De la real indiferencia a la propuesta filosófica. Autora: Emma Rubio
Hemos vivido en la realidad de las no consecuencias, pero nuestra indiferencia ante un mundo venidero hoy es amorfa, más bien líquida, como dijo Bauman. Hoy día es improbable que las formas cuenten con el tiempo suficiente para solidificarse y volverse un marco de referencia para las acciones humanas, de ahí que no podemos esperar que exista algún tipo de estructura en la ingeniería social.
Por otro lado, con la separación y el inminente divorcio entre política y poder, pareja que ha dado surgimiento al Estado moderno el cual se ha desplazado al políticamente incontrolable espacio global. La ausencia de control político convirtió a los nuevos poderes emancipados en una fuente de profundas e indomables incertidumbres. Dicha carencia de poder ha restado importancia a las instituciones políticas, a sus iniciativas y cometidos cada vez menos capaces de responder a las necesidades cotidianas de los ciudadanos, motivo por el que también se les presta menos atención. Si a esto le sumamos la mala fortuna individual consecuencia de dicho divorcio, también excluye a la acción colectiva de su atractivo y socavando los fundamentos de la solidaridad social. La palabra “comunidad” suena cada vez más vacía de contenido.
La exposición de los individuos a los caprichos del mercado laboral y de bienes suscita la división y no promueve la unidad; premia las actitudes competitivas, al tiempo que degrada la colaboración y el trabajo en equipo al grado de estratagemas temporales que deben abandonarse o eliminarse una vez que se hayan agotado los beneficios. Bien dijo Bauman: “La sociedad se ve y se trata como una red, en vez de como una estructura (menos aún como una totalidad sólida). La sociedad es una especie de matriz de conexiones y desconexiones aleatorias y de un número esencialmente infinito de permutaciones posibles”.
Por otro lado, el pensamiento está colapsado, el debilitamiento o desaparición de las estructuras no permiten la acción a una perspectiva de largo plazo, de este modo, ha quedado la historia política reducida y las vidas individuales a una serie de proyectos de corto alcance. Estamos fragmentados. Nada de lo aquí mencionado es nuevo, ya se ha analizado en demasiados libros, foros y congresos, sin embargo, no se trata de analizar, se trata de actuar. Cada vez son más las notas que aparecen y que no se hacen relevantes, todas y cada una tienen que ver con un problema filosófico esencial: La justicia. Sí, vivimos en una realidad de incertidumbres, mucho se ha abordado como ya he dicho pero desde la perspectiva del poder y la economía global, pero ¿qué hay de los casos aislados, esos que no se saben? Me refiero a esas notas que leo o incluso casos cercanos que conozco en los que la justicia brilla por su ausencia. Personas encerradas en cárceles por delitos no cometidos, secuestros que no se castigan, muertes que no se aclaran, gente que desaparece de la nada. Hoy se escandalizan con lo que el nuevo gobierno propone, otros permanecen indiferentes, otros consideran aciertos, lo único que veo aquí es una serie de opiniones encontradas y cero propuesta a generar resultados reales.
Por ello creo que hoy más que nunca es indispensable generar un pensamiento filosófico, fomentar la conciencia sobre el concepto de comunidad, dejar de esperar que las ideologías hoy ya inexistentes de algún modo vengan a resolver lo que desde un inicio competía a nosotros como individuos no generar. La corrupción existe porque no se educó con ética, la violencia porque no se educó con la conciencia de lo que es la vida y respeto por ella y los individuos. Todos y cada uno de los males se pudieron evitar con una educación filosófica, con una conciencia activa.
Considero un insulto a la existencia que seamos gestores de tanta inconformidad e injusticia en la sociedad, que estemos siendo abducidos por la estela de divisiones dejando de ver lo verdaderamente esencial. La Nación se verá rehabilitada hasta que cada miembro que la conforma sea consciente, responsable, ético y justo en y con sus propios actos. Dejemos de esperar que otros hagan lo que nos toca desde lo particular hasta lo universal y asumamos cada uno nuestra propia existencia con todo aquello que conlleva.
El barullo por el falso día del periodista. Autor: Rogelio Hernández López
Seguramente le brotaría esa sonrisilla de infante travieso a Enrique Peña Nieto, como cuando hacía bromas verbales sólo chistosas para él, de haberse enterado del barullo que provocó trece años después de su ocurrencia como gobernador del Estado de México para fijar como el día del periodista mexicano el 4 de enero sin decreto de por medio.
Lo malo de la bulla es que la iniciaron algunos colegas jóvenes que no conocen los claroscuros de su actividad y que tampoco verifican sus datos y que ese día de 2019 comenzaron a auto felicitarse en redes sociales, ignorantes de que tal fecha fue establecida con el fin de acercar posiciones con los medios y periodistas convenencieros en el Estado de México cuando Peña Nieto armaba alianzas para ser candidato a la presidencia de la República.
El despiste también alcanzó a dos altos funcionarios morenistas que tampoco se informan:
Cuitláhuac García Jiménez, académico devenido en neogobernador de Veracruz, hasta convocó a una ceremonia oficial para entregar reconocimientos al periodismo más castigado del país y provocó un debate medio ríspido entre colegas de la entidad.
La más desorientada fue la secretaria de Gobierno de la Ciudad de México, Rosa Icela Rodríguez, quien también ordenó un mensaje especial para Internet con los logotipos oficiales. Ella es egresada de la Carlos Septién y fue reportera por muchos años, lo que hace suponer que mantendría reflejos como colega, pero las suposiciones no cuentan, sino los hechos.
Frente a estas acciones se alzó el barullo porque periodistas más veteranos replicaron casi de inmediato, no sólo por el origen grillesco del 4 de enero como Día del Periodista sino porque en México ya había cuatro fechas en las que se habla del periodismo y los periodistas como “una actividad necesaria para la democracia”:
3 de mayo, “día de la libertad de prensa”;
7 de junio, “día de la libertad de expresión”;
8 de septiembre “día del periodismo democrático”;
30 de mayo, aniversario del asesinato del columnista Manuel Buendía Tellezgirón, que desde 1985 decenas de periodistas en la Ciudad de México y Zitácuaro eligieron para hacer recuento de los agravios y vulnerabilidades de los periodistas.
Los 30 de mayo para nueva época
Del bullicio entre colegas, especialmente en Facebook, el veterano Carlos Ferreyra Carrasco, inició ese día 4 una especie de consulta a los colegas en activo para proponer que entre todas esas fechas se elija el 30 de mayo como el día del periodista porque “Manuel Buendía fue el periodista más importante del siglo pasado”. Ofreció más razones.
De inmediato se sumaron a la propuesta otros veteranos: Víctor Manuel Juárez, José Carreño Vigueras, Pascual Salanueva, Jaime Contreras, Augusto Cabrera, Ángel Aranda, Eugenio Ortiz Carreño, Miriam Ortegón, Horacio Saldívar, Betty Astudillo, Héctor Manuel Adorno, Lidia Rita Bonilla y al menos otros 60 durante ese día compartieron la propuesta buscando aceptación por el 30 de mayo y alejando de entre ellos el 4 de enero por falso.
Las lecciones de la pequeña bulla son varias.
Unos y otros muestran que sí le dan importancia a que los periodistas tengan un día de ellos para visibilizar los avatares y orgullos de esta profesión en México;
Se reflejó también que es poco lo que se puede festejar y muchas las dolencias, como lo mostraron las y los colegas de Veracruz que recordaron los asesinatos, los agravios, las magras condiciones laborales y profesionales que se padecen en todo el país;
Que las felicitaciones y premios provenientes de los gobernantes causan desconfianzas por los viejos modelos y costumbres de cooptación.
Otro ejemplo fue de dos morenistas extraviados que, con un tema tan nimio, confirman que son demasiados los representantes de la Cuarta Transformación ocurrentes y convenencieros igual o peor que los de otros partidos. Por lo pronto en el gobierno de Veracruz y en el capitalino se expuso que carecen de un diagnóstico integral de los periodistas en México y, por supuesto, que tampoco tienen políticas claras de qué hacer.
Si alguien en el nuevo gobierno federal realmente quiere entender y ayudar a los periodistas mexicanos tendrá que asimilar esta propuesta del 4 de enero a un programa integral.
De aceptarse la iniciativa de institucionalizar el día del periodista los 30 de mayo, tendrán que iniciarla en esa fecha de 2019 con un decreto, pero acompañado de un estatuto del periodista que reconozca constitucionalmente a esta actividad del interés público para auspiciarla y protegerle al menos 14 derechos. La otra pierna para operar sería un centro de estudios y actualización profesional para el ejercicio del periodismo en México, bajo convenio de la SEP y la UNAM. Eso al menos.
Para los ignaros de la 4T y otro gobernantes que quieran conocer más allá de la superficie del mundo del reporterismo y asumir políticas públicas coherentes, se les vuelve a recomendar que analicen el estudio más completo elaborado hasta la fecha por la CNDH y El Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM: Estudios sobre el cumplimiento e impacto de las recomendaciones generales, informes especiales y pronunciamientos de la CNDH 2001-2017 en relación con el periodismo. http://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Informes/Especiales/NNA-PUDH-CNDH.pdf
Habrá que creer. Autor: Iván Uranga
Las creencias, las supersticiones, la muerte, las cuatro transformaciones, Madero y el prócer.
Ante la pregunta de que si
Dios existe
la respuesta más sensata sería:
Si lo necesitas, existe.
La necesidad de los seres humanos de creer es una característica intrínseca presente desde que somos especie, y se debe en una primera etapa a la transmisión del ejercicio de creencias de nuestro medio social inmediato (familia, etnia y sociedad) que conforme vamos adquiriendo algún grado de conciencia cada uno va definiendo y redefiniendo sus creencias más que por certezas, por nuestra infinita ignorancia que al ir descubriendo todo lo que no sabemos, no queremos saber o no podremos saber tenemos que –por sobrevivencia– depositar nuestra creencia en algo que puede ser la religión, seres sobrenaturales incluidos dioses y fantasmas, hadas, ángeles y demonios, almas y espíritus, aliens, vampiros, monstruos, zombis, equipos deportivos, ídolos, estrellas deportivas y de telenovelas, partidos y dirigentes políticos y hasta los ateos que creen que dios no existe, Santa Claus, los Reyes Magos o animales prehistóricos, la ciencia y lo más común es representarlo con cosas, objetos tangibles que se convierten en los receptores de esta adoración.
La superstición y la idolatría se encuentran presentes a lo largo de la historia y en todas las culturas. Toda creencia es y debe ser respetable. Así que no es extraño escuchar al presidente López Obrador decir que él se “hinca en donde se hinca el pueblo”, esta frase más que una demostración de creencia en las creencias del pueblo, lo que afirma es una creencia en el pueblo mismo y el que participe y promueva su participación en rituales de las culturas originarias, se convierte no sólo en un evento mediático, es un mensaje implícito de sometimiento a la creencia de estas comunidades, para crear afinidad. Lo que sí llama la atención son los pequeños sesgos de supersticiones personales muy repetitivas, como tocar madera cada vez que habla de algo que no quiere que suceda o el dólar en su cartera que es una creencia para que no falte dinero o fortuna.
Muerte, cultura y poder
Cada cultura humana conocida tiene su propio mito sobre la creación y sobre la muerte. Las actividades religiosas más tempranas aparecen como respuesta a cambios materiales en el ciclo de la vida humana, principalmente la muerte y lo podemos afirmar porque los rituales de duelo son las formas más antiguas de experiencia religiosa, por nuestra necesidad instintiva de sobrevivir y nuestra necesidad genética de trascender, por lo que muchos seres humanos no creen que la muerte sea necesariamente el final de la vida. Esta es una noción verdaderamente poderosa. La idea de que los muertos o hasta los dioses están con nosotros y pueden intervenir en nuestras vidas es reconfortante, pero también contiene mucho de las acciones y nos vuelve más cuidadosos con lo que hacemos. Tal vez la muerte (o su cercanía) es lo único que nos permita valorar las cosas importantes de la vida, por lo que la permanente y cotidiana exposición a la muerte que vivimos los mexicanos, nos lleva a optar por un cambio de creencias.
Los humanos somos esencialmente seres sociales, y como grupos sociales tendemos a la jerarquía. Cuando hay un sistema jerárquico, hay un sistema de poder y esa jerarquía localiza a su miembro más poderoso en la cima: la deidad o su representante. Si las condiciones económicas y sociales son desfavorables, la creencia se volcará hacia las religiones como necesidad de amparo, pero si la percepción popular sobre un futuro mejor se focaliza en las palabras de un ser humano, no es difícil que el ejercicio de creencias se asiente en esa persona haciéndola depositaria de su fe. Es así que surgen los mesías, los profetas y los líderes supremos en nuestras sociedades, gracias a nuestras neuronas empáticas.
El Pax (Paz) es una moneda símbolo del Imperio romano que circuló entre el año 27 a.C. y el 180 d.C. en el periodo histórico conocido como la Pax Romana. Éste fue un largo periodo de paz del que gozaron los pueblos sometidos al Imperio romano durante dos siglos. Estos pueblos habían sufrido interminables disputas entre jefes, tribus o ciudades rivales. Los romanos impusieron la paz dentro de sus dominios logrando así, el orden, la prosperidad y el respeto a las miles de creencias de ese tiempo. Se fortalecieron las vías de comunicación e intercambio, lo cual hizo florecer el comercio y las ciudades y también fue lo que dio al César la calidad de Dios en la tierra y es sólo hasta que se pierde este largo periodo de paz que pueden aflorar las religiones y posicionarse como jerarquías de poder en esa región del mundo.
Las tres transformaciones y la tentativa de una cuarta
En México no ha existido ninguna transformación sin esa carga de creencias en lo sobrenatural: en la primera transformación después de la Conquista, Morelos e Hidalgo, próceres de la Independencia, eran sacerdotes. En la segunda transformación, Benito Juárez, prócer de la Reforma, era seminarista y en la tercera transformación, Francisco I. Madero, prócer de la Revolución, era espiritista. Por lo que no es extraño que el líder y que podría ser el próximo prócer de la “cuarta transformación”, tenga sus propias creencias. Estas transformaciones han sido sumamente violentas y han involucrado a dos o más ejércitos en pugna por el poder y que en el caso de estos próceres, se convirtieron en mártires de sus causas. El caso más reciente fue el de Francisco I. Madero, que según la doctora Beatriz Gutiérrez Müller especialista en historia, maderista y esposa de López Obrador, ella afirma que la causa real del fusilamiento de Madero a espaldas de la prisión de Lecumberri fue que el pueblo dejó solo a su presidente. Y me permito transcribir fragmentos de sus argumentos esgrimidos en el debate sobre la figura de Madero con Paco Ignacio Taibo II y Pedro Salmerón en 2016 en Texcoco.
Entre sus argumentos Gutiérrez Müller dice –abro comillas–: “Ningún líder, caudillo…se mueve solo con móviles político ideológicos, atrás hay creencias, una especie de espiritualidad… las creencias en cosas no materiales son las que acaban moviéndonos a muchos de nosotros… la vinculación entre la espiritualidad y la política no debe estar peleada… en la medida que él cree (Madero) que hemos nacido libres y que somos un alma que camina hacia lo perfecto, debemos en la vida terrestre liberarnos de toda cadena… para imponer la libertad del alma y del hombre, por lo tanto en la corriente espiritista y en Madero en particular… el error de Madero fue creer en ese momento que así como él concebía la democracia la iban a concebir los demás, un país que venía de 30 años de dictadura –no creo que ningún país– en un año y medio entren al nuevo redil democrático que propuso Madero, no creo posible eso… él ya destapó la revolución social sin querer y él estáa proponiendo una revolución de conciencias que es algo superior a la revolución social,… pero el pueblo no está para eso… una servidora se siente muy en deuda con Madero… Madero se quedó solo como empezó, solo…”cierro comillas. (En este enlace pude ver el debate completo)
Más allá de las aportaciones importantes de Salmerón y Taibo II en este interesante debate, destaco la palabra de Gutiérrez Müller porque con mucho, es la persona más cercana al ser humano del cual depende el destino de más de 120 millones de mexicanos y que desde mi punto de vista, dice mucho del perfil y las motivaciones de AMLO en su gobierno, en el que me queda claro que no pretende acumular dinero ni enriquecerse a costa de los más pobres, todo indica que sus aspiraciones son de índole espiritual, trascendental e históricas y que para ello necesita contar con el apoyo incondicional de millones, para que le avalen lo que él cree que es lo mejor para México, por lo que se entiende el dinero que dará a millones de mexicanos en pensiones y becas, más el dinero a campesinos para sembrar frutales y maderables, los miles de empleos en proyectos como el Tren Maya, el corredor Transístmico, y el proyecto en la frontera norte, el incremento del presupuesto al ejército y los 50 mil jóvenes incondicionales que formarán parte de su Guardia Nacional. Aunque no sean los proyectos que necesita la construcción de una nación autónoma, sí serán la garantía para una base social que le permita convertirse en el prócer de la cuarta transformación, por lo menos hasta que la historia diga otra cosa.
Así que si el pueblo lo necesita, existirá. Habrá que creer o no.
La vida es una construcción consciente.
Iván Uranga.
Chalecos amarillos realizan la primera protesta de 2019
Este sábado, los chalecos amarillos se manifestaron en su octavo sábado consecutivo en París y otras ciudades de Francia para dar un nuevo impulso al movimiento y desafiar al gobierno, el cual asegura que se trata de un intento de “insurrección” y exige que se regrese al orden.
Cabe recordar que este movimiento surgió como protesta en contra del alza del precio de los combustibles en Francia, pero luego se expandió a reivindicaciones más amplias, relativas a los impuestos o al derecho a un referendo de iniciativa ciudadana.
De acuerdo con fuentes policiales, hoy, en París, unos mil manifestantes partieron de la avenida de los Campos Elíseos en dirección al ayuntamiento de la capital, antes de dirigirse hacia la Asamblea Nacional, sin embargo por tarde los manifestantes eran unos cuatro mil.
Con información de Afp







