La Derecha o porque la Izquierda siempre ha sido montaña. Autor: Iván Uranga

“Si los títeres atacan sin duda que el responsable es el titiritero”

Durante los últimos días la derecha boliviana se ha sumado a la derecha mexicana para atacar al gobierno de López Obrador, el problema es que dentro del mismo gobierno de la 4T hay personajes bien definidos de derecha que fueron impuestos por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ahora como partido hegemónico y que con sus acciones se suman como oposición interna dentro del mismo gobierno.

Según Gustavo Bueno en su libro Las izquierdas y la derecha el origen de la división izquierda-derecha la fecha y lugar de nacimiento fue el 28 de agosto de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución francesa.

Fue en Francia cuando los partidarios de que el rey tuviera derecho de veto se sentaron a la derecha del presidente de la asamblea, eso fue en la sesión del 28 de agosto de 1789, es decir, ya constituido el tercer estado como Asamblea Nacional cuando (acaso por analogía con la Cámara de los Comunes, en la que el partido en el poder se sienta siempre a la derecha, dejando la izquierda para la oposición) los partidarios del veto real absoluto se pusieron a la derecha y los que se atenían a un veto suavizado, o nulo, a la izquierda.

Una forma práctica de votar

Al parecer sucedió en Versalles. Los políticos estaban debatiendo sobre el derecho a veto del rey en las decisiones que tomase la Asamblea y surgieron tres grupos. Uno que estaba a favor que el monarca pudiera tumbar las decisiones de la Asamblea. Otro que estaba en contra y que contemplaba la opción del veto suspendido, que impedía al rey derogar las decisiones de la Asamblea durante una o más legislaturas. Y, por último, un grupo de indecisos.

En vez de llamarlos izquierda, derecha y centro, los bautizaron como «montaña», «llanura»  y «marisma»

Cuentan que para facilitar el recuento (pues votaban a mano alzada) las distintas tendencias se repartieron el espacio de la Asamblea. Hay quien dice que fue para facilitar el diálogo entre los partidarios de una y otra opción. El caso es que a la derecha del presidente se colocaron los que estaban a favor del veto real, a la izquierda los que estaban en contra y en el centro los indecisos.

Después de este reparto, los franceses de la época no bautizaron las distintas tendencias como izquierda o derecha, sino como «la montaña» (izquierda), «la llanura» (derecha) y «la marisma» (los indecisos que ocuparon el centro de la sala).

¿Qué defendía cada ideología?

– A la izquierda del presidente se sentaron los partidarios de una nueva constitución. Entre ellos estaba, desde el primer día, el incorruptible Robespierre. Estos eran partidarios del veto nulo o suspendido, es decir, de impedir que el rey pudiera tumbar las decisiones de la Asamblea.

– En el centro de la Asamblea se situaron los indecisos (o moderados, según otras publicaciones). Estos no tenían una postura definida en torno al papel del rey.

– A la derecha del presidente se situaron los defensores del poder real. Estaban a favor de que el monarca pudiera vetar las decisiones de la Asamblea Nacional. Este grupo lo formaron absolutistas convencidos, gente de la nobleza y el clero, principalmente.

Aunque en el argot político y popular a la Izquierda se le llamaba “Le Montagne” (La Montaña) El nombre proviene del hecho de que los diputados miembros de este grupo se sentaban en los bancos más altos de la Asamblea, mientras que los grupos que se sentaban en la parte baja fueron conocidos como “la Llanura” (la Plaine) o “el Pantano” (le Marais). Se conocían como montagnards (en español: montañeros o montañeses) a los parlamentarios y partidarios de la Montaña, cada vez que se les asignaba la palabra para intervenir en la asamblea o para llamarles la atención se dirigían a los asambleístas como los de la izquierda o los de derecha, así que poco a poco por uso parlamentario se fue quedando la definición entre los de la izquierda (antimperialistas, demócratas y liberales) contra los de la derecha (imperialistas, fundamentalistas y conservadores).

En la actualidad podríamos definir a la derecha en dos grandes grupos:

  1. La derecha católica conservadora, interesada en la preservación de ciertos valores morales de la tradición católica, que suelen ser reivindicados por los partidos demócratas-cristianos;
  2. La derecha liberal, defensora del liberalismo económico, y generalmente opuesta a la acción del Estado como regulador de la actividad de los particulares.

En México podríamos reducir históricamente hasta antes de la Reforma entre los que apoyaban al imperio, los conservadores de la era postcolonial tenían como lema “religión y fueros” y ello significaba la protección a los tribunales especiales eclesiásticos y militares y la imposición de la religión católica como única en el territorio. Hoy, algunos consideran que la llamada izquierda busca también proteger fueros burocráticos y sindicales. De igual modo, los conservadores del siglo XIX buscaban la imposición de un príncipe en la medida en que desconfiaban de la democracia. Los críticos de la izquierda contemporánea suelen subrayar las tendencias conservadoras de muchos de sus pocos intelectuales.

La derecha en el siglo XXI

Aunque muchos autores ubican el antecedente de derecha contemporánea mexicana en el sinarquismo que en los años veinte y treinta del siglo XX, tuvieron un auge por el movimiento cristero que fue apoyado por la Asociación Nacional Católica de Padres de Familia (ANCPF). Realmente se trata de ultraderecha por el carácter militar de su doctrina, en particular, su apoyo a la revuelta armada cristera y el hecho de proponer para México el modelo franquista de dictadura católica. Se suele llamar también de ultraderecha a los grupos que cuentan con células paramilitares o que defienden posiciones doctrinales extremistas en materia religiosa. Aunque no se debe confundir el hecho, se les llama de ultraderecha a los extremistas religiosos solo si su versión de religiosidad está ya establecida, de tal manera que se incurra en actitudes reaccionarias (entiéndase reaccionario como antónimo de revolucionario) para fomentar o asegurar la perpetuidad y/o continuidad de esta como sistema establecido y/o dominante.

La Unión Nacional Sinarquista en México. el Partido Acción Nacional (PAN) el Partido Demócrata Mexicano (PDM) y ahora el Partido Encuentro Social (PES) son los partidos políticos que visiblemente han sido de derecha en México, pero en la práctica el Partido Revolucionario Institucional (PRI) desde su origen ha sido un partido de derecha moderada, sólo basta ver las prácticas políticas de su fundador Plutarco Elías Calles y de cada uno de sus dirigentes y presidentes, no es casual que el primer año de gobierno de Manuel Ávila Camacho se promoviera como el año de la Virgen de Guadalupe. Cuando se dio la simulación de alternancia del gobierno con los 12 años de presidencia panista a cargo de Vicente Fox y Felipe Calderón, sólo se volvieron explícitos los proyectos de la derecha en los estados y municipios como Guanajuato, Aguascalientes, Veracruz y Baja California, donde se intensificó la discriminación sexual y políticas prosida, sumado a la canonización por conducto del papa Juan Pablo II de una serie de mártires mexicanos durante la guerra cristera, hecho que renovó también el fervor en México. Han sido acusados de usar fondos del erario para elevar un monumento a los mártires cristeros en Jalisco, pero la política social, cultural, ecológica y económica siguió su rumbo depredador y colonizador. El paso por la presidencia de Enrique Peña Nieto confirma nuevamente la vocación de derecha del PRI.

Todas las organizaciones empresariales surgen de la derecha; la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) y la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) se dice que se relacionan con organizaciones político-religiosas tales como los Caballeros de Colón y los Legionarios de Cristo. Empresarios como Lorenzo Servitje, director de la industria panificadora Bimbo, y José Barroso Chávez, ex director de la Cruz Roja Mexicana, han sido señalados como miembros del Yunque. En contraste, la concepción de la izquierda es que el Estado es responsable del bienestar social, como son la salud y educación gratuitas, seguridad pública y otros servicios públicos, de tal manera que el Estado cumpla cabalmente con sus obligaciones constitucionales. El abandono de esta política ha hecho aparecer Instituciones de Asistencia Privada (IAP) que han terminado siendo juzgadas por delitos contra los niños que tienen en custodia (abuso sexual, trata, etc.), por lo que la polémica regresa a si es bueno relevar al Estado de sus obligaciones sociales. Hugo Salinas Price, fundador del grupo Elektra, padre de Ricardo Salinas Pliego, actual propietario de TV Azteca, se dice que fue promotor del MURO una de las organizaciones pantalla del Yunque y que apoyó el llamado Partido Nacionalista Mexicano en los años cincuenta.

Ahora el presidente Andrés Manuel López Obrador vuelve a dejar la obligación del Estado para con los mexicanos que requieren atención y rehabilitación física en manos de la derecha a través de la iniciativa privada como es Televisa con su estafa llamada Teletón, cogobierna con el partido de derecha Encuentro Social y tienen dentro de su filas a legisladores fascistas, incluso es dentro de su filas que surge la propuesta de eliminar al Estado Laico o criminalizar el aborto en muchos de los estados de la república en donde Morena es mayoría, si sumamos esto a las políticas entreguistas con empresas como Nestlé, la impunidad otorgada a los ex mandatarios y sus colaboradores, el solapar más de 500 megaproyectos extractivistas neoliberales de derecha dentro del territorio nacional y sus principales proyectos como el Tren Maya y el Corredor Transístmico de corte colonialista neoliberal, podemos afirmar que la derecha sigue gobernando en México.

La izquierda política siempre se ha significado por las múltiples divisiones de ramas ideológicas en donde su único punto de acuerdo es la justicia social y la podríamos dividir en dos grandes grupos; la izquierda democrática que busca los cambios sociales a través de las elecciones y la izquierda revolucionaria que durante mucho tiempo buscó el derrocamiento del Estado a través de una revolución armada y que en la actualidad se reduce a pequeños núcleos autónomos de autogestión.

En el Congreso de la Unión en México actualmente Morena, el partido en el poder, se sienta a la izquierda de la presidencia tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, y por los acomodos políticos quien ocupa la centro derecha es el PAN y a la derecha del PAN quedó el PRD, MC, PRI, PVEM y PANAL (ahora sin registro); el centro de la sala lo comparten el PT (de pseudo-izquierda) y el PES (de derecha y sin registro) que son aliados incondicionales de Morena.

Hoy el presidente de México es atacado por la ultraderecha coordinada desde la sede del imperialismo, esa ultraderecha que asesinó a Allende, que impuso a Pinochet por la fuerza militar y a Piñero por la fuerza económica en Chile, a Ríos Mont en Guatemala, a Somoza en Nicaragua, a Stroessner en Paraguay, a Banzer y a Áñez en Bolivia, que son los mismos que financian a los Lozano, los Belaunzarán, los Alemán, los X González y tantas otras basuras humanas, que por ningún motivo podemos permitir que accedan al gobierno por lo peligrosos que son para la vida. Es esa derecha contra la que tenemos el deber de luchar en donde quiera que se encuentre.

La izquierda antiimperialista, antiesclavista, anticapitalista, anticolonialista, antineoliberal, la que antepone al pueblo a la ganancia, la que lucha por justicia y libertad con dignidad, la que liberaría al pueblo, la de “patria o muerte” se quedó agazapada en montaña hasta que una siguiente generación de seres inteligentes después de la extinción venga a reivindicar la libertad, la igualdad y la fraternidad entre todos los seres vivos como única forma de coexistencia.


La vida es una construcción consciente.
Iván Uranga
@CompaRevolución
iuranga@cnpm.mx

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