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Con la ley en la mano: la vía obradorista de la Izquierda Mexicana

Paco Ignacio Taibo II
Paco Ignacio Taibo II.

Federico Anaya-Gallardo

En uno más de los escándalos confeccionados por la campaña negativa contra el candidato presidencial de las Izquierdas, el sábado 28 de abril de 2018, Mayolo López publicó en Reforma, sección “Voto 18”, el reportaje “Llaman morenistas a expropiar empresas”. El reportaje refiere que “en un video que circula en redes sociales” se ve al novelista e historiador Paco Ignacio Taibo II (PIT-2) decir que, si los magnates mexicanos chantajeasen al presunto presidente López Obrador, éste debería tomar medidas radicales. El video existe. Pero el ejercicio periodístico es nefasto. (https://www.reforma.com/aplicaciones/articulo/default.aspx?id=1381515&sc=672)

Lo anterior nos lo aclaró Luis Hernánez Navarro de La Jornada en un tweet: “Curiosa nota la de Paco Ignacio Taibo II @Taibo2: La cabeza no corresponde al contenido de la información. Las declaraciones son de hace siete meses. Las hizo en una presentación de su libro Patria. La nota no consigna ninguno de los dos hechos. Nunca se pidió la opinión del aludido.” (https://twitter.com/lhan55/status/990431990225735681)

Pese a la inexactitud, la calumnia siempre deja algo… En este caso desenterró anti-comunismo. Pedro Ferriz de Con twiteó lo que sigue: “El peligro que implica un AMLO presidente está –entre otros factores– en sus allegados. Paco Taibo II es hijo de una familia radical comunista española, que vino a México a contaminar con ideas rojas. Empieza a manejar un tema: EXPROPIACIÓN!! Primera llamada!” (https://twitter.com/pedroferriz/status/990238468855939072) No vale la pena comentar sobre lo miserable. Lo consigno para mostrar los efectos de las campañas negativas.

Es necesario aclarar que PIT-2 es un valiente que jamás ha ocultado sus posiciones. Hace dos meses protagonizó otro jaleo al posicionarse en contra del empresario regiomontano Alfonso Romo, a quien López Obrador ha señalado como su jefe de gabinete en caso de ganar la elección. Durante aquella tormenta, Tatiana Clouthier, coordinadora de la campaña presidencial, señaló –por cierto, al diario Reforma– que en Morena “cada quien es responsable de sus declaraciones y es un equipo de librepensadores; (Taibo) me parece un hombre de lucha y pensador, y de igual manera respeto y admiro a Poncho [Romo]”, según nota de Zedryk Raziel del 16 de marzo. (https://www.reforma.com/aplicaciones/articulo/default.aspx?id=1347599&v=3)

Regresemos a la tormenta actual. Dice Reforma que dijo PIT-2 (hace siete meses) que López Obrador debe expropiar a los empresarios que lo chantajeen. Pues resulta que PIT-2 elaboró sobre el tema –casi en tiempo real– en una entrevista para el diario español El País, que la cabeceó así: “Paco Ignacio Taibo II, Historiador Mexicano: ‘No habrá otra opción que gobernar por decreto para transformar México” (nota de Jacobo García, jueves 3 de mayo). De entrada, Paco aclara que estamos ante “un debate artificioso armado con malicia y mala fe. Unas declaraciones de hace siete meses donde analizaba una hipotética intervención en caso de una victoria de López Obrador y que las empresas amenazaran con irse del país… Pero ni Obrador quiere expropiar ni yo lo pienso, salvo condiciones de emergencia”. Profundiza acerca de la coalición morenista: “Hay un intento de López Obrador por abrirse al centro. Ya hay una base de izquierdas consolidada y se trata de incorporar nueva gente sin negociación programática”. Casi al final, PIT-2 se pregunta: “Qué tanto vamos a poder romper con el proyecto neoliberal una vez que lo convirtieron en leyes”, y agrega: “Mi duda es qué tanto un presidente de México puede gobernar por decreto presidencial como hizo Cárdenas en su día”. (Consultar la nota en https://elpais.com/internacional/2018/05/03/mexico/1525310186_014078.html)

Resguardémonos un momento de la tormenta y meditemos. ¿Lázaro Cárdenas gobernó por decreto presidencial? Según mi leal saber y entender, no. El partido oficial (PNR en 1934, PRM en 1938) siempre tuvo mayoría en las dos cámaras federales. Sólo muy excepcionalmente los legisladores se opusieron al Presidente, por ejemplo, para negar el voto a las mujeres, congelando la publicación de una reforma constitucional ya aprobada. De hecho, el gran triunfo político de Cárdenas contra el maximato callista fue recuperar para la Presidencia el uso de sus atribuciones legales –que eran muy grandes desde 1917.

La tormenta tiene que ver con el miedo que causa López Obrador. ¿Gobernaría por decreto? No. Hoy en día, la presidencia mexicana sigue siendo constitucional y legalmente tan poderosa como en 1917 o 1938. (Ni el PRI ni el PAN han aceptado cambiar eso –las propuestas enviadas a las cámaras en este sentido se inscriben en el actual proceso electoral). El gran decreto cardenista del 18 de marzo, recordémoslo, fue un acto de defensa de la más estricta legalidad: como las compañías petroleras se rehusaron a cumplir una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a favor de los sindicatos, la Presidencia intervino y zanjó la cuestión recuperando la propiedad de los hidrocarburos. Cárdenas es uno de los modelos históricos de Andrés Manuel y por eso el ejemplo es relevante. Carlos Montemayor, en su librito 1938: el petróleo que fue de México, argumento histórico para una película que aún no se ha filmado (La Jornada Ediciones: 2008) nos recuerda cómo los líderes de los sindicatos estadunidenses apoyaron a los trabajadores mexicanos y hace decir a John Lewis, líder obrero en Washington DC, que “tanto los trabajadores como los patrones deben acatar los fallos de las autoridades legalmente constituidas en los países democráticos… Cuando las partes someten su caso a los tribunales… deben acatarse las sentencias.” Esta es la historia del cardenismo. No es un relato de un gobierno por decretos sino de la defensa de la ley.

¿Seguirá Andrés Manuel el ejemplo del General Cárdenas? Indudablemente. Ya ha dado prueba de ello.

En 1988, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) aprobó una nueva Ley de Instituciones de Asistencia Privada. Esta ley estadual sustituía una ley emitida en 1943 por el congreso federal para el DF. Las instituciones de asistencia privada (IAPs) son asociaciones privadas con patrimonios dedicados en perpetuidad a unas tareas de asistencia social –tareas que son de interés público. Para asegurar que las IAPs cumplan adecuadamente su trabajo siempre ha existido un organismo regulador público. En el periodo colonial eran las órdenes religiosas supervisadas bajo el Regio Patronato o la Corona directamente. En 1899 se crearon Juntas de Beneficencia Privada nombradas por los gobernadores de cada estado y por el Presidente en el DF. Hoy en día, en la Cdmx, es la Junta de Asistencia Privada (JAP). La ley de 1943 había sido modificada en tiempos de Salinas de Gortari para que la JAP tuviese mayoría de votos privados controlados por las IAPs más grandes. Una situación perversa y una oportunidad de corruptelas y favoritismos ideológicos –denunciados por las IAPs más pequeñas. La ley de 1998 no le dio mayoría al gobierno de la entidad en la JAP, sino simplemente la volvió paritaria GDF-privados. Y no afectaba en nada más a las instituciones. Pese a ello, muchas IAPs, lideradas por el Nacional Monte de Piedad (NMP) presentaron decenas de amparos. El caso también llegó a la SCJN vía una acción de inconstitucionalidad presentada por la minoría de Derechas (PRI y PAN) en la legislatura. Se alegaba que la legislatura estadual no tenía facultades para abrogar una ley federal; que la nueva ley era “expropiatoria”; y que el GDF pretendía “confiscar” los bienes de la asistencia privada. Este argumento se presentó a los medios de comunicación en un tono anti-comunista muy parecido al que vemos en la tormenta que he comenté al principio. ¿Cómo se resolvió? En resumen, la Corte decidió que (1) la ALDF tenía todas las atribuciones, como legislatura estadual, para expedir una nueva ley porque la ley de 1943 era una ley estadual; (2) que la asistencia privada era una actividad incluida en la asistencia social y que esta última era de interés público y por lo mismo, la regulación pública de las IAPs era legal y legítima; y (3) que las disposiciones de la nueva ley no alteraban las reglas de la previa.

Poco a poco, siguiendo las directrices de la SCJN en la acción de inconstitucionalidad, los amparos de las IAPs se fueron resolviendo y para 2001, ya en la administración López Obrador, sólo quedaban pendientes unos pocos –entre ellos, el promovido por el NMP. En este juicio, el patronato había alegado que, como el Monte había sido fundado en 1775, antes de la fundación de la república, leyes como la de 1998 no podían aplicársele. Sobre este extraño alegato, el ministro Juventino Castro, quien preparó el proyecto de sentencia, señaló que debía rechazarse porque si fuese verdad lo alegado, tampoco tendría el quejoso derecho a recurrir a este tribunal.

¿Qué hizo el gobierno obradorista con esta victoria judicial? Llamar a la colaboración razonable, transparente y leal de la asistencia pública y privada. Más nada.

Pero el litigio continuó un poco más. El NMP pretendió ganar por vía administrativa lo que había perdido en la judicial. Obligado a reconocer a la nueva JAP paritaria, solicitó que esta le autorizara una reforma de estatutos que le permitiría a su patronato (totalmente privado) renovarse en el futuro sin intervención de la autoridad (JAP). Esta reforma se rechazó con el siguiente argumento, presentado por la Secretaría de Desarrollo Social del GDF (cabeza del sector al que está adscrita la JAP): Aún cuando las normas de 1775 ya no son aplicables en 2003, todas las leyes sobre asistencia privada desde 1899 hasta 1988 han ordenado preservar la voluntad del fundador de la institución. El NMP fue fundado por el Conde de Regla (Pedro Romero de Terreros) y por la Corona (el Estado). En los estatutos originales se estableció un régimen mixto de gobierno, incluyendo sujetos privados y representantes del poder público. Por tanto, lo razonable es que cualquier reforma mantenga esa combinación en cualquier reforma presente y posterior. La JAP sostuvo su intervención en la designación de los patronos del NMP.

El caso puede parecer complicado, pero es un ejemplo que retrata bien el respeto irrestricto a la ley por parte de las administraciones Cárdenas y López Obrador. La secretaria de desarrollo social en la última de estas administraciones, Raquel Sosa Elízaga, restableció la confianza rota por los litigios irresponsables contra la ley de 1998. Al NMP jamás se le pidió desviar sus recursos para beneficiar a grupos específicos, sino tan sólo que transparentara el modo en que otorgaba financiamiento a los cientos de IAPs pequeñas que lo requerían. Y esto último era lo que otras IAPs mayores y el propio GDF ya estaban haciendo desde 2001.

Ya terminados los litigios, se invitó al NMP a unirse al Programa de Financiamiento para la Asistencia e Integración Social (Profais) en el que ya participaban el GDF y el Montepío Luz Saviñón, IAP (MLS). Este programa organiza hasta hoy en día el “apoyo financiero a proyectos de las Organizaciones de la Sociedad Civil (Asociaciones Civiles, Instituciones de Asistencia Privada y Sociedades Cooperativas), registradas en la Ciudad de México previa selección por parte del Comité de Selección” formado en igualdad por las “instancias cofinanciadoras” (GDF, MLS y NMP). Se asegura transparencia y equidad para todas las organizaciones que atienden personas en situación de calle y en cualquier situación de vulnerabilidad. (Sobre el programa ver http://www.sds.cdmx.gob.mx/programas/programa/profais)

La resolución del conflicto de la JAP fue mucho menos romántica que las arengas de PIT-2, pero fue efectiva y demuestra que el liberalismo obradorista no sólo es popular, sino estrictamente legalista, siguiendo el viejo modelo juarista. Lo que perturba mucho es que los adversarios de Andrés Manuel y su movimiento prefieran revivir el anticomunismo (Ferriz de Con) e incluso hacer apología del delito, como acaba de hacer Ricardo Alemán. Pero esto último es otra historia y debe ser analizada en otra ocasión.

Colegas, creo que Marichuy y ellos tienen razón

Marichuy en CU
Marichuy en CU.

Rogelio Hernández López

Leo con detenimiento un balance sobre la participación de Marichuy en el proceso electoral. Lo hizo el profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Arturo Anguiano, y tengo que coincidir con él, y con dos recuentos de colectivos indígenas. Este México no es de ellos.

Esa conclusión la explica mejor el académico Anguiano: “La iniciativa del CNI y el EZLN de postular a una mujer indígena a la Presidencia de la República no ha logrado pasar a su fase final, pero ha desnudado la ausencia de salidas institucionales a la crisis del Estado”.

O como dicen que dijo hace unos días, durante un encuentro de colectivos, la indígena mixe Yásnaya Aguilar: “disculpe si los contradigo, más que buscar un nunca México sin nosotros, estamos creando ya un nosotros sin México.”

Los balances

La cobertura periodística amplia que algunos comenzamos a dar con la precandidata María de Jesús Patricio decayó en cuanto se supo que no había alcanzado las firmas que el Instituto Nacional Electoral estableció para los independientes. Después de eso, han sido esporádicas las noticias en su rededor. Salieron del infortáculo.

Ella y los pocos colectivos indígenas e indigenistas que la apoyaron sabían que el sistema de partidos actual no la dejaría pasar e incluso que nosotros, en la prensa comercial, la desatenderíamos al ser expulsada de la atmósfera electoral.

Entre los recuentos que se han realizado de esa campaña con identidad indígena se pueden encontrar tres que permiten hacer un mínimo balance, tras el que nuevamente aflora la conclusión de que los herederos de los pueblos originarios no tienen cabida más que para programas de dádivas y/o de nichos eventuales de votantes.

De estas recopilaciones hay que destacar las notas y crónicas periodísticas, en mayo de Ernesto Méndez de Al-Dabi Olvera y del ensayo del académico Arturo Anguiano. De todas ellas opto por los datos duros de lo que fue la precampaña y algo de los balances.

“Marichuy visitó 120 sitios en 26 estados, la mayor parte en una Urvan (prestada), viajó entre las serranías de Veracruz, Guerrero, Chiapas, Puebla, Oaxaca, escuchó a mujeres en Nezahualcóyotl, Ciudad Universitaria y Apizaco”.

Para la recolección de firmas “hubo alrededor de 5,000 auxiliares activos. Instalaron mesas en las plazas de diversas ciudades del país, realizaron conciertos, conversatorios, rifas, festivales”.

“Marichuy alcanzó 267 mil 115 firmas, una cuarta parte de lo necesario”. Y no alcanzó el registro, agrega este reportero.

¿Qué querían?

En uno de los recuentos, se atribuye parte de esta explicación a “Carlos González, integrante de la comisión de coordinación del Congreso Nacional Indígena (CNI), que una de las intenciones primarias de esta iniciativa era reactivar la organización de los pueblos originarios de México”.

Recontó González que después del recorrido de Marichuy:

“…de 38 concejales indígenas que el Consejo Indígena de Gobierno (CIG) tenía en mayo de 2017, hubo un crecimiento que llegó hasta los 157 concejales”. Chiapas es la entidad con más concejales: 43.

“Además, el Congreso Nacional Indígena se ha extendido a lugares que en dos décadas no había alcanzado: los náyeris de Nayarit, los mayas de Quintana Roo y representaciones de Sinaloa y Durango”.

“¿Valió la pena?”, cuentan que les preguntó a González y a Marichuy el subcomandante Galeano (antes Marcos) y respondieron: “Sí”.

Era eso lo que querían, como lo afirmaron en conferencia de prensa los representantes de la AC y del CIG: “con el pretexto del periodo de recolección de firmas” se recorrieron los territorios indígenas del país donde hicieron crecer su propuesta política de abajo, “desde donde se visibilizó la lucha de muchos pueblos originarios, sus problemas y sus propuestas”.

Como era lógico, en su comunicado conjunto aparecieron, otra vez, las recriminaciones que ya se volvieron ancestrales:

“Con nuestra participación en este proceso electoral, le reiteramos a los pueblos indígenas y no indígenas de México que no permaneceremos quietos mientras se destruyen y nos arrebatan la tierra, que heredamos de nuestros abuelos y que se la debemos a nuestros nietos, mientras contaminan los ríos y perforan los cerros para sacar minerales, no nos quedaremos quietos mientras convierten la paz y la vida que venimos construyendo diariamente en guerra y muerte mediante los grupos armados que protegen sus intereses”.

“Nuestra respuesta, no tengan duda, será la resistencia organizada y la rebeldía para sanar al país”.

Ni alianzas ni abstención

Y frente al proceso electoral, de acuerdo a notas de prensa, el movimiento de los colectivos indígenas determinó no hacer alianzas con coalición o candidato alguno, pero tampoco llamar a no votar.

“María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, aún vocera del Congreso Nacional Indígena (CNI), informó el 2 de mayo que el padre Alejandro Solalinde les invitó a sumarse a la campaña de la coalición ‘Juntos Haremos Historia’ y a su eventual gobierno, pero le dijeron que no, al considerar que Andrés Manuel López Obrador es parte del mismo sistema capitalista”.

“Igual detalló que durante la etapa de recolección de firmas recibió también cartas de Margarita Zavala, Armando Ríos Piter y Jaime Rodríguez Calderón, para buscar incorporarlos a sus campañas. Se negaron.”

En consecuencia, también se anunció que no harán alianzas electorales ni llamados a votar por ningún candidato o partido político.

Por todo eso y más el investigador Anguiano considera que “… la inclusión en la ley electoral de las candidaturas independientes se hizo de forma que prácticamente las anula con requisitos, condicionantes y fiscalizaciones que ningún ciudadano común está en posibilidad de seguir y cumplir… Tal vez la movilización del CIG, el CNI, la asociación civil Llegó la hora del florecimiento de los pueblos podría haberse iniciado imponiendo una demanda constitucional al respecto, pues es evidente que se viola de manera expresa el ejercicio de derechos establecidos en la Constitución…”.

Por lo pronto, se sabe que en octubre de 2018 se realizará la Asamblea General del Congreso Nacional Indígena (ahora con más adherentes) “para conocer los resultados de la valoración de los originarios agrupados en el CNI y avanzar en el siguiente paso”.

Y todo indica que, otra vez, machacarán con sus cientos de razones que tienen para sentirse que los tratamos como si México ya no les pertenece.

#NoAlPeriodismoSicario

Julio Hernández López

Desde mi punto de vista, el entrevistador y columnista Ricardo Alemán cometió este sábado 5 de mayo un gran error profesional y personal. Pasadas las cinco de la tarde escribió dos palabras y tres signos finales de admiración: “Les hablan!!!”. Se refería a un recuadro que ya estaba circulando en las redes sociales: “A John Lennon lo mató un fan A Versace lo mató un fan A Selena la mató una fan A ver a qué hora, chairos”.
Esa misma noche de sábado, casi a las 9.30 pm, cuando leí el tuit, escribí en el mismo sistema caracterizado por un pajarito azul: “Me parece sumamente peligroso que se aliente o “juegue” con la idea de un atentado político, como lo hace @RicardoAlemanMx”. Minutos más tarde, Alemán me contestó: “Qué pena, Julio, que dos palabras te hagan imaginar lo impensable! Analiza, antes de que el odio nuble la razón! Un retuit no avala y una advertencia no apoya! “Les hablan” es una llamada de atención! Sólo eso! Nunca pensé que lo tuyo fuera retorcer las ideas!”.


A lo que respondí: “Eres responsable de la literalidad de tu tuit (no fue un RT). Dices, @RicardoAlemanMx, q es “advertencia”, “llamada de atención”. ¿Hacia los “chairos”? ¿”Chairos” fanáticos que podrían asesinar al mismo #AMLO? No juegues con estos temas. Podrías explicarte y disculparte. Saludos”. Agregué: “Sumamente irresponsable que se aliente la posibilidad de un atentado político. Grave que se siembre y promueva la coartada de los “chairos”, en el contexto de los fanáticos que acaban asesinando a sus propios ídolos. Debería @RicardoAlemanMx retirar su tuit y ofrecer disculpas”.

 

Luego, sin precisar destinatario, Alemán tuiteó: “Jajaja! Hoy más que nunca les aplica el mote de “jauría”! Recuerden que sólo el primero de los perros sabe por qué ladra!!! El resto son manada! Jajaja! Saluditos a la legión de idiotas!”.


En un tono similar, Alemán se ha referido a diversos temas socialmente muy sensibles, el más reciente el de los jóvenes estudiantes de cine asesinados en la zona metropolitana de Guadalajara. A las 9.39 de la noche propuse la etiqueta #NoAlPeriodismoSicario, que fue utilizada por una porción de quienes ya estaban inundando las redes sociales con críticas de tonos mayoritariamente elevados contra el mencionado Alemán./
Convertido el tema en tendencia de primeros lugares en el tablero nacional, dejó de manifiesto la preocupación ante las expresiones que parecieran deseosas de crear condiciones para un atentado contra Andrés Manuel López Obrador, cuya delantera electoral parece irrefrenable por métodos legales y pacíficos, y, en el caso de lo citado por Ricardo Alemán, incluso la siembra de una acusación previa, o coartada, respecto a los propios “fanáticos” del tabasqueño.
El disenso político, la crítica a personajes, partidos y campañas, no debe llegar a escenarios de violencia política. El recurso del miedo, como inhibición social y contención electoral, no debe ser manejado de manera irresponsable por quienes tienen (tenemos, en mi caso) un espacio periodístico, ni siquiera porque nuestras expresiones circunstanciales se manifestaran en forma de un tuit, que tiene un carácter distinto al del periodismo en sí. Y, en dado caso, lo que ha sucedido en varias ocasiones conmigo, está la oportunidad de corrección inmediata mediante la supresión del tuit irreflexivo, infundado o incorrecto y, desde luego, la disculpa pública y las precisiones que fueran necesarias. De otra manera, se está abonando el terreno para las tentaciones violentas de poderes desesperados ante el paso del tiempo en una campaña electoral que no favorece sus intereses. Digamos, todos, #NoAlPeriodismoSicario.-

Casuística maquiavélica

Maquiavelo

María del Pilar Torres

Hace poco recibí una serie de “consejos de García Márquez” verdaderamente cursis, en una presentación con imágenes de flores y atardeceres, animalitos y fondo musical conmovedor. No pretendo ser conocedora de su obra, pero casi podría jurar sobre la Biblia que las frases no eran suyas. Todos hemos recibido cadenas en grupos del whats con frases emotivas, profundas o simpáticas, erróneamente atribuidas a un montón de personajes: desde el mismísimo Albert Einstein hasta María Félix, santa patrona ocasional de las “mujeres cabronas”.

Algo similar pasa con Maquiavelo, padre de la ciencia política moderna y uno de los autores más conocidos. “El fin justifica los medios” es una frase hecha, irremediablemente relacionada con él, aunque no es suya. De cualquier forma, bien podría resumir su pensamiento. Se dice que la frase fue escrita por Napoleón Bonaparte –gran admirador del pensamiento maquiavélico– en la última página de su ejemplar de El Príncipe, a manera de síntesis.

Afirmar que el fin justifica cualquier medio presupone algo que para la ética clásica es inaceptable, pero para la política moderna se ha vuelto un mantra que resume las cualidades deseables en todo aquel dispuesto a demostrar que merece el poder. La primera es un absolutismo dogmático, la segunda un relativismo peligroso.

Establecer la relación que debe haber entre fines y medios en el análisis de los actos humanos no es asunto fácil. Por un lado, está el absolutismo que busca aplicar una sola ley a toda la moral; por otro, el relativismo para el cual la noción de bien se diluye, renunciando a cualquier tipo de principio universal. La llamada casuística busca un punto medio entre ambas opciones, utilizando el razonamiento deductivo para resolver problemas morales y aplicando reglas teóricas a situaciones específicas.

Además de Maquiavelo, otros escritores han acuñado frases similares, como Baltasar Gracián en El Arte de la Prudencia y Hermann Busenbaum en su Manual de Teología Moral. Ambos autores estaban relacionados con la escuela casuística del pensamiento.

La casuística fue desarrollada principalmente por teólogos jesuitas en el siglo XVII, motivados por la necesidad de adaptar la rigurosa moral de los padres de la Iglesia a la moral moderna (“tenían que ser esos jesuitas”, decía suspirando una de mis maestras más conservadoras). Buscaban un enfoque práctico para determinar una respuesta adecuada a la moral para los casos particulares. Por ejemplo, mientras que desde una moral rigorista como la kantiana se afirma que mentir es siempre moralmente incorrecto, la casuística añadiría que, dependiendo de los detalles específicos, en algunos casos mentir podría o no ser justificable.

La casuística no comienza con dogmas o teorías preestablecidas, por lo que a menudo genera argumentos capaces de persuadir a personas de distintas creencias culturales, a tratar casos particulares de igual manera.

Filosóficamente, el método casuístico tiene sus bases en Aristóteles, cuando distingue entre el pensamiento teórico que versa sobre lo necesario (lo que no cambia, como las leyes de la naturaleza) y el pensamiento práctico que se refiere a lo contingente (lo cotidiano, como las costumbres humanas).

El método casuístico, aunque atractivo y realista, es imperfecto. De alguna manera, propició que a la Iglesia se le acusara de fabricación de pretextos para justificar las acciones de los ricos, mientras se castigaba de manera rigurosa los pecados de los pobres. Lo mismo pasa ahora con la aplicación de justicia con tintes racistas y económicos.

La idea central de la casuística consiste en usar un método de comparación de casos, buscando opiniones establecidas por consenso común. Lo cierto es que, si se abusa de esta, puede ser engañosa. Por otro lado, la idea de que la ética debe estar basada en un sistema racionalista de principios absolutos y universales hoy en día es autoritaria y poco eficaz.

A finales del siglo XX la casuística vuelve a cobrar importancia en tanto que es un método para considerar y resolver problemas éticos, no un sistema teórico universal. Es pluralista porque toma en cuenta consecuencias, motivos, reglas, máximas o valores que resultan de casos concretos. Toma en cuenta que cada caso es distinto y tiene sus propias condiciones y consecuencias. Utiliza la hermenéutica analógica para entender y clasificar los datos a la luz del pensamiento ético universal.

El mundo actual es un lugar en el que las sociedades son producto de la convivencia multicultural; por lo tanto, se valoran las perspectivas éticas plurales. El multiculturalismo implica tanto pluralidad étnica y religiosa como de género y clase social en el que irremediable –y afortunadamente– hay distintos estilos de pensar y dialogar, que imposibilitan desarrollar una moral unívoca. Pero eso no implica que la ética no exista. Nadie en su sano juicio diría que Aristóteles o Kant deben ser olvidados.

Estarán de acuerdo conmigo en que el término maquiavélico es uno de los epónimos más conocidos, al grado que no hace falta explicarlo. En tiempos electorales, todo tipo de maquiavelismos están a la orden del día: frases sacadas de contexto, fake news, fomentar el miedo, desacreditación personal, falsas analogías y todo tipo de violencia argumentativa. Desafortunadamente, mucha gente piensa que el fin justifica los medios de la guerra sucia. Propagar noticias falsas, además de ser éticamente inaceptable es insultar la inteligencia de todos los demás. Aunque molestas, lo de menos son las frases pegadoras pseudo motivacionales de Paulo Coelho.

Afortunadamente, la filosofía es mucho más que un montón de frases eficaces que hoy harían sonreír a Maquiavelo. Por cierto, todos debemos conocer su obra más célebre, El Príncipe. Uno puede encontrarla hasta en las salas de espera de los consultorios dentales. He de reconocer que la frase no es mía.

@vasconceliana