Y en verdad, el mejor ejemplo de trabajo, abnegación, lucha, esfuerzo, perseverancia, silencio, obediencia, consejo, sabiduría, enseñanza, regaño, chanclazo, doctora, enfermera, consejera, paño de lágrimas, confidente, maestra, cocinera, peluquera, diseñadora, educadora, banquera, doctrinóloga, catequista, oradora, y otra infinidad de profesiones y actividades adicionales que sólo, y sólo lo puede hacer Mamá por sus hijos y su familia. Y sí, algunas veces no es reconocida por esta labor que hace con pleno amor, ya que ella no espera algo a cambio, sino la satisfacción de ver realizados los sueños de sus hijos y de su familia. Y ella lo hace con plena libertad, con la convicción de que no hay mejor éxito que ver realizado en su familia y en especial en sus hijos el cumplimiento de la libertad y discernimiento que ella misma enseña todos los días desde su corazón. Es la libertad superlativa creada a través del mismo modelo de enseñanza que ella profesa a sus hijos. Libertad superlativa de palabra, comunicación, ideología, conocimiento, sabiduría, ciencia y otros principios necesarios para alcanzar la felicidad de ellos y en especial en ver su rostro cansado, su alegría y satisfacción al ver que sus hijos logran su felicidad.
Nada es perfecto, pero ella lucha todos los días para que sea perfecto, haciendo oración como buena mexicana a su Madre espiritual, que también es nuestra Madre. Pero aún más, hay algunas que ya partieron de esta tierra pero que aún siguen vivas y presentes en el corazón de sus hijos, porque una madre jamás dejará solo y sin protección del corazón a sus hijos. Y todos los grandes hombres y mujeres tienen una mamá, que les han enseñado a tener éxito en la vida, como Emma Patzig madre de Max Planck, Pauline Kock, mamá de Albert Einstein, Juana María Pavon, mami de José María Morelos y Pavón, María Paniagua, mamá del doctor Guido Munch Paniagua, Josefina Lozano, madre de Octavio Paz Lozano, y así… muchos más célebres personajes y no tan célebres, que fueron formados para el éxito. Fueron ellas las que llevaron en sus vientres la gestación completa para traerlos a la luz de esta vida y formarlos como hombres y mujeres de éxito.
Y de nuevo la ciencia aparece en el súper liberalismo ideológico y tecnológico de éxito y de clara luz prometedora. Continúa desarrollándose en cada alma y corazón, que desde el mismísimo vientre materno, fue enseñado por estas increíbles madres, que adoctrinaron espiritualmente a sus hijos –todos nosotros– para descubrir, desarrollar, innovar, aplicar y enseñar la búsqueda de la verdad, la ética, la honestidad, el esfuerzo y la libertad, de ser, por el ser mismo, hombres y mujeres del conocimiento y sabiduría que generar nuevas aventuras para el bienestar a la humanidad.
Pero además, en el tema de la tecnología, no hay mamá que no te diga, “hijo, no entiendo de estas cosas, enséñame solamente a presionar el botón correcto para leer mi mensajes que me envía la familia”. Y así es, le buscamos la forma más sencilla, para que ella esté conectada con su familia tecnológicamente, ya sea disfrutar de la vida, viva la tecnología.
Sin embargo, aun cuando la tecnología existe para ser libres, hay mamás que no se sienten felices, porque se les traiciona en su noble corazón y lo profundo del alma. La razón es evidente, y es no ver en sus hijos la súper libertad de albedrío y la decisión propia del devenir de sus vidas, que ella ha luchado y no podido tener por muchos años y esto es inaceptable.
Capitanes, para todas aquellas madres vivas o en el cielo, nuestro mayor reconocimiento y agradecimiento por hacernos hombres y mujeres libres de pensamiento y comprometidos a la verdad y luz del amor divino. Para ellas, no sólo en este Día de las Madres, sino en todos los días de nuestra vida, felicidades mamás, muchas felicidades, gracias mamá.
Octavio Fernández, PhD.
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