George Soros adopta a AMLO y a México. Autor: Iván Uranga

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Despojos históricos.
Neoliberalismo Rothschild Vs. Soros.
Regalan Veracruz a Nestlé.
Mariguana, termoeléctricas, Tren Maya y Tren Transístmico para George Soros

Desde siempre los pueblos originarios han resistido a los imperios y el despojo; a la llegada de los españoles el Imperio Azteca dominaba el centro de México, la zona central de Oaxaca, la costa del golfo de México, Guerrero y el Soconusco en donde había sometido a los pueblos originarios de la zona por la fuerza. Con la conquista estos pueblos originarios sólo cambiaron de opresor y durante más de 300 años fueron los ibéricos los beneficiarios del despojo de las riquezas territoriales y naturales de nuestros pueblos, después vino el despojo de más de la mitad del territorio nacional a cargo del gobierno de Estados Unidos mientras las burguesía nacionalista daba cuenta de las riquezas de los pueblos, que con la Reforma de Juárez se intentó detener, al igual que con el movimiento revolucionario de 1910, en donde los únicos beneficiarios fueron nuevamente la burguesía nacionalista; situación que cambia con la llegada de Carlos Salinas de Gortari al poder, porque Salinas llega junto con todo el esplendor del despojo neoliberal de la mano de la familia franco-inglesa Rothschild que desde hace 30 años, junto con el húngaro Soros son los dueños de México. Estos personajes que están mucho más allá de las estadísticas financieras, son dueños del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, de los bancos del mundo occidental y de los bancos que no son los dueños, son sus asesores.

Para estos personajes México sólo es un negocio de los miles que tienen en todo el mundo y son quienes eligen realmente quién gobierna, se afirma por ejemplo que Jacob Rothschild fue quien impuso a Enrique Peña Nieto y que fue el verdadero responsable de todos los gobiernos neoliberales anteriores y sus reformas. Que pusieron a su empleado Luis Videgaray a cargo de la marioneta presidencial, también son dueños de Donald Trump, Macri, Piñera y Bolsonaro, sólo por poner un ejemplo fue la familia responsable de postular a J.A. Meade y R. Anaya en la elección pasada, la cual perdieron.

¿Pero quién ganó? Según el internacionalista Carlos Alberto Jiménez Bandala, catedrático de la Universidad La Salle, afirma que la mano económica detrás de AMLO es George Soros y que la negociación se dio a través de Marcelo Ebrard, las afirmaciones no deben estar muy lejos de la verdad en tanto que Soros es el dueño oculto de Bayer-Monsanto, de Nestlé y del negocio legal de la mariguana, por lo que se entendería la imposición de Víctor Villalobos, empleado de Monsanto, como responsable de la Secretaría de Agricultura y el que el gobierno regalara el agua de México y el café junto con el estado de Veracruz a Nestlé.

Este juego de competencia política entre magnates es permanente, es así que George Soros pierde las elecciones en Estados Unidos con su candidata Hillary Clinton y gana Jacob Rothischild con Donald Trump y después pierde Rothischild en México con Meade y gana Soros con Obrador. Todo este juego de negocios se vienen consolidando desde el siglo pasado, y son las comunidades originarias del mundo y en particular las de México las que han sufrido las consecuencias de diferentes acciones gubernamentales encaminadas al beneficio de los dueños del mundo a costa de la eliminación, despojo, explotación de las riquezas, sus culturas, recursos naturales y territorios que habitan las comunidades indígenas a favor de estas empresas y que en la actualidad estas acciones son ejecutadas directa y legalmente por sus empresas trasnacionales y justificadas por el discurso desarrollista que sustenta a las políticas neoliberales a nivel mundial.

Las políticas neoliberales le dieron al capital trasnacional acceso a los recursos minerales del país, a través de regulaciones mínimas, dejándoles la libertad de regularse a sí mismos. Permitiéndoles utilizar tecnología de punta que destruye el medio ambiente, al tiempo que despoja a las comunidades de su patrimonio poniéndolas en manos de compañías privadas.

Un ejemplo de ello son los megaproyectos que llegan cargados de promesas, hablan de desarrollo, progreso, modernidad, futuro, conectividad y empleo, ante esto la única posibilidad de respuesta ha sido la resistencia de las comunidades afectadas como una manera de defender su territorio, su cultura, su vida y su futuro.

Las formas actuales de expropiación tienen el nombre de “obra pública”, pero son de beneficio privado. A partir de la Ley Federal de Derechos se da una concesión a las empresas trasnacionales para explorar y explotar un territorio. Dicha concesión consiste en pagar a las comunidades de $5.70 a $124.00 semestrales por hectárea concesionada. Así, México es uno de los pocos países que cobran por hectárea y no por mineral. Por lo que durante este sexenio podremos ver el avance criminal de la minería y “el desarrollo” de la industria energética, entre ellas la producción de electricidad que es otro de los grandes negocios de Soros que ejecuta a través de la empresa canadiense Hydro Quebec cuyo propietario oficial es el gobierno de Quebec que George Soros adoptó. También podría ser la explicación real del empeño inmediato de acabar con el proyecto del aeropuerto en Texcoco por tratarse de una inversión importante de Jacob Rothischild, contrincante financiero de Soros.

Soros nació en Hungría en 1930 y allí vivió durante la ocupación nazi en 1944 y 1945, cuando fueron asesinados más de 500,000 judíos húngaros. Se graduó por la London School of Economics. Es un filántropo con fascinación por provocar de la derecha, canalizadas sus obras de beneficio a través de Open Society Foundations, empezó en 1979 financiando becas a estudiantes negros durante el gobierno del apartheid en Sudáfrica, posteriormente se centró en promover la libertad de expresión durante los últimos años del comunismo y en financiar iniciativas para favorecer la transición a la democracia en Europa del este. Se le conoce por financiar a grupos que apoyan el aborto o promueven los derechos de las minorías LGBT, por financiar campañas políticas demócratas en Estados Unidos; la ultraderecha de EU lo considera de izquierda y fue uno a los que el pasado 23 de octubre le enviaron un paquete bomba en su casa de Nueva York.

Al cierre de esta nota (24/01/2019) George Soros calificó al presidente de China como el “enemigo más peligroso” de las sociedades libres en su participación en el Foro Económico Mundial en Davos.

Así que no duden que todo este proceso de transformación política, económica y social de México se vea limitado por los intereses económicos de George Soros, con lo que podríamos explicar la negativa de AMLO a detener la minería y las hidroeléctricas que devastan los ecosistemas, las culturas y despojan de sus territorios a los pueblos originarios, el Tren Transístmico para mover la mercancía de los buques de Soros de un océano a otro, el Tren Maya para llevar turistas a las propiedades de Soros en la Riviera Maya, producir y vender mariguana y sus derivados legalmente (aquí comentado su interés por Ricardo Salinas) uno de sus socios en México y beneficiario de la 4ta. Transformación y el caso más claro es el de dejarle el agua de los volcanes, el café y el estado de Veracruz a su criminal empresa Nestlé.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga

@CompaRevolucion

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