Omar García comentó que los movimientos sociales deben continuar con o sin un gobierno progresistas, al igual que la organización de los pueblos desde abajo. Se pronunció a favor de buscar incidir, junto con las organizaciones sociales, en las leyes
Francisco Félix | julioastillero.com
Luego de la controversia suscitada en redes sociales por la publicación de un “chale”, tras la toma de protesta de Omar García, sobreviviente de Ayotzinapa, como diputado federal de Morena, tanto él como la autora de la publicación, la lingüista Yásnaya García, participaron en una mesa de diálogo en el programa Astillero Informa, conducido por Julio Hernández. En el ejercicio, se contrapusieron distintas concepciones sobre la lucha social, el Estado y los partidos políticos.
Yásnaya Aguilar sostuvo que, en el contexto de organización comunitaria en el que participa desde hace varios años, los partidos políticos son concebidos como una amenaza en varios sentidos. Comentó que, si bien los partidos permiten participar en la vida política estatal, hay organizaciones comunitarias que existen de manera previa al Estado y que, en el caso mexicano, han sido combatidas por las cuatro transformaciones de las que suele hablar el Presidente López Obrador.
La escritora se pronunció en contra de que toda la política se lea en términos de la derecha y la izquierda, pues afirmó que existen otras tradiciones que leen a los movimientos sociales en otros términos. Subrayó que, si bien hay gente de los movimientos que han pasado al Estado -en un proceso que se ha denominado “desmovilización silenciosa”-, no toda la gente anhela “la conquista del poder estatal”. Por lo que llamó a ser estratégicos, pues si alguien de derecha regresa al poder, sería un error tener “el tejido comunitario desecho”; de ahí la importancia de mantener los movimientos sociales.
Por su parte, Omar García comentó que los movimientos sociales deben continuar con o sin un gobierno progresistas, al igual que la organización de los pueblos desde abajo. Se pronunció a favor de buscar incidir, junto con las organizaciones sociales, en las leyes y comentó que, quien se rasga las vestiduras por el hecho de que él, quien formó parte visible del movimiento social en Ayotzinapa, ahora sea abanderado de Morena en el Congreso, en realidad está buscando alguien a quién seguir. En ese sentido, llamó a que la lucha social abandone la visión de caudillos y salvadores.
El activista advirtió que los movimientos sociales no están exentos de reproducir ciertas lógicas que se generan en el ámbito institucional, por lo que previno contra la idealización de una forma de lucha u otra. Manifestó que el movimiento social “no es color de rosa” pues existen intereses y se juegan muchas cosas. Comentó que, “de 800 organizaciones que rodeaban a Ayotzinapa, hoy solamente son 15”, pues muchas sólo querían aprovechar la coyuntura para posicionarse; otras se cansaron y unas más necesitaban seguir con sus propias agendas y no por ello se les debe considerar traidoras.
Yásnaya Aguilar comentó que “hay luchas que no tienen deseo de Estado” y se enfocan en generar una vida comunal “mucho mejor que la que ha provisto el Estado históricamente”. Comentó que la visión de muchas organizaciones “no es anti-Estado; es sin deseo de Estado” y previó que, desde la lógica estatal, sólo ve dos escenarios: que continúe el deterioro de Morena o que retorne la derecha, ninguno de los cuales le entusiasma, por lo que insistió en echar una mirada hacia las comunidades para tratar de entender sus visiones y formas de lucha.
Omar García comentó que aún falta mucho para que Morena decepcione y dijo que “hay que estirar la vía” antes de considerar que la lucha electoral no es el camino. Finalmente, estimó que sirve de poco tomar una postura antiestatal y ejemplificó el caso de la lucha de los colectivos de desaparecidos, que requieren de una cercana colaboración con las autoridades y ello ha ido rindiendo algunos frutos en esta administración.




