[CRÓNICA] Temacapulín, Acasico y Palmarejo se salvan; tras 16 años de lucha, triunfa la resistencia popular (por Francisco Félix)

Foto: Francisco Félix | julioastillero.com

El Presidente prometió regresar a Temacapulín en compañía de todo su gabinete con el fin de poner en marcha un Programa Integral para el Bienestar de los Pueblos de la región

Francisco Félix | julioastillero.com

Temacapulín, Jalisco.- “¡Cuchillo, navaja, Temaca no se raja!”, gritan los pobladores de la comunidad tras escuchar el discurso del Presidente, luego de que este reafirmara su compromiso de no inundar los tres poblados de los Altos en Jalisco que acumulan 16 años en resistencia: Temacapulín, Acasico y Palmarejo.

16 años de confrontaciones con autoridades de todos los niveles y de distintos colores y siglas; de solidaridad regional, nacional e internacional, pero también de cansancio, angustia y enfermedades, e inclusive del fallecimiento de quienes no lograron resistir más, muchas veces consumidos por la tristeza a causa de vivir en una zozobra permanente. Más de tres lustros de remar a contracorriente, de resistir, bajo la consigna “ríos para la vida, no para la muerte”, que refleja la visión de que de que otro mundo sí es posible.

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Este domingo 10 de octubre, finalmente la lucha parece estar próxima a culminar. Y no, esta vez no ganaron los de arriba. “¡Temaca vive, la lucha sigue!”, no es sólo una consigna; es el grito de batalla de un pueblo que ha sabido resistir y que hoy se encuentra en la antesala de un triunfo histórico, no como una graciosa concesión gubernamental, sino como consecuencia de la dignidad y la resistencia de un pueblo.

Agendada con apenas unos cuantos días de anticipación, el domingo en la mañana todo está listo para recibir al Presidente de la República, quien estuvo aquí el pasado sábado 14 de agosto. En esa ocasión, dejó el destino del proyecto de la presa El Zapotillo en manos de los habitantes de las comunidades y prometió que regresaría en octubre para conocer la decisión final. Pero no viene solo. La tarde del día anterior, los miembros del Comité Salvemos Temaca recibieron la confirmación de que el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, también asistiría.

Los pobladores recordaron al Presidente su promesa de no inundar las comunidades. La imagen, horas después del evento. Foto: Francisco Félix | julioastillero.com

La noticia causa profundo rechazo. Alfaro, otrora férreo opositor a la construcción de la presa, cambió de postura casi desde el inicio de su mandato y es calificado como “traidor” y “mentiroso” por los habitantes de Temacapulín, Acasico y Palmarejo. La indignación es profunda y la confirmación de su presencia causa algunas tensiones con el equipo de “avanzada” del Presidente.

Finalmente, los obstáculos parecen haberse librado. El evento está por iniciar. La comunidad, ansiosa, expectante. Sus miembros ocupan los lugares más cercanos al presídium. Entre el público, además de los reporteros, decenas de representantes de organizaciones y colectivos que han acompañado la lucha. Viene gente de distintos rincones del país, del estado, e inclusive de Europa y Norteamérica, que han seguido con atención la lucha en contra del proyecto El Zapotillo. Representantes de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco e inclusive de la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Todos están ahí para presenciar un día histórico.

Antes de las 11 de la mañana llegan las autoridades. Apenas bajan de sus respectivos vehículos, comienza la rechifla hacia el gobernador del estado. Los abucheos en contra de Alfaro duran unos minutos. Mientras, habitantes de la comunidad vestidos con playeras blancas que tienen letras pintadas, forman el mensaje “Temaca vive” en frente de las autoridades y las reciben con el puño en alto y gritando consignas que enaltecen su lucha. Entre ellos, claro está, las hermanas Juárez, pieza clave en la lucha de resistencia de las comunidades.

“¡Temaca vive!” se leía en las playeras del ‘perfomance’ de los habitantes de la comunidad. Foto: Francisco Félix | julioastillero.com

Todos toman sus lugares y el evento inicia con las palabras de bienvenida de Don Alfonso Íñiguez, veterano Presidente del Comité, quien no puede ocultar su emoción y recuerda la resistencia de los pueblos caxcanes contra los españoles, al tiempo que resalta el acompañamiento de López Obrador a la lucha en contra de la presa El Zapotillo y esta, que es su quinta visita al pueblo, segunda desde que asumió el cargo.

Gabriel Espinoza, vocero del Comité Salvemos Temaca, también alude a la historia de lucha de la región y refiere episodios de la Guerra del Mixtón y el legado de Francisco Tenamaztle. Resalta la importancia histórica de este día, por lo que representan en la lucha por la defensa de los pueblos y repite el anhelo de las comunidades: recuperar por fin la paz que les fue robada por la imposición del proyecto de la presa.

El “Padre” Gabriel, quien ya no oficia como cura, pero a quien se siguen refiriendo con dicho apelativo, es el encargado de comunicar a las autoridades los acuerdos a los que llegaron los habitantes de las comunidades. En primer lugar, por supuesto, la no inundación de los pueblos y sus tierras de cultivo, con todas las medidas de reforzamiento de la presa que garanticen lo anterior. Entre otras medidas, que la cortina de la presa no aumente a 105 metros y que su capacidad nunca alcance los 80 metros.

El segundo acuerdo va más allá de frenar el desastre. Se trata de un plan de justicia para las comunidades que contemple: reparación de daños; devolución de los recursos mal empleados: reactivación económica de la región con programas para el desarrollo del campo; pavimentación de caminos; obras de infraestructura; reconstrucción de Palmarejo -que fue desalojado- e incluso declarar a Temacapulín como pueblo mágico.

Si el Gobierno federal acepta ambos acuerdos, la Comisión Nacional del Agua podrá continuar las labores de la presa, asegura el “Padre” Gabriel.

El atril, minutos antes del inicio del acto oficial. Una pequeña escultura de Francisco Tenamaztle, guerrero indígena cazcán. Foto: Francisco Félix | julioastillero.com

Establecidas las condiciones de las comunidades, toma la palabra Isaura Gómez, Doña “Chagua”, quien refiere que estos más de tres lustros de luchar contra el proyecto de la presa fueron casi como tener a un ser querido en agonía. Ahora, dice, al vislumbrarse por fin una solución al largo conflicto, prácticamente “le volvió el alma al cuerpo”.

Doña Isaura lo tiene muy claro: los políticos y los ricos están destruyendo al mundo: “a los políticos les gusta hacer obras, para ‘enchalecarse’ el dinero”, asegura. Pero luego suelta, ufana: cuando mueran e intenten ir al cielo, a San Pedro no lo podrán sobornar; él no acepta “moches”.

María Félix toma la palabra a nombre de quienes ya no están y se pronuncia porque ya se acabe la “pesadilla” para vivir con tranquilidad. Refiere un episodio suscitado hace poco menos de un mes, el 18 de septiembre, cuando Temacapulín sufrió lluvias muy intensas, como no se habían visto en años, y los niños lloraban atemorizados, temiendo la inundación del pueblo. Ellos también han interiorizado la angustia de sus padres, tíos, hermanos y abuelos.

Fidel Torres envía un mensaje de los “hijos ausentes”, cientos de oriundos de la región que trabajan en Estados Unidos o en Monterrey y que mes con mes envían apoyos sus familias, además de invertir en obras para el mejoramiento del pueblo, como la calle empedrada que da acceso al panteón. Ellos regresan periódicamente, sobre todo durante el invierno, para pasar las fiestas patronales en su terruño. En enero, celebran a la Virgen de los Remedios, desde mediados del siglo XVIII.

Acasico y Palmarejo también estuvieron representados en los discursos. Don Luis Villegas, quizá el mayor referente de la lucha en Acasico, dice ser un hombre de pocas palabras, pero reitera su fe en Dios y en el Presidente López Obrador para que siga adelante el plan para salvaguardar a las comunidades.

Christian Gómez, joven de Palmarejo, única comunidad donde la población fue desplazada, habla de cómo la gente ya no tiene a dónde llegar pues las casas se encuentran en ruinas y ya no cuentan con los servicios básicos. Aprovecha para exigir carreteras en buen estado y acusa a Alfaro ante López Obrador de que un día antes había maquinaria del Gobierno estatal “parchando” las carreteras con material de mala calidad, con el ánimo de “quedar bien” con el Presidente.

La comunidad ha hablado. Toca el turno a las autoridades. Lázaro Cárdenas Batel, coordinador de asesores de la Secretaría de Gobernación, desistió de participar como orador, según se informó a las comunidades desde el sábado por la noche. El ingeniero Germán Martínez Santoyo, de Conagua, se limita a informar que el Gobierno federal se encuentra trabajando con el fin de no inundar las comunidades. Finalmente llega el turno al Presidente. El momento culmen de la reunión. Las expectativas en todo lo alto. Medios y habitantes de la comunidad atentos a cada palabra.

El mensaje presidencial es claro desde el inicio: Temacapulín, Acasico y Palmarejo no se inundan pues deben preservarse sus raíces, tradiciones, costumbres, difuntos, templos e historia. López Obrador da a conocer que los asesores técnicos que apoyan a los pueblos han solicitado medidas de mayor seguridad en la presa y anuncia que se atenderá la petición. Para reafirmar el compromiso, asevera: “Si se requiere presupuesto, yo puedo garantizarlo”. Aplausos y vítores.

Enseguida, el Presidente da un paso adelante en la propuesta y habla de un Programa Integral para el Bienestar de los Pueblos de la región que implicará la atención de caminos, el mejoramiento de viviendas y la creación de obras y programas de desarrollo. Lo principal, dice, será la corresponsabilidad entre el Gobierno y el pueblo y anuncia que se entregará el presupuesto directamente a las comunidades para la realización de las obras y programas. De esta forma, dice, a partir del conflicto inicial se construirá algo ejemplar y se demostrará que es posible alcanzar acuerdos a través del diálogo.

Enseguida, el Presidente pasa a la parte “pedagógica” de su mensaje. Habla de la oportunidad de unirse y reconciliarse. De cómo pasó del “ni perdón ni olvido” de sus tiempos en la oposición a su convicción actual de: “olvidó, no; perdón, sí”. Hace un llamado a la solidaridad y dice que la presa es necesaria para dotar de agua a la gente humilde de Guadalajara. Finalmente, anuncia que volverá a Temacapulín para firmar el acuerdo que incorpora las demandas de las comunidades. Será antes de que termine su mandato, lo que ocurrirá, “si todo sale bien”, en septiembre de 2024.

¿Dos semanas?, ¿un mes? Pareciera ser este el tiempo que habrá que esperar, según se le hace saber en el acto. Y entonces, aumenta la oferta: “me acompañará todo el gabinete”, dice. Así, sin más. El único Presidente que ha visitado la comunidad, desde Manuel Ávila Camacho, volverá por tercera vez en visita oficial, con todos los titulares de sus secretarías. Histórico.

Pero aún falta el remate…

Muestra de la ofrenda con la que los pobladores de Temaca adornaron el acto para recibir al Presidente. Foto: Francisco Félix | julioastillero.com

Durante todo el evento, el gobernador Enrique Alfaro aparece, ensimismado en su cubrebocas, fustigado, ofuscado, visiblemente molesto. A ratos, su rostro incluso adquiere tonalidades rojizas. Se quita el collar de flores de cempasúchil que le colocaron a su llegada. No aplaude ninguno de los discursos. Mira hacia arriba en señal clara de desesperación, como esperando que el evento se acabe cuanto antes. Se sabe repudiado. Los oradores de las comunidades no hacen mención de él, salvo para recriminarle. Nadie lo aborda ni al inicio ni al final de sus mensajes, con la excepción de Doña “Chagua”. Hay gritos esporádicos en su contra de la gente que está en el público.

En un gesto de cortesía política, López Obrador finaliza su mensaje con un llamado a respetar al gobernador: “nada de odios. Ustedes son gente buena”, dice. Pero el agravio acumulado por los pueblos es muy grande. La gente no tiene oídos para la prédica de “amor al prójimo”, el “principio de la nueva política”, según López Obrador. Hay gritos y reclamos. López Obrador llama a poner por delante el interés del pueblo y concluye su discurso.

La plaza principal de Temacapulín, vuelve a la calma, horas después del evento. Foto: Francisco Félix | julioastillero.com

“¡Cuchillo, navaja, Temaca no se raja!”. ¡Temaca vive, la lucha sigue!”, son las consignas con las que los pobladores celebran lo que parece ser, finalmente, tras 16 años de lucha, un atisbo de solución al conflicto que ha puesto en entredicho su vida, su historia, su dignidad, el núcleo mismo de su existencia. 16 años después, tras la agonía, el “alma le vuelve al cuerpo” a Doña “Chagua”. La resistencia y la dignidad de un pueblo en lucha están a punto de triunfar.

Por la tarde, una vez que la plaza ha sido despejada por completo y se ha desinstalado el toldo para el evento, el “Padre” Gabriel, la familia Juárez García y otros pobladores celebran. Entonando una de las melodías surgidas al calor de los años de lucha y resistencia: “¡No venderé!, te lo juro por Dios que me mira, te lo digo llorando de rabia, ¡no venderé!”.

Son las 5 de la tarde del domingo 10 de octubre. En Temacapulín saben que no sólo han ganado una batalla. Han dado un ejemplo de lucha y dignidad. Y sí, aunque parezca increíble, al menos esta vez, parece que no ganaron los de arriba. Ha triunfado el pueblo.

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