Elecciones 2021: del día de campo a la batalla encarnizada. Autor: José Reyes Doria

Imagen ilustrativa. FOTO: ALEJANDRO RODRÍGUEZ/CUARTOSCURO.COM


Por: José Reyes Doria @jos_redo

Antes de la pandemia, en febrero del 2020, las encuestas de preferencias electorales rumbo a las elecciones del 2021 marcaban una tendencia arrasadora en favor de MORENA para la renovación de la Cámara de Diputados y en 13 de las 15 gubernaturas en juego. Si se sumaba a este escenario tendencial la situación de desprestigio, desconcierto, desarticulación y extravío de la oposición partidista, se podía concluir que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y la Cuarta Transformación no solo conservarían su posición política en la Cámara de Diputados y obtendrían la mayoría de gobiernos estatales, sino que incrementarían y consolidarían ese dominio; además, estas victorias las conquistarían “caminando”, es decir, de forma fácil, similar a un día de campo.

Ahora, las encuestas rumbo al 2021 siguen marcando una tendencia hacia el triunfo mayoritario de MORENA y la Cuarta Transformación, sin embargo, los sondeos permiten observar algunos indicios de que, conforme se acerque la fecha de las elecciones, ciertos factores como la definición de candidatos, el peso de lo local y el activismo de los gobiernos estatales y municipales, pueden afectar esa ventaja de MORENA.

Por lo tanto, la fotografía de salida de las elecciones del 2021 tiene que apreciarse en todos sus matices, pues todos los elementos y todos los ángulos juegan un papel que puede ser determinante. Como siempre, nada está escrito y más vale a todos los actores políticos considerar el peso de las circunstancias si quieren, unos, acrecentar su dominio y, otros, recuperar algo de lo perdido. En tal, sentido, habrá que estar atento a los siguientes factores:

Lo que está en juego. – Para el gobierno de López Obrador, el objetivo estratégico es mantener la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Si AMLO pierde la mayoría, gran parte de la Cuarta Transformación sería frenada, sobre todo en dos aspectos: en el tema del Presupuesto, vital para los programas sociales prioritarios y los megaproyectos emblemáticos; la pérdida del control en San Lázaro, cambiaría radicalmente los términos de la ecuación política en materia presupuestal. El otro aspecto de alto riesgo que implica perder la Cámara de Diputados para la 4T, es que se reactivaría con fuerza la fiscalización superior del ejercicio de los recursos públicos, se intensificarían las auditorías a los megaproyectos y, con estas acciones, el conflicto permanente condicionaría severamente al gobierno de López Obrador.

Ganar gubernaturas también es importante, pero no tiene el cariz estratégico de la Cámara de Diputados. Si AMLO retiene la mayoría de diputados, puede seguir lidiando y acotando a los gobernadores; pero si pierde esa mayoría, su margen de maniobra se reduciría de forma alarmante, aunque ganara todas las gubernaturas en juego.

Coahuila e Hidalgo. – Si bien ambos estados son bastiones históricos del PRI, el mensaje de los triunfos tricolores, sobre todo el “carro completo” en Coahuila, es que, sin maquinaria y operadores partidistas experimentados a ras de tierra, es muy difícil ganar elecciones locales. MORENA, debido a su corta edad y a su divisionismo interno, carece de ello. También se envió el mensaje de que el PRI, y en su caso el PAN, recurrirán a todos los recursos, legales e ilegales, trucos y maniobras para ganar en el terruño. Toda política es local y aguas con los candidatos, porque la gente, en el distrito, en el pueblo, sí los conoce.

Los partidos obradoristas. – MORENA está dividido, no sabemos si hay fractura, pero la llegada de Mario Delgado como presidente nacional, está dejando múltiples resentimientos, sospechas y facturas por cobrar. MORENA tiene que trabajar a marchas forzadas para desarrollar estructuras locales y no equivocarse en las candidaturas; ya Tulancingo dio la lección de que la gente no es tonta, pues el candidato morenista, hermano de Gerardo Sosa, jefe de la “Cosa Nostra”, preso por corrupción, fue rechazado en las urnas.

En cuanto a los partidos aliados, MORENA tiene que ser muy cuidadoso, porque ninguno le aporta un caudal de votos significativo. El PT casi pierde su registro en 2018 y está más empeñado en recuperar las partidas millonarias del programa de los Centros de Desarrollo Infantil que AMLO les canceló; el Verde, también es un cascarón “prianista” que poco aporta. En cuanto al PES, Redes Sociales Progresistas y Fuerza Social por México, no pueden, por Ley, establecer alianzas formales porque son “nuevos”, razón por la cual MORENA tiene que pensársela bien antes de darles vida artificial.

La pandemia. – Los saldos de la pandemia son demoledores: más de cien mil muertos al finalizar el 2020, son muchos muertos y en cualquier momento pueden empezar a adquirir peso específico en el ánimo social. La crisis económica y social derivadas de la pandemia ya empiezan a generar estragos en temas como el desempleo, la reducción de ingresos, las presiones en el sistema de salud; la toma de recursos por parte de Hacienda en instrumentos como los fideicomisos, los fondos petroleros y los fondos de salud, constituye un gran riesgo de debilitamiento de la imagen presidencial y de pérdida de legitimidad, factores, éstos últimos, cruciales para acudir a unas elecciones.

La oposición partidista. – PRI, PAN y PRD ya tocaron fondo en el tobogán del descrédito social. Pero sería un gran error fatal desatender la máxima de Maquiavelo de que “en la política nadie está muerto para siempre”. Las elecciones de Hidalgo y Coahuila ya demostraron que el dinosaurio sigue ahí, que el hecho de gobernar 24 de las 32 entidades federativas es un formidable instrumento político electoral y que, en una situación de vida o muerte política, la oposición partidista está dispuesta a usarlo sin miramientos ni sutilezas.

La oposición social. – Expresiones como FRENAA y Sí por México, rayan en el golpismo y la banalidad, es cierto. Pero no dejan de ser sectores sociales que tienen poder e influencia, por lo tanto, aunque muchos de sus dichos y actores merecen el desdén, mal haría quien subestime las posibilidades de que establezcan conexión con otros grupos sociales que registran agravios del gobierno de AMLO o que tienen agravios anteriores y que la 4T no quiere atender. Tal vez movimientos como el feminista, niños con cáncer, científicos, académicos, agrarios, nunca se sentarían a dialogar con FRENAA, pero sí podrían confluir a través de otros actores políticos articuladores del descontento social.

El frente externo. – Básicamente, Estados Unidos. Más allá del resultado de sus elecciones presidenciales, están ya sobre la mesa mensajes claros y contundentes de que el “establishment” gringo quiere imponer sus prioridades irreductibles ante el gobierno de AMLO. Desde la detención del General y las presiones en materia de seguridad, hasta reclamos por la política energética y presuntos abusos en materia de impuestos. Dirían los clásicos: con ellos no se juega, pues sería muy costoso, sobre todo en pleno proceso electoral mexicano.

Deja un comentario