Inicio Blog Página 16489

Humorismo (involuntario) entre periodistas por AMLO. Autor: Rogelio Hernández López

Andrés Manuel López Obrador

Un poco o mucho de diversión tuvimos, hasta quienes padecemos de mal humor permanente, con noticias y artículos relativos al candidato presidencial ganador. En los primeros tres días afloraron hechos absurdos, comentarios disparatados en cascada y reconversiones abruptas de personalidad que concitan lástima.

Por ejemplo, lo que asombró a colegas de distintos medios y lo calificaron como una gran imbecilidad, fue observar que desde el 2 de julio, más de 15 motocicletas con camarógrafos, a veces con su reportero, se dedicaron a perseguir al candidato ganador a donde fuese; hilera de máquinas con reporteros-más-que-ansiosos, con movimientos de peligro por ir tomando imágenes o aprovechando los altos para extender el micrófono y preguntas como queriendo lograr una exclusiva.

–¡Qué estúpidos! Hasta creen que eso es hacer periodismo– reaccionó con muchas dosis de encanijamiento una experimentada periodista. Lo irracional que mueve a risa hasta que ocurren los accidentes.

Los sapientes

Durante esos días consecutivos, lo más profuso se vio en ese extraño y risible Partenón invertido del periodismo mexicano, que en lugar de investigaciones se saturó de columnas con pocos cimientos analíticos, rebosantes de adjetivos y lugares comunes. Esa parte medio periodística también se hizo amlotemática.

Los medios impresos y electrónicos se saturaron de escritos y comentarios rebosantes de solemnidad y tesis repetidísimas; aunque algunas pocas sí fueron aportaciones sesudas, una gran parte, sobre todo de periodistas que no tienen más espacios que los gratuitos del ciberespacio, mostraron sus mejores grandilocuencias, bien sentenciosas, con la intención de imponer la última verdad, como si ésta proviniera de pensadores consagrados y no de ocurrentes sin investigación ni obra.

Muchos de estos colegas harto sapientes –no cito a nadie para que no me aíslen– hicieron esfuerzos para revertir las barbaridades y adjetivos que repitieron decenas de veces contra ese candidato cuando estaba en campaña, pero pocos se sinceraron con un “me equivoqué”.

A esta actitud de las decenas de nuevos expertos en el amloísmo y morenismo el mismo 2 de julio, se les atravesó un sarcasmo gigante en Facebook. Gustavo Hirales Morán, analista en serio, experimentado y conocedor real de la política en todas sus modalidades, insertó un texto en su muro que debió arrancar carcajadas a quien entendió su sardonismo:

“Comunicado urgente: durante los últimos 5 o 6 años alguien hackeó mi cuenta de facebook y estuvo lanzando críticas destempladas y chistes de dudoso humor contra el presidente electo (antes de serlo, aclaro). Desde alguna parte del paisaje urbano desautorizo esos ataques y confirmo haber recuperado el control de mi cuenta. Digo, por si estaban con el pendiente. (¿Ya seré digno de amnistía?)…”

Menudearon también los letreros de fondo multicolor, pero esos sí con chistoretes sin disfraz, igual que los cientos de memes que con fotos, dibujos o imágenes en movimiento, pero siempre con buen humor, exhibieron las filias y fobias que, al converger en las mismas listas de las plataformas, propiciaban discusiones y guerritas verbales de esas que solazan mucho a quienes entienden que hay dos fanatismos coyunturales: amlofóbicos en decadencia vs pejezombis refrescados, como se acusan entre ellos. De veras que sacan la risa sea o no intencional hacerlo.

Un extremo

A mí me topó un caso especial (que espero sea el único entre periodistas). Se me hizo una pregunta que me arrancó una muy amplia sonrisa, que casi se torna en sonido carcajiento, pero me contuve para no lastimar al colega que la expuso muy serio y hasta preocupado:

–Maestro ¿cómo nos sumamos desde el periodismo a la revolución que comenzó el 1 de julio?–

Atraganté saliva y seguramente mis ojos buscaron algo en el cielo por varios segundos mientras ocultaba la mueca de sorna que tendía a escapárseme, no porque me haya colgado el apodo que algunos ignaros insisten en colocarme, sino por las significancias de su inquietud, que parecía sincera. Para no responderle, cambié de tema:

–Hablemos de cosas serias. ¿Qué selección ganará el mundial? –

Así, tramposamente, le excité en otro sentido las glándulas suprarrenales para alejarle un poco de ese algo, muy diferente al periodismo, que lo estaba abduciendo y que le hiperestimulaba la creencia de que él también debe ser un personaje directamente activo de lo que sigue en la transición.

Atiné. Cuando comenzó a hablar de Rusia 2018 olvidó lo circunspecto.

No es difícil acertar que para la mayoría de mexicanos mayores de los 8 años, el soccer es otro asunto de sus apasionamientos, tema del que normalmente sí conocen más y, aunque no sepan, hablan como si fueran, al mismo tiempo, director técnico, árbitro, analista, cronista, portero, defensa, medio, medio líbero, ala izquierda o centro delantero. Y claro, este susodicho dedicó media hora a darme lecciones de a de veras porque soy villamelón confeso.

No es revolución

Como temía que regresara a su pregunta calculé en recordarle algunas categorías sociológicas, de esas librescas que se exponen desde la secundaria…

Pensé decirle que no hay a la vista ninguna revolución en México, más que un fenómeno masivo de renovación del mismo modelo general de capitalismo con fuertes influencias neoliberales, de revalidación del mismo régimen político presidencialista con un incipiente parlamentarismo y otras acotaciones legales; que paradójicamente las elecciones revalidaron al sistema electoral y que, muy probablemente provocarán reformas en aquellas áreas que amenazan con agudizar las contradicciones esenciales del modelo económico-político, especialmente las que derivan de la pobreza.

En resumen, pensé reiterarle, como perogrullo, que lo ganado por AMLO y Morena no transformará lo esencial, lo estructural de México, sino que refrescará la credibilidad general con el régimen político y que, probablemente con un modelo de gestión anticorrupción, logrará disminuir con poco la inequidad social, la inseguridad y la violencia criminal.

Quise decirle todo eso y refrendarle que una revolución, como dicen los diccionarios, implica un “Movimiento político, generalmente acompañado de lucha armada, que tiene por consecuencia el rompimiento con la situación anterior de una sociedad y la creación de nuevas formas de gobierno, de nuevas leyes y de nuevas maneras de comportarse sus miembros: la revolución de 1910, la revolución francesa, la revolución cubana” (Diccionario de El Colegio de México).

Pero, por respeto no se lo dije. Me guardé mi sonrisa (porque me son escasas) y me despedí. Además quise seguirme divirtiendo con el lado jocoso del momento político que involuntariamente me permiten ver mis colegas en sus medios y en los 23 muros o comunidades de Facebook que me comparten. Y eso que no estoy en otras redes sociales…

Policía de El Paso apunta con su pistola a niños durante arresto. De la Redacción.

Imagen tomada del video difundido por Aj-king Stone.

El viernes pasado el usuario de Facebook Aj-king Stoner difundió en redes sociales un video en el que se ve cómo un oficial de El Paso, Texas, detiene con uso excesivo de la fuerza a menores de edad.

Aunque se desconoce el motivo de la detención, en la grabación se puede observar cómo un policía somete a un menor de forma violenta ante los reclamos de quienes se encontraban presentes.

A los pocos minutos, otro efectivo se acerca para someter al joven en el suelo y proceder al arresto, mientras que el primer oficial se dirige al grupo de niños que reclamaban los abusos para ordenarles que se vayan hasta que los quita por la fuerza.

En las imágenes también aparece una mujer que encara al policía, aunque después se puede ver cómo corre para evitar ser aprehendida.

El video alcanzó en pocas horas más de 91 mil visitas y los internautas condenaron estas acciones e incluso lamentaron que el “corrupto gobierno” de El Paso sólo piense en sus propios intereses sin tomar en cuenta programas que apoyen a los menores.

Asesinan a alumna indígena en Ometepec; jóvenes protestan. De la Redacción.

Florinda Martínez Ruiz
Florinda Martínez Ruiz

De la Redacción

Florinda Martínez Ruiz, estudiante del Instituto Tecnológico Superior de la Costa Chica, fue asesinada y su cuerpo encontrado el pasado lunes en estado de putrefacción, por lo que sus compañeras marcharon en Omotepec para exigir justicia.

Los padres de la víctima, según explicó Viridiana Gutiérrez, del Observatorio Ciudadano de Violencia Contra las Mujeres, acudieron con las autoridades para demandar el esclarecimiento del homicidio, pero se les hace difícil porque no hablan español, “no saben cuál es el camino para exigir justicia”.

A continuación la nota de La Jornada Guerrero que da cuenta de la marcha que dio inicio en el plantel donde estudiaba la víctima:

Protestan estudiantes en Ometepec por el asesinato de una de sus compañeras

Ometepec, 5 de julio. Protestan estudiantes del Instituto Tecnológico Superior de la Costa Chica para exigir el esclarecimiento y castigo a los culpables del asesinato de su compañera, Florinda Martínez Ruiz, quien apareció en estado de putrefacción en su cuarto el pasado lunes, el lugar donde rentaba se encuentra a una cuadra del zócalo de esta ciudad de Ometepec.

Los estudiantes habían anunciado su manifestación un día antes, la marcha dio inicio en el plantel donde estudiaba Florinda Martínez, y con consignas de exigencia de justicia el contingente llegó en la plaza cívica de la ciudad, y ahí enfrente del ayuntamiento realizaron un mitin, dando a conocer los feminicidios que hay en el país, en el estado y en el municipio ometepecano.

Viridiana Gutiérrez, del Observatorio Ciudadano de Violencia Contra las Mujeres, en su participación, dijo que en nuestro país se están asesinando a muchas mujeres “siete al día, siete asesinatos diarios suceden en México, es decir ahorita puede estar sucediendo uno más; en Guerrero a la fecha van 129 asesinatos de mujeres en todo el estado, siendo Acapulco y Chilpancingo las principales ciudades que tienen estos horrorosos números. Ometepec no es una excepción”, recalcó.

Dijo que lo que ha generado que haya más muertes de mujeres es el clima de impunidad que hay, “es decir, matan a una y las autoridades encargadas de impartir justicia no se hacen cargo, dan carpertazos diciendo que son crímenes pasionales o que las mujeres están ligadas al narcotráfico, o a cualquier otro crimen que pueda suceder para no hacer investigaciones, desde acá lanzamos una enérgica solicitud al fiscal del estado, al gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores, al fiscal que recién acaban de nombrar, a la fiscal especial para los feminicidios en Guerrero” para que haya una investigación exhaustiva del asesinato de Florinda Martínez, quien –dijo- solo buscaba salir adelante con sus estudios como muchas otras.

Expuso que ahora fue la indígena del municipio de Cochoapa El Grande, pero mañana puede ser cualquiera de ellas que ahora están protestando para exigir justicia. Agregó que los padres de la ahora occisa estuvieron hace dos días en la ciudad y piden justicia, pero se les hace difícil porque no hablan español, “no saben cuál es el camino para exigir justicia”, dijo.

El presidente municipal de Ometepec no se encontraba en el ayuntamiento, sólo se comunicó con ella vía telefónica, comprometiéndose a una reunión horas más tarde, lo que informó Viridiana a las estudiantes que salieron a las calles.

De apariencias y prejuicios. Autora: Pilar Torres

Pedro Carrizales Becerra.

“¿Hasta qué parte de mí mismo
tendré que ir para encontrar
el secreto de tu belleza
y la verdad de tu bondad?”
Jaime Torres Bodet

Esta semana se hizo viral una foto que se publicó en una revista de sociales, de esas que compran nuestras tías. En ella se ve una pareja de novios o recién casados; güeros, guapos y adinerados. El velo y el vestido de la novia contrastaba deliberadamente con la imagen de una mujer de rasgos indígenas, sentada en el suelo y vendiendo muñecas de trapo.

Mucha gente en las redes sociales reaccionó en contra de la publicación, considerándola clasista. Otros, en cambio, la defendían con distintos argumentos. La foto es “bonita” y hasta me inclino a dar el beneficio de la duda al fotógrafo, y suponer que con su obra trataba de capturar belleza, contraste y armonía. Sin embargo, es el uso que se le da a la foto el que refleja ese innegable y profundo elitismo, tan mexicano. Después de todo, la foto no estaba en una revista de cultura, sino en una publicación de sociales, cuyos valores saltan a la vista: la pobreza como categoría estética, la persona reducida a un mero objeto de ornato, el folklore como accesorio, la gente bien como aspecto central.

También había comentarios a favor: “La foto está padre y no es ofensiva. No manchen, chairos. Todo les molesta.” Tal vez el punto de esta opinión es que, como la foto es bonita, no hay ofensa. Y es que, si algo es agradable a la vista, no es tan fácil la valoración moral. En cambio, como la apariencia de Pedro Carrizales “El Mijis” no corresponde al de la gente que aparece en Caras, Hola o similares, la polémica fue inmediata. Pocos se preocuparon por conocer su historia, su labor social, su testimonio de superación.

Cuando alguien no corresponde a las categorías sociales de belleza, nos confundimos. ¿Por qué será esto? Tal vez una mala interpretación de Aristóteles, piedra angular de la cultura occidental, tiene un poco de culpa. En ‘La Poética’, el filósofo dice que la belleza radica en la dimensión y el orden, por lo cual no puede ser bello algo que no sea loable o agradable. Sin embargo, el arte –y la vida– se han encargado de contradecir continuamente esa idea hasta el punto de que en la llamada Estética de lo feo, se afirma que sólo es posible encontrar verdad y belleza en la catarsis que nos descubre las miserias de la sociedad y del ser humano.

Aunque hay elementos objetivos –como la proporción áurea, que es armoniosa y atractiva para el inconsciente– belleza y fealdad son cuestiones relativas y la percepción humana no solo está ligada al entendimiento, sino que también está influenciada por el contexto en el que se desenvuelve, sus antecedentes culturales y sus creencias.

Aquí, Samuel Ramos en su obra El perfil del hombre y la cultura de México, aportaría un dato importante: afirma que existe un profundo sentimiento de inferioridad como rasgo distintivo del mexicano.

En su momento, la tesis central de Ramos resultó muy polémica entre los académicos, quienes la criticaban por sus generalizaciones infundadas. Sin embargo, más allá de los academicismos, la realidad nos muestra cómo los mexicanos nos regimos por ciertos cánones de belleza según los cuales ser alto, blanco y delgado (de preferencia con ojos claros) es ser bello, a pesar de que la gran mayoría de los mexicanos somos todo lo contrario, lo cual hace aún más evidente aquel sentimiento de inferioridad del que habla Ramos.

Así, los gustos se ligan irremediablemente a las identidades construidas, pero el problema verdadero surge al identificar aquello que consideramos bello como automáticamente bueno y lo feo como malo. Lo que constituye uno de los más graves sesgos cognitivos.

Como saben los psicólogos, un sesgo cognitivo es un efecto que produce desviación en el procesamiento mental, lo que lleva a una distorsión, a un prejuicio, a una interpretación ilógica o falacia, que se dan cuando asimilamos erróneamente la información de la que disponemos y emparentamos datos que no están relacionados entre sí (como pensar que alguien moreno y con tatuajes es un delincuente). Un sesgo cognitivo nos lleva a emitir juicios inmediatos hacia ciertos estímulos. Hay que decir que también filtramos mal la realidad de forma selectiva.

Estos errores pueden ser muy graves en determinados contextos, sobre todo si conducen a actitudes y decisiones violentas, negligentes y discriminatorias. Desde niños, nos enseñaron que las niñas bonitas no dicen cosas feas y que los niños feos son aquellos que se portan mal. Los héroes de las historias son bellos y los villanos son feos.

Casos como el de Pedro Carrizales hacen evidente una realidad que debe cambiarse porque el prejuicio nos impide ver lo verdadero. Llevar al congreso las voces que no suelen ser escuchadas constituye un parteaguas.

Ya que hablábamos de belleza, planteémosla adecuadamente. Nada como una educación estética para hacernos capaces de generar narrativas alternas al discurso de odio a través del arte y la cultura.

Así, la buena noticia es que los sesgos cognitivos se pueden superar. Aunque tal vez por la inercia de las elecciones, nos quedaron las ganas de seguir peleando. Más vale que pronto se nos bajen.

@vasconceliana