Naasón y Maciel: Apóstoles del Poder. Autor: Venus Rey Jr.

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1991

Perdón que insista, pero este es un asunto que no deja de ser noticia ni deja de ser actual. Primero, el ridículo que hicieron la Secretaría de Cultura y políticos importantes como Martí Batres y Sergio Meyer. La Secretaría de Cultura por permitir el uso de la sala principal del Palacio de Bellas Artes para que el líder de la iglesia de La Luz del Mundo se hiciera un auto-homenaje y celebrara su cumpleaños número cincuenta. Batres y Mayer por hacerle el caldo gordo al apóstol de Jesucristo asistiendo y aplaudiendo.

El asunto se habría olvidado de no ser porque, semanas después, Naasón Joaquín García fue aprehendido en Estados Unidos, y no por robar un gansito en una miscelánea, sino por cargos sumamente graves, entre ellos el abuso sexual, la violación de menores y la pornografía infantil. En ese segundo momento, el asunto de Bellas Artes revivió. Muchos nos preguntamos por segunda ocasión, qué hacían personas como Batres y Mayer en aquella henchida fiesta de cumpleaños. Claro, tanto Mayer, como Batres, la directora del Palacio de Bellas Artes y la misma secretaria de Cultura, una y otra vez negaron que tuvieran relación con el apóstol de Jesucristo, que ni lo conocían ni sabían quién era, y que fueron al espectáculo –los dos primeros– atraídos por la magnificencia del programa, cosa que nadie les creyó; ni siquiera ellos lo creyeron, pues, como mencioné en los artículos que escribí en esta plataforma digital de Julio Hernández Astillero, Mayer y Batres no son precisamente melómanos ni conocedores de la gran música, y si asistieron no fue por el programa, por demás grotesco y de mal gusto, sino por la envergadura del personaje a quien se estaba rindiendo homenaje.

Los seguidores del apóstol de Jesucristo acudieron a la iglesia de La Luz del Mundo en Guadalajara, una de las edificaciones más esperpénticas de todo el país –eso no es pecado, pero no podía callármelo–, a llorar la detención de su líder. Me cuesta trabajo entender semejante devoción, y no sólo en este caso. Recuerdo el asunto Maciel. Sus seguidores se negaron en todo momento a creer que su líder pudiera ser capaz de los actos por los que finalmente El Vaticano le retiró el ministerio. Es más, la mera insinuación de que el venerable padre Maciel estuviera involucrado en abusos sexuales en contra de menores era suficiente para que la maquinaria de los Legionarios de Cristo se pusiera en marcha y aplastara la sospecha. Ver a los feligreses de la iglesia de La Luz del Mundo llorar por la detención de Naasón y enterarme de que muchas veces los padres de las víctimas entregaban a sus propias hijas e hijos para que el apóstol –que de apóstol no tiene nada– satisficiera su concupiscencia, no puede más que llevarme a la perplejidad.

Maciel y Naasón son personalidades análogas. Los dos fingieron ser apóstoles y engañaron a sus seguidores haciéndoles pensar que sus misiones eran apostolados divinos. El grado de estulticia de quienes les creyeron es sorprendente. Fueron muchas las personas que, seducidas por Maciel, se entregaron a él y le dieron dinero. Fueron muchos los jovencitos –por un lado, el padre Maciel tenía paladar por varones menores de edad; por otro lado, la Legión criticaba y maldecía públicamente la homosexualidad, y lo sigue haciendo– que, creyéndole santo, asintieron o fueron forzados o engañados a realizar actos sexuales con el cura.

Maciel y Naasón fueron cercanos al poder. Cuando cayeron en desgracia, aquellos políticos que tanto los apoyaron y cobijaron, entonces los negaron, se deslindaron y hasta dijeron que ni los conocían. Pero las imágenes nos dicen otra cosa. Hay una grotesca, casi pornográfica, horripilante –yo diría “diabólica”–, imagen del anciano Juan Pablo II sentado en su trono –el papa es un monarca, que nadie se espante por eso–, imponiendo una de sus manos sobre el anciano Maciel, que está arrodillado. Los dos religiosos estaban muy cerca de morir, así que es difícil creer que no supieran el estado que guardaba ese “asunto” que tanto ruido y molestias había causado a El Vaticano desde la década de 1950. Y también vemos fotos e imágenes de Naasón, apóstol de Cristo y de la Consolación, según él mismo se hace llamar, rodeado de gobernadores, senadores, diputados y personajes prominentes de todos los partidos. Ahí está la imagen en video, también grotesca, de Batres y Mayer, emblemas de la 4T, aplaudiendo de pie a Naasón al final del concierto en Bellas Artes. Dirán, claro, que ellos aplaudían a los músicos, pero todos sabemos que no es cierto.

Así como los videos y las imágenes delatan a los políticos y personajes que apoyaron a Maciel y a Naasón, así los videos están sepultando a este último. La Fiscalía de California anunció hace unos días que tiene innumerables videos de Naasón en diversos actos sexuales, tanto con mujeres como con menores. Cualquier mayor de edad en uso de sus facultades es libre de realizar actos sexuales consensuados con personas también mayores de edad que no se encuentren en estado de interdicción, incluso con varias personas a la vez si todos están de acuerdo, y siempre que en sí mismos dichos actos no constituyan delitos; pero es absolutamente condenable si se hace participar, ya sea por la violencia (física o moral), por el engaño o aprovechándose de que la víctima no pueda repeler la agresión, a cualquier persona, especialmente si son menores de edad, como parece ser el caso de Naasón.

El anuncio de la Fiscalía de California sobre los innumerables videos de Naasón, ha revivido la cuestión de Bellas Artes, que, por desgracia, ya se estaba olvidando. La secretaria Alejandra Frausto respiraba tranquila, pensando que lo peor de la tormenta ya había pasado. Pero en Estados Unidos nada importan las formas y los tiempos de la política mexicana ni de la 4T. Y por esta razón el asunto de Bellas Artes vuelve a ser el centro de la atención.

Pregunto: ¿Cómo es posible que una persona como Naasón, que era acusado de gravísimos delitos y era sujeto de una gran investigación en California; cómo es posible que aquí en México ese mismo sujeto goce de la lisonja de la clase política, incluidas importante figuras de la 4T?

Pregunto: ¿Acaso en nuestro país no había ni un indicio de las actividades ilícitas del pseudo apóstol de Cristo?

Pregunto: ¿O habiéndolas han sido sistemáticamente desechadas por las instancias de procuración de justicia debido al poder enorme de este personaje?

Ya sé que muchos dirán que hablo como si Naasón ya hubiera sido declarado culpable. Claro que se presume su inocencia en tanto no haya una sentencia. Pero también es cierto que en México hubo acusaciones en su contra por delitos sexuales –no sólo él: también su padre y su abuelo, quienes en su momento fueron los líderes de La Luz del Mundo– y no ha habido una sola autoridad mexicana, ni federal, ni estatal, ni municipal, que haya movido un dedo. Eso, estimados lectores, es una infamia. La autoridad mexicana, en lugar de investigar a este personaje, le facilitó el Palacio de Bellas Artes para que celebrara su cumpleaños, y además, muchos funcionarios de todos los niveles asistieron al horrible evento, le rindieron lisonja y aplaudieron como focas. Eso también es una infamia. Y ahora todos se deslindan y nadie dice nada. Uno de los religiosos más encumbrados en tiempos de la 4T, casi el apóstol de la 4T, ha sido negado por todos aquellos que le rindieron homenaje, con excepción del senador Israel Zamora, que no ha salido huyendo como todos.

Pregunto: ¿Cómo es posible que alguien como Naasón Joaquín haga de las suyas en México con toda libertad, regodeándose con el poder –“estamos en la cúspide del poder”, diría Fidel Herrera–, viviendo como rey, mientras en Estados Unidos se realizaban desde hace varios meses, si no es que años, investigaciones por delitos sexuales de la máxima gravedad?

Cuando alguien como Naasón está en la “puta cúspide del poder” –como dirían los que ahora están en la puta cúspide del poder–, todos lo veneran y le rinden homenaje; pero cuando ese alguien cae en desgracia, todos salen corriendo como los ratones al incendiarse un edificio. Que no digan Alfaro, Zavala, Mayer, Batres, todos los gobernadores priístas de Jalisco y estados circunvecinos, innumerables políticos, funcionarios, y demás miembros de la actual administración y de otras administraciones, que no lo conocían, porque nadie les va a creer.

Naasón también se hace llamar “apóstol de la Consolación”. Ciertamente va a necesitar mucho consuelo.

@VenusReyJr

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