Nestlé en México y el doble discurso de la cuarta transformación. Autor: Iván Uranga

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¿Qué tendrá Veracruz que le gusta
tanto a los diablos?

Nestlé está enfrentando juicios en el mundo por esclavismo, por envenenamiento, por contaminación y extracción ilegal de agua, es el símbolo de la (mala) globalización, es el principal responsable de la destrucción de los mercados económicos locales, es el monopolio del agua y los alimentos basura preparados con transgénicos y comercializados sin ética, ha corrompido lo más sagrado que es la vida de los niños, ha unificado el consumo del planeta con sus cientos de productos y marcas chatarra.

Establecido en México desde 1930 cuenta con 17 fábricas y es el símbolo del capitalismo más recalcitrante ahora llamado neoliberalismo. Hoy, el gobierno de la “cuarta transformación” encabezado por Andrés Manuel López Obrador anuncia como su primer gran logro de inversión extrajera la construcción de una planta de Nestlé para procesar 20 mil toneladas de café en el estado de Veracruz. El anuncio lo hace la misma persona que no se cansa de decir que el neoliberalismo quedó atrás, que ya no hay corrupción, que no habrá transgénicos, que se priorizará el consumo interno y que habrá un constitución moral.

En un video publicado en la twittercracia, el mandatario destacó que la inversión inicial de la empresa suiza será de 154 millones de dólares y creará empleos tanto en el campo como en la ciudad, que este proyecto convertirá a México en el principal productor de café en el mundo para Nestlé, posición que hasta ahora le pertenece a Brasil. Afirmó que es “muy buena para el desarrollo del país, por el número de empleos que se van a generar, que se trata de la más nueva inversión de Nestlé a nivel global”. El presidente ejecutivo de Nestlé en México, Fausto Costa, declaró que “la confianza por el futuro está en México y por ello Nestlé ha decidido hacer esta inversión aquí”.

Nestlé es una empresa multinacional suiza dueña de más de 8 mil marcas comerciales de alimentos y bebidas, sus productos incluyen alimentos para bebés, agua embotellada, cereales para el desayuno, café y té, confitería, productos lácteos, helados, alimentos congelados, alimentos para mascotas y bocadillos. Veintinueve de sus marcas tienen ventas de más de 1 mil millones de dólares al año. Tienen 447 fábricas en 194 países y emplean a alrededor de 333 mil personas.

¿Pero cómo consiguió convertirse en el gigante de los alimentos en el mundo?

Fue en los años 80 gracias a la lactancia materna y la codicia. Nestlé impulsó agresivamente su fórmula de lactancia materna en los países menos desarrollados económicamente, entre ellos México, mintieron al asegurar que su fórmula infantil era tan buena como la leche materna; que con solo abrir la llave, llenar el biberón de agua y aplicar la fórmula, los bebés tendrían todo el alimento que necesitaban. Por lo que muchas madres pobres y analfabetas llenaron los biberones con agua sin hervir provocando que miles de niños murieran por enfermedades gastrointestinales y desnutrición en el tercer mundo, donde también fue abandonada la lactancia materna por la agresiva publicidad donde se decía que su fórmula era “lo más cercano al mundo”, y este “espléndido triunfo de los cuidados y la ciencia” era lo más cercano a lo natural, “tan parecido a la leche materna que el pequeño estómago no notará la diferencia”. Pero el pequeño estómago sí notó la diferencia. Nestlé se dedicó a distribuir muestras de fórmulas gratuitas en todos los hospitales y centros de maternidad públicos y privados; los médicos recetaron las fórmulas que después de salir del hospital ya no eran gratuitas, pero ya era demasiado tarde, la madre había “perdido la leche” y el bebé ya se había acostumbrado a la fórmula, por lo que la familia debía gastar en comprarla.

Unicef estima que un niño alimentado con fórmula tiene entre 6 y 25 veces más probabilidades de desarrollar enfermedades durante toda su vida. Ante los miles de muertos provocados por los engaños publicitarios, Nestlé usando las muertes que provocó abrió el nuevo mercado de la venta de agua embotellada como solución y ha logrado cambiar a punta de publicidad el comportamiento de las sociedades en el mundo; ahora México es el mayor consumidor de agua embotellada a nivel mundial y Nestlé el mayor productor, pero ¡el agua no se produce!, así que Nestlé sólo la toma de los países en desarrollo, la embotella y la vende a costos más altos que la misma leche.

En los lugares en donde ponen sus fábricas, engaña o corrompe a las autoridades para que les dé mucho gusto “la inversión” y los empleos que genera que le dan trato especial, le condonan pagos de agua e impuestos. Desafortunadamente no se defiende la salud, ni el agua, ni a la población, lo único que importa es el dinero, los empleos y las ganancias aún a costa del futuro. Y como dice  The Guardian, “los enormes presupuestos de marketing de Nestlé influyen claramente en el comportamiento de las personas, incluso en impedir que se pueda demostrar la causalidad directa”. Descaradamente Nestlé reconoce que desperdicia el 30% de los millones de litros de agua que usa para sus productos. En el segundo Foro Mundial del Agua en el 2000, Nestlé presionó para que el acceso al agua potable pasara de un “derecho” a una “necesidad”, y se ha dedicado a agotar el agua de todos los lugares en donde ubica sus fábricas y cuando agota las reservas, sólo se va.

No es casualidad que desde el 29 de junio de este año haya comenzado su estrategia de finiquito al despedir a 216 empleados de su fábrica en Ocotlán, Jalisco, donde ya hay denuncias de falta de agua y ahora reaparezca mágicamente como la empresa que salvará la economía y los empleos asociada a la cuarta transformación justo en Veracruz, que es el estado con más agua de México.

En este momento Nestlé enfrenta en Reino Unido 2 mil 152 denuncias por contaminación de productos, en China y Arabia Saudita por decenas de muertes provocadas por adicionar sus productos con melamina y denuncias en diferentes partes del mundo por extracción ilegal de agua, así como por prácticas esclavistas a menores de 12 años en sus plantíos de cacao en Costa de Marfil.

El doble discurso de Andrés Manuel López Obrador es inaceptable, por un lado le dice a la  prensa y la gente que el neoliberalismo es cosa del pasado, que ya no hay corrupción, que no más transgénicos, que apoya al consumo interno, que protegerá el agua y que habrá un constitución moral y por el otro, invita al mismo diablo a que aplique el neoliberalismo criminal, que corrompe todo lo que toca, que sólo usa transgénicos y agroquímicos, que elimina el consumo interno y que roba y contamina el agua. Si realmente le interesara al Ejecutivo el bienestar del pueblo y no la economía, en lugar de invitar a Nestlé, tendría que invitar a los mexicanos a no consumir ninguno de sus productos y a bloquear a esta criminal empresa.

Y afirmo que es doble discurso, porque también AMLO anunció este 19 de diciembre en la twittercracia, que se asoció con empresas canadienses como Hydro Quebec, la cual cuenta con denuncias de sobrefacturación por consumo de energía eléctrica en Canadá y son responsables de aniquilar pueblos y culturas enteras con presas hidroeléctricas. Ahora entendemos el por qué se asignaron en el proyecto de egresos de 2019, 500 millones más del dinero del pueblo al proyecto de la Presa de Zapotlanillo cuyo presupuesto original era de 9 mil millones y lleva a la fecha despilfarrados más de 50 mil millones de pesos.

Somos lo que hacemos. Yo creo que la principal preocupación de Andrés Manuel López Obrador es perder el apoyo del pueblo o “fans”. Pero para evitar este doble discurso, es mejor que deje el discurso moral y anti–neoliberal y se asuma como el gobernante populista y neoliberal que ha demostrado con hechos que es.

Iván Uranga

@CompaRevolución

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