[VIDEO] Poder político y económico, tras daño ambiental por pedrera en Nuevo León, denuncian activistas (nota de Francisco Félix)

Sierra Picachos. Foto: aespac.org

Recordaron que el gobernador electo, Samuel García, de Movimiento Ciudadano, dio su palabra de que cerraría la pedrera pues está destruyendo la Sierra Picachos; confiaron en que cumpla su palabra pues “El Bronco” también hizo promesas, que nunca cumplió

Francisco Félix | julioastillero.com

El poder económico y político está detrás de la empresa Matrimar, dueña de una pedrera en Cerralvo, Nuevo León, que está causando daños ambientales a los habitantes de las comunidades. Lo peor, es que se han realizado reportes y denuncias ante distintas autoridades y nada ha cambiado. Esto, de acuerdo con el testimonio de los activistas Aristeo Benavides y José Manuel Guerrero, quienes charlaron con Julio Hernández en el programa Astillero Informa.

Aristerio Benavides, comunero de la comunidad Benavides Grande, señaló que el problema tiene ya dos décadas, desde que se instaló una pedrera que desvía el cauce de un arroyo y ha provocado la disminución de los niveles de agua de la cuenca hidrológica, afectando las tierras de las comunidades Benavides Grande y Benavides Olivares. Señaló que la empresa quiere ampliar sus actividades a 161 hectáreas más y dañar otro arroyo, lo que también causaría daños a la cuenca, de la cual se surten cinco municipios de Nuevo León: Cerralvo, Dr. González, Melchor Ocampo, Los Ramones y los Herreras.

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El cura José Manuel Guerrero, adscrito a la parroquia de Los Herreras y miembro de la Comisión del Medio Ambiente de la Arquidiócesis de Monterrey, ahondó en el recuento de los daños ambientales ocasionados por la pedrera de la empresa Matrimar.  Dijo que esta explotación está afectando la disponibilidad del agua en la Sierra Picachos, lo cual podría provocar escasez en un futuro, de modo que el agua llegaría tal vez en paz a un precio alto, imposible de pagar para los más desfavorecidos.

Benavides comentó que se han presentado denuncias ante distintas autoridades, incluyendo el propio Presidente Andrés Manuel López Obrador, y no han resultado en acciones concretas. Agregó que incluso se ha pedido que se amplíe el Área Natural Protegida para garantizar así la protección de la sierra, pero no ha habido respuesta. Explicó que, tras ganar una demanda contra la empresa, ésta aprovechó su dinero para volver a convocar asambleas y, con amenazas, logró nuevamente obtener permisos de construcción en un lugar virgen que otorga servicios ambientales a Nuevo León.

Sobre este punto, Benavides comentó que los servicios ambientales hacen falta en Nuevo León, un estado cada vez más contaminado. Afirmó que, pese a que se diga que la zona de Cerralvo se encuentra a 60 o 70 kilómetros del Área Metropolitana de Monterrey, en realidad las emisiones de la pedrera sí alcanzan a afectar a la que es una de las ciudades más contaminadas de América Latina. En ese sentido, dijo que la Sierra Picachos opera como un filtro pues “absorbe alrededor de 2 millones de toneladas de carbono”

El cura Guerrero indicó que el arzobispo de Monterrey instruyó a los párrocos para que apoyaran la lucha ambiental. Planteó que “la Iglesia está muy comprometida” y se están “tratando continuamente estos temas porque queremos sensibilizar” ya que la mayoría de las personas no toman consciencia de los daños que están teniendo.

Aristeo Benavides dijo que, ante la amenaza de seguir perdiendo el acceso al agua, seguirán insistiendo en la protección de la zona. Recordó que el gobernador electo, Samuel García, de Movimiento Ciudadano, dio su palabra de que cerraría la pedrera pues está destruyendo la Sierra Picachos, e inclusive, como senador, presentó un exhorto al aún gobernador, Jaime Rodríguez Calderón, para que protegiera el lugar.

Finalmente, Benavides confío en que la promesa de Samuel García se haga realidad, pues comentó que Rodríguez Calderón también hizo promesas en el mismo sentido, las cuales no cumplió. Lamentó que, mientras sacan hasta un millón de toneladas mensuales de material que exportan a Estados Unidos, en Cerralvo y sus alrededores, “a nosotros sólo nos queda contaminación y desabasto de agua”.

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