El COVID-19 llegó a Brasil más de un mes antes del primer registro conocido, apunta estudio presentado por FIOCRUZ (nota de Xinhua)

Foto: Xinhua

RÍO DE JANEIRO, 11 may (Xinhua) — El nuevo coronavirus (COVID-19) llegó a Brasil más de un mes antes del primer caso registrado oficialmente (el 26 de febrero), según un estudio divulgado hoy por la estatal Fiocruz, entidad referencia en ciencia y tecnología sanitaria en América Latina,

   El estudio, realizado por investigadores uruguayos y brasileños, apunta a que la primera muerte por el COVID-19 en Brasil se produjo en Río de Janeiro entre el 19 y el 25 de enero, mientras que la transmisión comunitaria ya se producía en Sao Paulo el 4 de febrero, 5 semanas antes del 13 de marzo, primera fecha registrada oficialmente.

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   Para llegar a las conclusiones, la Fiocruz utilizó una innovadora metodología estadística de inferencia, que usa como base los registros de muertes, además del análisis de los casos de síndrome respiratoria aguda grave (SRAG).

   En el estudio, los investigadores analizaron los países europeos y de América más afectados por el COVID-19 hasta el 5 de abril: Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Holanda, España, Reino Unido, Estados Unidos y Brasil.

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   En todos ellos, se llegó a la conclusión que el contagio local comenzó muy antes del reconocimiento oficial y de la adopción de medidas de distanciamiento social y restricciones de viajes, esenciales para la contención del virus.

   La primera muerte por COVID-19 en Brasil fue identificada con exámenes moleculares (RT-PCR) en estudios retrospectivos, según explicó el coordinador de la investigación, Gonzalo Bello, del laboratorio de Sida e Inmunología Molecular de la Fiocruz, al diario O Globo.

   Apenas en las últimas semanas, según él, empezó a ser conocido el resultado del examen de las muestras, normalmente recogidas de muertes y enfermos notificados apenas como SRAG.

   La fecha exacta de la muerte está en los registros del Ministerio de Salud, pero en el portal del la Fiocruz que monitora el COVID-19 consta un fallecimiento en la cuarta semana del año. “Probablemente, este primer caso de Río de Janeiro fue importado. Pero otros ya sucedían en Sao Paulo, donde la transmisión local comenzó justo después, en la semana epidemiológica, entre 2 y 8 de febrero”, explicó.

   Esto significa que, cuando Brasil empezó a poner medidas de control contra el COVID-19 en fronteras y aeropuertos, a partir del 13 de marzo, el virus ya estaba escampado en las calles y varios enfermos infectados estaban ingresados en hospitales, donde se desconocía que estaban contagiados.

   Los científicos destacaron la dispersión silenciosa del COVID-19 en Brasil y la necesidad de mantener la vigilancia molecular (pruebas en los casos sospechosos). “sin ella, seremos eternos rehenes del virus”, dijo Bello.

   Brasil es el país de América Latina más afectado por el COVID-19. Según el último balance divulgado hoy por el gobierno brasileño, el virus dejó al menos 11.519 muertes en el país y 168.331 casos confirmados.

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