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La sombra del silencio: ¿Quién está eliminando a los científicos de EE.UU.? Redacción Astillero Informa

Al menos diez investigadores vinculados a programas nucleares, espaciales y de defensa han desaparecido o muerto en circunstancias inexplicables. El Congreso exige respuestas. Trump dice que es “algo muy serio”. Nadie tiene aún una respuesta clara.

Una cadena de muertes y desapariciones que, vista de forma aislada, podría atribuirse a la fatalidad. Pero analizada en conjunto, ha encendido las alarmas en el Congreso de Estados Unidos: al menos diez científicos de alto perfil, todos vinculados a programas secretos del gobierno —nuclear, aeroespacial, de defensa— han muerto en circunstancias inexplicables o se han esfumado sin dejar rastro entre 2022 y 2026.

El representante Eric Burlison, miembro del Comité de Supervisión de la Cámara, fue quien hizo saltar la alarma pública. Conoció el primer caso el año pasado, cuando Matthew Sullivan, un oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea con quien tenía programada una reunión, apareció muerto en lo que se declaró suicidio, aunque Burlison lo consideró sospechoso. Desde entonces, siguió tirando del hilo.

“Es demasiada coincidencia. Tenemos a científicos e investigadores de los más destacados de la nación, algunas de las personas más importantes para la seguridad nacional, y todos desaparecieron misteriosamente.”
— Rep. Eric Burlison, Comité de Supervisión del Congreso.

Los casos documentados

  • Amy Eskridge: Investigadora de tecnología antigravedad y OVNIs. Murió en 2022, declarado suicidio. No hubo información pública.
  • Michael David Hicks: Investigador del JPL de la NASA. Falleció en julio de 2023. Sin autopsia documentada ni causa oficial revelada.
  • Anthony Chávez: Científico del Laboratorio Nacional de Los Álamos. Desapareció en mayo de 2025 sin dejar rastro.
  • Mónica Reza: Directora en la NASA. Desapareció en junio de 2025, meses después de asumir su cargo.
  • Melissa Casias: Trabajadora del Laboratorio de Los Álamos. Desapareció en junio de 2025, sin paradero conocido.
  • Steven García: Contratista del arsenal nuclear en Kansas City. Visto por última vez en agosto de 2025, salió a pie y no volvió.
  • Nuno Loureiro: Físico de fusión del MIT. Recibió un disparo en su casa en Massachusetts en diciembre de 2025.
  • Frank Maiwald: Colega de Hicks en el JPL. Falleció en julio de 2024 en circunstancias poco claras.
  • Neil McCasland: Ex líder del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea. Desapareció a fines de febrero de 2026.
  • Carl Grillmair: Astrofísico del Caltech. Fue asesinado en el porche de su casa en febrero de 2026.

El presidente Donald Trump reconoció por primera vez el asunto el 17 de abril, describiéndolo como “algo muy serio”, aunque dejó abierta la posibilidad de que sea casualidad. El Congreso no ha adoptado esa resignación: el representante Jared Moskowitz exigió al Pentágono dar explicaciones, y la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, prometió consultar a las “agencias pertinentes” sin ofrecer mayores detalles.

¿Por qué ahora?

Estos casos no son nuevos, pero su visibilidad sí lo es. La acumulación de patrones similares —personas vinculadas a lo más sensible del aparato de defensa estadounidense, muertes sin autopsia clara, desapariciones sin rastro— ha superado el umbral de lo que legisladores y medios podían seguir ignorando.

Mientras tanto, la pregunta sigue sin respuesta: ¿Se trata de una serie de tragedias personales sin conexión, o de algo que el Estado sabe y calla? El FBI, según Burlison, ya clasificó al menos un caso como “creíble y urgente”. La investigación, si avanza, podría revelar mucho más que la suerte de diez científicos.

“Este texto fue generado con la ayuda de Claude AI, un modelo de lenguaje alojado en la plataforma de Anthropic

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