De errores a errores: una boda y los valores de AMLO y la 4T. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Fotos: Cuartoscuro

Por: Ivonne Acuña Murillo

¿Cuál es el criterio para aceptar la renuncia de una funcionaria y posponer la de otra? Esta pregunta resuena este fin de semana en que la exsecretaria de Turismo de la Ciudad de México (CDMX), Paola Félix Díaz, puso su renuncia a disposición de la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum Pardo, por haber viajado en avión privado a la boda de otro funcionario, Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y la consejera del Instituto Nacional Electoral (INE) Carla Humphrey. Sin dudarlo, Sheinbaum aceptó la renuncia, dando lugar a un cuestionamiento: ¿por qué no obró igual respecto de la exdirectora del Metro, Florencia Serranía Soto, después de la desgracia de la Línea 12?

Una respuesta posible es que Serranía se tardó demasiado en ofrecer su renuncia y que, en todo caso, tuvo más pundonor Félix Díaz que ella, buscando proteger el prestigio del gobierno de la CDMX que sería atacado por el “error” cometido. La tragedia en la Línea 12, que provocó la muerte de 26 personas y heridas a 80 más, tuvo lugar el 3 de mayo pasado y la renuncia de Serranía fue presentada el 28 de junio, prácticamente dos meses después. ¿Cuál es el criterio aplicado en un caso y el otro cuando a todas luces no hay comparación entre el acto de viajar en un avión privado y la muerte, por negligencia administrativa y técnica, de 26 personas?

Lo anterior, supone dos cosas: que la jefa de gobierno de la CDMX da oportunidad a sus funcionarios de presentar su renuncia cuando comenten algún error, en lugar de pedirla públicamente ella misma y que los criterios para pedirla (en privado) o aceptarla son diferentes.

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Un caso más puede agregarse para dilucidar los parámetros seguidos por la jefa de gobierno, el de Jesús Orta Martínez, exsecretario de Seguridad Ciudadana (SSC), quien renunció el 3 de octubre de 2019 por contar con una orden de aprehensión por haber participado, junto con 19 funcionarios que laboraban con Miguel Ángel Osorio Chong en la Secretaría de Gobernación, en el desvío de 2,000 millones de pesos del presupuesto para gastos de Seguridad Pública y Nacional, entre 2012 y 2014, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

En lo que respecta a Paola Félix, Sheinbaum afirmó: “Es una funcionaria realmente, pues muy eficiente y, pues muy activa; pero, pues hay cosas que no se pueden hacer; entonces, por eso le aceptamos la renuncia […] Aquí nadie puede subirse a aviones privados […] Para todos los funcionarios del gobierno y todos los que representamos la Cuarta Transformación (4T). Nosotros nos comprometimos a ser austeros, a que tenemos que gobernar como ciudadanos, a que tenemos que dar el ejemplo por encima de todo, no puede haber ningún privilegio de un servidor público. Entonces, pues, en este caso, ella cometió el error y, pues el proyecto está por encima de todo”.

Esta declaración checa perfectamente con la hecha por el presidente López Obrador, en la Conferencia de Prensa de este lunes en torno a que: “Es un asunto escandaloso, en efecto, aun cuando se trata de un acto privado, pues eh los asuntos públicos en México son cada vez más públicos o se sabe más de asuntos o eventos privados. Antes no se conocía nada, había mucha ostentación, mucho derroche, pero todo se silenciaba ¿no? Ahora no, por eso hay que recomendarles a los funcionarios públicos que actúen con moderación, con austeridad y que sigan el ejemplo de Juárez que decía que ‘el servidor público debía aprender a vivir en la justa medianía’ […] El servidor público tiene que evitar ese tipo de situaciones […] Yo por eso no voy a eventos sociales […]. Sí (me invitaron) pero yo pues no puedo porque tengo muchas ocupaciones y además no acostumbro a hacerlo, me invitan y les agradezco mucho, pero no salgo, a veces ni a comer o a cenar a un restaurante”.

Esto lleva a pensar que en el gobierno capitalino de la 4T la honestidad y la austeridad son valores superiores al desempeño profesional de funcionarios y funcionarias. Es decir, ni Félix ni Orta renunciaron debido a un mal desempeño en su encargo de gobierno sino por incumplir con los valores centrales del actual régimen. No así en el caso de Serranía, que no faltó a ambos valores, pero sí a un criterio de eficiencia administrativa. Sin embargo, en este punto, cabe reiterar el apego de Claudia Sheinbaum al camino trazado por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

El primer mandatario fue cuestionado durante la misma Conferencia Mañanera del lunes en torno a sí Santiago Nieto podría aplicar criterios diferenciados en caso de investigar asuntos de gente cercana a él. El presidente dio la razón a la reportera afirmando que pueden surgir sospechas de ese tipo, por lo que reafirmó su postura en torno a la austeridad y discreción que debe tener todo funcionario público.

Se puede agregar, que esta afirmación adquiere más relevancia cuando en los medios de comunicación no puede dejarse pasar la oportunidad para escudriñar a detalle la boda de un funcionario federal del nivel e importancia de Nieto Castillo: desde el menú que se sirvió, el lugar, el costo de todo el evento, hasta la lista de personas invitadas, misma que deja evidencia de afectos, amistades, compromisos, pactos y lealtades.

Es aquí donde destaca el hecho de que se haya invitado al dueño de El Universal, Juan Francisco Ealy Ortiz, periódico puesto en capilla en los últimos meses por el mismo presidente López Obrador debido a sus ataques a la 4T, sus mentiras y el dinero que recibía, por concepto de publicidad, de los gobiernos anteriores. Este lunes, incluso, reiteró que el dinero que llevaba en el avión una colaboradora suya, 35 mil dólares en efectivo (700 mil pesos aproximadamente) para supuestos pagos de un tratamiento médico, era lo que el diario recibía diariamente por pago de comunicación social. Algo así como 6 meses de mi salario como presidente de la República, agregó. Con anterioridad, el 4 de agosto de 2021, AMLO mostró una tabla en la que se asentaron los 2,092 millones de pesos que El Universal recibió en el lapso de 3 sexenios, el de Vicente Fox Quesada, el de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y el de Peña Nieto, del año 2000 al 2018.

Llama la atención que Nieto Castillo haya invitado al dueño de este periódico y que la misma ahora exfuncionaria, Paola Félix, haya decidido viajar con él, en avión privado y, por añadidura acompañada del productor teatral Alejandro Gou Boy, a quien asignó de manera directa un contrato por 15 millones de pesos para la realización del pasado desfile del Día de Muertos. ¿Es acaso que no acaban de entender que el contexto político ya cambió, que no están en sexenios ni del PRI ni del PAN y que justo la honestidad y la austeridad son los valores por seguir? Más aún, ¿por qué invitar y viajar con una persona cuyo medio se usa para golpear a la actual administración?

Parece que ambos, exfuncionaria y funcionario, no han captado el otro valor central para este gobierno: la “lealtad”, la cual es puesta también por delante de la eficiencia administrativa e incluso política.

Dos ejemplos más permiten sostener esta afirmación: el de la periodista Sanjuana Martínez Montemayor que ha dado muy malas cuentas al frente de la agencia estatal de noticias Notimex, cuyos problemas sindicales no ha podido o querido resolver, pero que ha mostrado una inquebrantable “fidelidad” al presidente López Obrador, la cual, se podría inferir, la ha mantenido en el cargo. Y el, aun reciente, despido de Irma Eréndira Sandoval a la Secretaría de la Función Pública, que justo por la razón contraria tuvo que abandonar al llegar a oídos de AMLO su labor a favor de su hermano Pablo Amílcar Sandoval, al tratar de posicionarlo para la gubernatura de Guerrero, haciendo la guerra al candidato presidencial Félix Salgado Macedonio.

Un apunte más: ¿cuál era la intención última del dueño de El Universal al no informar sobre los 35 mil dólares que llevaba en efectivo, a sabiendas de que eso podría ocasionarle un problema al arribar a Guatemala? ¿Dirigir los reflectores sobre su llegada y funcionaria acompañante y, por supuesto, sobre la que sería una discreta boda? ¿Enviar un mensaje al presidente de la República o sólo ofrecer insumos a los medios anti-AMLO y anti-4T para cuestionar el proceder de un funcionario hasta ahora intachable como Nieto Castillo?

Sea cual haya sido su intención, dio resultados negativos para Félix Díaz, a quien se acusó en un primer momento de ser la dueña de ese dinero. Nota que desató el escándalo en torno a la boda y a la ingenua petición de los contrayentes hecha a su lista de 300 invitados, a quienes se pidió no compartir fotos, videos o detalles de la boda. Pero, como siempre, no falta quien, a pesar de la petición de no atraer las miradas y comentarios de la opinión pública, se esmera por hacer lo contrario. Como el mismo Ealy Ortiz y Melissa Camil y su pareja Carlos Salomón, quienes decidieron hacerse la “foto del amor” de espaldas al hotel donde tuvo lugar el festejo, Casa Santo Domingo, en Antigua, Guatemala, y publicarla.

Para finalizar, se puede decir que la cultura de la austeridad, la honestidad y la discreción parece imponerse sobre la cultura de la responsabilidad y la eficiencia administrativa relacionada con la gestión de la función pública, de manera que se juzga como más grave un acto de deshonestidad, indiscreción o deslealtad que uno de ineficiencia técnico-administrativa.

<em>Ivonne Acuña Murillo.</em><br>
Ivonne Acuña Murillo.

Socióloga feminista, académica de la Universidad Iberoamericana. Analista política experta en sistema político mexicano y género. Autora de más de 250 artículos periodísticos y 25 académicos publicados en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha contribuido al análisis del presente y el futuro de un país que se desgarra en múltiples medios escritos, radiofónicos y televisivos, tanto nacionales como internacionales.

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