El barullo por el falso día del periodista. Autor: Rogelio Hernández López

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Seguramente le brotaría esa sonrisilla de infante travieso a Enrique Peña Nieto, como cuando hacía bromas verbales sólo chistosas para él, de haberse enterado del barullo que provocó trece años después de su ocurrencia como gobernador del Estado de México para fijar como el día del periodista mexicano el 4 de enero sin decreto de por medio.

Lo malo de la bulla es que la iniciaron algunos colegas jóvenes que no conocen los claroscuros de su actividad y que tampoco verifican sus datos y que ese día de 2019 comenzaron a auto felicitarse en redes sociales, ignorantes de que tal fecha fue establecida con el fin de acercar posiciones con los medios y periodistas convenencieros en el Estado de México cuando Peña Nieto armaba alianzas para ser candidato a la presidencia de la República.

El despiste también alcanzó a dos altos funcionarios morenistas que tampoco se informan:

Cuitláhuac García Jiménez, académico devenido en neogobernador de Veracruz, hasta convocó a una ceremonia oficial para entregar reconocimientos al periodismo más castigado del país y provocó un debate medio ríspido entre colegas de la entidad.

La más desorientada fue la secretaria de Gobierno de la Ciudad de México, Rosa Icela Rodríguez, quien también ordenó un mensaje especial para Internet con los logotipos oficiales. Ella es egresada de la Carlos Septién y fue reportera por muchos años, lo que hace suponer que mantendría reflejos como colega, pero las suposiciones no cuentan, sino los hechos.

Frente a estas acciones se alzó el barullo porque periodistas más veteranos replicaron casi de inmediato, no sólo por el origen grillesco del 4 de enero como Día del Periodista sino porque en México ya había cuatro fechas en las que se habla del periodismo y los periodistas como “una actividad necesaria para la democracia”:

3 de mayo, “día de la libertad de prensa”;

7 de junio, “día de la libertad de expresión”;

8 de septiembre “día del periodismo democrático”;

30 de mayo, aniversario del asesinato del columnista Manuel Buendía Tellezgirón, que desde 1985 decenas de periodistas en la Ciudad de México y Zitácuaro eligieron para hacer recuento de los agravios y vulnerabilidades de los periodistas.

Los 30 de mayo para nueva época

Del bullicio entre colegas, especialmente en Facebook, el veterano Carlos Ferreyra Carrasco, inició ese día 4 una especie de consulta a los colegas en activo para proponer que entre todas esas fechas se elija el 30 de mayo como el día del periodista porque “Manuel Buendía fue el periodista más importante del siglo pasado”. Ofreció más razones.

De inmediato se sumaron a la propuesta otros veteranos: Víctor Manuel Juárez, José Carreño Vigueras, Pascual Salanueva, Jaime Contreras, Augusto Cabrera, Ángel Aranda, Eugenio Ortiz Carreño, Miriam Ortegón, Horacio Saldívar, Betty Astudillo, Héctor Manuel Adorno, Lidia Rita Bonilla y al menos otros 60 durante ese día compartieron la propuesta buscando aceptación por el 30 de mayo y alejando de entre ellos el 4 de enero por falso.

Las lecciones de la pequeña bulla son varias.

Unos y otros muestran que sí le dan importancia a que los periodistas tengan un día de ellos para visibilizar los avatares y orgullos de esta profesión en México;

Se reflejó también que es poco lo que se puede festejar y muchas las dolencias, como lo mostraron las y los colegas de Veracruz que recordaron los asesinatos, los agravios, las magras condiciones laborales y profesionales que se padecen en todo el país;

Que las felicitaciones y premios provenientes de los gobernantes causan desconfianzas por los viejos modelos y costumbres de cooptación.

Otro ejemplo fue de dos morenistas extraviados que, con un tema tan nimio, confirman que son demasiados los representantes de la Cuarta Transformación ocurrentes y convenencieros igual o peor que los de otros partidos. Por lo pronto en el gobierno de Veracruz y en el capitalino se expuso que carecen de un diagnóstico integral de los periodistas en México y, por supuesto, que tampoco tienen políticas claras de qué hacer.

Si alguien en el nuevo gobierno federal realmente quiere entender y ayudar a los periodistas mexicanos tendrá que asimilar esta propuesta del 4 de enero a un programa integral.

De aceptarse la iniciativa de institucionalizar el día del periodista los 30 de mayo, tendrán que iniciarla en esa fecha de 2019 con un decreto, pero acompañado de un estatuto del periodista que reconozca constitucionalmente a esta actividad del interés público para auspiciarla y protegerle al menos 14 derechos. La otra pierna para operar sería un centro de estudios y actualización profesional para el ejercicio del periodismo en México, bajo convenio de la SEP y la UNAM. Eso al menos.

Para los ignaros de la 4T y otro gobernantes que quieran conocer más allá de la superficie del mundo del reporterismo y asumir políticas públicas coherentes, se les vuelve a recomendar que analicen el estudio más completo elaborado hasta la fecha por la CNDH y El Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM: Estudios sobre el cumplimiento e impacto de las recomendaciones generales, informes especiales y pronunciamientos de la CNDH 2001-2017 en relación con el periodismo. http://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Informes/Especiales/NNA-PUDH-CNDH.pdf

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