La niñez explotada. Autor: Iván Uranga

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Austeridad republicana elimina la explotación infantil
¿Un Estado sustentado en valores?
Del Borolas al Borras
Francisco Toledo

«El medio mejor para hacer mujeres y hombres buenos, es hacerlos niñas y niños felices»
I.U

Feliz llegó Miguel Ángel a la esquina del Paseo Toyocan a intentar ganarse unos pesos limpiando parabrisas para cumplir su único sueño que era el seguir estudiando. Miguel Ángel de 11 años es el hermano de en medio y acostumbraba acudir a aquel semáforo en vacaciones siempre bajo el cuidado de su hermano mayor Luis que ya contaba con 12 años y se distinguía de entre sus hermanos por ser “al que le gustaba la escuela”. –dicen que es gratuita– refunfuñaba Miguel Ángel, mientras pensaba: – y los útiles, los cuadernos, los lápices, las plumas, los colores, el diccionario, el juego de geometría, el uniforme, luego el pantalón blanco, los zapatos, los tenis, que quieren los libros forrados y la pinche cuota ¿Quién la paga? Y si no, pues no me dejan entrar– pensaba y pensaba, mientras intentaba llegar primero a algún parabrisas cuyo dueño sí quisiera que fuera limpiado; era 25 de julio y faltaban pocos días para que entrara orgullosamente a primer año de secundaria, ya se imaginaba el olor de sus útiles nuevos y casi no dormía de la ansiedad que le provocaba pensar en sus libros nuevos. Esa calurosa mañana estaba especialmente muy contento porque ya llevaba 5 parabrisas entre toda su competencia, por lo que se acercó a la esquina a buscar la pobre sombra del semáforo, cuando la vida se le extinguió, Luis al verle mal corrió a abrazarlo y así fue como terminaron los sueños de Miguel Ángel en los brazos de Luis ante la mirada incrédula de los espectadores que no daban crédito de lo sucedido, no se sabe de qué murió, unos dicen que del corazón, otros que por el calor: esa mañana Miguel Ángel había comido un rico tamal con un estupendo atole que fue la última comida de su corta vida, yo sé que a Miguel Ángel lo mató la miseria, pero la miseria humana, porque, ¡¿qué jijos de la chingada tiene que hacer un niño de 11 años trabajando en una esquina en 2019 para poder comprarse un cuaderno?! (Aquí le dejo la noticia).

Miguel Ángel y otros 2 millones de niños como él este año no existen para el gobierno porque el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) anunció que por los recortes presupuestales de la austeridad republicana impuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador no tuvo recursos para levantar y procesar el Módulo de Trabajo Infantil. La medición se hace cada 2 años y los resultados son publicados en septiembre, pero este año no habrá datos estadísticos que permitan diseñar estrategias para abordar una problemática que afecta a más de 2.2 millones de niñas y niños en todo el país (según datos de hace 2 años). Lo ridículo es que al mismo tiempo, la Secretaría del Trabajo a cargo de Luisa María Alcalde Luján anunció que “la Secretaría del Trabajo, junto con el Inegi, impulsará el análisis de indicadores sobre la participación de niñas, niños y adolescentes en actividades peligrosas; ambas coadyuvarán en la implementación de acciones para erradicación del trabajo infantil en México” y la Secretaría de Gobernación a cargo de Olga Sánchez Cordero anunció un programa especial para la infancia, porque “la primera infancia debe ser el objetivo nacional para la transformación del país” en un precioso foro con lindas flores y personas muy importantes. El problema es ¿con qué datos diseñarán sus proyectos, sus programas y sus soluciones? Soluciones que ya no llegaron a Miguel Ángel ni a miles que como él deben trabajar por sobrevivencia.

No se puede hablar de un Estado sustentado en valores como se pregona todas las mañanas, si este Estado no es capaz de cumplir los derechos fundamentales de la niñez, sobre todo tratándose de un Estado que tiene grandes y suficientes recursos para que ningún niño o niña de México no tenga las mismas oportunidades que todos los demás.

Si quieren encontrar una verdadera diferencia entre los gobiernos neoliberales y los progresistas esta diferencia es su atención a la infancia, porque en ella está innegablemente el futuro de la nación. Es ver un poco más allá de nuestras narices, es dejar de pensar en lo que deja ganancia o votos e invertir en lo más sagrado de una nación que son sus niñas y niños: La única prioridad debe ser eso, todo lo demás es secundario a la hora de “repartir” el dinero del pueblo en el llamado presupuesto anual.

Existen más de un millón de niños y niñas en condiciones peores que las de Miguel Ángel, porque no asisten a la escuela por tener que trabajar y otro millón que no lo puede hacer porque carecen de un documento que los acredite como personas ante el gobierno (léase “La niñas inexistentes”).

Justo este año se cumplió el primer siglo desde que la Organización Internacional del Trabajo comenzó sus esfuerzos por reducir y erradicar este pernicioso síntoma de la voracidad y miseria del modelo capitalista imperante a escala global.

Independientemente de las niñas y los niños censados por Inegi en 2017, existen miles en situación de calle que nadie cuenta y es una de las mayores problemáticas que expone, a esta niñez, a las más terribles formas de trabajo infantil, y también a delitos infames como la trata de personas o la explotación sexual comercial; es un grupo de población, que se encuentra en las más profundas condiciones de vulnerabilidad social, y que no fue considerado en el extraordinariamente mal aplicado “Censo del Bienestar” en el que se cometieron todos los errores posibles; fue sesgado, sin metodología científica, tendencioso y durante su ejecución nunca dejaron de mencionar el nombre de López Obrador, que aunque usted no lo crea, es ilegal distribuir así los apoyos y para el cual el gobierno de la República sí destinó miles de millones de pesos. Somos lo que hacemos y hasta ahora esas son las prioridades del estado.

Dentro de la niñez censada el grupo de población altamente explotado y que vive en las más precarias condiciones es el de las niñas y niños trabajadores agrícolas, los cuales son el más alto porcentaje (más de 35%) todos pertenecientes a comunidades indígenas, o rurales de alta marginalidad, en las localidades más pobres y apartadas, los cuales tampoco estarán contabilizados en el mencionado fraude del “Censo del Bienestar” y ahora tampoco en el Módulo de Trabajo Infantil del Inegi, no sólo por la austeridad republicana impuesta desde el ejecutivo, sino y más grave, porque los pseudo investigadores y autoridades del Inegi decidieron que ante la falta de recursos el módulo menos importante y que se podía “sacrificar” era el de Trabajo Infantil; no su “Marco Geodésico” que nadie ocupa pero los hace ver interesantes, o su estudio de “Precios” que honestamente son mejores los de Profeco, o sus “Mapas” que ahora con la aparición de Google Earth se han vuelto obsoletos para cualquier investigador o consulta, ni siquiera el totalmente falso de “Seguridad Pública y Justicia” todos ellos decidieron que lo menos importante en México son los millones de niñas y niños explotados.

Es muy importante que el gobierno revise esta situación y cree un modelo de evaluación e intervención directa con esta población, que con mucho es la más vulnerable del país, pero debe saber diferenciar a las niñas y niños que por derecho son educados por sus padres para el aprendizaje de actividades productivas de carácter cultural y forman parte de la riqueza antropológica de los pueblos, que va desde los jornales en el campo, las artesanías, la elaboración de comida o el rol de aprendiz bajo la supervisión directa del padre, madre o tutor de algún oficio, que son muy diferentes las condiciones a las que viven las niñas y los niños que son explotados por sus padres o por algún otro adulto, en el que son rentados como peones, ayudantes, obreros o servidumbre a terceros o explotados por sus propios padres en actividades de mendicidad, venta de productos o servicios, en condiciones de alto riesgo. El último censo que podemos consultar es de 2017 y ahí observamos un crecimiento de este segmento de la población en comparación con los años anteriores por lo que “suponemos” (porque no hay estudio) que sigue en aumento y la mayor cantidad se da en actividades agrícolas, ganadería, forestales, caza y pesca con un 65.2%  por lo que podemos inferir que muchos de estas niñas y niños trabajadores no son realmente explotados y colaboran con sus comunidades y con sus familias en la obtención de los recursos básicos para sobrevivir.

Es muy delgada la línea que planteamos que se debe establecer en las nuevas mediciones, porque debe separar de forma certera a las niñas y niños que conjuntamente y a la par de sus familiares realizan una actividad económica sin riesgo, ni explotación, estos deben contarse aparte de los que aun dentro de sus comunidades son explotados, por ser rentada su mano de obra para que él o sus padres o tutores reciban algún tipo de recompensa, e incluso los niños que sustituyen el trabajo de los adultos, los que rentan su mano de obra por su cuenta, los esclavizados y los vendidos.

¿Cómo sabremos cuántas niñas, niños y adolescentes son explotados en México, si ya no los quieren contar?

La conquista nos trajo al capitalismo y con él la explotación de los seres humanos para beneficio de los más poderosos. El poder cuando se ejerce tiene diferentes niveles; los dueños del poder como George Soros o Rockefeller a través de sus empresas como la esclavista Nestlé le dicen a los gobernantes como AMLO qué necesitan, y ellos ponen a su disposición a sus tierras, su agua y sus gentes para explotarlos y ellos y todos los adultos explotados quieren sentir un poco de ese poder y lo ejercen, los varones contra las mujeres, la mujeres contra los hijos e hijas, los niños contra los más débiles y las niñas y las niñas pobres e indígenas siempre quedan al final de una larga lista de seres humanos explotados y abusados en el mundo.

Recientemente AMLO bautizó al criminal ex presidente Felipe Calderón como “El Comandante Borolas” haciendo alusión a un actor cómico de los años 50tas. Si AMLO no quiere ser bautizado con el nombre de otro actor cómico célebre de esa época debiera recurrir al método científico para la implementación de sus medidas gubernamentales y programas para que se conviertan en verdaderas políticas públicas medibles y dejar de tomar decisiones como el Borras.

Francisco Toledo

«La muerte no es verdad, cuando se ha cumplido bien la obra de la vida»
José Martí

Lo conocí a principios de los 80tas. Como compañero de lucha, no como pintor, entre las escaramuzas que defendían el Palacio Municipal de las embestidas del gobierno estatal y federal que intentaba arrebatarle al pueblo de Juchitán el primer ayuntamiento que se le ganaba al PRI en todo el país desde su origen. Para los lectores jóvenes les resultará extraño, pero hasta 1981 no existía ningún otro partido que gobernara estados o municipios que no fuera el PRI. Poco tiempo después supe quién era Toledo porque se hizo mucho escándalo de una agresión que recibió rumbo a La Ventosa, justo en su cumpleaños 40 (y mi cumpleaños número 19) en 1983, yo tenía responsabilidad dentro del proyecto de Radio Universidad Pueblo en la UAG en Guerrero con el Dr. Enrique González Ruiz y estaba en Juchitán apoyando a los compañeros de Radio Ayuntamiento Popular, recién nos habíamos hermanado como estaciones autónomas rebeldes, después de una huelga de hambre de 18 días (que me tocó hacer) que comenzó dentro de la Escuela Normal Superior y terminó en el Edificio de Comunicaciones y Transportes en Xola, cuando nos enteramos que el fotógrafo Rafael Doniz, el escritor Víctor de la Cruz y el pintor Francisco Toledo habían sido agredidos fuertemente por los priistas, que habían destruido a pedradas el auto en donde viajaban y habían sido brutalmente golpeados, se contaba cómo el pintor había sido arrastrado de los cabellos mientras era cobardemente golpeado por varios sujetos, inmediatamente salimos a buscar a los priistas para enfrentarlos y ahí fue que reconocí al compañero de escaramuzas en la persona del gran pintor que me decían que era.

En una gran concentración en Palacio Municipal encabezada por Fernando Benítez, la señora Rosario Ibarra de Piedra, del Frente Nacional contra la Represión (al que también pertenecía), el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero Enrique González Ruiz, el antropólogo Arturo Warman, el poeta Oscar Oliva, los pintores Francisco Toledo y Felipe Ehrenberg (algún día tendré que contarles de mis experiencias con Ehrenberg), pero ese día pude escuchar junto con el Maestro Carlos Monsiváis por única vez en mi vida, a un pueblo que me estremecía gritando: “¡Vivan los intelectuales! ¡Vivan los artistas!” En medio de un prolongado y conmovedor aplauso para Toledo, mi corazón y mi espíritu se quedaron prendidos de esa imagen y ese hombre al que he admirado desde entonces.

Sería muy, muy largo contar estos 36 años de Toledo en mi vida, pero no puedo dejar de mencionar tres de los últimos hechos que me consta acompañaron la vida del Maestro: fue parte activa de la Constituyente Ciudadana y Popular, iniciativa que pretende la refundación de México bajo un pacto social diferente basado en una constitución hecha por todos los ciudadanos; formó parte activa de la Red de Economía Solidaria Túmin que usa su propio dinero comunitario para intercambiar los esfuerzos de las comunidades, por lo que no sólo se podría comprar una obra del Maestro con Túmin, sino que colaboró con uno de los diseños de nuestro Túmin Oaxaca en 2015 y dirigió la campaña “Sin Maíz No Hay País” contra los transgénicos y en defensa de nuestros maíces nativos a la que invitó el 16 de septiembre de 2014 a Andrés Manuel López Obrador que aceptó con gusto y se comprometió a promoverla al interior de Morena.

Por lo que nos resultó muy agresiva la respuesta a la carta entregada el 15 de noviembre al presidente electo conocida como “Los Abajo Firmantes” en donde se le ofrecía toda la ayuda y colaboración de las mentes destacadas más comprometidas con las causas sociales, y se le advertía de los riesgos de proyectos como el Tren Maya y el Corredor Transístmico y se le pedía “hacer valer el derecho que tienen las comunidades indígenas de la región maya para otorgar o negar su consentimiento previo, libre e informado respecto a un proyecto de infraestructura que afectará sus vidas, creencias, instituciones y bienestar espiritual, como afectará también las tierras que habitan”. A lo que despóticamente AMLO contestó que nosotros no sabíamos, que nos faltaba pueblo, y nos lo dijo justo a las personas que no vamos de campaña política pueblo por pueblo interminablemente, sino a quienes luchamos junto al pueblo y hemos luchado todos los días, dejando nuestra sangre en cada una de la comunidades de país, en busca de justicia para nuestro pueblo.

Ahora López Obrador ante la muerte del Maestro Francisco Toledo escribe en Twitter (no en un comunicado oficial, no en un video, no en un evento especial para el Maestro, lo hace en una red social sin ningún carácter oficial) “El arte está de luto. Ha fallecido el maestro Francisco Toledo, oaxaqueño, gran pintor y extraordinario promotor cultural, auténtico defensor de la naturaleza, las costumbres y las tradiciones de nuestro pueblo. Descanse en paz.” A lo que le contestamos por la misma vía: “Si AMLO quiere que Francisco Toledo descanse en paz, debe dejar los proyectos extractivistas a los que se oponía por la afectación negativa que tendrán contra la reserva de la biosfera y las comunidades indígenas.”

No pedimos ni siquiera un presidente diferente, pero sí que Andrés Manuel López Obrador cumpla con la obligación de corresponder congruentemente con lo que se comprometió con los pueblos originarios, con los activistas y las resistencias, él prometió no más transgénicos y siguen, prometió no más fracking y sigue, se comprometió a detener definitivamente la Termoeléctrica de Huexca y sigue y se comprometió a respetar el medio ambiente, la biodiversidad y conservar la reserva de la biosfera y no lo hace.

Sólo le pedimos que cumpla con lo que le prometió a Francisco Toledo y a todos los que resistimos durante más de 30 años los embates del neoliberalismo en nuestras comunidades que permitieron que hoy él tenga un país para gobernar.

Y por último de Chico Toledo, sólo les comentaré algo que era común escucharle: “Siempre me ando metiendo en cosas que no me corresponden, pero como nadie la hace y yo soy nadie, ahí está su pendejo para lo que se les ofrezca”.

La vida es una construcción consciente.
Iván Uranga
@CompaRevolución
iuranga@cnpm.mx

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