El paquete económico 2027 peca de optimista. Autor: Arturo Huerta González

El 15 de octubre de 2026, la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Ingresos presentada en el Paquete Económico que el gobierno mandó al Congreso, donde se exponen las perspectivas económicas para el 2027 a partir del manejo de la política monetaria, cambiaria y fiscal. En relación con la tasa de interés se contempla que a fines de 2027 estará en 6% (menos de lo que está ahora), lo que no se avizora, dadas las presiones inflacionarias mundiales y nacionales que se enfrentan, y no se prevé que vayan a reducirse. La guerra en el Medio Oriente sigue incrementando el precio del petróleo. El viernes 16 de octubre de 2026, el barril Brent estaba en 109.69 dólares, lo que repercute en la inflación de la mayoría de los países cuyos bancos centrales reaccionan con alzas de la tasa de interés para contraer la demanda pensando que ello frenará la inflación, pero el alza de la tasa de interés no resolverá la guerra, ni llevará a que baje el precio del petróleo. Al generalizarse la inflación y el alza de las tasas de interés, impactará en los mercados de capitales y de divisas, que llevará a Banxico a tener que aumentar la tasa de interés para evitar fuertes presiones sobre la paridad cambiaria. Al aumentar la tasa de interés se incrementará el costo del servicio de la deuda pública, como del sector privado, dados sus altos niveles de endeudamiento, por lo que los llevará a contraer gasto e inversión para cubrir el mayor costo de la deuda, frenando más la actividad económica, lo que comprometerá el objetivo de crecimiento de 2% para el 2027.
Asimismo, el paquete económico contempla que a fines de 2027 la paridad peso-dólar estará en 18 pesos. De hecho, ya les falló el pronóstico para fines de 2026 donde la colocan en 17.80, siendo que el 16 de octubre ya estaba en 18.48 pesos por dólar. En los próximos meses seguirá deslizándose el tipo de cambio debido a que la economía nacional está sujeta al comportamiento de los flujos de capitales. Al aumentar la vulnerabilidad de los mercados internacionales, dichos capitales buscarán mercados más seguros y rentables donde invertir, por lo que al recibir la economía nacional menos entrada de capitales y haber salida de éstos, se irá deslizando más el tipo de cambio, por lo que no hay sustento interno de que al final de 2027 esté en 18 pesos. Y eso sería bueno para encarecer importaciones y favorecer la producción nacional en la sustitución de importaciones, como en el crecimiento de exportaciones, pero para ello se requiere de bajas tasas de interés e incremento del gasto público para estimular la inversión, y tales condiciones no se presentarán en el 2027, por lo que se acentuará el contexto de estancamiento con inflación.
Por consecuencia, las presiones inflacionarias externas, y las mayores tasas de interés, contraerán la inversión nacional, aumentarán los problemas de oferta y los costos sobre precios, por lo que no se cumplirá el objetivo de llevar la inflación al 3% a fines de 2027.
El paquete económico aprobado no contempla medidas para contrarrestar los embates externos presentes y que seguirán a lo largo de 2027. Se contempla una inversión pública de un billón 133,613.2 millones de pesos, que representa una caída de 12.35% respecto a lo aprobado para 2026, y es equivalente al 2.9% del PIB. Dicha cantidad es menor a lo asignado al costo del servicio de la deuda pública que representará al 4% del PIB para 2027. Lo presupuestado al pago de pensiones y jubilaciones es de un billón 840,746 millones de pesos, que representa el 4.7% del PIB que es mayor a lo presupuestado a la inversión pública, al sector educativo (3.5% del PIB), al sector salud (2.8% del PIB). Si la inversión no crece, la economía y el empleo tampoco. Si no se incrementa el presupuesto de educación y de salud, no se mejoran los niveles de vida y bienestar de la población. Para que las pensiones y jubilaciones no ejerzan presiones en el presupuesto federal, se debe impulsar el crecimiento económico y la generación de empleos formales y así aumentar el número de cotizantes en el sistema de pensiones. Y además los fondos de pensión deben ser administrados por una institución gubernamental que los canalice a favor del sector productivo y la generación de empleo formal, de tal manera que disminuya la carga sobre las finanzas públicas.
Hay que señalar que el alto costo del servicio de la deuda no es porque el gobierno esté gastando mucho. Esto es debido a la alta tasa de interés que establece Banxico que favorece a la banca, ya que ésta es la que adquiere en mayor medida la deuda pública emitida por el gobierno. Y esa alta tasa de interés se establece para atraer capitales para estabilizar y apreciar la paridad cambiaria que favorece al sector financiero, como a los que nos venden productos desde el exterior dada la baratura del dólar, lo que afecta a los productores nacionales, tanto porque les encarece el costo de la inversión, como de la deuda y son desplazados por las importaciones baratas. La alta tasa de interés les restringe la capacidad de gasto a los sectores público y privado, dados sus niveles de endeudamiento. Mientras la política económica siga actuando a favor del sector financiero, la economía no tiene perspectivas de crecimiento. De ahí la necesidad de que la política monetaria actúe a favor de los objetivos nacionales de crecimiento económico y generación de empleo, para lo cual debe bajar la tasa de interés y para evitar salida de capitales se tiene que regular el movimiento de capitales, y la política económica debe asegurar condiciones de crecimiento y rentabilidad en la industria y la agricultura para que el capital invierta ahí y evitar así su salida.
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