El poco conocimiento de las lenguas clásicas y la decadencia de occidente. Autor: Alejandro Marengo Pérez Duarte

Marco Tulio Cicerón. Foto: Wikiwand.

Logos tanto es la idea como su bautismo verbal. Por su parte, idea viene a ser la forma visible y, literalmente, lo que es bello de contemplarse: estupenda justificación de Goethe en su célebre discusión con Schiller sobre las ideas perceptibles por los ojos. Teoría vale visión. Cosmos equivale a ordenación —opuesta al Caos— tras de pasar por dos significados concretos: primero, la disciplina de un ejército, y luego, la organización constitucional de un Estado.

Alfonso Reyes. Crítica De La Edad Ateniense (600 a 300 A.C)

Una de las razones que atribuyo a la decadencia de todos los países occidentales que alguna vez hablaron latín y formaron parte del imperio romano es: pretender mediante algún tufo nacionalista inventar un idioma mejor estructurado. Roma tuvo una gran virtud al incorporar a la cultura griega al imperio, de aquello que se puede pronunciar e intentar darle un significado en occidente, existe un antecedente en griego y en latín.

Uno  de mis autores  predilectos que escribió en lengua latina nació en la Hispania Tarraconense: Marco Valerio Marcial. Este autor latino buscó a Séneca para ilustrarse con el estoico pero este último se suicidó a causa de los delirios del tirano emperador Nerón.  Su obra sobrevivió integra hasta nuestros días; consiste en quince libros de versos con prólogo en verso o en prosa, mil quinientos poemas pertenecientes a un solo género literario: el epigrama. El epigrama era un correlato en verso, Marco Valerio se quejaba calculadamente de su pobreza. Cuando los poderosos emperadores – aquellos dioses de aquellos tiempos- , se olvidaron de Marco Valerio Marcial, este regresó a su amada tierra  y a su vida campestre, la vuelta a la vida rural era uno de sus grandes sueños. En aquel lugar que imaginó repleto de belleza natural murió en el año ciento cuatro después de Jesucristo. La vida en el campo era la vida que ansiaba como escribió a su amigo Julio Marcial en su epigrama más popular:

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<< Las cosas que hacen feliz, / amigo Marcial, la vida, / son: el caudal heredado, / no adquirido con fatiga; / tierra al cultivo no ingrata; / hogar con lumbre continua; / ningún pleito, poca corte; / la mente siempre tranquila; / sobradas fuerzas, salud; / prudencia, pero sencilla; / igualdad en los amigos; / mesa sin arte, exquisita; / noche libre de tristezas; / sin exceso en la bebida; / mujer casta, alegre, y sueño / que acorte la noche fría; / contentarse con su suerte, / sin aspirar a la dicha; / finalmente, no temer / ni anhelar el postrer día. >>

Lib. X, epigrama  47.

Es difícil para el autor de este humilde ensayo suponer que las lenguas que derivan del latín tengan más recursos y sean más elegantes que su lengua madre. Así mismo sucede en mi opinión cuando se compara al latín con el griego. ¿Qué se puede decir de forma más elegante que no esté dicho por estás dos lenguas en occidente?

El logos que es la palabra en cuanto puede ser meditada, reflexionada o razonada, puede entenderse también como: inteligencia, pensamiento o sentido.  Suele ser traducida a lenguas romances como verbo – del  latín verbum – . El origen de esta  palabra estaría en el indoeuropeo, con el tiempo su significado se convirtió en:  <<recoger junto>>, recoger un criterio. El significado griego  de esta palabra y su mezcla con el latín nos indica que el significado moderno de la misma es: recoger, seleccionar, elegir. El Evangelio de Juan también contribuye para que la palabra logos de traduzca al latín como verbum.

Para el antiguo griego Heráclito, el ser entendido como logos significaba: la inteligencia que dirige, ordena y da armonía al devenir de los cambios que se producen en la guerra que genera la existencia misma. Logos es una inteligencia sustancial presente en todas las cosas, para Heráclito: si un ente pierde el sentido de su existencia se aparta del logos. El logos utiliza el recurso de la analogía, la cuál expresa la semejanza o correspondencia dada entre cosas diversas.

El problema que encuentro  con la división de las lenguas es que la humanidad perdió  capacidad para expresarse y ganó a cambio el orgullo de entenderse en una lengua que se habla en una región  exclusivamente. Cada nación que ha intentado dominar el mundo ha tratado de imponer su lengua a las demás naciones desde antes de Roma. Pero la extensión de Roma no recuerdo imperios que la consiguieran, ni tampoco la invención del concepto de: <<ciudadanía>>; menos la incorporación de las naciones conquistadas al imperio. Hebreos, griegos, latinos, africanos; fueron el imperio, sus antiguas culturas se encontraron con una idea en expansión constante, la idea del imperio romano.

Cuando el latín se deja de enseñar como lengua imperial y obligatoria, cada nación adopta su propio idioma, los eruditos se convierten en los escasos privilegiados que conocen la sabiduría. Hablar diferentes idiomas es la obligación, los menos sabían leer y escribir, inicia el olvido de las lenguas clásicas y aparecen los nacionalismos contra el globalismo latinista. Mi lengua madre es la forma en la que comprendo el mundo, pero si no conozco las demás lenguas ignoro el mundo de los demás. La idea de un solo lenguaje para la humanidad  se hundía para dar nacimiento a qué cada nueva potencia militar también pretendiera imponer su lengua al mundo como  “nueva” lengua universal.

El doctor don Miguel León Portilla dijo que cada que desaparece una lengua desaparece un mundo. El impacto que ha tenido en todos los niveles educativos la desaparición del latín y del griego es inconmensurable.  En lugar de tomar lo mejor de cada cultura , la educación nos ha convertido en hablantes que desconocen morfosintaxis, en soberbios que creen que saben todo siempre y cuando tengan la enciclopedia de internet en el teléfono inteligente; somos estúpidos menos inteligentes que su teléfono, en muchos casos ni la información sabemos utilizar. Y si, escribo con desesperación y desesperanza de mi, de la generación que me antecedió y de las que vendrán. Tener toda la información en un teléfono no nos ha convertido en más sabios, tener más tecnología no nos hace tratarnos mejor, todo se redujo a un vacío de significado y a despreciar lo antiguo como si lo nuevo tuviera promesa alguna que ofrecer salvo convertir al humano en un animal fantasioso dependiente de la tecnología a niveles mórbidos.

Mi maestro de latín Juvenal Cruz Vega por eso es para mí un  Prometeo tardío que trajo a nosotros los postmodernillos mexicanos que creemos que saber y opinar es algo simple;  la enseñanza de todos sus maestros clásicos, de los idiomas clásicos, la amplitud y la solemnidad de la  soleada Atenas, y lo más importante: al menos un resplandor de esperanza para los nihilistas enfermos de la inmensa falta de sentido que produjo a la humanidad el desarrollo de la técnica  durante el siglo XX. Estudiar lenguas clásicas es estudiar el corazón del espíritu de occidente, el problema actual precisamente estriba en qué los humanos quieren tener y no conocer. La decadencia de occidente es un cáncer llamado nihilismo y comodidad ideológica:  llegará un punto en el que se busque la inteligencia artificial piense por uno mismo porque es más eficiente y el humano ya no crea en otra cuestión que el entretenimiento y los placeres que el mercado nos pueda ofertar.

Finalizo citando en mi español materno al  a Marco Aurelio, uno de los 5 emperadores romanos estables y prudentes, al más sabio de los romanos a mi parecer: Marco Tulio Cicerón, cuyo latín aprendo de mi maestro y sus maestros en sus cátedras, y por último al nihilista alemán Schopenhauer para que el lector compare su opinión sobre las lenguas clásicas.

Las imaginaciones diciéndote a ti mismo de continuo: «Ahora de mí depende que no se ubique en esta alma ninguna perversidad, ni deseo, ni, en suma, ninguna turbación; sin embargo, contemplando todas las cosas tal como son, me sirvo de cada una de ellas de acuerdo con su mérito». Ten presente esta posibilidad acorde con tu naturaleza.

Marco Aurelio. Meditaciones, Libro VIII, 29.

Cultura animi filosofía est.

La filosofía es la cultivación del espíritu. 

 Marco Tulio Cicerón.

  1. La abolición del latín como lengua universal de los eruditos, junto con el surgimiento de ese provincialismo que acompaña a las literaturas nacionales, ha sido una verdadera desgracia para la causa del conocimiento en Europa. Porque fue principalmente a través de la lengua latina como existió un público erudito en Europa, un público al que todos los libros que aparecían apelaban directamente. El número de mentes en toda Europa que son capaces de pensar y juzgar es pequeño, tal como que es; pero cuando la audiencia está dividida y separada por diferencias de lenguaje, el bien que estas mentes pueden hacer se debilita mucho. Ésta es una gran desventaja; pero vendrá una segunda y peor, a saber, que las lenguas antiguas dejarán de enseñarse .Su abandono está ganando terreno rápidamente en Francia y Alemania. Si realmente llegara a esto, entonces ¡adiós, humanidad! ¡Adiós, gusto noble y pensamiento elevado! Volverá la época de la barbarie, a pesar de los ferrocarriles, telégrafos y globos. Así, al final perderemos una ventaja más que poseían todos nuestros antepasados.

Arthur Schopenhauer.

@ampd31

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