“Si sientes miedo y no reparas en tu existencia, ¿qué haces?
corres al centro comercial a comprar papel higiénico”
Joaquín G. Weil
Filósofo, profesor y presidente del Instituto Andaluz de Yoga
Durante la presente crisis humana a causa de la pandemia del coronavirus, el desgaste emocional de todos los seres humanos es el principal problema que está enfrentado la población recluida en cuarentena; el miedo, la sobre-información, la extensión del tiempo de reclusión para quienes económicamente pueden hacerlo y la sobreexposición de quienes no pueden hacerlo porque deben ganar el sustento diariamente o son obligados por los criminales capitalistas a continuar sus labores aun a costa de su vida. La abrumadora carga emocional que genera esta crisis, está derivando en un incremento de la violencia en todos los ámbitos sociales, por lo que en México y el mundo se han incrementado los asesinatos y la violencia intrafamiliar y social en general.
La introspección diaria para el acomodo de todas estas emociones se convierte en la mejor herramienta para sobrellevar esta crisis, recordemos que para que exista conflicto deben existir por lo menos dos partes dispuestas a ello, por lo que lo ideal sería que por lo menos un miembro de cada familia se diera el tiempo para meditar. Un muy interesante artículo científico publicado en la revista Scientific American escrito por Matthieu Ricard, un monje budista y biólogo celular, Antoine Lutz, líder en el estudio de la neurobiología de la meditación y Richard J.Davidson, pionero en el estudio de la ciencia de la meditación, afirma que a través de la meditación tenemos el poder de cambiar nuestra mente.
Este estudio se llevó a cabo durante casi 15 años por la Universidad de Wisconsin, en colaboración con otras 19 universidades, en más de 100 monasterios budistas. Y en él se compararon escáneres de cerebros con decenas de miles de horas de práctica de meditación, obteniendo conclusiones muy interesantes. Según los resultados, meditar genera que:
- Los niveles de ansiedad y depresión bajen.
- Se activan algunas zonas del cerebro, en concreto las asociadas a los sentimientos de empatía, compasión y amor altruista.
- Se reduce el volumen de la amígdala, la región del cerebro involucrada en el proceso del miedo.
- Tiene efectos positivos sobre la molécula telomerasa, la encargada de alargar los segmentos de ADN en los extremos de los cromosomas; es la enzima que facilita la inmortalidad de las células en la mayoría de los procesos cancerígenos.
- Ayuda a descansar y relajar nuestra mente.
- Reduce la presión sanguínea.
- Mejora la memoria.
- Mejora la estabilidad emocional.
- Ayuda a tomar mayor consciencia personal.
- Facilita y mejora la calidad del sueño.
- Mejora la salud en general.
- Relaja la tensión muscular.
- Mejora la concentración.
- Contribuye a mejorar el estado anímico.
Increíbles resultados por los que deberíamos cuestionarnos si la meditación tendría que ser un hábito tan importante como cultivar nuestra mente, cuidar nuestros consumos, nuestra alimentación saludable, el ejercicio diario y nuestra salud integral, pero además el adquirir consciencia sobre nosotros mismos, conlleva a un bien superior, que es la consciencia sobre lo demás, sobre el todo; no sólo construye y fortalece nuestras neuronas empáticas y nuestra empatía consciente hacia todos los seres humanos y fortalece nuestra solidaridad activa con los más necesitados, también desarrolla nuestra conciencia hacia las demás especies, incluso –y me consta– hacia elementos aparentemente inanimados de la naturaleza, por ejemplo poder sentir la energía cósmica de una piedra que ha estado ahí, desde el origen, como nuestra propia materia y energía.
«Ten paciencia. Espera hasta que el barro se asiente y el agua esté clara. Permanece inmóvil hasta que la acción correcta surja por sí misma.»
-Lao Tzu-
El problema de la meditación es que en un principio requiere acompañamiento, porque por más que existan miles de tutoriales en internet, no es posible para quienes la meditación no es parte de nuestra cultura intrínseca llegar a estados de introspección profunda sin ayuda, por lo que es mucho más sencillo llegar a la meditación activa a través de la práctica del yoga, porque el yoga es un muy buen camino para adquirir la principal habilidad que se requiere para la meditación que es, silenciar tu mente.
Si usted es de los que piensan que el yoga se trata de sentarse y no hacer nada, o que no se hace ningún ejercicio físico con el yoga o piensa que aprenderá a levitar, está equivocada o equivocado. La atención que requiere para poner a su cuerpo en movimiento a través de un flujo constante manteniendo posiciones por segundos que parecen eternos, genera dos básicas herramientas: la primera, es que se distrae el consciente a tal grado que permite al subconsciente comenzar a reparar nuestras emociones; y la segunda, el fortalecimiento de todos y cada uno de nuestro músculos es tan alto que me ha tocado ver super atletas y maestros de artes marciales quebrarse a mitad de una práctica avanzada de yoga.
No se espante, si usted cuenta con una buena maestra o maestro de yoga, sabrá apoyarle a que poco a poco usted adquiera el gusto y la disciplina de una práctica que le permitirá meditar, aunque usted no lo quiera mientras practica y con su práctica constante, nos podemos liberar del miedo, la angustia y la soledad. Para aquellos heridos por la civilización, el yoga es el mejor ungüento curativo que te sobará suavemente desde tu interior, porque no se trata de un curso de desarrollo, superación o motivación personal, el yoga es una práctica de aceptación personal, y cuando encuentras la paz dentro de ti misma o mismo, te conviertes en el tipo de persona que puede vivir en paz con otros.
El yoga no nos aleja de la realidad o de las responsabilidades de la vida diaria, sino que pone nuestros pies firmes y resolutivamente en el terreno práctico de la experiencia. No se trata de abandonar tu vida, se trata de potencializar todas tus fortalezas para mejorar tu existencia, por lo que tu tarea no es buscar el amor, sino simplemente es buscar y encontrar todas las barreras que has construido dentro de ti mismo para quitarlas, no importa realmente quién has sido; lo que importa es la persona en la que te puedes ir convirtiendo. Es como desfragmentarte y ver todos y cada uno de los conocimientos, habilidades y actitudes que nos conforman y decidir voluntariamente cómo podemos acomodar cada pieza de nuevo para ser los seres humanos que queremos ser. Como un tetris mal armado que busca acomodar sus piezas mientras cae la vida.
El buen yoga tiene la ventaja de que no se necesita una estructura ni una condición física especial, desde tu actual condición física puedes practicarlo, con la ventaja de que con la virtualidad sólo tú ves a la maestra o maestro y a ti nadie te ve en tu intimidad. Aquellos que practican yoga para lograr posturas espectaculares, escogieron el camino más largo para llegar a su interior.
He sido un buscador toda mi vida y lo sigo siendo, y en el momento más difícil de mi vida paré de mirar en libros y estrellas y gracias a los amigos y con la ayuda de mis maestros, comencé a buscar dentro de mí, para acomodar el odio, el dolor y la desesperanza, por lo que recomiendo con fuerza la meditación, en este momento de crisis con meditación podemos sentirnos más relajados, nos aceptaremos mejor a nosotros mismos y no caeremos tan fácilmente en pensamientos negativos y rumiantes. Meditar nos ayuda a crecer interiormente y eso no es algo que debamos perder. Buscar alguna alternativa virtual que te permita acercarte a la meditación a través del yoga, será tu mejor estrategia de acompañamiento para enfrentar el mes de mayo que será brutal para nuestra psique en nuestras sociedades.

La vida es una construcción consciente.
Iván Uranga
@CompaRevolución
iuranga@cnpm.mx





