vida, hacer que el capitalismo no sea tan criminal pero que siga siendo capitalismo. Acciones que son tan bien vistas por el mismo sistema global, que no duden ni por un momento que el mismo Andrés Manuel López Obrador con todo y su Ejército en la calles, sea el próximo Premio Nobel de la Paz en 2023.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga

@CompaRevolucion

Lo fatal y la Thanatopia. Autora: Pilar Torres Anguiano

Hace tiempo, se nos atravesaron corriendo un grupo de jóvenes a los que estuvimos cerca de atropellar. Era el periférico de la Ciudad de México, en la madrugada y aquellos jugaban como si fuera un parque. Pulsión de Thánatos, dijo uno de los que iban conmigo en el coche.

En ese entonces yo no sabía a qué se refería. Así llegan los grandes temas a nuestras vidas, a veces, sin que nos demos cuenta, pero con el tiempo los asimilamos. Anoche le daba vuelta a esto entre noticias de tragedias, tuits fatalistas y el aniversario de Rubén Darío que twitter y mi jefe me recordaron. Thanatopia es el título de un cuento en el que Darío explora la literatura de terror, recientemente editado (ISBN-10: 1523935359); pero también es una palabra sumamente poética.

Como casi todos, sabía lo básico de Rubén Darío, el Príncipe de las Letras Castellanas, el gran autor nicaragüense, creador del modernismo literario, el de Azul y Cantos de vida y esperanza; también sabía que fue un hombre angustiado y que esa angustia se reflejaba en sus letras (al menos así decía la maestra de literatura de la prepa); que alguna vez intentó suicidarse y que se decía admirador de Edgar Allan Poe. Ayer leí este poema de Rubén Darío[1], que no conocía.

Lo fatal

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…

Hay muchas formas de manifestar ese anhelo de ser el árbol apenas sensitivo o la piedra dura que ya no siente. Algunos lo llaman pulsión de Thánatos. Ya saben, ese Thánatos que era la personificación de la muerte, hijo de la noche y hermano gemelo de Hipnos, el sueño.

La pulsión es uno de los puntos centrales y controvertidos del psicoanálisis. Hace algunos días abordé en este espacio la pulsión de vida: https://julioastillero.com/limpieza-de-ano-nuevo-autora-pilar-torres-anguiano/ ). Decía Freud que la algarabía de la vida procede en gran parte de Eros y que –en cambio– debido a su naturaleza, los impulsos de muerte son mudos. 

En Más allá del principio del placer, Freud introduce la noción de pulsión de muerte que innegablemente, fue una aportación valiosísima para lograr una comprensión más profunda de los fenómenos mentales autodestructivos. Para los críticos del freudismo es solo una visión especulativa, contradictoria e innecesaria. Hoy en día, la pulsión de Thánatos es un concepto más poético que científico, más existencial que crítico… no por ello, menos revelador de una profunda verdad humana.

El una de las versiones del mito de Eros, éste despertó tal deseo y pasión en Ninfea, que aquella ninfa buscó liberación en la muerte, lanzándose a un lago para ahogarse. Aunque Eros intentó salvarla, Thánatos lo detuvo.

La pulsión de Eros provee a la persona el empuje necesario para contrarrestar lo destructivo y conservar la vida, sin embargo, presenta una gran dificultad: no cumple con la característica fundamental de toda pulsión, que es el retorno a un estado anterior. De ahí que Freud vea la necesidad de plantear su contraparte; esa misma necesidad que subyace en el poema de Darío. La pulsión está escondida, latente, inmóvil.

Ojalá todo fuera poesía, pero no es así. En la vida real, la versión cotidiana de la pulsión de Thánatos se manifiesta en formas diversas. En palabras de Jorge Alemán: gobernar, educar y psicoanalizar son imposibles de llevarse a cabo sin la pulsión de muerte. Sin lo fatal.

Freud suponía que la pulsión de muerte, primero se orientaba al interior del sujeto y, en segundo lugar, se manifestaba exteriormente en forma de agresión destructiva. En actitudes, oficios y acciones peligrosas, grotescas, destructivas.

De nuevo: ojalá todo fuera poesía, o análisis teórico, pero no es así. No solo atravesarse corriendo el periférico de noche o robar combustible; también el intento de sacar raja política, la agresión estéril, el comentario de mal gusto. La sorna en la desgracia. Todo eso es pulsión de muerte. Si me permitiera Darío tomar prestado su término: Thanatopia.

@vasconceliana


[1] Por conducto de @TinocoGRogelio