Política mexicana: de la “roqueseñal” a “#LadyCulera”. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Fotograma de video.

Por: Ivonne Acuña Murillo

Esta semana, el forcejeo en Cámara de Diputados para lograr la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2022 subió de tono. Los argumentos fueron sustituidos por la descalificación personal y los insultos, al punto que una diputada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), la actriz, locutora, activista y cabaretera mexicana Marisol Gasé, vilipendió a su homóloga perredista Olga Luz Espinosa mostrándole un pequeño pizarrón con la palabra “culera”.

Se podría preguntar ¿cómo llegamos a esto? Se puede afirmar que la crisis de representación por la que cursan los partidos y la falta de cuadros ha llevado al Poder Legislativo a hombres y mujeres sin preparación y sin la experiencia suficiente en materia política. A lo anterior, se suma un fenómeno no exclusivo de México y que se relaciona con que los medios de comunicación se han convertido en el espacio privilegiado por el que transcurre la política; esto es, la mayoría de los actos y hechos público-políticos son vistos a través de los medios, por lo que estos han impuesto su lógica, tiempos, formatos y condiciones a la actividad política, lo cual ha ocasionado, entre otras cosas, que la política se haya convertido en un espectáculo y la ciudadanía en una espectadora que, supuestamente, aprecia más el escándalo y las emociones que las ideas y los argumentos.

Estos dos factores han llevado a los diversos partidos a proponer, para ocupar puestos de elección popular, a personas que no habiendo tenido un desarrollo político profesional cuentan con algún conocimiento por parte de la población en función de alguna otra actividad que les ha permitido cierta visibilidad. Es el caso de actrices, actores, comunicadores, deportistas, etc.

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Un tercer factor de peso es el deterioro gradual de la clase política “profesional” que aun antes de ofrecer cargos a personas de otras ocupaciones ya habían hecho de la política un espectáculo. Sin saber qué vendrá después, se puede pensar en este momento como la culminación de un proceso de deterioro que puede ser observado de manera privilegiada al interior del Poder Legislativo en el que, de manera gradual, la discusión seria, basada en conocimiento y argumentos, ha cedido su lugar a los performance, las teatralizaciones, los empujones, las descalificaciones, los insultos, los ataques personales y hasta los golpes.

Y no es que escandalice o espante el uso de palabras consideradas como “altisonantes” y que al segundo de decir “pendejo”, “hijo de…”, “puta”, “cabrona” o el mismo “culera” haya que correr a lavarse la boca con jabón. Lo preocupante es que los calificativos injuriosos sustituyan a las ideas y los debates razonados.

Tampoco es algo nuevo lo que está ocurriendo, no es la primera vez que un legislador o legisladora hace uso de su “sabiduría gestual y lingüística” para celebrar un triunfo o arremeter contra algún adversario. Aquí algunos ejemplos.

El 17 de marzo de 1995, durante el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León, para hacer frente a la crisis económica que vivía el país, derivada de las políticas neoliberales implementadas por el priista Carlos Salinas de Gortari y de la que él mismo buscó deslindarse afirmando que esta fue producto del “error de diciembre de 1994”, la bancada de políticos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) coordinada por Humberto Roque Villanueva aprobó, haciendo valer su mayoría, un aumento “temporal” del IVA del 10 al 15%. 

La forma en la que el líder priista festejó su triunfo hizo historia y hoy es recordada como “la roqueseñal”. La referencia es tan conocida que el Instituto Nacional de Estudios Políticos, A.C., que publica de manera continuada la Memoria Política de México (de consulta libre en Internet), al relatar el proceso que llevó a la elevación del IVA consignó como primer párrafo el siguiente: “Después de un enconado debate, el grupo mayoritario priista, coordinado por Humberto Roque Villanueva, celebró con tanto júbilo la votación a favor del incremento del gravamen en un 50%, que los ademanes de su líder fueron interpretados por la prensa como una procaz señal sexual de “triunfo”, a la que bautizaron como la “roqueseñal”.  

Al calor de la emoción, el diputado Villanueva, que estaba de pie, colocó ambos brazos a la altura de la cintura y los impulsó con fuerza hacia adelante y luego hacia atrás, no sin antes cerrar los puños hacia arriba. Esta señal es regularmente interpretada como representación de un acto sexual en la que una de las partes “se aprovecha”, por decirlo suave, de la otra. Para justificarse, Villanueva afirmó que no fue un gesto obsceno de adelante hacia atrás sino “un movimiento rítmico de arriba hacia abajo”.

Como equiparable fue tomada la expresión del actual director del Fondo de Cultura Económica (FCE), el escritor, político y activista Paco Ignacio Taibo II, poco antes de que asumiera su cargo cuando en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, el 28 de noviembre de 2018, dijera: “sea como sea, se las metimos doblada, camarada”, en respuesta a un cuestionamiento en torno a sí su ascendencia española le impediría tomar posesión del puesto.

Volviendo a la Cámara de Diputados, de manera reciente otro diputado, esta vez Gerardo Fernández Noroña del Partido del Trabajo (PT), en pleno uso de la tribuna y la voz, levantó el dedo medio de la mano derecha supuestamente en contra de la diputada Annia Gómez del Partido Acción Nacional (PAN), quien le gritaba “hipócrita” y “llorón”.

Los hechos ocurrieron el 23 de septiembre de 2021 durante la comparecencia en el recinto legislativo del secretario de Hacienda y Crédito Público, Rogelio Ramírez de la O, debido a la glosa del Tercer Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La escena fue sacada de contexto por diversos medios que “extrajeron” el momento en que el diputado hacía la señal dejando de lado lo que decía en ese momento, a saber: “me grita ‘hipócrita’ alguien que me hacía así (levantando el dedo medio) en la legislatura pasada y yo le decía ‘compañera está usted mal de artritis, la voy a mandar al Seguro Social, para que la atiendan”. Por su parte, la diputada Gómez niega haber hecho primero esta señal en contra de su compañero legislador. Sea como fuere, el suceso dejó mucho que desear.

Y qué decir de las “puestas en escena” que protagonizan una y otra vez, tanto diputadas como senadoras. En la misma sesión en que Gasé levantó orgullosa su diminuto pizarrón, la diputada morenista Salma Luévano se paseó al frente del recinto con una representación de cuerpo entero de la Santa Muerte, razón por la cual, en un exceso interpretativo, el diputado del PAN José Elías Lixa, dijo que: “No sabemos si constituye brujería o una amenaza de muerte, pero reprobamos el hecho que acaba de suceder y pedimos se llame a todas las bancadas a no hacer este tipo de actos que reprobamos”. Para complementar lo dicho, diputadas panistas levantaron pizarrones con leyendas como: “No a la brujería”; mientras que otras legisladoras buscaron, con pañuelo verde al cuello y carteles alusivos, reivindicar el papel de las “Putas, Brujas, Aborteras”.

Todo un show se diría. Pero, al parecer, el Óscar se lo lleva la multimencionada senadora, primero de Morena y hoy del PAN, Lilly Téllez, quien tiro por viaje teatraliza su participación legislativa con shows efectistas y mediáticos, a los que acompaña con gritos, estridencias y performance. Es el caso de la comparecencia del subsecretario de Salud Hugo López-Gatell, del 12 de octubre de 2020, a quien después de hacer varios reclamos entregó un bastón “nombrándolo” el “pequeño virrey del país de las camas vacías y muertos en casa”. O cuando amenazó con enfrentar al presidente de la República, en la entrega de la Medalla Belisario Domínguez a la senadora Ifigenia Martínez, con los resultados ya conocidos.

Por supuesto, ella no fue la primera en esto del performance. El 1 de septiembre de 1996, el entonces diputado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) Marco Rascón Córdova, mejor conocido como Superbarrio Gómez (personaje que inventó y experimentó vestido de súper héroe) se colocó debajo de la tribuna, donde el expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León leía su Segundo Informe de Gobierno, luciendo una enorme máscara de cerdo en protesta por las promesas de campaña no cumplidas.

El show que rompió la solemnidad de la política priista fue mayúsculo. La acción de Rascón causó indignación entre los diputados, pero fue Diego Fernández de Cevallos que en ese momento se desempeñaba como consejero nacional del PAN, quien corrió entre los pasillos para detener a Marco, pero sus correligionarios lo frenaron para evitar más conflictos. Nadie detuvo a Víctor Flores, líder del sindicato ferrocarrilero, quien logró quitarle la máscara de cerdo, pararse en frente de él y gritarle: ¡No tienes madre, chinga tu madre! a lo que Rascón preguntó: ¿Quién me quitó la máscara? La senadora por el PRD Irma Consuelo Cielo Serrano Castro (mejor conocida como Irma Serrano “La Tigresa”), le respondió: ¡Fue el prieto ese! Yo lo conozco, es un ratero. ¡Tiene 20 coches en su casa!

Todo mientras Ernesto Zedillo continuaba dando su segundo informe, al mismo tiempo que los militantes del PRI le gritaban a Marco Rascón “¡Payaso!” y “¡Porky!”. El acto de protesta fue grabado y transmitido en vivo por todos los medios nacionales, pues era ilegal suspender la transmisión. Hoy no se encuentra disponible dicha grabación, pero sí los testimonios escritos y orales de ese día.

Regresando al pizarrón de Gasé, mismo que le ha valido un conjunto de ácidas críticas y una propuesta tuitera para conocerla a partir de ahora como #LadyCulera, la sesión en que se dieron los hechos estuvo salpicada de otros eventos de color. Mientras que la diputada Teresa Castell tuiteaba “No sé si es brujería, amenaza o sólo un acto de intimidación de su parte (la Santa Muerte paseada por Luévano) […] cualquier cosa que me suceda, los hago responsables. Están locos.”. Otra diputada, Cynthia López Castro del PRI, con espejo en mano, pidió a las y los morenistas mirarse al espejo, verse a la cara y darse cuenta de que le están mintiendo a sus electores. Una más, Gina Campuzano del PAN, en uso de la voz gritó a otra que no estuviera “obedeciendo las estupideces que te mandan decir aquí”. Por su parte, Monserrat Arcos del PRI, canturreó en su turno al habla: “Pío, pío, pío… como los pollitos dicen cuando tienen hambre, cuando tienen frío.

Para cerrar esta colaboración queda expresar una duda: ¿realmente supo Gasé lo que quería comunicarle a la diputada Espinosa con la palabra “culera”? El cuestionamiento es válido si se busca la acepción de la palabra, misma que, efectivamente, tiene relación con la parte trasera media el cuerpo, y que significa, aunque usted no lo crea dado el tono rudo y altamente ofensivo con que se pronuncia, “acobardarse”, o en sentido literal y haciendo referencia a la parte del cuerpo referida “echarse para atrás” en el momento decisivo. Remite también a una pieza de tela o piel, cosida o pegada en la parte del trasero de un pantalón como adorno o refuerzo, y al mismo tiempo, a una mancha o desgaste en la parte trasera de un pantalón o falda.

En este punto, no se sabe si la flamante diputada Gasé quiso decir que la diputada perredista se sitúa en el trasero de alguien, si opera como adorno o refuerzo de la parte trasera de alguna persona o grupo o si, en efecto, es una cobarde. En especial, cuando la levantada de pizarrón ocurrió en el momento en que Olga Luz fue increpada por su filiación a la corriente de Los Chuchos en el PRD y ella respondía: “Me gritan chucha, ¡pero (lo) prefiero a ser borrega siguiendo a un ganso!”.

Lo que sí se puede afirmar es que el lamentable espectáculo en que se ha convertido la política, en el ámbito legislativo (y otros), se aleja cada vez más del ideal democrático que supone la representación de los intereses y necesidades de una ciudadanía cada vez más desencantada y que exige la profesionalización urgente de quienes ocupan o pretenden ocupar un cargo de elección popular.

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Ivonne Acuña Murillo.

Socióloga feminista, académica de la Universidad Iberoamericana. Analista política experta en sistema político mexicano y género. Autora de más de 250 artículos periodísticos y 25 académicos publicados en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha contribuido al análisis del presente y el futuro de un país que se desgarra en múltiples medios escritos, radiofónicos y televisivos, tanto nacionales como internacionales.

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