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Líderes y gobernantes se acaban nuestro patrimonio, denuncian maestros de Coahuila

Sección 38 SNTE

Maestros coahuilenses denuncian en un desplegado la difícil situación que enfrenta el magisterio por el colapso en las prestaciones a que tienen derecho.

Afirman que los fondos de pensiones, seguro médico, seguro del maestro y vivienda han ido “agotádose” por las irregularidades administrativas, malos manejos y desvío de fondos por parte de dirigentes de la Sección 38 y los rectores universitarios, en complicidad con gobierno del estado.

A continuación de transcribe el desplegado de la coalición de maestros coahuilenses:

La coalición de maestros coahuilenses, que agrupa a trabajadores de la educación jubilados, pensionados y personal en activo, movimiento a cuyo frente se encuentran los profesores Gustavo García, Paty Nieto y José Luis Anzures, están formulando un documento sobre el que piden apoyo y respuesta de las autoridades. Dan a conocer a toda la comunidad su posición ante los lamentables hechos que están padeciendo.

SNTE, GOBIERNO Y CONGRESO DE COAHUILA CONTRA EL MAGISTERIO

El magisterio de Coahuila está llegando al límite de su resistencia. Los fondos de pensiones, servicio médico, seguro del maestro y vivienda que los líderes de la Sección 38 del SNTE han llevado al colapso en complicidad con los últimos dos gobiernos, los de los hermanos Moreira, están creando una situación insostenible.

Las instituciones de Seguridad Social de los Trabajadores de la Educación de Coahuila se han conformado no solo con las aportaciones obligatorias que por ley, no por dádiva, debe hacer el gobierno del estado, sino fundamentalmente con las ENORMES APORTACIONES que hacen los agremiados a la Sección 38 del SNTE, los trabajadores de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA AGRARIA “ANTONIO NARRO” y la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA de COAHUILA. Lo lamentable es que desde hace ya varios lustros, especialmente en los últimos dos sexenios, ese patrimonio ha ido “agotándose”, como lo señala la propia Auditoría Superior del Estado, por las irregularidades administrativas, malos manejos y desvío de fondos, con la COMPLICIDAD del Gobierno Estatal, los dirigentes de la Sección 38 y los Rectores Universitarios.

Los líderes y los gobernantes se dan vida de reyes, y los que pagan la fiesta son los trabajadores. Aquellos se acaban el patrimonio y los trabajadores aportan cada vez más, como sucede en cada reforma que el Gobierno y los líderes aprueban con la complicidad de los diputados. Los trabajadores y pensionados de la educación pública de Coahuila tienen años luchando, realizando protestas, marchas, mítines, plantones, el último con una duración de 70 días, en la plaza de armas, frente al Palacio de Gobierno, en 2016, levantado cuando Rubén Moreira firmó acuerdos…que no cumplió! A cambio Moreira II promovió, antes de dejar su administración,  reformas a las leyes de las Instituciones de Seguridad Social, que junto con las aprobadas en 2015 por los diputados sometidos al Ejecutivo Estatal, fueron hechas a su medida para seguir sangrando a la clase trabajadora y continuar con el saqueo de los recursos institucionales, así como lo están haciendo con TODOS LOS COAHUILENSES para pagar la MEGADEUDA de más de 37 mil millones de pesos generada por ellos. Por todo lo anterior, los afectados exigen:

-Atención profesional, integral y oportuna, en días de trabajo y siempre.

-Equipo y material profesional de calidad, en quirófanos, laboratorio, rayos X y dental.

-Entrega oportuna de medicamentos, en una dinámica permanente y no provisional y efímera.

-No más pagos injustos e inconstitucionales, no más cuotas injustificadas, no más pagos adicionales por servicios subrogados, copagos y coaseguros. Ya que las cuotas aportadas son exorbitantes.

 NO MÁS QUEBRANTOS FINANCIEROS EN EL SISTEMA PENSIONARIO.

 – Pensiones dignas, seguras, con percepciones que aseguren un medio de subsistencia estable para el futuro.

También la exigencia de una administración eficiente y honesta. Que evite el inminente colapso al que la dirigencia de la Sección 38 del SNTE está llevando a la DIPETRE (Dirección de Pensiones de los Trabajadores de la Educación Pública de Coahuila). “No queremos -dicen- que dentro de 1 año vuelvan a reformar las leyes para que los trabajadores aportemos más cuotas y más años de servicio.”

EL GOBIERNO DEL ESTADO ESTÁ OBLIGADO LEGALMENTE A

Asumir su responsabilidad como garante de la seguridad social de los trabajadores de la educación pública. (Así lo ordena la constitución de la República)
-Responsabilizarse del manejo, el control, la dirección y la administración de las instituciones de seguridad (Servicio Médico, Pensiones, Fondo de la Vivienda y  Seguro del Maestro) en tanto organismos públicos descentralizados del Gobierno del Estado (Así lo ordena la ley de entidades paraestatales)

-Realizar las investigaciones y fincar responsabilidades respecto a los hechos que en los últimos años ha venido haciendo públicos la propia Auditoría Superior del Estado, los cuales refieren  irregularidades en las Instituciones de Seguridad Social del Magisterio, que solo en el ejercicio fiscal 2016  superan la cifra de mil 300 millones de pesos.
-Asumir su obligación legal; poner fin al corporativismo político- sindical y no dejar el control absoluto de las instituciones en manos de dirigentes de ningún sindicato. “Los trabajadores debemos estar representados en dichas instituciones, estar atentos y al cuidado de nuestras prestaciones sociales, pero no hacer de ellas un coto de poder, ni manejarlas de manera unipersonal y omnipotente. Representación SÍ; corporativismo y manipulación política NO.

Exigimos soluciones concretas, firmes, duraderas, que no atenten contra el derecho, la salud y las pensiones de todos los compañeros administrativos, técnicos, manuales y docentes que con su esfuerzo y responsabilidad cotidiana sostienen el sistema educativo del estado y hacen posible que los niños, los adolescentes, los jóvenes de Coahuila y de otras regiones del país inclusive, tengan una formación de calidad para contribuir al desarrollo de México”.

¿Se atreverá Peña a procesar penalmente a Anaya?

Rajones, fantasmas, “misiles” y manos “fuera” de Peña.

Otto, que siga el programa para titular periodistas

Otto Granados Roldán.

Rogelio Hernández López

No recuerdo cuándo comenzó el tuteo con Otto Granados. No somos amigos. Creo que lo veo con la distancia que un reportero debe tratar a funcionarios públicos. No obstante, si lo tuviera enfrente le diría cuatro cosas, obviamente con la lógica irreverencia de reportero:

Primera. Hasta que se te hizo ser secretario de Estado. Lo más cerca que estuviste fue entre 1988 y 1992 cuando fuiste el vocero de Carlos Salinas de Gortari.

Dos.- En los escasos cuatro meses que llevas como secretario de Educación Pública ya diste color como experto en políticas públicas: dar continuidad y/o realinear los programas más importantes que dormitaban o padecían crisis.

Una de estas decisiones ya comenzó a beneficiar también al periodismo, aunque sea transversalmente. Decidiste encabezar la aplicación del acuerdo 286. Ya era hora. Desde 2009 existe pero sin la fuerza necesaria, con torceduras y barruntos de corrupción.

Tres. Como efecto de esa vigorización del 286, el viernes 23 de febrero entregaste 76 diplomas-títulos de licenciatura a periodistas empíricos de varios entidades del país.

Esa acción apenas trascendió como pequeña nota en dos portales y dos impresos de los estados. Sin embargo aseguro que fue muy trascendente, no sólo para mis colegas recién titulados sino para el periodismo, así sea a la larga.

Lo único que lamento es no haber estado en esa liturgia académica, tan simbólica porque me enteré cinco días después y accidentalmente.

Reitero, ese fue un gran acontecimiento, aunque no fuese noticia de estruendo y explico el porqué.

La SEP lo debía

En uno de los libros que he pergeñado (Sólo para periodistas. Grijalbo 1999, pp 49, 50) reclamé que en la SEP no quisieron aplicar el acuerdo 286 que había sido madurado durante cuatro años entre periodistas con la ayuda de José Ángel Pescador Osuna.

Escribí en el libro referido que desde 1990 varios miembros de la Unión de Periodistas Democráticos y de la Coordinadora de Trabajadores de la Comunicación impulsamos un plan de profesionalización de periodistas. Eran tiempos en que la academización del gremio era muy baja y también por eso éramos más vulnerables frente a las empresas, frente a los políticos y temíamos que se desataran los violentos en nuestra contra. Era muy reciente el asesinato de Manuel Buendía. Entonces éramos y seguimos siendo extremadamente vulnerables frente a los poderes institucionales y más ante los malhechores armados.

La profesionalización, sigo creyendo, es la primera y principal fortaleza que necesitamos para defendernos de quienes nos dañan y vulneran cada vez.

Aquel plan, desde el principio fue apoyado por Pescador Osuna como subsecretario de la SEP para el Distrito Federal. Él se sentó con nosotros no sólo en muchas reuniones, sino que encabezó el diseño curricular para el diplomado piloto (especie de propedéutico) que se impartió en la Universidad Iberoamericana durante tres ocasiones a unos 160 periodistas, entre no titulados y empíricos. Ese proceso –plan piloto y promoción del acuerdo– nos llevó cuatro años. Él, ya como secretario de Educación Pública firmó el acuerdo en 1994 para que sucediera su publicación en el Diario Oficial. Pero el 286 se quedó durmiendo.

Se torció

Las y los colegas que animosamente cursaron los diplomados en la UIA, se quedaron esperando su titulación después de haber comprobado más de cinco años de experiencia y aprobar las 11 materias del diplomado durante 160 horas de clases presenciales con los mejores periodistas y académicos de entonces. Los nuevos mandamases de la SEP, desde 1995, se atolondraron o no quisieron aplicar el programa y extenderles los títulos.

Fue hasta 2009 cuando el acuerdo se revitalizó un poco con varias desventajas. Se trasladó al Ceneval y ahí malentendieron que era una especie de certificación para otro oficio, incluso por algunas razones, (supongo que políticas) se hizo un mal acuerdo con el Club Primera Plana que encabezaba Teodoro Rentería y éste promovió entre sus afiliados que entregaran sus datos y papeles que comprobaran experiencia; pero además en varios casos que yo me enteré, también cobraron de 3 mil, 6 mil pesos y hasta más para que les dieran a cambio CERTIFICADOS, no títulos de licenciatura. Ignoro cuántos certificados de estos se entregaron con el aval de la SEP y si fue transparentado el dinero que corrió.

Paralelamente hubo un proceso similar para certificar, ese sí con cierto rigor académico, con la escuela de periodismo Carlos Septién que no ha podido promover las titulaciones necesarias para cientos de colegas del país.

Por todo, creo que ya hacía falta que el titular de la SEP le diera la importancia que tiene el programa que deriva del acuerdo 286 para alentar nuevamente lo que debe ser un programa nacional de profesionalización de periodistas, programa que ni parcialmente tiene alguna universidad como parte de sus programas de actualización continua y menos de titulación.

La cuarta cosa, Otto

De veras no recuerdo cuándo comenzamos a tutearnos. Quizá fue en aquella reunión en la casa de Raymundo Riva Palacio cuando tú y José Carreño Carlón –como comunicadores salinistas– criticaban que los periodistas no habían podido crear organizaciones profesionales que fueran interlocutoras válidas con los gobiernos. O acaso fue, mucho después, cuando tú llegaste a Milenio, como académico del ITAM, a charlar con editores y reporteros y que al despedirte, me espetaste: “Ya pórtate bien Rogelio”, frase a la que, todavía, no le encuentro su intención.

En realidad poco importa saber desde cuándo nos hablamos de tú, como si fuésemos amigos. Pero si hubiera ocasión de intercambiar palabras con franqueza pondría a discusión partes de tu discurso en la ceremonia de entrega de diplomas a los 76 periodistas licenciados. Concordaré en el valor que tienen los medios en un sistema de pesos y contrapesos como una “condición para que una democracia funcione”.

Pero discreparé en la imagen que manejas de que la profesionalización de los periodistas debe “explorar la naturaleza de la relación entre los propietarios de los medios y sus propios periodistas”, difiero porque le falta a esta figura la responsabilidad permanente del Estado de atender a esta actividad porque es de interés público, ya sea con sus instituciones educativas, como en este caso, como también las laborales y de seguridad.

Por último, secretario Granados Roldán, aunque sobre pedirte que cumplas con tus obligaciones, porque para eso tienes pagos con recursos públicos, te solicito que continúes y crezcas este todavía modesto programa de profesionalización de periodistas. Mientras más capacidades y fortalezas tengamos los periodistas haremos mejor trabajo.

En domingo, Meade y Anaya discursean vanamente