Tres pesos para la pesca. Autora: Renata Terrazas

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Por años, funcionarios del gobierno federal han hecho su agosto al cobrar por entregar subsidios y por otorgar permisos de pesca. De manera específica, fue la administración anterior una de las más perniciosas al cobrar, según me han contado, hasta cien mil pesos por permisos de pesca; y cobrar alrededor de 30% del subsidio dirigido a pescadores.

La suma de todo esto debió hacer muy ricos a varios funcionarios de la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura en la administración de Peña Nieto. Quienes seguramente gozan de una vida tranquila, sabiendo que nadie persigue sus actos.

Decisiones y acciones de esta administración parecen indicar que no se continuará con esta política de corrupción que juega con la vida de las personas y vulnera los derechos de los pescadores. Y esto, de hacerse realidad, es de aplaudir enérgicamente.

Pero entre que están evitando la corrupción y asignando mejor los recursos, se ha incrementado la incertidumbre en el sector. Varios pescadores no tienen respuesta a las solicitudes de permisos; a otros se les han negado, sin información clara del porqué. Los recortes de presupuesto se han traducido en menos personal para la inspección y vigilancia en el mar y para la inspección sanitaria

¿Se sustituirán a estas personas? ¿Se revisarán los permisos bajo criterios científicos y de sustentabilidad? Hay muchas preguntas sin respuesta. Entre ellas, ¿qué ha pasado con los casos de corrupción que han encontrado?

Si ha sido la corrupción la justificación a estos cambios, por lo que es importante comenzar a comunicar qué ha sucedido con aquellas personas que exigieron un pago por otorgar un permiso, que le hincaron el diente a una cooperativa de pescadores, que lucró con los bienes naturales de la nación.

Un mensaje contundente para el ejercicio de funciones de los servidores públicos deber ser el proceso ante la justicia por actos de corrupción y la transparencia de las decisiones en el sector, que den cuenta de la justificación para el otorgamiento o negación de permisos y subsidios.

La pesca es, de por sí, una actividad con mucha incertidumbre. Sin embargo, no debe ser el gobierno quien promueva esa incertidumbre al no dar razón sobre sus acciones y decisiones.

Sobre la disminución de personal que ejercían actividades relevantes para la pesca, ¿qué significará para el sector? Al día de hoy, no se sabe.

Si se impone la política de austeridad a un sector de por sí austero, ¿qué significará para la gente que vive de la pesca, o para una población que de esta proteína se alimenta?

Parece que es momento de recordar que la legitimidad de un gobierno se construye a través de acciones concretas y una buena comunicación sobre sus decisiones. Es justo señalar que quienes se dedican a esta actividad tan importante, deben tener mayor certeza sobre su futuro y el de sus familias.

@Renaterra_zas

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