El recurso del método; ¿Plan Nacional de Desarrollo? Autor: Iván Uranga

Una cosa es firmar papeles
y otra es construir la realidad.
La Revolución sólo puede ser hija
de la ciencia, la cultura y las ideas en acción.
Pepe Mujica

Dice Alejo Carpentier en su novela que da nombre a este artículo, que el contraste entre el pensamiento razonador de Descartes y el quehacer hispanoamericano se erige como rica fuente para ironías de largo alcance, en donde el recurso del método se convierte en el discurso del método pero al revés, es decir el discurso como método de gobierno. (Aquí les comparto el libro)

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) presentado por el Presidente de México es un documento con ideas de acciones gubernamentales a realizarse durante los próximos 6 años carente de método, metodología, investigación científica y políticas públicas, que por las características de su contenido se niega a sí mismo, es decir, hay una contradicción ontológica (de origen) porque parte de querer re-conceptualizar la palabra “desarrollo” en el contexto de este documento, pero la palabra “desarrollo” en el concepto original del PND se refiere al desarrollo económico que tiene que ver con tasas de crecimiento y acumulación del capital, a diferencia de lo planteado en el documento del Presidente en donde la pretensión es lograr el bienestar de los mexicanos y no el desarrollo de la deuda externa para la acumulación del capital de los dueños del dinero, como se ha hecho en México a partir de la presentación del primer Plan Nacional de Desarrollo por Miguel de la Madrid.

El PND fue creado como requisito para el neoliberalismo. Se fundamenta en el artículo 26 de la Constitución Política, la Ley de Planeación y los artículos 9 y del 27 al 42 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, que obligan al Presidente a presentarlo, para lo que crearon el Sistema Nacional de Planeación Democrática supervisado por ONU-CEPAL conformado por las unidades de planeación de las diferentes dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, y es coordinado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en quien recae la responsabilidad directa de la elaboración del Plan tomando en cuenta las propuestas del Sistema, de los gobiernos de las entidades federativas, los grupos sociales, los pueblos y comunidades indígenas, todo con perspectiva de género. En la elaboración del Plan debe considerarse a la población para que se expresen sus ideas, propuestas y preocupaciones. De igual modo, la Ley de Planeación considera la organización de foros de consulta popular en la que deben participar las organizaciones de obreros, campesinos, pueblos y grupos populares; las instituciones académicas, profesionales y de investigación; los organismos empresariales y otras agrupaciones sociales; los diputados y senadores; y las comunidades indígenas. 

El Artículo 21 de la Ley de Planeación dice que «El Plan Nacional de Desarrollo precisará los objetivos nacionales, estrategia y prioridades del desarrollo integral y sustentable del país, contendrá previsiones sobre los recursos que serán asignados a tales fines; determinará los instrumentos y responsables de su ejecución, establecerá los lineamientos de política de carácter global, sectorial y regional; sus previsiones se referirán al conjunto de la actividad económica, social y cultural, tomando siempre en cuenta las variables ambientales que se relacionen a estas y regirá el contenido de los programas que se generen en el sistema nacional de planeación democrática.» Por lo que el documento presentado por el Presidente no es el PND, pero podrían ser las bases para un Plan Nacional de Bienestar, aunque desde mi particular punto de vista la aspiración de los mexicanos sería poder tener un Plan Nacional de Buenvivir pero ya comentaremos esto en otra ocasión. Textualmente dice que “en la elaboración de este nuevo documento (el PND) debe recogerse el cambio de paradigma aprobado en la urnas el 1 de julio de 2018 y ese cambio incluye el concepto mismo de desarrollo” por lo que en congruencia deberán cambiar no sólo la Ley de Planeación sino también el artículo 26 de la Constitución, modificado en febrero de 2018 que además impide a AMLO presentar dentro del Plan Nacional de Desarrollo acciones a 20 años sobre la política nacional de fomento económico, porque entrará en vigor hasta el 1o. de octubre de 2024.

Los falsos presupuestos que contiene el documento, son congruentes con el discurso diario del mandatario, en donde él da por cierto que los mexicanos cuando cruzamos su nombre en la boleta electoral el 1 de julio de 2018, junto a su nombre venía en letras chiquitas la aprobación del posneoliberalismo y su concepto personal de desarrollo, así como el de justicia o corrupción, en donde se dice el pecado y no el pecador, sus conferencias mañaneras sólo son una eterna letanía de injusticias sin señalar ni procesar a los culpables (hemos tenido demasiado de eso en México ya, hay miles de mujeres violentadas y no hay violentadores, hay miles de asesinatos y no hay asesinos, hay tortura y no hay torturadores, hay desaparecidos y no hay desaparecedores; 99 por ciento de impunidad es la realidad), así que el que ahora se mencionen miles de casos de corrupción todos los días en la conferencia mañanera y que no existan corruptos bajo proceso es “lo normal”. Pero yo, cuando crucé el nombre de Andrés Manuel López Obrador en la boleta el primero de julio me fijé bien y por ningún lado decía impunidad, o Nestlé, o despojo a comunidades indígenas. (En el artículo “La recolonización silenciosa del post-neoliberalismo” están los referentes de los más de 200 proyectos extractivistas que solapa la presente administración). Aunque debo dejar claro que de las opciones posibles para la presidencia en la boleta electoral sigo pensando que AMLO fue la mejor, el hecho de ver a niños del pueblo jugando en Los Pinos valió mi voto, pero siempre se puede hacer un mejor gobierno.

Así, que si bien las estrategias desarrollistas de los últimos meses dan un giro hacia lo social y lo sostenible, el crecimiento económico como eje del desarrollo mantiene su centralidad y este concepto como reconoce el mismo documento, que de facto es neoliberal. George Soros a través de su administrador Larry Fink a quien AMLO le llama “mi amigo, mi tocayo” y no oculta su admiración por administrar “6 billones de dólares” en Black Rock, el fondo de inversiones más grande del mundo, envió una carta el 2 de mayo que dio a conocer el Presidente en donde Larry Fink lo hizo feliz al avisarle que realizará un encuentro mundial de inversionistas en México. (En el artículo “George Soros adopta a AMLO y a México” podrán ver más de esta relación.)

Esta simple acción confirma que el influjo del neoliberalismo sobre la acción pública en México, en particular en los procesos de formulación e implementación de políticas públicas, es un asunto asociado a tres factores: 1. La configuración de un espacio geográfico económico global, desigual y desequilibrado 2. La ubicación del mercado como el referencial para la reorientación de la acción pública  (en este caso las acciones de gobierno) y, 3. La adopción de referentes metodológicos anglosajones, que ahora niega el Presidente, desde los que se concibe el ciclo de políticas como un proceso transnacional y si bien se observa la continuidad del modelo extractivista, se aprecia la voluntad y la decisión política de producir transformaciones estructurales, particularmente aquellas basadas en la modificación de las relaciones de distribución de presupuesto público, dotando a los que menos tienen de una mínima capacidad de consumo para aletargar la caída del sistema capitalista. (Como lo explico en el artículo “El Estado como empresa social”) Pero también es importante observar que el sello del neoliberalismo no es la corrupción explícita como insiste AMLO en hacernos creer, el neoliberalismo gubernamental tiene que ver más con la corrupción implícita como lo demuestro en el artículo “Gobierno corrupto”.

De las 18,258 palabras que componen el PND sólo 2 veces menciona la palabra “Ciencia” una en el índice y la otra en las 50 palabras que le dedica en el Plan de Ciencia y la Tecnología que dice: “El gobierno federal promoverá la investigación científica y tecnológica; apoyará a estudiantes y académicos con becas y otros estímulos en bien del conocimiento. El CONACYT coordinará el Plan Nacional para la Innovación en beneficio de la sociedad y del desarrollo nacional con la participación de universidades, pueblos, científicos y empresas”. El constante desprecio presidencial al método científico y a la ciencia, bajo la premisa de que “los expertos y los especialistas son conservadores o fifís” nos puede llevar al oscurantismo, porque un problema fundamental de actuar por acciones de gobierno y no por políticas públicas, es que no existe ningún instrumento que mida los avances que no sea “el pulso y la sabiduría” del ejecutivo que cree que con preguntar en lo personal o a “mano alzada” a los mexicanos que se va encontrando en su periplo permanente, (contrario al principio de secrecía) como lo hizo en Poza Rica y en Juchitán, tiene los elementos suficientes para la toma de decisiones. En un ejercicio de gobierno totalmente contradictorio, porque por un lado presume que gracias a la reforma laboral todos los trabajadores podrán votar en secreto por sus dirigentes y esgrime argumentos ridiculizando las “antiguas tomas de decisión de los conservadores” que a mano alzada votan y podían ver y hostigar a quien no vota con ellos y por el otro promueve y alienta esta práctica para justificar sus acciones de gobierno. Esta maldición del inmediatismo gubernamental es parte de nuestra miseria antropológica, que abordo en los artículos “Almanauta; entre la belleza y lo sublime” y La idiosincrasia de ser mexicano.

Es cierto lo que plantean en el documento llamado Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, siempre se ha usado el método científico como justificación para despojar a los pueblos de sus riquezas, pero la ciencia es una herramienta y precisamente por eso se requiere una revolución científica en México y el mundo, es fundamental recobrar el papel de la ciencia como instrumento para la re-evolución y esto no se resuelve negándola. Sí, es absurdo que la ciencia gaste millones por estudiar la dinámica de los derrames de líquidos, cuando una persona camina hacia atrás mientras lleva una taza de café. Por eso es urgente refundar al país, sus conceptos y sus prioridades, pero no de a mentiritas.

La metodología es una rama de la lógica que se encarga del estudio de los diferentes métodos, para llegar al conocimiento que permita la fundamentación de la ciencia, el método es el conjunto de pasos ordenados y sistematizados para la obtención del conocimiento y la investigación es el razonamiento metodológico, el sistema, el análisis, la reflexión y la crítica para obtener respuestas lógicas, así que la Metodología de la Investigación es el estudio de los procedimientos y medios conscientemente aplicados que permiten alcanzar y crear el conocimiento.

Me decía mi abuela que si no está descompuesto, no lo compongas (por mi inclinación a reparar cosas) pero en cuanto a la determinación de recursos y esfuerzos debiera ser un principio. Otro principio que diseñamos que nos ha sido muy útil, es a los que llamamos “amputación provocativa”, no conozco un mejor sistema para determinar si algo (o alguien) sirve, explico; se trata de substraer del sistema de forma física o imaginaria el elemento a analizar, si quitando el elemento el sistema se desestabiliza ese elemento sirve, si no pasa nada sobra y si mejora el elemento corrompía al sistema, este principio lo puede aplicar al sistema público, social, económico, familiar y personal, sirve hasta para realizar el texto que ahora lee.

Si usted mi estimado lector o lectora ya está fastidiada de este texto y no quiere leer lo importante, le comento que lo que planteo es muy simple, es como cuando usted dice que va hacer un plan de vida para usted y/o su familia y quiere una casa, que sus hijos estudien, coman y tengan una mejor vida, pero en su plan se le olvidó poner cómo va a lograrlo, pues su plan no es plan, es una lista de propósitos o buenos deseos. Y usted disculpará que me guste citar a mi abuela, pero ella era sabia cuando decía: Si no sabes a dónde vas, pues ya llegaste.

Si no les gusta la adopción de referentes metodológicos anglosajones neoliberales le podemos ofrecer una metodología re-evolucionaria probada en nuestro modelo de construcción de autonomías porque toda política pública requiere de investigación científica, y para diseñar una política pública  se requiere de conocimientos en las áreas de economía, ciencia política, estadística, administración pública, derecho, ecología, sociología, antropología, psicología y comunicación (por lo menos). Por lo tanto, se necesita de un equipo de trabajo multidisciplinario y de un coordinador que obtenga la información precisa de cada especialista, así como de tomar en cuenta la opinión de la ciudadanía, los expertos, los servidores públicos y los políticos a través de por lo menos las etapas siguientes:

Etapa 1. Análisis del problema

Una de las características básicas de las políticas públicas es que deben de responder a un problema claro y delimitado. Una acción de gobierno sin un diagnóstico adecuado no es política pública, es simplemente una acción gubernamental.

En esta etapa se inicia con la delimitación del problema público que se desea atender, cuantificando el número de afectados, las zonas geográficas donde residen y los costos sociales que el problema ha generado. Posteriormente se realiza un análisis causal que nos permita conocer cuáles son las causas principales que están generando el problema que deseamos atender, las soluciones que planteemos deben estar enfocadas en atacar las causas del problema real y no las consecuencias. (Existen institutos en el mundo abocados a problematizar, el no ubicar el problema real ha llevado a cometer errores históricos, como el caso de la imposibilidad de poder escribir con pluma en el espacio, los norteamericanos gastaron millones de dólares en desarrollar la pluma atómica, para poder escribir sin gravedad y los rusos enviaron a los astronautas con lápices).

Etapa 2. Análisis de soluciones

Las diferentes soluciones corresponden a las características de la zona, la población y los costos por lo que requiere de un análisis serio donde se deben calcular los costos de inversión, así como los costos de operación. Los proyectos presentados –Tren Maya, Aeropuerto de Santa Lucía por ejemplo– han presentado en sólo 5 meses incrementos de más de un 20% que significan miles de millones de pesos más a su costo original, y todo es por falta de esta planeación y presentarán más incrementos, porque siguen perfeccionando el error. Han mentido sobre las supuestas consultas de ley a los pueblos originarios que no han realizado y el sólo hecho de la mentira incrementa la posibilidad de fracaso.

Etapa 3. Análisis de factibilidad

Todas las obras inconclusas son “elefantes blancos”, miles de monumentos a la corrupción y la incapacidad que fueron causados porque aficionados y neófitos propusieron ocurrencias a las que posteriormente se les asignó un presupuesto público para ejecutarlos. Por eso esta etapa tiene como objetivo filtrar las ocurrencias con ciencia, esta etapa requiere del trabajo conjunto de especialistas para generar una labor seria, se requieren mínimo ocho filtros de factibilidad: 1) presupuestal, 2) socioeconómico, 3) legal, 4) político, 5) ambiental, 6) comunitario, 7) administrativo y el 8vo. y más importante es saber si se tiene la capacidad emocional para lograrlo, porque cuando nuestro ímpetu rebasa nuestro sueño, ideal o proyecto viene la frustración, es aquí donde desistes o creas los proyectos alternativos complementarios para tener la o las capacidades necesarias para concluir el proyecto original.

No es tan complejo como se ve; la imagen que nos puede dar una idea, es la del niño que llega a la tienda con el sueño de comprar una gran golosina con sus pocos pesos y se frustra por el pequeño dulce que pudo comprar, a diferencia del que llega con una expectativa de la realidad y extiende la mano abierta al tendero y le muestra sus monedas al tiempo que le dice “para que me alcanza” solo que en las políticas públicas no podemos permitir que sea el tendero (neoliberal) el que nos diga que podemos hacer, necesitamos que sea un proceso de investigación científica revolucionaria y comprometida la que determine el quehacer de la nación y no las ocurrencias del capitalismo o las de un iluminado.

Etapa 4. Recomendaciones de política pública

Una vez que se han integrado todas las alternativas de política pública, estamos en posibilidad de realizar una recomendación clara, concisa e inteligente para cada política pública, y si se quiere se puede transmitir hasta a través de un memorándum pero debe incluir:

1) Explicar por qué el problema es importante y por qué se necesita tomar una decisión.

2) Suministrar los hechos esenciales y la información de apoyo con sólida evidencia técnica y empírica, no anecdótica.

3) Describir y recomendar un curso de acción claro.

Para ser enviado al órgano de decisión.

Etapa 5. Plan de acción de política pública

Si el órgano de decisión ha aceptado la recomendación de todas las políticas públicas, el equipo que participó en el diseño de la política pública deberá presentar un plan de acción, (que debe incluir qué nos corresponde hacer a cada uno de los mexicanos para transformar esta miseria, más allá de extender la mano para que el patrón gobierno me dé unos centavos a través de una tarjeta con la que podré pagar en la tienda de raya ahora llamada Elektra o Banco Azteca); el plan de acción es la fase final del diseño de la política pública. Es aquí en donde debe aparecer el documento rector que sería la suma de todas la políticas públicas aprobadas el que sí podría tener por nombre Plan Nacional de Desarrollo o de Bienestar o para el Bienvivir, en donde la parte filosófica del documento podría ser elaborada por el Ejecutivo (porque si la totalidad del documento es elaborada por el titular del gobierno tendría que ser un elegido de Dios y creo que a esos se les llama profetas) así que a esta parte en donde se plasma el sentir de quien gobierna se le puede llamar Misión, Visión o Epílogo. Si al PND presentado ahora le quitamos las quejas por lo que hicieron los gobiernos anteriores, que abarcan más de la mitad del documento, lo que quede, podría ser la presentación o el epílogo de un verdadero plan maestro y no lo presentado ahora por el Presidente de la República Mexicana Andrés Manuel López Obrador absurdamente como Plan Nacional de Desarrollo.

Independientemente de que a la clase política y a la opinión pública no les importe el documento presentado por el Presidente, que sin duda será aprobado por la mayoría de Morena y sus aliados del pacto por México remasterizado en el Congreso, ya no se puede seguir usando el discurso aletargado como estrategia de desarrollo, México necesita un documento serio que se pueda evaluar, con un plan rector que contenga las estrategias que nos digan cómo pretenden que los mexicanos y nuestras familias tengamos un mejor futuro. 

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga

@CompaRevolución

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