Inicio Opinión ¿Y si sí? Catarsis nacional. Autor: Felipe León López

¿Y si sí? Catarsis nacional. Autor: Felipe León López

Autor: Felipe León López

Ustedes disculparán, amables cinco lectores. Hago estos apuntes desde una resistencia, ya no tan discreta, a volver a entusiasmarme con el Mundial de fútbol. No por falta de patria —que ahora parece un delito emocional que algunos confunden con no brincar cuando lo ordenan los merolicos de la televisión—, sino porque hace tiempo este espectáculo deportivo, comercial y ligeramente litúrgico-nacionalista dejó de conmoverme.

Reconozco que mi disentimiento frente a la mayoría me coloca en la banqueta contraria a la de muchos mexicanos que siguen con genuina alegría el desempeño de nuestra selección. Quizá aún no ha llegado el leitmotiv que empuja a las masas a salir jubilosas y convenientemente domesticadas por el entusiasmo, a practicar lo que, en un lenguaje poco académico, llamamos “el puritito desmadre por el puritito desmadre”. Y conviene admitirlo: esa ceremonia de patadas, cabezazos y goles, por elemental que parezca a los espíritus finos y por rentable que resulte para los patrocinadores, produce instantes de alegría colectiva y catarsis en una coyuntura en la que los fabricantes de odio ni siquiera tuvieron que tocar la puerta: ya estaban instalados en la sala, aprovechando cada momento para pedir el pañuelito blanco, la consigna barata o el testimonio con el que destruir a figuras públicas.

Dicho con mayor elegancia y con la sabiduría de Elías Canetti, antes de que alguien crea que esto sólo es mala leche, esa descarga emocional constituye el instante preciso en que la masa se forma: las cargas individuales, los recelos y hasta el viejo temor al contacto físico se disuelven para que todos, aunque sea por unos minutos y bajo el noble patrocinio de una camiseta pirata y sudada, una cerveza tibia y un grito reglamentario, se sientan plenamente iguales. La igualdad de las masas, por supuesto, dura lo que tarda en llegar la cuenta del internet, el costo de la canasta básica o la triste realidad de salir a trabajar.

O, como lo planteó José Ortega y Gasset, el “hombre-masa” es ese individuo que renuncia, con admirable puntualidad, a su autonomía para diluirse en la multitud. Ese personaje que somos todos, pero que, de pronto, se siente anónimo, carente de un proyecto propio, colectivo y, mucho menos, nacional. Una mentalidad gregaria; virtudes todas muy celebradas cuando la consigna consiste en pensar lo menos posible, repetir lo necesario y ofenderse con disciplina patriótica si alguien no comparte el fervor oficial de temporada al grito de ¡goool!

Y sí, ahí quedan todos los sentimientos reducidos a uno solo, convenientemente empaquetado en verde, blanco y rojo. Portar orgullosamente la camiseta pirateada por nuestros creativos artesanos de Tepito; encender el furor patrio con un banderín tricolor “Made in China”; volverse un ultrachovinista de tacos al pastor, un ajolote con complejo de epopeya o un Juan Escutia de ocasión aventándose desde un poste, un parabús o alguno de esos monumentos a héroes desconocidos de Paseo de la Reforma; y, por encima de todo, entre gritos, sombrerazos, empujones y arrimones, descargar la ira contenida como si la patria, por fin, hubiera autorizado una licencia moral para el exabrupto.

Una catarsis, como suele ocurrir en cada justa mundialista de patadas y balonazos, o cada vez que un mexicano parece romper lo imposible y nos permite fingir, con admirable coordinación, que también nosotros acabamos de lograr algo. Son momentos que operan como válvulas de escape frente a nuestros problemas más persistentes: la narcoviolencia, el cobro de piso, los desaparecidos, los desplazados, los desposeídos, la frustración personal o electoral, la crisis económica, el eventual fin del T-MEC y ese muro interno de contención que nos impide romper con las buenas costumbres, hasta que, por fin, alguien nos concedelicencia simbólica para hacerlo al grito de: ¡Viva México, cabrones!

Nuestro país está compuesto por una sociedad de masas y, por ahora, los momentos parecen de felicidad. Pero cuidado, porque en este tipo de efectos catárticos también se incuban algunos de los peores demonios: la violencia sexual contra mujeres y menores de edad aumenta más de un 40%, mientras que las denuncias telefónicas por violencia intrafamiliar crecen en más de un 50%.

“En México, organizaciones nacionales e internacionales han cifrado el aumento de esas agresiones dentro de los hogares durante este Mundial entre un 26% y un 38%, dependiendo de si gana o pierde el equipo del agresor, según datos de ONU Mujeres en México. Esa violencia aumenta hasta un 40% si hay consumo de alcohol”, dio cuenta El País el 27 de junio pasado.

La derrota, por su parte, como lo han analizado grandes teóricos de la sociedad de masas como Elías Canetti, José Ortega y Gasset y Gustave Le Bon, genera distintas formas de violencia, pero también conformismo y docilidad: una población con una mentalidad estereotipada, incapaz de cuestionar su entorno y cada vez más desinteresada por lo que ocurre en su propia vida.

Finalmente, eso parece estar ocurriendo. Esta catarsis nos ha hecho olvidar que seguimos siendo humanos. En estos tiempos de patadas al balón, algoritmos, fake news, posverdades y neopopulismos, poca atención hemos prestado a la tragedia que vive Venezuela.

Hemos olvidado reclamar a gobiernos, políticos, activistas, partidos y grupos presuntamente de izquierda y, sobre todo, a la señora embajadora de la República Bolivariana de Venezuela, quienes se movilizaron e hicieron más ruido por defender al gobierno de Nicolás Maduro que por convocar una gran cruzada a favor del pueblo venezolano, que hoy enfrenta una de las peores tragedias de su historia reciente.

Fuerza, Venezuela.

Contacto: feleon_2000@yahoo.com

Felipe León López
Felipe León López

Analista político, egresado de la FCPyS UNAM, con especialidad en estudios prospectivos. Es coautor de El Video poder en México (1995), Una Historia hecha de Sonidos (2004), Historia y Remembranzas de Radio Educación (2008) y Días de Radio (2017). Ha sido colaborador de portales, diarios y revistas de cultura, política y educación. Contacto feleon_2000@yahoo.com X: @FelipeLeonLopez

Atacan a balazos a periodista tras transmitir en vivo los festejos por la victoria de México ante Ecuador (nota de Óscar Guzmán en Quinto Poder)

Marcos Ramos fue atacado a balazos en Cintalapa tras transmitir los festejos por el triunfo de México ante Ecuador. Óscar Guzmán | Quinto Poder Lo que comenzó como una cobertura de la celebración por el pase de México a los octavos de final del Mundial 2026 terminó en un ataque armado contra un periodista en Chiapas. Marcos Ramos, director y…

Deja un comentario

Discover more from Julio Astillero

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading