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Colectivo de mujeres exige justicia para Margarita Ortiz; están sosteniendo la impunidad, reclama

Imagen tomada del video que en días pasados Margarita Ortiz publicó en sus redes sociales.

Por medio de un comunicado, el colectivo Río de Mujeres calificó como una “vergüenza” el que se haya determinado reponer el proceso a El Lagarto, quien había sido sentenciado a 111 años de prisión tras haber atacado sexualmente a la potosina Margarita Ortiz a bordo de una unidad de ETN.

En el documento, dirigido al presidente de la república, Enrique Peña Nieto; al gobernador de San Luis Potosí, Juan Manuel Carreras López; al gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, y a la sociedad civil en general, el colectivo criticó que se le esté dando prioridad a las garantías del delincuente por encima incluso de las de la propia víctima, quien ha enfrentado un duro proceso en el que se ha visto revictimizada en múltiples ocasiones.

Asimismo, en el desplegado se pide tanto a las autoridades como a la población levantar la voz de manera conjunta y condenar la dictaminación de estos magistrados, pues “ofende a todos y todas las ciudadanas de este país”.

A continuación, el texto íntegro:

22 de junio de 2018, San Luis Potosí, S.L.P.

Al C.  Presidente de la República Mexicana
Lic. Enrique Peña Nieto
Al C. Gobernador del estado de San Luis Potosí,
Dr. Juan Manuel Carreras López
Al C. Gobernador del Estado de México
Lic. Alfredo del Mazo Maza

A la sociedad civil nacional e internacional

Quien suscribe este comunicado, Colectivo Río de Mujeres manifestamos nuestra total desaprobación a la actuación de los magistrados Ricardo Sodi Cuéllar, Alfredo Cid Patoni y José Luis Cervantes Martínez, del Segundo Tribunal de alzada en materia penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México con sede en Tlalnepantla, quienes resolvieron la apelación que interpuso la defensa de Ramón Martínez García Alias El Lagarto, ordenando reponer el procedimiento contra este sujeto sentenciado el pasado 13 de abril a 111 años de prisión por haber cometido robo y violación en contra de Rosa Margarita Ortiz Macías el 7 de junio de 2016 en una unidad de Enlaces Terrestres Mexicanos en la autopista México-Querétaro.

Es una vergüenza que se reponga el procedimiento al delincuente dándole más garantías que a la víctima, quien durante dos años ha vivido un peregrinar entre San Luis Potosí y el Estado de México con el fin de realizar el juicio en el que presentó 49 pruebas convencionales, testimoniales, periciales y documentales en contraste con el delincuente quien no presentó ni una prueba ni un testigo. ¿Cómo es posible que los magistrados resuelvan a favor de él y no de ella, quien es la víctima en una situación que sólo tiene como inconveniente haber cambiado de juez durante el proceso, y que además fue una resolución tomada en la institución encargada de impartir justicia, no por la víctima?

La resolución de los magistrados va en contra de toda lógica, al otorgarle más garantías que a Rosa Margarita Ortiz ¿De qué manera podemos actuar la sociedad civil delante de las muestras de clara incapacidad de los magistrados para impartir justicia? ¿En qué posibilidades estamos las mujeres para llevar a cabo la denuncia de los delitos que nos violentan si vemos cómo se trata a Rosa Margarita Ortiz?

Esta resolución hace dar pasos atrás a todo el sistema de justicia que busca procesos para no dejar impunes los delitos contra las mujeres. Es un caso que amerita un análisis minucioso y una acción social contundente en la cual nos manifestemos para impedir que la injusticia siga vigente en nuestro país. El estado de derecho no se cumple con esta resolución tomada por los magistrados mencionados, pues deja en riesgo a la sociedad al permitir que el delincuente tenga posibilidades, por mínimas que estas sean, de estar libre y de afectar así a otras mujeres. Los magistrados colocan al delincuente en una posición de poder con respecto a la víctima, dado que tal resolución desestima todas las pruebas presentadas por ella y le da mucho más peso al hecho de no haber presentado una sola prueba ni un solo testigo por parte del delincuente. Ante esto, ¿de qué estamos hablando, de qué hablan las instituciones cuando se dice que existe una ley que protege a las mujeres de una vida libre de violencia? ¿De qué han servido las luchas de cientos de mujeres y de hombres que han construido una posibilidad legal para que sea posible en nuestro país una vida libre de violencia para nosotras las mujeres? Estos señores magistrados investidos por sus instituciones están sosteniendo con su resolución la IMPUNIDAD que hace posible la reproducción de la violencia e impide una vida libre de violencia para todas las mujeres, no sólo para una sola. Al brindar la posibilidad de que el delincuente pueda quedar libre en un nuevo juicio, están abriendo la puerta para que los delincuentes que siguen violando mujeres en nuestro país tengan la certeza de que ellos seguirán teniendo mayores garantías que sus víctimas. ¿Cómo vamos a lograr entonces que se acabe la violencia en contra de las mujeres si seguimos manteniendo la impunidad?

Señores y señoras, estamos ante un momento histórico en el que una mujer tuvo la valentía de dar la cara al país y decir la violación que sufrió a bordo de un autobús, con todo lo que esto supuso de revictimización para ella. Ahora estamos frente a una segunda revictimización de Rosa Margarita, ¿Cuántas revictimizaciones, violaciones y vejaciones más tiene que pasar para alcanzar justicia? Rosa Margarita, tuvo la osadía y valentía de viajar más de 400 km desde su casa a los juzgados del Estado de México porque el delito cometido fue durante un trayecto de autobús. Realizó más de veinte viajes de ida y vuelta, con todo el desgaste que eso implica para ella y su familia, determinada a buscar justicia y así impedir que ese mismo hombre violente a otras mujeres más. Al hacerlo ella apostó por la justicia ¿Cómo le está respondiendo el estado? ¿Dándole a ella otro golpe más además del dado por el delincuente a su integridad física? El acto de valentía y determinación en la presentación de pruebas ha sido una acción no tenida en cuenta por los magistrados a la hora de resolver una impugnación por un error de la misma Corte, no de la víctima. ¿Cómo podemos estar de acuerdo la sociedad civil con el desempeño profesional de estos tres magistrados? ¿Cómo podemos quedarnos callados ante tal resolución que es a todas luces injusta porque da más garantías al delincuente que a la víctima?

Señor Presidente de la República, señores gobernadores, sociedad civil, nacional e internacional, mujeres, hombres, jóvenes, hacemos un llamado a ustedes para levantar la voz de manera conjunta y condenar la dictaminación de estos magistrados que nos ofende a todos y todas las ciudadanas de este país, pues ¿Cómo puede ser capaz un cuerpo de magistrados de no ver la gravedad del delito cometido y probado por la víctima con pruebas diversas y abundantes (49) delante de ninguna prueba y testigo del delincuente?

Nosotras, ciudadanas, ciudadanos, organizaciones, mujeres, reunidas para promover el apoyo sororario entre mujeres manifestamos nuestra rotunda desaprobación a la resolución tomada por los magistrados para reponer el juicio del delincuente. Manifestamos nuestro apoyo total a Rosa Margarita y le decimos que, tu lucha no ha sido en vano Mague, en ella y por ella se juegan la vida y los derechos de todas las mujeres mexicanas que queremos vivir una vida libre de violencia. Gracias por tu valentía y tu compromiso con todas las mujeres al buscar hasta las últimas consecuencias la justicia. Estamos contigo, no te desanimes, sigue adelante, en ello nos va la vida también a nosotras. Les decimos a las autoridades y a la sociedad civil que seguiremos actuando por alcanzar una vida libre de violencia para todas las mujeres de México y el mundo. Hasta que la justicia se haga costumbre.

Colectivo Río de Mujeres

Nos vemos en el ángel. Autora: Pilar Torres

Ángel de la Independencia

Confieso que una parte de mi retorcida conciencia (la pequeña parte que no es tan futbolera como las demás) desearía que la FIFA cumpliera aquella amenaza de restarle tres puntos a la selección nacional en caso de reincidencia en el grito homofóbico. Tal vez solo así se entendería que gritar esa cosa del “eeeh… puto!”, no es gracioso, no es bienvenido y, sobre todo, ya no tiene sentido (si es que alguna vez lo tuvo). Todo juego tiene reglas y quien quiera participar en él debe seguirlas. Punto. Si es discutible, si es folklore mexicano, si la connotación no es ofensiva, pasó a segundo, tercero o cuarto término.

Es desmoralizante ver que el discurso machista, homofóbico y violento lo tenemos profundamente arraigado. Nadie sale ileso en las redes sociales, infestadas por el discurso de odio. Todos somos chairos, putas, vendidos, princesos, nacos o maricones. Nadie se escapa, pero lo que más duele es la ferocidad con la que mucha gente defiende su retórica violenta. Habría que ver qué hay detrás del discurso normalizado.

Dice Michel Foucault que el poder lo inunda todo, que todo discurso es un discurso de dominación pero que más allá de ese discurso de poder, de sus violencias y artificios, sería posible reencontrar las cosas mismas, tal como son, de la misma manera que debajo de los adoquines de la ciudad se encuentra la arena del mar. Pero ¿cómo ponerse por encima del discurso que todo lo abarca?

El filósofo de origen francés, Jacques Derrida, considera que la civilización ha privilegiado el discurso por encima de la verdad. La mayoría de las veces no lo notamos, pero el discurso se vuelca contra la humanidad que lo construyó y cuando menos nos damos cuenta, estamos persiguiendo homosexuales, asesinando judíos o enjaulando niños. Algunos pensamos que el holocausto, inició cuando la retórica xenofóbica empezó a normalizarse en la población. El discurso normalizado fija las ideas y ellas construyen una zona de confort artificial muy difícil de superar.

En ese sentido, la filosofía de Derrida aporta el concepto de deconstrucción, que consiste en desmantelar nuestra lealtad excesiva a las ideas adquiridas y aprender a vislumbrar los aspectos de verdad que pueden encontrarse más allá de tales ideas. En una idea opuesta a la mía también puede haber algo de verdad. Entonces, deconstruir es desmembrar para buscar la clave del conflicto que subyace en las dicotomías.

Deconstruir una idea es mostrar su parte confusa y terminar con el prejuicio de que la sabiduría es fija y absoluta. Si deconstruyéramos los discursos políticos, seguramente veríamos que no podemos estar tan seguros de las diferencias insalvables entre izquierda y derecha… particularmente en México. Si deconstruyéramos nuestra idea de matrimonio “natural”, podríamos darnos cuenta de que hay un discurso obsoleto que debe ser superado. En síntesis, en ambos lados de la balanza se pueden decir cosas interesantes y la realidad se parece más a un caleidoscopio, que a un ring de box.

Nos sentimos bien con nosotros mismos creyendo tener siempre la razón. Y a veces nos ponemos necios y discriminamos con esa contundencia y seguridad que sólo la ignorancia puede aportarnos. En contraste, para Derrida, sentirse confundido con respecto a una idea no es señal de debilidad o estupidez, sino síntoma de madurez. Así la deconstrucción busca romper con el logocentrismo, que nos impide abrirnos a formar alternativas de conocimiento y comprensión de la realidad y los semejantes… y de lo que creemos ser.

En su obra Lenguaje, poder e identidad, la filósofa norteamericana Judith Butler (1956), parte del concepto de deconstrucción de Derrida y propone deconstruir la categoría de identidad. Analiza la forma en la que el lenguaje juega un papel central en conformación de la identidad en las personas.  Así, el insulto y el discurso de odio adquieren fuerza porque las personas somos dependientes del lenguaje. Dice Butler que el lenguaje tiene la capacidad de producir los efectos que nombra, por eso repercute directamente en nuestras vidas.

Somos seres lingüísticos. Necesitamos del lenguaje para existir, por eso, las palabras nos construyen y también nos hieren. Al deconstruir un discurso de odio, existe en su propia estructura la posibilidad de reapropiarse de los términos ofensivos para resignificarlos e invertir sus efectos nocivos, en un acto de resistencia. Para la filósofa norteamericana, ninguna identidad es estable, todas son plásticas, abiertas a las posibilidades, de ahí la importancia de construir un lenguaje incluyente y no discriminatorio.

Para Butler el género también se incorpora a nuestras identidades a través de un proceso de aprendizaje que se construye y deconstruye constantemente un acto cotidiano; que nos permite pensarnos como sujetos vulnerables, abiertos a la diferencia y libres. En ese sentido, valdría la pena percatarnos de que el género y la identidad está en permanente construcción para todos, seamos o no conscientes de ello.

Si hoy México le gana a Corea, en el Ángel, van a coincidir dos celebraciones: la del futbol y la del orgullo LGTBQ. En el mismo lugar estarán quienes disfrutan el futbol y saben convivir, quienes gritan insultos homofóbicos en el estadio sin mala intención y quienes lo hacen por ofender, quienes siguen padeciendo esos insultos y quienes los han superado y celebran su diferencia.

Espero que aprendamos a coexistir y que este sea un gran día.

@vasconceliana

QUERIDA URNA: ¿Le reconocerían el triunfo a AMLO?

De política y un fichaje peligroso. Autor: Mario Cárdenas

Sismógrafo

“El fanático es el hincha en el manicomio. (…) En estado de epilepsia mira el partido, pero no lo ve. Lo suyo es la tribuna. Ahí está su campo de batalla. La sola existencia del hincha del otro club constituye una provocación inadmisible”.
Eduardo Galeano

En esta ocasión no fue un sismo lo que conmocionó al pueblo mexicano, según la Subdivisión de Sismología del Instituto de Investigaciones Geológicas y Atmosféricas, fueron los mexicanos los que hicieron temblar la tierra provocando un microsismo. En una de las ciudades más pobladas del mundo, más de 8 millones de mexicanos brincaron y cantaron el gol del Chucky, disparando las alertas de los instrumentos sismológicos de aquel lugar, mientras que los otros millones en territorio nacional y fuera de él, hacían lo propio con la playera puesta, vibrando de la emoción de anotarle al campeón del mundo. México no sólo lo merece… lo necesita, una alegría que hace olvidar momentáneamente la tristeza del panorama nacional, aquella que nace de la violencia, de la injusticia, de la desigualdad, pues en ese grito festivo pareciera que todos somos iguales, todos vestidos de verde.

Sin embargo, terminado el partido las diferencias se hacen ostensibles, pues debajo de la playera nacional, alarmantemente más arraigada, está la playera partidista, esa que nos hemos puesto para apoyar a uno u otro partido político, como si se tratara de futbol y no del destino de una nación.

El pensamiento futbolero pasional impera en nuestra toma de decisiones, la idea de lealtad a un equipo, inculcada desde niños, nos hace adultos irracionales, ciudadanos intolerantes. Si la lealtad a un equipo de futbol suele traducirse en fanatismo y materializarse en actos brutos y primitivos, basta ver la quema y falta de respeto de algunos de nuestros connacionales a la bandera germana, la de un partido político no puede ser menos alarmante, más aún tratándose de la deplorable clase política de nuestro país.

Confundimos la lealtad con la complicidad y justificamos los actos inverosímiles y tramposos de nuestro partido político, de nuestro equipo favorito, para validarnos como personas, como ciudadanos, como aficionados, para poder sentir esa alegría efímera de que tu equipo meta un gol, “haiga sido como haiga sido”.

Hoy el fichaje de nuestros partidos políticos es variopinto y oportunista, es peligroso como su inconsistencia ideológica, que obedece más a un discurso populista que a la realidad de nuestro México. Hoy el mejor discurso del PAN está dictado desde la izquierda, mientras que las jugadas más aplaudidas de la izquierda morenista están planeadas por “técnicos” de derecha, qué ironía.

Quienes votarán por Anaya, aquellos aficionados de derecha, le aplauden lo que sea, “se ponen la playera” aunque eso represente tragarse sus palabras y contradecir aquello que tanto censuraron. ¿Dónde quedaron las críticas panistas al PRD, dónde al gobierno de Mancera en CDMX? Quedaron en alianzas cómplices, en postulaciones al Senado, en discursos perredistas vestidos de azul. ¿Dónde quedó la crítica al populismo, al estado paternalista? Quedó en la pensión básica universal, en “regalar” dinero sin regulaciones. ¿Dónde quedo la defensa a ultranza de la guerra contra el narcotráfico que tanto presumía su presidente Calderón? Quedó en un plagio de propuestas, que ahora llaman nuevas e innovadoras y que buscan la paz, pero que representan aquello que no quisieron escuchar, aquello que tantos activistas y víctimas han gritado a diario desde hace más de 10 años. Hoy escuchan y aceptan su fallida guerra, pero no desde la misericordia por el otro, sino desde el miedo fatuo de perder sus privilegios.

Otros aficionados sin equipo, fieles a la cultura del análisis simplón, sin distinguir espectro político y “con tal de que no gane el América” le echan porras al demagogo “joven maravilla”, aplausos y vítores que bien podrían ser para el candidato Meade, les da igual para dónde correr… el miedo y la animadversión hacia el equipo de los “nacos” dicta su conducta.

Hoy el candidato que lidera las encuestas, AMLO, parece aproximarse a una victoria inminente. ¿A caso esto es mejor? Sí, si nace de la democracia, pero no si viene acompañado del fanatismo que obnubila nuestra capacidad autocrítica. La política no es futbol, se trata de construir y no sólo ser parte de la porra, pues es hora de entender que todos estamos en el mismo bando, sin fanatismos, sin camisetas partidistas, gane quien gane tenemos la capacidad de provocar un sismo en nuestra clase política, pero para eso no basta unirnos para cantar goles, tenemos que desgañitarnos gritando por justicia.

QUERIDA URNA: Aristegui gana a MVS en lo laboral, Invitado: Daniel Lizárraga.