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Construcción de ferrocarril en sureste de México iniciará a mediados de diciembre próximo

MEXICO, 12 nov (Xinhua) — El proyecto de construcción del ferrocarril que buscará impulsar el sureste de México, denominado Tren Turístico Transpeninsular, se prevé inicie el próximo 16 de diciembre, anunciaron este lunes fuentes oficiales.

En rueda de prensa, en el que participaron los gobernadores de tres de los cinco estados involucrados de este proyecto, considerado uno de los 25  de los más estratégicos del próximo gobierno de México, se dio a conocer que la obra iniciaría en el estado de Chiapas.

“El 16 de diciembre en Palenque se estará iniciando ya la construcción de lo que es el tren Maya y pues estamos muy contentos de estar participando en este proyecto que es trascendental”, explicó el gobernador del estado mexicano de Yucatán, Mauricio Vila.

El tren pasará por los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, además de Tabasco y Chiapas, recordó al explicar que el anuncio de este lunes se de tras el encuentro sostenido entre los mandatarios estatales y el futuro presidente de México, quien asumirá su cargo el próximo 1 de diciembre.

Esta es la primera obra que arrancará la administración de López Obrador, el cual busca potenciar el turismo en una de las regiones del país con más pobreza, pero también con más atracciones turísticas, cuya inversión podría alcanzar hasta los 150.000 millones de pesos (unos 7.363 millones de dólares).

El “Tren Maya”, cuenta con el derecho de vía para el tramo a realizar, el cual recorrerá unos 1.500 kilómetros de distancia, indicó el gobernador Vila.

Previamente al arranque de la obra, se lanzará un concurso internacional para su licitación a partir del próximo 1 de diciembre.

Diversos países, particularmente de Asia, han expresado su interés en participar en este proyecto, de acuerdo con el futuro canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

Nadie temerá a las evaluaciones cuando exista formación auténtica de los docentes. Autora: Rosalina Romero Gonzaga

Evaluación docente

La evaluación se ha instalado como la panacea de los gobiernos nacionales e internacionales, que han secundado especialistas, investigadores educativos y tomadores de decisiones para vigilar y controlar los sistemas educativos en función de los niveles de desempeño de los docentes mediante pruebas de evaluación estandarizadas. La estandarización se ha establecido en la evaluación de docentes, instituciones y sistemas educativos. En ese sentido, la evaluación se ha asumido como dispositivo de selección, promoción, premiación, castigo y como instrumento simbólico e ideológico para mantener las estructuras sociales de la clase élite, la cual usa las evaluaciones para mantener y conservar su lugar en la sociedad, adoptando criterios y estándares cuantitativos (eficiencia y productividad de los sistemas educativos), desprovistas de cualquier componente pedagógico.

Lo anterior viene al caso a propósito de un artículo reciente, el cual sostiene:

“La evaluación es una función que realizan todos los animales racionales para comportarse de acuerdo a las circunstancias y adaptarse al medio que los rodea. Igualmente, la evaluación es esencial en una sociedad democrática para que ésta funcione correctamente… En el ámbito educativo, la evaluación es consustancial a su función formadora; no se puede concebir una acción educativa sin su correspondiente acción evaluativa. Se evalúa para corregir y mejorar tanto los procesos como los resultados de los programas educativos; pero también se evalúa para certificar procesos, programas o personas… La evaluación es solo un instrumento que sirve para mejorar a las personas, los procesos y las instituciones. No se le debe de tener miedo; por el contrario, hay que estudiarla, conocerla bien y saberla utilizar inteligentemente”[i].

Desde el momento en que la evaluación pasó a formar parte de la agenda pública internacional, como mecanismo para supervisar la educación, la función y el proceso evaluador no ha sido neutral. La evaluación se erige para aumentar la productividad (vista la escuela como unidad económica) y controlar los resultados educativos. La lógica de los criterios y procedimientos de evaluación que se han venido gestando ha sido sesgada, discrecional y arbitraria. La evaluación del personal académico de las universidades, traducido en sistemas de pago por méritos, aún hoy en día, no ha logrado establecer criterios transparentes y objetivos que puedan medir la calidad y el nivel de innovación, la cantidad de los productos desarrollados, los productos desarrollados, la pertinencia y actualidad de los temas, entre otros. Una situación más endeble se presenta en la evaluación de los docentes de la educación básica y media superior la cual se ha concebido como un acto de valoración-cuantificación atravesada por criterios permeados por la subjetividad de quien evalúa (INEE-SEP).

En ese contexto, el implantar una política de evaluación de facto sin haber forjado una política similar en materia de formación integral de los docentes ha tenido consecuencias devastadoras: en la evaluación del desempeño docente, en los cuatro concursos de ingreso a la docencia realizados entre 2014 y 2017 han participado 649,256 sustentantes de educación básica y media superior,[ii] es decir sólo el 40%. Por su parte, la formación profesional in situ, a través del Servicio de Asistencia Técnica a la Escuela (SATE), cuyos lineamientos de operación vieron la luz apenas en 2017, no ha podido operar por falta de suficientes asesores técnico-pedagógicos; la tutoría ofrecida a docentes recién ingresados al servicio ha sido deficitaria: para el ciclo escolar 2015-2016, el 34% de los docentes no contaba con tutor, y del resto, sólo 55% mencionó haber tenido al menos una sesión de tutoría. Asimismo, se carece de una estrategia clara de formación continua ya que los resultados de las evaluaciones no logran definir la oferta formativa en función de las necesidades de los docentes.[iii]

Poco o nulo esfuerzo se ha desarrollado para formar a las maestros y maestros en todos los niveles educativos, especialmente, en la educación básica y la media superior. En pocas palabras, no ha habido una política coherente que abarque articuladamente desde la formación inicial hasta la evaluación, la carrera docente y la formación continua e in situ. Desde su creación, en 1920 y 1930, el sistema nacional de formación de maestros de educación básica se ha caracterizado por la coexistencia de distintas instituciones abocadas a atender las necesidades formativas: desde las escuelas normales para la formación de educadoras, profesores de secundaria, maestros de educación física, profesores en educación tecnológica, telesecundaria, artística e indígena, y más recientemente, profesores en intervención e inclusión educativa. La formación del profesorado tanto de educación básica como de media superior ha sido fragmentaria, dispersa y desigual: cursos aislados que incorporaron las tecnologías educativas; programas de capacitación con especialización docente abarcando las técnicas y la docencia; posgrados en investigación educativa, pero con escasa formación intelectual de los egresados en el desarrollo teórico y epistemológico del campo o disciplina. Desde entonces, las instituciones formadoras de docentes de educación básica y media superior han estado en crisis permanente, al centrarse en la capacitación de los docentes, reducida en cursos, cursillos y diplomados.

La crisis deriva de la sujeción y negociación de las políticas de formación (inicial y continua) de maestros con el SNTE, así como del desarrollo institucional que ha tenido la formación inicial, separada de la formación continua fincada en una estructura institucional paralela (Centros de Actualización del Magisterio, posteriormente, Centros de Maestros; Escuelas Normales y unidades de la UPN) que no ha contado con mecanismos institucionales de continuidad en el desarrollo profesional y mejoramiento de la educación básica. Por su parte, la demanda de formación para docentes en servicio de la educación media superior se ha cubierto con una especialización basada en el desarrollo de competencias profesionales.

Con todo, la formación de los maestros ha sido un área político-administrativa dura, capturada por el sindicato nacional y negociada con las autoridades, y los particulares, donde la normatividad y la falta de mecanismos de regulación por parte de la federación, han contribuido al crecimiento desmedido de instituciones educativas de dudosa calidad académica. Frente a este panorama cómo implementar una evaluación docente cuando la formación de los docentes se ha caracterizado por ser un escenario incontrolable para regular este ámbito de política educativa. La profesionalización del magisterio ha estado fincada, hasta el día de hoy, en un modelo de capacitación masiva, homogénea y obsoleta que no corresponde a las necesidades y expectativas de docentes y estudiantes del siglo XXI. De ahí, que la responsabilidad del nuevo gobierno en la materia debe ser articular y establecer reglas claras en el sistema de formación (inicial y continua) de los docentes de educación básica y media superior pensada desde la perspectiva de que ambos niveles educativos forman parte de la educación obligatoria y, con ello, reorientar las funciones del INEE para reforzar esta colosal responsabilidad.

rrgonzaga@comunidad.unam.mx twitter: @rrgonzaga23

* Rosalina Romero Gonzaga es becaria posdoctoral del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, IISUE-UNAM.

[i] http://www.eluniversal.com.mx/articulo/eduardo-backhoff-escudero/nacion/quien-le-teme-la-evaluacion-docente

[ii] INEE (2018). La educación obligatoria en México. Informe 2018, pág. 28.

[iii] Ibid, pág. 31.

Corazonero remendón. El odio que espera a los migrantes. Autor: Iván Uranga

Caravana de hondureños
Foto: Agencia de Noticias Xinhua

De Honduras a Tijuana hay 3 mil 500 kilómetros de muertes, violaciones, secuestros, desapariciones, esclavización y el #ÉxodoMigrante lo recorre todo, para llegar a la frontera de un pueblo que los espera para demostrar su odio.

Durante este largo periplo, estos miles de seres humanos han desnudado a nuestra sociedad. Este enorme espejo social formado por niñas, niños, hombres, mujeres, embarazadas, paridas y ancianas ha logrado ver reflejada en ellos la estructura mediática, política, judicial, social y valorativa de lo que somos como especie. Primero, nos mostró hasta dónde pueden llegar los intereses políticos y electorales de Donald Trump, al promover el éxodo y usarlo descaradamente en las elecciones intermedias; valió para descubrir el alineamiento total de los gobiernos de la región centro norte de América con Estados Unidos, nos mostró la descomposición valorativa de un segmento de la sociedad intolerante, xenofóbica y aprofóbica (que curiosamente son los mismos que salieron a manifestarse contra la consulta del NAICM y que aprovecharon la #Marchafifi para sacar sus carteles anti-migrantes), y nos mostró al gobierno mexicano como un Estado fallido en materia de derecho humanos, que si no es controlar y reprimir, no sabe qué hacer con los migrantes, ni con la pobreza.

Pero también nos mostró al México noble y tierno, que se volcó a la calle en cada palmo del territorio nacional a ayudar desinteresadamente a los migrantes, como pudo y con lo que pudo. Y pudo mucho, no faltó comida, agua, cobija, atención médica, pañales y hasta condones. Fue la sociedad civil organizada en cientos de organizaciones apoyada por ciudadanos, los que pusieron remedio a lo que el gobierno debe hacer. Pero este esfuerzo no deja de ser un parche, y aunque es un buen remiendo, como el del zapatero remendón de Juchitán que llegó a reparar sin costo los zapatos gastados y los ofrecidos a los migrantes, el pueblo de México se convirtió en un corazonero remendón, que con puntadas de ternura, comida, colchonetas, refugio, resguardo, canciones, teatro, lecturas, transporte y apapacho, le puso un buen parche a los corazones desgastados de los seres humanos que huyen de la “Capital del Homicidio”, como calificó el maestro Noam Chomsky a Honduras. Ellos huyen del despojo, destierro y entierro que les ofrece el neoliberalismo, para intentar llegar a la cuna del mismo neoliberalismo, con la única esperanza de ponerse del otro lado de la bota.

El que decenas de miles de migrantes crucen nuestro territorio no es algo nuevo, se calcula que alrededor de 5 mil personas diarias lo hacen sin documentarse; lo nuevo es que lo hagan en grupos tan numerosos para salvaguardar su vida. Sólo durante el peñato en México el Instituto Nacional de Migración ha detenido en la frontera sur a alrededor de un millón de personas que intentaban cruzar nuestro territorio sin documentación, y se calcula que sólo representa 10 por ciento de la migración real, este despliegue de recursos y eficiencia es parte del compromiso que se firmó en el “Plan Mérida” con USA y que bajo el pretexto de acabar con el narcotráfico, México emprendió una guerra de exterminio contra los migrantes centroamericanos, fungiendo de facto como el primero control migratorio de Estados Unidos.

¿Pero, qué le espera al éxodo migrante en la frontera de México con USA? Del lado mexicano les espera una mafia enfurecida porque a causa de su organización y visibilidad social, han perdido miles de millones de dólares en tráfico, trata de personas y narcóticos, que buscarán por todos los medios de recuperar. Y del lado estadunidense la negativa oficial a que crucen, los esperan miles de soldados y policías con la instrucción de asesinar, más las decenas de racistas convocados en las redes sociales para apostarse en la frontera con su armas a “defender a su patria de los criminales y terroristas” que según su presidente y líder son los migrantes, líder que no perderá la ocasión de crear una crisis fronteriza para presionar a su congreso a que le autoricen el recurso para su tan ansiado muro.

Debemos entender que los migrantes no van a parar, son seres tan desesperados que asumen el terror de cruzar el estado de Veracruz al que llaman “la ruta de la muerte”; y con razón, sólo en esta semana se documentó el secuestro y desaparición de más de 150 migrantes de la caravana, que al parecer fueron entregados por el gobierno de Miguel Ángel Yunes como cuota al crimen organizado y es tan crítica la situación en ese estado, que también esta semana se dio a conocer la intención de López Obrador de asistir el segundo día de su gobierno a declararlo en Crisis Humanitaria.

Ante esto, es urgente que México tome las medidas inmediatas para fortalecer el puente migratorio que ha creado ya la sociedad civil a lo largo de nuestro territorio, porque el éxodo migrante apenas comienza, y tendremos que tener todas las medidas para garantizar todos los derechos no sólo de sur a norte, sino de norte a sur, porque muchos intentarán regresar y muchos se quedarán. Tijuana es la frontera más transitada del mundo y por la que más migrantes sin documentos intentan pasar, por lo que se ha convertido en el plan “B” del éxodo y que necesitará al igual que toda la frontera una atención especial. Peña Nieto es parte del problema y hoy no hay gobierno, porque están más preocupados en ampararse y robar hasta el último clip antes de irse. Así que le toca a Andrés Manuel López Obrador, a su “pregobierno” y gobierno tomar las medidas inmediatas que garanticen una solución permanente a una situación que será permanente.

La exigencia de centenares de organizaciones civiles que conocen esta problemática es que el gobierno reconozca la protección internacional Prima Facie y que aplique el principio de Non Refuolement, es decir, que debe recibir de inmediato desplazamientos masivos de personas sin juzgar el origen y que bajo ninguna circunstancia pueden ser devueltos a su país si su vida está en riesgo. Asimismo, se deben garantizar todos y los mismos derechos para todos los seres humanos que estén en territorio mexicano, es decir, alimentación, educación, salud, trabajo, etcétera. Y que obviamente adquieran también todas las obligaciones. Pero no se trata de proteger para desproteger, así que bastante bien le haría al cien por ciento de los mexicanos que el gobierno les garantizara estos mismos derechos. México tiene la capacidad. Sin impunidad y sin corrupción es factible. Tan sólo los impuestos “perdonados” corruptamente a las macroempresas por el SAT son superiores a los 200 mil millones de pesos.

Es imperativa la no criminalización no sólo de los migrantes sino también de los defensores de los derechos humanos de los migrantes, que han sido objeto de violencia y amenazas sistémicas y sistemáticas. Por lo que urge la instalación de una mesa multisectorial que resuelva la crisis migratoria y que exista un consejo migratorio que transforme las políticas públicas, que eviten la criminalización de unos seres humanos ejerciendo su derecho humano a la movilidad, y otros su derecho a ayudar, es decir, debemos cambiar la idea de la seguridad pública que protege lo material y priorizar la seguridad humana y vital, que significa proteger la vida y la integridad de todos y de todo lo vivo.

México debe asumir su papel del hermano de corazón grande en América. Su pueblo, el corazonero remendón, se lo reclama con hechos, somos lo que hacemos y México como lo ha demostrado históricamente cada vez que se le requiere, es puro corazón.

“La solidaridad es la ternura de los pueblos”

Iván Uranga @CompaRevolucion iuranga@cnpm.mx

Clickbait: El negocio de mentirle al usuario. Autor: Leo García.

En internet existe la industria del (auto)engaño, es un negocio muy lucrativo y puede influir en la forma en que interactuamos cotidianamente fuera de la pantalla.

En 2003 surgió el concepto de la “web 2.0”, el internet social. No se trata de una forma diferente de internet, sino el paso entre una primera (web 1.0) y el inicio de una segunda época en internet.

La propuesta principal de este concepto fue cambiar la manera en que se hacia el internet al facilitar que cualquiera, sin conocimientos técnicos, tuviera la posibilidad de publicar contenido y colaborar con otros usuarios. Y aunque ya existían, fue cuando inició el auge de los blogs.

La llegada de los blogs marcó el cambio en la forma en que cualquier persona puede generar contenido y ofrecerlo como información sin necesidad de un medio tradicional. Los blogs rápidamente se volvieron grandes fuentes donde se podía encontrar información de temáticas muy diversas.

Los medios masivos tradicionales no entendieron el cambio en el modelo y tardaron adoptarlo. Esto trajo un cambio en la forma en cómo se publica la información, pero sin el rigor editorial y periodístico que, se supone, sustenta a los medios masivos tradicionales.

Es así cómo surge la figura del bloguero como nuevo referente de fuente de información y líder de opinión. Posteriormente con el auge de las redes sociales es la misma manera como surgen los influenciadores, los influencers.

La mayor carencia que tiene publicar sin el rigor que propone la ética periodística es la veracidad de la información generada y difundida, al no tener la obligación de establecer criterios editoriales que sirvan para checar, confirmar y dar certeza a una pieza de información.

En contraparte, al paso del tiempo los medios tradicionales, principalmente los masivos secundarios como las televisoras y los periódicos, acarrean la percepción que sus criterios editoriales obedecen más bien a los intereses de empresarios y gobiernos, y no al de las necesidades de su audiencia.

Los usuarios que consumen noticias en internet se consideran indefensos ante la idea de la manipulación de los medios tradicionales por lo que al encontrar una plataforma con la que pueden tener interacción les devuelve la sensación de poder sobre la cadena informativa y organizarse alrededor de ella. Así fue como muchos blogs evolucionaron a ser medios alternativos independientes. Más reciente lo mismo se ha repetido con canales de YouTube.

Los medios alternativos justifican su existencia en la independencia de una agencia de información que pueda dictar una línea editorial, se presentan a sí mismos como una forma de descentralización y democratización de la información. Aunque esto siga teniendo como riesgo carecer de veracidad en la información que difunden.

La época de la posverdad está marcada por la distancia entre los medios tradicionales y la gran audiencia formada en el entorno social digital, que más bien se ha sentido identificada con los medios alternativos y ha puesto su confianza en ellos.

El resultado, tenemos una sociedad hiperconectada hiperinformada con gran propensión al consumo de bulos, de fake news.

Los bulos, las fake news son uno de los grandes pilares de la llamada posverdad: la verdad y la realidad en internet no necesariamente coinciden, sino que en buena medida se construyen del sesgo de confirmación del usuario reforzado con la información que elige consumir.

Clickbait: El negocio de los encabezados sensacionalistas

Todos los medios, masivos tradicionales o independientes alternativos, necesitan tener un sustento económico para funcionar.

El problema es que es un gran negocio ganar dinero ofreciendo bulos, mucho más que ofrecer contenido sujeto una línea editorial responsable y ética.

Actualmente la información es un bien de consumo. Hay demasiadas fuentes que ofrecen contenido y todas compiten por ganar la atención de la mayor cantidad de usuarios posible. Los potenciales ingresos dependen de eso.

Ya en la entrega anterior se explicó que se usan algoritmos para ofrecer sugerencias y mantener la atención del usuario. Hay formas de aprovechar esos algoritmos para tener preferencia en los resultados.

Al ser humano le es fácil creer lo que de antemano quiere creer. Para muchos que se dicen medios alternativos una forma muy efectiva de ganar la atención del usuario y generar interés es decirle lo que quiere oír, escribirle lo que quiere leer, mostrarle lo que quiere ver. Ofrecerle contenido que solo confirme lo que cree, opina y piensa, aunque no tenga veracidad ni sustento: desinformación y mentiras.

Cuando se hace esto deliberadamente con la intención de producir ingresos se le conoce como clickbait: enlaces carnada.

Para hacer más atractivo el clickbait se usan títulos y encabezados sensacionalistas. Entre más sensacionalistas es más probable que más usuarios quieran consumir ese contenido y que produzca más dinero.

Estadísticas y análisis han encontrado que los usuarios que tienden a buscar información para confirmar sus ideas y supuestos, es decir, movidos por su sesgo de confirmación, solo le basta leer el título, el encabezado, y algunos renglones o minutos en caso de podcasts o videos, y con eso dan por buena la información.

Por eso los títulos son tan importantes para quienes se dicen medios alternativos, pero solo ofrecen contenido sensacionalista para ganar dinero. Entre mayor expectativa causa, es más probable que el usuario lo visite, de likes, retuits, y que demás lo difunda por iniciativa propia.

El lenguaje los delata. Lo que completa la estrategia sensacionalista es crear en los usuarios urgencia, que les están revelando información, imágenes, videos, prohibidos o demasiado importantes que en otro lugar no verán y que por lo tanto es necesario pasar la voz “para que todos lo vean” “antes que lo quiten”.

¿Puede un usuario considerarse engañado cuando pone su confianza en un sitio que se dedica a desinformar solo para ganar dinero? ¿Hasta dónde es la responsabilidad del usuario? ¿Cómo puede competir el periodismo profesional defendiendo un código de ética contra gente que, usando como pretexto la independencia más bien hace del engaño un gran negocio?

Y poco más.

¿Dónde queda la responsabilidad de un sitio de clickbait cuando la desinformación que difunde puede poner en riesgo vidas, como cuando propician linchamientos? ¿Cuándo destruye la reputación de una persona, empresa o marca?

Escaramuza Proceso-AMLO, ventaneo de lo que viene. Autor: Rogelio Hernández López

Periódicos

Por ahora no llegó a mayores. Andrés Manuel no dará, hasta que él quiera, la entrevista que le pide el director del semanario, hasta otro “topón”, como dicen en los barrios a las peleas. Ambos seguirán como son.

Pero la significancia mayor de esa confrontación confirma que, desde el 1 de diciembre, la relación del Ejecutivo Federal con la prensa será con menos formalismos y fingimientos: serán más francos en sus perfiles públicos, como los que exhiben la revista y el presidente electo.

¿Tenemos que preocuparnos el resto de los periodistas?

No. Esta fue una escena de los cambios que empezaron desde los comicios de julio.

Pero sí tenemos que prepararnos.

El viejo estilo Proceso

Desde la madrugada del domingo 4 de noviembre circuló la versión PDF del semanario Proceso entre periodistas y círculos políticos. Impactaba el título (AMLO se aísla. El fantasma del fracaso) pero más la foto (un anciano, cansado y mirada hacia ningún lado). El estilo Proceso.

Beatriz Gutiérrez y Andrés Manuel replicaron abiertamente, casi en el mismo tono e intención que la portada del semanario: “sensacionalismo, amarillismo”. Los ecos de esta escaramuza difícilmente se olvidarán porque fue entre un medio de referencia y el presidente electo y su esposa.

Seguramente, con ese manejo de la revista se vendieron muchos ejemplares, casi equiparables a la repercusión que tuvo en internet. Sí levantó una polvareda mediática, pero de esas que se apaciguan en días.

A varios colegas nos pareció que la de Álvaro Delgado fue una buena entrevista con alguien que sabe de leyes; pero un personaje de refulgencia en declive no merecía ni la portada ni el enfoque de su cabeza principal. Pero así es Proceso. Lo sabemos quienes conocemos al periodismo mexicano, sus corrientes y sus muy distintas prácticas. En un universo plural y abigarrado la revista ocupa un lugar destacado y con un perfil harto conocido.

Eso lo exhibieron tres notables en los medios que lo conocen por dentro. Jorge Castañeda, Rafael Cardona y Carlos Ramírez. No se extrañaron:

Jorge Castañeda escribió el lunes 5:

Proceso ha sido estridente, incontrolable, desprovisto de cualquier lealtad política o personal desde que existe. Julio Scherer criticaba despiadadamente a todos los funcionarios, incluso quienes habían sido, y fueron de nuevo, sus amigos más allegados, de grande o desde la juventud. Es el sello de la casa. Proceso editorializa, manipula, tergiversa y distorsiona desde 1976, cuando fue creada, bajo Scherer, y en los últimos años, con Rafael Rodríguez Castañeda. A pesar de estas evidentes características, algunos preferimos seguir escribiendo allí durante mucho tiempo: en mi caso, casi quince años… Pero creo que nadie podía llamarse a engaño sobre lo que era la revista”.

Rafael Cardona:

“Indudablemente lo noticioso de la actual circunstancia se deriva de la batalla emprendida por Beatriz Gutiérrez (esposa del Presidente Electo) y Rafael Rodríguez Castañeda (director de Proceso).

”Todo provino de una perversa portada y una fotografía deliberadamente desfavorable del Presidente Electo en la cual –él mismo lo dijo–, se veía decrépito. Turbado, extraviado, confundido, diría yo. ¿Y todo para qué? Para aprovechar con plena manipulación amarilla, una fumarola de Diego Valadez quien se anticipa en sus análisis jurídicos políticos a la legalización de la mariguana.

”Como análisis político, la lucubración de Diego no tiene valor alguno, excepto su invitación a reflexionar frente al espejo de su casa. Su inexactitud y su distancia con la realidad son notables. Así, al buen cazador se le fue la liebre. La imaginada soledad de López Obrador y el riesgo de fracaso de ella derivado, no existen sino en su imaginación”.

Carlos Ramírez:

“La presencia de Julio Scherer Ibarra en la consejería jurídica de la presidencia de la república de López Obrador le dio otro tono a la confrontación por la portada de la revista Proceso esta semana: El hijo del fundador del semanario es miembro del consejo de administración y posee la parte más importante de las acciones de la revista.

”Por tanto, los enojos del presidente electo y de su esposa debieron dirigirse a Scherer Ibarra, quien hasta ahora se encuentra metido en un conflicto de intereses: Proceso es la revista semanal más importante y su tarea ya fue fijada como de denuncia de abusos del poder de Morena, como antes los hizo contra los abusos del PRI”.

Viene el replicador

El presidente electo, como tal, ha seguido con su práctica acostumbrada de soltar en voz alta lo que piensa de los medios: lo ha hecho contra Reforma (prensa fifí), contra Carlos Loret de Mola (cuatro veces le ha llamado mentiroso). Ahora, con más estruendo, contra Proceso.

Y aún más, al responder una pregunta sobre las muchas críticas al boato de José Ramón López Beltrán en un hotel de gran turismo en España, el inminente Presidente de la República pintó el escenario que perfila cómo será su gestión ante la función esencial de la prensa, que es la crítica. Escenario al que tenemos que prepararnos para hacer periodismo. AMLO dijo:

“Pues es normal. Es normal. Todo mundo tiene derecho a cuestionar, a criticar, nosotros somos respetuosos. Repito, al derecho a disentir y, pues… ya llevo muchos años recibiendo cuestionamientos. Siempre he enfrentado a la prensa oficial y oficiosa.

”Ahora es distinto porque ya no hay prensa oficial ni prensa oficiosa. Ahora los medios son libres, hay más pluralidad, hay más profesionalismo. Ya no hay boletines de prensa, ya no hay chayote… además, existen las benditas redes sociales. Antes era muy difícil, nada más existían los medios convencionales, entonces rodeaban a uno, nos cercaban, golpeaban hasta saciarse con un opositor… Voy a replicar cuando sea necesario”.

Así se anuncia el cambio en nuestro territorio profesional.

Los medios y los periodistas que creemos en la ética profesional (así resulten tantas como medios, aunque sean como la de Proceso) insistiremos en nuestro derecho a informar, defenderemos los territorios de libertad que hemos ganado en décadas. Muchos sucumbirán.

En el lado adverso, el nuevo modelo de gestión (que no significa un nuevo régimen) estará un Presidente federal y su equipo operativo haciendo réplicas públicas constantemente, quizá sin medir el poder que tiene la palabra presidencial o sobrevalorando que el cargo es omnipotente.