Fuga de Cerebros | Inversión con enfoque de género. Autora: Pilar Marroquín

Por Pilar Marroquín[1]

Ser mujer en Latinoamérica significa encontrarse con un sinfín de obstáculos a la hora de acceder a recursos financieros. Sesgos de género, economía del cuidado y productos poco adaptados a las necesidades del mercado son tan solo algunas de estas barreras sistémicas a las que nos enfrentamos a lo largo de la curva de capital.

Es urgente garantizar que las mujeres tengamos las mismas oportunidades económicas que los hombres, sea el acceso a educación, el capital para emprender o la igualdad de salarios. Hoy más que nunca, la inversión con enfoque de género -o GLI por sus siglas en inglés- promete ser una palanca para lograr mejores resultados sociales y financieros en la región. Según McKinsey, si la participación de las mujeres fuera idéntica a la de los hombres, habría un crecimiento del PIB de Latinoamérica de $2.6 mil millones de dólares para el 2025. 

La diversidad es un hecho, la inclusión es una opción:
¿por qué el sistema financiero no funciona igual para todas las personas?

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Según datos del fondo de inversión Equal Ventures, el 58% de los inversionistas a nivel global son hombres blancos, 20% son hombres asiáticos, 11% son mujeres blancas, 6% son mujeres asiáticas, 2% son hombres negros, 1% son mujeres negras, 1% son hombres latinos y prácticamente el 0% son mujeres latinas.

El reciente reporte de James L. Knight Foundation indica que únicamente el 1% de la industria de inversión de patrimonio ($70 mil millones de dólares) es controlada por mujeres, lo cual impacta directamente los montos invertidos en emprendedoras y en productos y servicios con perspectiva de género.

No es sorpresa que el sistema financiero no funcione igual para todos y que la brecha de género sea abismal, ya que el acceso a financiamiento no es una meritocracia cuando la inmensa mayoría de las inversiones le sigue llegando a hombres blancos.

Asimismo, la llegada del COVID-19 exacerbó problemas que ya estaban presentes en la región. Según datos de la CEPAL, la recesión causada por la pandemia hará que más de 35 millones de personas se encuentren en situación de pobreza. A pesar de que la región ya estaba encaminada en esta dirección, lo que realmente cambió fue la aceleración de estas desigualdades y el retroceso de más de una década en términos de participación laboral de las mujeres.

En México, el reciente reporte del IMCO arrojó cifras preocupantes, ya que más de un tercio de las empresas públicas analizadas en la BMV y Biva no tienen a ninguna mujer en sus consejos de administración. El estudio evidenció que únicamente cuatro de las 157 empresas analizadas tienen una directora general y resaltó la importancia de generar y transparentar información con perspectiva de género, ya que es el primer paso para identificar las brechas y tener empresas más inclusivas.

La narrativa actual indica que los recursos están en manos de los mismos de siempre, que existen pocas mujeres en posiciones de liderazgo y que el crecimiento exponencial del emprendimiento latinoamericano es poco sustentable. El panorama parece un tanto desolador, pero existe todo un ecosistema del mundo de inversión de impacto apostando por el potencial de la inversión con enfoque de género en Latinoamérica y el Caribe.

Hoy, 9 de noviembre, inicia el GLI Forum LATAM 2021, un evento virtual de tres días con el objetivo de posicionar la inversión con enfoque de género como un mecanismo efectivo para cerrar brechas, el cual crea valor tanto para inversionistas, como para la sociedad en general. El evento anual organizado por Pro Mujer busca generar soluciones para retos sociales priorizando la igualdad de género como habilitador clave para el desarrollo de la región, así como ofrecer oportunidades para fortalecer las relaciones dentro del ecosistema. Participarán Gema Sacristán, CIO de IDB Invest, Tim Radjy, Chairman de AlphaMundi y María Noel Vaeza, Directora Regional de ONU Mujeres, entre muchas y muchos otros.

En muchas economías emergentes, el capital emprendedor sigue siendo visto como algo perteneciente al Club de Toby, ese club de hombres blancos privilegiados donde no había espacio si eras mujer. Bajo esta premisa, pareciera que la inclusión es prácticamente imposible. Sin embargo, Latinoamérica y el Caribe tienen el potencial de crear una nueva narrativa al convertirse en la región donde el acceso a capital privado y filantrópico sea un verdadero catalizador para financiar ideas sustentables de hombres y mujeres de perfiles diversos.

Anna Raptis, fundadora de Amplifica Capital, el primer fondo de inversión de riesgo enfocado a las mujeres en México, tiene una cita imprescindible: “Estoy 100% convencida de que podemos utilizar a los VCs para cambiar la narrativa. Veo en México el lugar donde podemos utilizar la tecnología y la innovación para avanzar hacia un futuro más inclusivo. No aceptaré que México sea demasiado machista para invertir en mujeres. Construyamos ese futuro juntas y juntos”.

En una historia escrita por hombres para hombres, es un acto revolucionario invertir en mujeres y tener un acercamiento sustentable al crecimiento de la región. La manera en la que invertimos y en la que consumimos cada día nos puede ayudar a escribir esta nueva narrativa. Acercarse a la conversación del GLI Forum LATAM significa generar nuevas ideas para romper los esquemas actuales de inversión y forjar un futuro más inclusivo.


[1]  Experta en igualdad de género y empoderamiento de las mujeres en economías en desarrollo. Maestra en emprendimiento social por la Universidad del Sur de California.

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