Fuga de Cerebros | El puente que conecta Xochimilco con Irán. Autor: Luis Paz Flores

Foto: Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Por: Luis Paz Flores*

El puente vehicular en Periférico Sur y Canal Nacional que se construyó sobre un ecosistema de humedal en la Alcaldía Xochimilco tiene implicaciones de derecho ambiental internacional con base en la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional, firmada en la ciudad de Ramsar, Irán.

Mejor conocido como Convención de Ramsar, este tratado en vigor desde 1975 del que México es parte reconoce que los humedales son indispensables para los ciclos biológicos de vida en el planeta como hábitat de especies y conservación de la biodiversidad, entre otros. Algunos de sus múltiples beneficios ambientales son la regulación y protección de inundaciones, tormentas y huracanes; el almacenamiento de agua y la recarga de mantos acuíferos; el mejoramiento de la calidad del agua; la estabilización de suelos y prevención de deslaves; así como la regulación del clima y el almacenamiento de carbono. A pesar de estas funciones vitales, los humedales en el mundo han sido destruidos a ritmos alarmantes en las últimas décadas.1

Para efectos de la Convención, son humedales las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial. El humedal sobre el cual se construyó el puente vehicular en Xochimilco cumple con estas características por lo cual es objeto de la Convención de Ramsar.

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La Convención de Ramsar prevé una Lista de humedales de importancia internacional en la cual México tiene inscritos 142 sitios por sus características ecológicas, botánicas, zoológicas, limnológicas e hidrológicas. Uno de ellos es el Sistema Lacustre Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco, en cuyos linderos se construyó el puente vehicular en cuestión.

Con base en el artículo 3 de la Convención de Ramsar, además de la obligación de elaborar y aplicar su planificación para conservar los humedales incluidos en la Lista, en la medida de lo posible, los países deberán procurar el uso racional de todos los humedales en su territorio. El artículo 4 de la Convención de Ramsar agrega que se fomentará la conservación de los humedales creando reservas naturales en ellos, estén o no incluidos en la Lista y se deberán tomar las medidas necesarias para su custodia.

Sobre el uso racional de los humedales, las resoluciones adoptadas por los más de 170 países contratantes de la Convención han clarificado que “el uso racional de los humedales es el mantenimiento de sus características ecológicas, logrado mediante la implementación de enfoques por ecosistemas, dentro del contexto del desarrollo sostenible”. Asimismo, por cambio en las características ecológicas se entiende “la alteración adversa, causada por la acción humana, de cualquiera de los componentes, procesos y/o beneficios/servicios del ecosistema”.

La construcción de una obra de infraestructura de las magnitudes de un puente vehicular—
y sus consecuencias inherentes de ruido, movimiento y contaminación—ni fomenta la conservación del humedal ni lo custodia, además de alterar de forma adversa por acción humana los componentes y servicios del ecosistema. Claramente, el puente construido en la zona de Xochimilco representa el incumplimiento de las obligaciones de México frente a la Convención de Ramsar.

A nivel internacional, el incumplimiento de las disposiciones de la Convención sobre los Humedales podría ocasionar que el sitio de Xochimilco sea agregado al Registro de Montreux, listado prioritario de la Convención de Ramsar sobre los ecosistemas que han sido dañados. De igual forma, México podría ser sujeto de procedimientos de control del cumplimiento e implementación del tratado como son las misiones de asesoramiento, y perder la oportunidad de acceder a recursos financieros para la remediación de humedales. Además, México será señalado en la comunidad internacional como un país que no protege a los humedales.

Adicionalmente a la Convención sobre los Humedales, la zona lacustre de Xochimilco es un sitio de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de la UNESCO, y Área Natural Protegida en México por lo cual no se pueden construir grandes obras de infraestructura en la zona, lo que suma a las razones por las cuales este puente no solamente daña al ambiente, sino que es a todas luces ilegal. Además, por los daños al ecosistema y su biodiversidad, esta situación podría representar violaciones al Convenio sobre la Diversidad Biológica del que México es parte.

A nivel nacional, las personas de las comunidades afectadas han iniciado procedimientos legales para combatir la construcción y operación del puente vehicular en la zona de Xochimilco, los cuales se encuentran en diversas instancias de revisión y amparo. Entre otros procesos en curso, las comunidades afectadas resaltan aquellos pendientes de resolución por el Décimo Quinto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primero Circuito del Poder Judicial de la Federación, y no descartan la posibilidad de acceder a la última instancia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación antes de acudir a los tribunales internacionales.2

Esto se relaciona con otro tratado ambiental internacional del que México es parte, el Acuerdo de Escazú, que obliga a las naciones de la región latinoamericana a fortalecer las capacidades de las personas juzgadoras en asuntos ambientales. En nuestro país no existen tribunales especializados en materia ambiental, lo cual dificulta el acceso efectivo a la justicia ambiental.

Recientemente, el Gobierno de la Ciudad de México rehabilitó una porción de la zona lacustre de Xochimilco, lo cual es loable. No obstante, la remediación de esos humedales debido a su abandono no justifica el daño a otros humedales ni sustituye la obligación del Estado mexicano de conservar las características del ecosistema sobre el que se construyó el puente vehicular. Sin importar si el ecosistema de humedal es de origen natural o artificial, el agua seguirá acumulándose en el sitio pues ahora forma parte del sistema lacustre de Xochimilco. Podemos esperar que en el futuro el agua busque concentrarse debajo del puente vehicular, generando inundaciones constantes de la infraestructura circundante y/o costos permanentes de drenado y mantenimiento con cargo al erario.

Además del grave daño ambiental del puente vehicular, existen problemáticas de movilidad y desarrollo urbano que rodean a esta obra de infraestructura. A pesar de que Claudia Sheinbaum acertó en no construir más “segundos pisos”, la administración de la actual jefa de Gobierno de la Ciudad de México ha continuado con la construcción de obras que privilegian el uso del automóvil con la motivación de “completar” autopistas urbanas existentes dotando de más infraestructura a los vehículos particulares sobre alternativas de movilidad sostenible. Finalmente, esta política representa una violación al derecho humano a la movilidad en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad, recientemente reconocido por la Constitución Federal. Pero ésa, es otra historia.

  • Luis Paz Flores
    Maestro en derecho ambiental por la Universidad de Nottingham, beca Chevening del Reino Unido.
    Twitter: @Cerebros_Fuga

1 Bowman, Michael; Davies, Peter; Redgwell, Catherine (2010) Lyster´s International Wildlife Law. 2nd Edition. Cambridge: Cambridge University Press.

2 https://avispa.org/poder-judicial-avala-destruccion-de-humedal-en-xochimilco/

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