AMLO y Los Abajo Firmantes. Autor: Iván Uranga

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AMLO y Los Abajo Firmantes

El Presidente no puede desconocer la importancia
de la ciencia, las artes y las resistencias.

La única virtud del poder político es que es cronodegradable. Cuando los políticos llegan a entender esto sólo hay dos estados posibles en su quehacer: o buscan el bien común para lograr un estado de paz y bien vivir colectivo o buscan el interés personal para garantizar un estado de poder y bien estar personal.

Este artículo son algunas reflexiones sobre la entrevista de Carmen Aristegui a Andrés Manuel López Obrador el 21 de noviembre de 2018 y la aseveración de que nos falta un baño de pueblo.

El ser humano es individualista por instinto, buscará sobrevivir por cualquier medio, por eso cuando entendimos que nuestra mejor oportunidad de sobrevivencia era vivir en colectivo para garantizar el resguardo y la comida, construimos las sociedades y dentro de ellas hubo que ceder un poco de nuestra libertad, para establecer leyes que permitieran la sobrevivencia entre tantos intereses individuales. Así es como surge el concepto del Estado, con tres funciones fundamentales: La organización del trabajo, la administración de los recursos y el control del no propietario. Desde entonces quien decide dentro del Estado ha sido el más fuerte bajo tres principales formas de ejercer esta fuerza: fuerza bruta, fuerza colectiva y fuerza económica. Nunca ha gobernado el más sabio, el más culto o el más inteligente, porque el quehacer de estos se fundamenta en la transformación del pensamiento, a través de la estética de conocimiento, expresada de forma científica, tecnológica o artística, conocimiento en el que se funda todo lo que hacemos y que nos ha permitido sobrevivir y ser lo que somos como especie, para bien o para mal.

En la actualidad la modalidad más adoptada para gobernar se le llama “demo-cracia” que se opuso a la “mon-arquia” es decir, el gobierno de muchos, sobre el gobierno de uno. Podemos definir de forma simple, que el Estado es la condición de las personas que viven en un territorio regido por leyes propias. Y a la política, como la actividad humana que busca gobernar sobre un Estado. La prostitución del concepto de democracia se da cuando la estructura económica se adueña de la estructura política, porque ahí los ciudadanos y su territorio pasan a ser consumidores y bienes enajenables, es decir, se prioriza el bien estar personal de quien gobierna, sobre el bien vivir colectivo. En México ésta ha sido la condición que ha prevalecido por lo menos durante los últimos 30 años, y que ahora con la promesa de la esperanza, Andrés Manuel López Obrador convenció a más de 30 millones de personas para lograr acceder al poder político.

Pero, ¿qué tipo de gobierno representa? En una muy interesante entrevista de más de 2 horas por parte de la periodista Carmen Aristegeui se puede vislumbrar mucho del pensamiento del nuevo presidente, quien de inicio establece que le interesa hacer las consultas porque prefiere preguntar para no equivocarse, y entonces comenzamos a preguntarnos ¿a quién le pregunta qué? ¿Al recién mostrado consejo empresarial? ¿A Televisa? ¿A Tv Azteca? ¿A la oligarquía que prometió sacar del poder político? o se refiere a la “Consulta Ciudadana” (ahora a la baja) con preguntas retóricas, en un “ejercicio ciudadano” organizado por el partido hegemónico y diseñado por empresarios, para justificar sus proyectos y que como él bien dice, “las preguntas hay que saber formularlas”.

Se le entregaron varios documentos firmados por organizaciones indígenas, civiles y centenares de especialistas bien intencionados que votaron por él y que ofrecen su colaboración para hacer lo mismo, pero bien, con certeza jurídica y científica, sólo con la intención de ayudarlo, porque él lo pidió, “no me dejen solo”, dijo, y porque no queremos bajo ninguna circunstancia que este gobierno fracase, porque la irracionalidad se apoderaría del poder, porque no queremos que se equivoque, porque no se puede equivocar. Ante esto el presidente electo contesta en la entrevista a “los abajo firmantes” de forma peyorativa “que no tienen información, que no conocen, que se equivocan”.

La democracia tiene límites muy visibles, como la ciencia, la cultura entre muchos otros, es decir, no porque la mayoría vote u opine haríamos reformas a la ley de gravedad, tampoco si lo que hace el maestro Toledo es arte o no.

Aprovecho para comentarle que la devastación no se resuelve con reforestación sino con la no intervención. Y que si se van a sembrar árboles maderables, frutales y hortalizas, cambiarán la vocación de la tierra y el ecosistema existente se extinguirá de ese pedazo de tierra con todas las especies que lo habitan. La realidad es que se extinguen en el planeta 150 especies diariamente por la intervención irracional de la mujer y del hombre (para no ser sexistas), especies que nadie defiende “por no ser bellas” a causa del falso sentido de la estética creado por empresas como Televisa y Tv Azteca. Y ninguno de los “abajo firmantes” que conozco dio su firma sin leer el documento que se le entregó, como usted afirmó, pero en todo caso, dice la ciencia, que lo que nos molesta del otro es lo que no tenemos superado en nosotros mismos, ¿qué acaso la “Consulta Ciudadana” que avalan cientos de miles de “abajo firmantes” con su voto, no fueron preguntas “bien formuladas” por un muy pequeño grupo de ilustres iluminados de su confianza?

No nos diga que las cosas han cambiado, y que la estética del conocimiento ya no importa porque construirá el conocimiento de la “cuarta transformación” a través de consultas ciudadanas, o que no importa la voz o el trabajo de la sociedad civil organizada en más de 2 mil 800 resistencias bio-culturales que han detenido estoicamente los embates del neoliberalismo por más de 30 años en lo que queda de país para que usted lo gobierne ahora. En cuanto al recurso de amparo, efectivamente no sirve de nada, a las balas de la represión no le importan si estás amparado o no, porque en la lucha por la democracia, los muertos los pusimos nosotros.

Y tiene toda la razón al asegurar que “nos falta pueblo”, en nuestro trabajo diario con las comunidades más violentadas de México vimos que nos falta mucho pueblo, nos faltan 43 y decenas de miles más.

El Ejército, que justo en este momento patrulla todas nuestras calles anticonstitucionalmente –porque el decreto que lo amparaba ya no existe– estas Fuerzas Armadas a las que convocó a acabar con la inseguridad y a hacerse cargo de la seguridad interna de México tienen como objetivo usar las armas contra el enemigo, para eso fueron entrenados y condicionados por muchos años, y han hecho de nuestras calles su campo de batalla y de los ciudadanos su enemigo, son un  peligro para la seguridad de los mexicanos como lo han demostrado en la práctica, porque y créame que por más bonito que les hable este condicionamiento ya está en su naturaleza. Más allá de que se niegue a escuchar las voces de los especialistas y de todas las organizaciones nacionales e internacionales de defensa de los derechos humanos. Le comento señor presidente electo que los derechos humanos, la vida y la justica también son límites de la democracia y que no puede llevar a consulta si queremos vivir o si se aplica la justicia o no, porque se violaría ese primer acuerdo de convivencia del que hablamos y porque usted mismo lo reconoce en su discurso, sin justicia no hay democracia, y dice en la entrevista que “para que haya paz y tranquilidad debe haber justicia, y que con justicia está resuelto el 80 por ciento de la seguridad”, y luego ¿dónde quedará la justicia para las decenas de miles de mexicanos ejecutados fuera de la ley y dentro de ella porque en México sólo en papel no existe la pena de muerte y dónde quedan los feminicidios y los de Ayotzinapa y los desparecidos y las más de 2 mil fosas clandestinas y la paz para madres que no tienen a dónde llevarle flores a sus muertos? No entiendo a qué justicia se refiere cuando dice que está resuelta en la hora y 38 minutos de esta entrevista. No es justo que siente a la mesa de su casa al genocida responsable de esto y diga que lo perdonará porque él le permitió acceder al poder político y no el pueblo de México.

“Demo”, en la era informática significa demostración, y “cracia” sigue significando poder, así que esperemos que la democracia del nuevo gobierno no sea eso: Una demostración de poder, reducida a la pregunta retórica de la portada del libro ¿Quién manda aquí?

Y como pidió que fuera un diálogo de ida y vuelta, pues aquí le dejo la vuelta, queremos todos los proyectos que beneficien a México, pero queremos que se hagan bien, como dijo el maestro Alain Touraine (otro de los iluminados que no importan), “somos lo que hacemos”, es decir, hasta ahora, no ha cambiado nada. Pero esperamos que cambie, queremos que cambie y le reiteramos que cuenta con lo poco que somos y que sabemos, para lograrlo. (Aunque seamos un poco conservadores)

La vida y la matria deben ser una construcción consciente.

Fraternalmente el abajo firmante,

Iván Uranga

@CompaRevolucion

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