El INE trunca, temporalmente, posible estrategia electoral de AMLO. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Imagen ilustrativa. Foto: INE.

Por: Ivonne Acuña Murillo

En 1977, el político e intelectual Jesús Reyes Heroles dio una clase magistral en relación con la utilidad de los partidos pequeños. Al parecer, tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como algunos consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) tienen bien aprendida la lección, por lo que se infiere que, más allá de los razonamientos técnicos que llevaron a negar el registro a 6 de las 7 asociaciones políticas que pretenden convertirse en partidos, otra lógica se impone: evitar que otros partidos satélite graviten alrededor de Morena, o fragmenten aún más el voto opositor, permitiéndole a AMLO mantener la mayoría en el Poder Legislativo a nivel federal y local, así como ganar la mayoría de las 15 gubernaturas que se competirán el año próximo, suponiendo que con la coalición que ya tiene no le alcanzara.

No debe permitirse que el gozo producido, en el presidente de la República y seguramente en millones de personas en México, por la negativa del INE a otorgar el registro a “México Libre”, de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y Margarita Zavala Gómez del Campo, nuble la capacidad de ver más allá de los fuegos de artificio lanzados por el órgano electoral.

Otras cosas pasaron al mismo tiempo y ambas involucran a Morena, el partido del primer mandatario.

Primera, el lanzamiento de una convocatoria que podría calificarse como “amañada”, en la que solamente la morenista Yiedckol Polevnsky y el doctor en Ciencias Políticas y Sociales Gibrán Ramírez Reyes, de entre las principales figuras que habían manifestado su intención de competir por los puestos de dirección de Morena, podrían registrarse como candidata y candidato, toda vez que se agregó a la convocatoria el siguiente requisito: “Ser militante de Morena, mayor a 18 años, y encontrarse en el padrón de militantes registrado ante el INE con corte al 4 de septiembre de 2020.”

Este padrón, denunciado como “no confiable” por la propia Polevnsky, y que le dio argumentos para posponer y posponer el proceso interno de elección de la nueva dirigencia, fue registrado ante el INE en 2017. En septiembre de 2019, este padrón fue reenviado al INE por ella misma y en esta última versión se omitieron “algunos” nombres de militantes, bajo el supuesto de que así se protegía su identidad, de acuerdo con información del periódico Milenio, ofrecida por Liliana Padilla, el 4 de septiembre, en el reportaje titulado “Sólo Yeidckol y Gibrán cumplen requisitos para ir por Morena”.

Casualmente, en el documento enviado quedaron aparentemente “protegidas” las identidades del diputado federal, líder de la bancada de Morena, Mario Delgado Carrillo, sí, el mismo que hace unos días se hizo pasar por conductor de aplicación para “medir el clima político”; del senador Alejandro Rojas Díaz Durán, a quien la Comisión de Honestidad y Justicia del partido intentó iniciar un procedimiento sancionador, acto revocado en marzo de 2020 por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), por supuestos actos anticipados de campaña y promoción personal; y el coordinador técnico de Vinculación Internacional del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Antonio Attolini, mismo que se dio cuenta de que varios contendientes no aparecían en el padrón al no poder registrar su candidatura para la Secretaría General del partido.

El plazo para el registro de candidaturas vence el 8 de septiembre. Un día después de que supuestamente se presentará al INE el padrón depurado de militantes de Morena. Sí los tres personajes mencionados no aparecen podrán olvidarse de su intención de presidir al partido gobernante. Aunque, hay que decirlo, Mario Delgado, con una intuición de admirar, envió, el 28 de agosto, un oficio al director ejecutivo de Prerrogativas y Partidos Políticos del INE, Patricio Ballados Villagómez, para asegurarse de estar incluido en dicho padrón.

El 12 de septiembre, la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos aprobará el listado de las candidaturas que cumplan con los requisitos mencionados en la convocatoria. Al parecer, Polevnsky si estará entre las personas afortunadas. Posteriormente, cuando se realice la encuesta abierta a militantes y simpatizantes para elegir a la nueva dirigencia del partido, ordenada por el TEPJF al INE, se verá qué tanto pesan la animadversión que esta militante se ganó durante los meses en que impidió al partido transitar con normalidad hacia una nueva dirigencia y las denuncias en su contra por presunto lavado de dinero y daño patrimonial en contra de Morena por 395 millones de pesos.

La segunda cosa que ocurrió mientras los ojos estaban puestos en México Libre, fue que otras asociaciones políticas, que bien podrían, siguiendo la costumbre de los partidos pequeños de girar alrededor del partido con más fuerza política, haberse sumado a la estrategia electoral de López Obrador, tanto para la elección intermedia de 2021 como para la elección presidencial de 2024, tampoco obtuvieron el registro.

La participación de las autoridades electorales, el TEPJF y el INE, en los asuntos internos del Morena no son, ni por asomo, la única manera de incidir en la distribución de recursos, poder e influencia en el espectro político de partidos en México. La gestión de los registros a nuevas organizaciones políticas podría serlo también.

En este punto, hay que volver a don Jesús Reyes Heroles y la teoría de la utilización de los partidos satélite, tan sólo para reconocer cuáles de esos nuevos partidos, en caso de serlo, podrían ser atraídos a la órbita de Morena y cuáles ayudarían a fragmentar el voto opositor.

El primer partido en no unirse a Morena sería, por obvias razones, México Libre. Pero, por si alguna duda quedara, basta con escuchar el comentario hecho por el presidente López Obrador, desde Palenque, Chiapas, a los pies de un cedro, sobre que:

Le negaron el registro a Felipe Calderón (…) es justicia divina (…) justicia terrenal (…) si Felipe se robó la presidencia de la República, ¿cómo no va a poder obtener el registro de un partido político si está acostumbrado a triunfar sin escrúpulos morales? (…) Yo atribuyo esto a las nuevas circunstancias, a la fuerza de la opinión pública, al cambio de mentalidad. Yo creo que esto es un triunfo del pueblo de México (…) ¿Cómo iba el INE a otorgar el registro del partido? Se acababa el INE, si de por si están totalmente desacreditados (…) ¿Qué le recomendaría a Felipe Calderón? Pues que haga lo que hicimos nosotros, que convoque a movilizaciones pacíficas, eso sí, como lo hacíamos nosotros cuando nos robaron la presidencia en el 2006.

Disculparán que no siga transcribiendo, una reacción involuntaria, de esas que se dan ante una buena comedia, me lo impide, diría la “R”. Recordando la frase a la que se acudió en colaboración anterior: “La venganza es un plato que se sirve frío”, se podría sostener que el presidente no odia, pero, que buena memoria tiene.

Por supuesto, la respuesta no se hizo esperar, airada Margarita Zavala respondió, vía Twitter, “Sr Presidente México Libre lo encabezó (sic) yo –no me extraña que usted le quite méritos a las mujeres– y es de más de 250 mil mexicanos que también son pueblo y que debe respetar”.

Por supuesto, nadie tiene porque dudar que la intención de formar un nuevo partido para volver al ejercicio del poder, aunque sea poquito, fue de ella y no de Felipe. Aunque…, llama la atención que, en el sitio de Carmen Aristegui en nota de la redacción del 3 de septiembre titulada “México Libre, de Calderón, avanza en Comisión del INE para convertirse en partido”, además de nombrarlo sólo a él, se use una fotografía de Cuartoscuro en la que aparece Felipe rodeado de decenas de hombres y mujeres, pero sin Margarita, como si fuera uno de esos retos de “Buscando a Wally” convertido en “Buscando a Maggie”.

Una vez aclarado que este partido no se uniría a Morena, al menos por ahora y menos si no es partido, habrá que hablar de uno más que tal vez se mantendría lejos del partido en el poder y que no logró alcanzar la calidad de partido político. Este es Fundación Alternativa encabezada por el expriista César Augusto Santiago, el exgobernador de Oaxaca Ulises Ruíz e Isidro Pastor Medrano, quien fungiera como operador priista. Dos partidos, si así lo decidiera el TEPJF, en contraposición al INE, que contribuirían a la fragmentación del voto opositor.

Otras asociaciones más que no obtuvieron el registro fueron Redes Sociales Progresistas (RSP) encabezado por Fernando González y René Fujiwara, respectivamente yerno y nieto de Elba Esther Gordillo, exlideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y el Grupo Social Promotor de México, surgido del Partido Nueva Alianza (PANAL), expartido de la misma Gordillo y que perdió su registro a nivel nacional en las elecciones de 2018. El INE dejó fuera a ambas asociaciones por ir en contra de la legislación que prohíbe la participación de agrupaciones sindicales en la formación de nuevos partidos.

Fuerza Social por México, ligada al sindicalista y senador suplente de Germán Martínez, Pedro Haces Barba, dirigente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), símil de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), del PRI, y Súmate a Nosotros del funcionario federal Manuel Espino.

Finalmente, habrá que agregar a la única de las asociaciones que, de manera sorprendente, dados sus nexos con miembros de organizaciones religiosas como Iglesias Evangélicas, Cristianos en Acción, Grupos Pentecostales, el Concilio Nacional de Asambleas de Dios, A.R., etcétera, si obtuvo el registro. Se trata del Partido Encuentro Solidario (PES), anteriormente conocido como Partido Encuentro Social (PES) que en 2018 perdió su registro, al igual que el PANAL, al no alcanzar el 3% de los votos y que ha acompañado a Morena y el presidente López Obrador desde la elección presidencial de 2018, bajo la coalición “Juntos Haremos Historia”.

Estas cinco asociaciones podrían considerarse abiertamente afines a la Cuarta Transformación (4T) y con ella al primer mandatario, por lo que de haber obtenido el registro muy probablemente operarían como partidos satélite de Morena, uniéndose con ello al Partido del Trabajo (PT) y al Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Aún falta que estas 6 organizaciones políticas hagan el último intento ante el TEPJF para saber si podrán convertirse en partidos políticos o no. Después de lo cual, se esclarecerá también si pasan a formar parte de la estrategia electoral de AMLO, en 2021 y 2024, o si, de todos modos, le ayudan a fragmentar el voto opositor.

Ivonne Acuña Murillo
Ivonne Acuña Murillo

Socióloga feminista, académica de la Universidad Iberoamericana. Analista política experta en sistema político mexicano y género. Autora de más de 250 artículos periodísticos y 25 académicos publicados en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha contribuido al análisis del presente y el futuro de un país que se desgarra en múltiples medios escritos, radiofónicos y televisivos, tanto nacionales como internacionales.

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