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¿Pedro Infante Harfuch, imparable al 2030? Otra disputa por la Nación. Autor: José Reyes Doria

octubre 16, 2026
¿Pedro Infante Harfuch, imparable al 2030? Otra disputa por la Nación. Autor: José Reyes Doria

Autor: José Reyes Doria | @jos_redo

Su imagen circula en toallas, camisetas, bufandas, cobijas. La clase política, principalmente de Morena, lo trata con deferencia, con respeto y camaradería. Sus visitas al Senado o a la Cámara de Diputados son apoteósicas. Legisladores, sobre todo legisladoras, se atropellan para saludarlo, tomarse la selfie, expresarle su apoyo, plantearle algo. Es el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, el personaje mejor valorado del gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum.


Hoy encabeza las encuestas de morenistas favoritos para las elecciones presidenciales de 2030, con una ventaja de 2 a 1 respecto al segundo lugar, que es el Secretario de Economía Marcelo Ebrard. Muy abajo, en un lejanísimo tercer lugar, se alternan figuras como la Jefa de Gobierno de la CDMX Clara Brugada, el senador Gerardo Fernández Noroña y otros. Esa ventaja, además, muestra una tendencia de crecimiento constante.


La situación encierra potenciales conflictos para el oficialismo. Porque la correlación de fuerzas al interior del régimen muestra un equilibrio inestable entre dos polos poderosos, uno encabezado por el ex presidente AMLO; el otro, gira alrededor de la Presidenta. Así, el prospecto presidencial más popular no es nada querido por el obradorismo. Además, el prospecto que aparece en segundo lugar, tampoco es del agrado del obradorismo.


Los riesgos de confrontación no obedecen solo a simpatías o antipatías personales. La verdad es que existen cuestiones de fondo derivadas de la trayectoria y los respaldos con los que cuenta Harfuch. No es un morenista de pedigrí, tampoco es un luchador social de izquierda. Al contrario, ha colaborado con personajes como Genaro García Luna y otros agentes del gobierno de Enrique Peña Nieto. Lo que más le impugnan a Harfuch, es que su capital político lo ha construido en los sórdidos ámbitos de las corporaciones policiacas, militares, de inteligencia.


Pero ha sido muy exitoso, tanto en logros como en términos de imagen y percepción social. La entonces Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, la invitó a su gabinete como responsable de la seguridad pública, y obtuvo resultados que le dieron popularidad. En 2020, sufrió un atentado en pleno Paseo de la Reforma, atribuido al Cartel Jalisco Nueva Generación. Su celebridad y la empatía que genera se dispararon a partir de ese momento.
En el gobierno de Sheinbaum, los éxitos en la política de seguridad pública han muy notables, sobre todo en la reducción de homicidios a menos de la mitad respecto al sexenio de AMLO. Es verdad que persisten los elevados índices en delitos de alto impacto, como la extorsión y las desapariciones, pero es innegable que Harfuch lleva paso ganador en la percepción social que lo ubica como altamente eficaz y popular.


El potencial choque de trenes entre la ola Harfuch y el obradorismo de cara al 2030, ya tuvo un capítulo intenso en la disputa por la candidatura de Morena a la Jefatura de Gobierno de la CDMX. A Harfuch lo apoyaba claramente Claudia Sheinbaum, entonces candidata presidencial. Pero todo eso no le alcanzó para ser candidato oficial al gobierno capitalino. A pesar de que en las encuestas internas de Morena Harfuch superó por un amplio margen a Clara Brugada. Y en las encuestas externas a Morena, el super policía sacaba una ventaja de 2 o 3 a 1.


El relato morenista dice que las bases, los puros, los fundadores, se movilizaron para evitar que un jefe policiaco de oscuros orígenes y entornos fuera candidato de Morena al gobierno capitalino. Para las bases era un imperativo categórico que la candidatura fuera para una representante incuestionable de la izquierda social, por lo cual impulsaron decididamente a Clara Brugada. Al final, lograron tumbar la candidatura de Harfuch, aunque tuvieron que recurrir al argumento de la paridad de género para justificar que el aspirante marcadamente más popular fuera anulado.
Las bases y los puros se atribuyen este triunfo de encumbrar a Clara Brugada y bajar a Harfuch, y lo enmarcan en la premisa político-ideológica de que era inaceptable que la CDMX la gobernara un personaje identificado con intereses y referentes de la derecha. Sin embargo, para buena parte de los observadores políticos, el factor decisivo de la caída de Harfuch fue que el entonces presidente AMLO lo detestaba, y lo detesta aún. Así, las bases y los puros no tendrían tanta influencia para tumbar al candidato de la candidata presidencial, el único factótum con poder para hacerlo era el Presidente.


Pues bien, de cara a la sucesión presidencial de 2030, la historia podría repetirse con condiciones similares y con los mismos protagonistas. Porque es altamente probable que el obradorismo, incluso el propio AMLO como operador preponderante, se opongan tajantemente a que Harfuch sea el candidato presidencial de Morena. Ahora, no solamente sería por una cuestión de principios y proyectos. El obradorismo buscaría impedir el ascenso de Omar, porque representa una potencial amenaza contra el núcleo de este poderoso grupo político.


El factor del origen e intereses ligados a las catacumbas de la seguridad pública de Harfuch, ya no sería la única impugnación del obradorismo. También se suma el agravio de que la política de seguridad de la Presidenta, exitosamente operada por Harfuch, constituye una permanente descalificación de la estrategia de seguridad del ex Presidente. El golpe de timón operado por el super policía, arroja sospechas y acusaciones veladas contra el mantra de “abrazos, no balazos”, de AMLO.


Otro elemento que genera sobresaltos, es el apoyo creciente que Harfuch recibe del gobierno de los Estados Unidos. Por un lado, porque existe una política gringa de acoso y desmantelamiento de los gobiernos populares de izquierda, y el super policía podría convertirse en el ariete contra el régimen en México. Harfuch tendría el apoyo total de Washington si alcanza la candidatura presidencial de Morena en 2030.


Por otro lado, preocupa en el obradorismo que esa alianza de Harfuch con EEUU, incluya una amenaza de persecución policiaco-criminal contra su núcleo, motivada en gran parte por la animadversión que el propio Omar tendría contra AMLO y su grupo, pero también por el ánimo de persecución de Estados Unidos contra figuras centralísimas del obradorismo.


Falta mucho tiempo. Pueden pasar muchas cosas de aquí a la definición de candidaturas en 2029. El obradorismo podría movilizar todo su poder para que la candidatura presidencial de Morena no sea para Harfuch. Pero aquí es donde entra en juego el interesante buscapiés que lanzo el senador del Partido Verde, Manuel Velasco, al afirmar que Omar García Harfuch es como el Pedro Infante de la política, por su popularidad, por su carisma y porque da resultados.


El mensaje del Verde es: el Pedro Infante de la política tiene todo para ser presidente de México, nadie puede ganarle. Si Morena no lo aprovecha, el PVEM está puestísimo para hacerlo su abanderado presidencial. En un escenario de ruptura o confrontación irreconciliable en Morena, Harfuch tendría el acceso a la candidatura presidencial en el Verde, y, por un efecto de cargada, probablemente se sumarían otros partidos.
Marcelo Ebrard o Clara Brugada serían los prospectos para ganarle a Harfuch al interior de Morena. Pero Clara está muy abajo en las preferencias electorales y no cuenta, hasta ahora, con el apoyo de la Presidenta. Repetir la fórmula de la paridad de género tendría escasa legitimidad; además, ya es una mujer la Presidenta, los partidarios de Harfuch demandarían que el candidato debe ser hombre.


En cuanto a Marcelo, realmente tiene escasos apoyos políticos de peso. Respecto a las bases sociales del morenismo, no todas están con Clara, pues una gran parte está encandilada con el super policía. Los puros difícilmente tendrían alcances nacionales si se propusieran, nuevamente, frenar a Harfuch y encumbrar a Clara.


Pero si finalmente impidieran que Omar sea candidato presidencial de Morena, el Verde le daría la candidatura y podría darse en 2030 una batalla realmente trepidante, en dos versiones: Harfuch VS Clara, o Harfuch VS Marcelo. Sería de pronóstico reservado. Si ocurre tal escenario, definitivamente estarían en juego dos proyectos de Nación cuasi antagónicos, sobre todo en la contienda Harfuch-Clara.


El camino de inhibir, amenazar, encarcelar o alguna otra acción punitiva contra Harfuch para que abandonara supuestas aspiraciones presidenciales, sería una apuesta riesgosa dados los elementos, recursos, relaciones, protecciones e información sensible con que cuenta el super policía. Además del factor de que, en el universo de esta hipótesis, contaría con el apoyo, rayando en el injerencismo, de Estados Unidos. Como diría el clásico, traigan las palomitas desde ahora.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la postura editorial de julioastillero.com.

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