Del paraíso al infierno de los feminicidios. Autora: Emma Rubio

No más feminicidios

“Si me tienes entre tus contactos de whatsapp y vas a abordar un taxi/ otro vehículo con confianza puedes enviarme tu “ubicación en tiempo real”, mientras más sepamos tu trayecto más pronto podríamos auxiliarte en caso de un percance, Playa del Carmen ya no es el paraíso que tanto se empeñan en presumir nuestras “autoridades”, cuidémonos entre nosotros como sociedad”.

Con este mensaje desperté un día en mi whatsapp. Dice Zizek que un acontecimiento es una noción anfibia con más de cincuenta tonos de gris. Y en efecto, hay diversos modos de interpretar este mensaje. De entrada se me ocurren dos, el primero podría ser que es una buena acción para generar protección y solidaridad entre los ciudadanos. El segundo, que es un acontecimiento lamentable tener que tomar este tipo de medidas, pues una vez más estamos poniendo un parche a un problema grave. Es como la aplicación que mencioné en otra ocasión.

Si tomamos la idea de acontecimiento como algo que no sólo ocurre en el mundo, sino como un cambio de planteamiento a través del cual percibimos el mundo y nos relacionamos con él, ¿no creen que hay mucho de lo cual debiéramos preguntarnos?, ¿no hay bastante ya en el espectáculo de la existencia que merece la pena replantear?

Recuerdo el film de Solaris de 1972 de Andrei Tarkovski, es una historia de un psicólogo de la agencia espacial cuyo nombre es Kelvin, el cual fue enviado a un planeta recién descubierto y al que llamaron Solaris. En este planeta pasaban cosas extrañas, los científicos se volvían locos, alucinaban y algunos se suicidaban. El planeta tenía una superficie oceánica y fluida la cual se movía y de repente imitaba formas reconocibles. Todos los intentos de comunicarse fracasaban y los científicos consideraron la hipótesis de que Solaris era un cerebro gigante que de algún modo leía las mentes. Poco después de su llegada el personaje Kelvin encontró a su esposa de nombre Harey muerta, pues se había suicidado en la Tierra después de que él la abandonara. Kelvin es incapaz de deshacerse de Harey, todos los intentos que hizo para ello fracasaron; incluso la mandó en un cohete al espacio y ella volvía a materializarse al día siguiente. Al analizar los tejidos de ese cuerpo, se dieron cuenta de que su composición ya no era de átomos como todo ser humano. Finalmente, Kelvin comprende que Solaris es en efecto, una especie de cerebro que materializa las fantasías más íntimas que sostienen los deseos. Tarkovski explicó que su obra trataba de demostrar que la misión de Kelvin tenía como único objetivo, mostrar que el amor del otro es indispensable para vivir, un hombre sin amor, ya no es hombre, decía el cineasta ruso.

Así pues, toda misión “solarística” es mostrar que la humanidad debe tener amor y podrá parecer un discurso trillado pero vale la pena replantearnos ¿qué sentido les damos a los acontecimientos de violencia que vivimos?

Volviendo al mensaje inicial, podría ser que entre líneas hay amor hacia el prójimo al sugerir que estamos para procurarnos y cuidarnos y seguro es una buena medida de protección inmediata, pero sigo pensando que debemos ir más allá. La semana pasada, Jimena Longoria, una joven valiente que sobrevivió gracias a que se hizo pasar por muerta, fue violada cerca de una estación de policías, ha denunciado y puesto de manifiesto en una rueda de prensa la incompetencia de las autoridades y no sólo eso, sino la falta de empatía, humanidad, de amor. No fueron capaces de cumplir con su deber y no conforme con ello, la misma ciudadanía la tildó de mentirosa, pues tal parece que consideran imposible que una mujer fuese tan fuerte y valiente para pedir justicia sin postrarse en el papel de víctima. Tanto hombres como lamentablemente mujeres, pusieron en tela de juicio lo acontecido y dignándose a emitir juicios e insultos a Jimena.

¿Qué tipo de ciudadanos son los que hacen eso? ¿Acaso son inmortales, o poseen poderes especiales como para que nunca los alcance esta ola de violencia? Ante este tipo de acontecimientos, la alcaldesa tan sólo ofrece como solución: que mejor ya no salgamos de nuestras casas.

Aquí tenemos un foco rojo muy encendido. ¿En qué consistirá la cuarta transformación ante estos sucesos? Tendrá que ser muy congruente porque esto es urgente y no podemos esperar a que termine un periodo administrativo para ver acciones. Y sí, los ciudadanos estamos tomando medidas sobre un gran problema que resultó de la incapacidad y la corrupción de muchas administraciones pasadas, incompetencia histórica. Pero no es tiempo ya de señalar, es momento de actuar y plantear prioridades. Cada que hay notas de feminicidios procuran aclarar que no era extranjera la víctima, las mexicanas no somos ciudadanas de segunda clase y no caben las aclaraciones, porque todas somos mujeres y todas sin importar origen estamos expuestas y quizá como el personaje de Solaris, nuestra misión sea demostrar que la concordia y el amor entre nosotras puedan ser una procura mientras nos llega la cuarta transformación, pero no es suficiente.

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