Pemex mata. Autor: Iván Uranga

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La Tierra provee lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre,
pero no la avaricia de cada hombre

Mahatma Gandhi

“A menos que los gobiernos aprendan de los indígenas, estamos condenados a la destrucción”
Noam Chomsky

México neoliberal
GEO-6
Equidad y contaminación
Otra forma de desarrollo es posible

La empresa del Gobierno de México, Petróleos Mexicanos Pemex emite 1.67 por ciento del dióxido de carbono generado a nivel mundial, lo que la coloca entre las 10 empresas más contaminantes del mundo, según el reporte del Instituto de Responsabilidad Climática. La petrolera mexicana emitió 22 mil 645 millones de toneladas de dióxido de carbono entre 1965 y 2017 y con “el rescate” que implementa la 4T de la paraestatal recibirá en 2020, 85 mil millones de pesos que le permitirán incrementar su producción y su contaminación en por lo menos 10%.

No es un dato menor el que Pemex sea la número 9 de las empresas contaminantes en el mundo, si pensamos que existen decenas de millones de empresas (sólo en México hay 5 millones).

Según el último informe de GEO-6 Prospectivas del Medio Ambiente en su sexta edición de la Organización de la Naciones Unidas, por culpa de esta contaminación estamos al borde de la extinción, y nos dice que será esta generación, la nacida en el Siglo XXI a la que le tocará ver el fin de la vida en el planeta si no hacemos algo urgentemente.

Dice nuestro presidente López Obrador insistentemente que el neoliberalismo terminó en México y que éste se caracteriza por su política privatizadora, y agrega que según la Real Academia Española “privatizar” es hacer lo público privado, esta afirmación presidencial ubica al actual régimen de gobierno en México como absolutamente neoliberal, porque nuestro planeta es un bien público, cada uno de los recursos naturales de México es de todos los mexicanos y el aire, el agua y la Tierra misma es un bien de todo lo vivo y al insistir en “invertir” en la generación de combustibles fósiles, lo que hace en realidad es invertir en la muerte; y cada uno de los hidrocarburos que arrancan de la tierra los venden al mejor postor, todo el bien público lo hacen privado y lo más terrible es que es a costa de la vida de todos.

Si sumamos esta práctica a los más de 200 proyectos extractivistas neoliberales que el actual gobierno solapa en el territorio nacional, podemos afirmar que el actual régimen mexicano es un modelo neoliberal populista.

Cuando el presidente Lázaro Cárdenas del Río nacionalizó el petróleo para beneficio de los mexicanos, se ignoraba el brutal daño que provocaban al medio ambiente los combustibles fósiles, pero ahora no hay pretexto, sólo un inconsciente, un retrógrado, un neoliberal o un capitalista criminal, priorizaría la ganancia económica a la vida en el mundo.

Equidad y contaminación

Sólo un loco negaría la gravedad del cambio climático en el mundo, la evidencia científica es innegable, por lo que un modelo diferente de desarrollo es necesario por sobrevivencia, el informe GEO-6 nos dice que si no lo hacemos ahora, para el año 2050 la catástrofe será inevitable. El informe emblemático de ONU Medio Ambiente, elaborado durante los últimos cinco años por un equipo de 250 científicos y expertos de más de 70 países, indica que, o aumentamos drásticamente las protecciones ambientales o podrían producirse millones de muertes prematuras a mediados de siglo, advierte que la resistencia antimicrobiana se convertirá en una de las principales causas de muerte para 2050 debido a la contaminación de los cuerpos de agua dulce, y que los interruptores endocrinos afectarán la fertilidad masculina y femenina, así como el desarrollo neurológico infantil.

Se extinguen 150 especies diarias y más de un millón de especies se extinguirán en los próximos 20 años y este proceso va en incremento, lo que pone en peligro la integridad planetaria y la capacidad de la Tierra para satisfacer las necesidades humanas. Muchas de las nuevas enfermedades infecciosas son resultado de actividades que afectan a la diversidad biológica, las zoonosis (enfermedades de los animales que se transmiten a las personas) representan más de 60% de las enfermedades infecciosas en el ser humano.

La diversidad genética está disminuyendo, lo que plantea una amenaza para la seguridad alimentaria y la resiliencia (capacidad de los seres para adaptarse positivamente a situaciones adversas) de los ecosistemas, incluidos los sistemas agrícolas y la seguridad alimentaria.

Las poblaciones de especies están disminuyendo y las tasas de extinción de especies están aumentando. En la actualidad, se considera que 42% de los invertebrados terrestres, 34% de los invertebrados de agua dulce y 25% de los invertebrados marinos están en riesgo de extinción. Entre 1970 y 2014, la abundancia de las poblaciones mundiales de especies de vertebrados se redujo en promedio en 60%.

La integridad y las funciones de los ecosistemas están disminuyendo. De cada 14 hábitats terrestres, 10 han experimentado un descenso en la productividad de la vegetación y algo menos de la mitad de las ecorregiones terrestres se clasifican como regiones en situación desfavorable de conservación.

Por lo que la pérdida de diversidad biológica es también una cuestión de equidad, que afecta de manera desproporcionada a las personas más pobres, las mujeres y los niños. De mantenerse el ritmo actual de disminución, las generaciones futuras se verán privadas de los beneficios que tiene la diversidad biológica para la salud. Los medios de subsistencia de 70% de las personas que viven en situación de pobreza dependen directamente de los recursos naturales.

Otra forma de desarrollo es posible.

El panorama es muy desolador pero el mundo y México tiene a su disposición la ciencia, la tecnología y los recursos económicos necesarios para transitar hacia el desarrollo sostenible, lo que falta es un mayor apoyo de parte de los líderes públicos, empresariales y políticos que se aferran a modelos obsoletos de producción y desarrollo. La información científica es clara. La salud y la prosperidad humanas están directamente relacionadas con el estado del medio ambiente, nos encontramos en una encrucijada: ¿Continuamos por nuestra ruta actual, que nos llevará a un futuro sombrío, o escogemos el camino del desarrollo sostenible? Esa es la única elección posible para los gobiernos, o gobernamos para el mal y seguimos el camino a la extinción o gobernamos para el bien y detenemos ya todas la políticas públicas y privadas asesinas y comenzamos a invertir recursos y esfuerzo a un modelo de desarrollo que respete la vida.

La proyección de un futuro saludable, con personas sanas, se basa en reemplazar el modelo de desarrollo de “crecer ahora, limpiar después” por un modelo económico “cero residuos” para el año 2050.

Según el informe GEO-6, si los países destinan a las inversiones verdes el equivalente a 2% del PIB, producirían un crecimiento a largo plazo tan alto como el que se proyecta actualmente, pero con menor impacto en el cambio climático, la escasez de agua y la pérdida de ecosistemas.

El informe aconseja adoptar dietas menos intensivas en carne y reducir el desperdicio de comida. De no tomar acciones, será necesario aumentar la producción de alimentos en 50% para satisfacer la demanda de entre 9,000 y 10,000 millones de habitantes del planeta en 2050. Según la publicación, 33% de los alimentos del mundo se desperdicia y 56% de esos residuos se genera en los países industrializados.

La urbanización sin precedentes de la actualidad puede presentar una oportunidad para aumentar el bienestar de los ciudadanos, mientras se disminuye su huella ambiental, si se adoptan mejores prácticas de gobernanza, planificación de uso de la tierra e infraestructura verde. Adicionalmente, la inversión estratégica en áreas rurales reduciría las presiones que motivan la migración.

El informe también hace un llamado a la acción para frenar el flujo de 8 millones de toneladas de residuos plásticos que llegan a los océanos cada año. Si bien este problema ha recibido mayor atención en los últimos años, todavía no existe un acuerdo global para abordarlo.

Los autores reportan avances en la recopilación de estadísticas ambientales, en particular en el campo de los datos geoespaciales, y resaltan que existe un gran potencial para impulsar el conocimiento a través del big data (grandes datos) y el fortalecimiento de la cooperación entre aliados públicos y privados para la recopilación de datos.

De acuerdo con los autores, las intervenciones de políticas que abordan sistemas completos –como la energía, los alimentos y los residuos–, en lugar de problemas específicos –como la contaminación del agua–, pueden ser mucho más efectivas.

Por ejemplo, un clima estable y un aire limpio son resultados interconectados; las medidas de mitigación climática para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París costarían alrededor de US$ 22 billones, pero reducir la contaminación del aire traería beneficios acumulados para la salud de hasta US$ 54 billones.

El informe muestra que ya existen políticas y tecnologías para diseñar nuevas vías de desarrollo que eviten los riesgos, y produzcan salud y prosperidad para todas las personas, pero necesitamos políticas que se enfrenten a los desafíos y aprovechen las oportunidades de un mejor futuro para la humanidad.

En México se debe dejar de invertir en combustibles fósiles ya y empujar con toda la fuerza del Estado hacia la generación de energías limpias, proteger el agua, quitar todas las concesiones a las empresas que comercializan sin escrúpulos con este principal bien primario, quitar las concesiones de mineras  existentes a las empresas neoliberales, decretar por ley la prohibición del fracking en todas sus formas, crear un programa nacional para obtención de proteínas de origen vegetal y dejar de impulsar la producción de carne animal, prohibir la producción y comercialización del plástico de un solo uso en todo el país. Detener ya la urbanización criminal, no podemos seguir cubriendo con concreto al planeta, lo estamos asfixiando.

Existe una forma diferente de ver y entender al mundo basada en el respeto irrestricto a la naturaleza, retomado los saberes de los antiguos e incorporando las tecnologías limpias y alternativas al neoliberalismo,  en donde somos autónomos, producimos todo lo que consumimos y transformamos nuestro entorno en armonía y sin explotación. Es un mundo diferente que decidimos construir desde hace años los que nos dimos cuenta del daño que le hacíamos al planeta y a nuestra propia existencia. Este paradigma de repuesto está ahí sin egoísmos para el que quiera acompañarnos.

Y si quieren seguir siendo capitalistas la investigación demostró que obtendrán el doble de ganancia económica si invierten en detener la destrucción de la vida en el planeta, así que no hacerlo es sólo necedad, locura o estupidez.

La vida es una construcción consciente.
Iván Uranga
@CompaRevolución
iuranga@cnpm.mx

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