Traiciones, presiones y confusión de gobiernos y clase política, sobre la militarización. Autor: José Reyes Doria

Foto: Cuartoscuro.

José Reyes Doria

1.- La intentona de militarizar la seguridad pública tuvo un capítulo extravagante en el Senado de la República. La propuesta de reforma constitucional oficialista para alargar hasta 2028 la participación de las fuerzas armadas en la función de seguridad pública, fue retirada del pleno por Morena para evitar el bochorno de que no fuera aprobada, pues a pesar de la intensa operación desplegada desde Palacio Nacional y Bucareli, no alcanzaron a “convencer” a suficientes senadores del PRI, PAN y PRD para lograr la mayoría calificada. En la sesión del Senado se condensaron las incoherencias, las urgencias, las confusiones y los desatinos en torno a la cuestión de la militarización, en una forma tan descontrolada que adquirió tintes de irrealidad.

2.- La violencia criminal y la inseguridad tienen hechos bolas a gobiernos y clase política. En casi medio siglo, no han atinado a comprender el fenómeno, mucho menos han podido plantear soluciones racionales, ni han entendido que el problema requiere una perspectiva política con altura de miras. Desde que las fuerzas armadas fueron habilitadas para reprimir a las organizaciones radicales, en la llamada “guerra sucia”, hasta hoy en que la delincuencia organizada controla buena parte del territorio nacional, nuestros dirigentes y gobernantes han navegado entre la impotencia y la simulación ante este flagelo que, desde 2007, provoca la escalofriante cifra de 100 mil muertos al año.

3.- El problema de la violencia criminal está más partidizado e ideologizado que nunca, lo cual impide que se pueda caracterizar con una visión amplia e integral. Para la derecha, el tema es una cuestión de delincuentes y hay que aplicar toda la fuerza del Estado para solucionarlo, incluyendo la participación directa de las fuerzas armadas; aunque, como parte de la irrealidad propia de Kafka, hoy, por intereses partidistas de coyuntura, la derecha está en contra de la militarización que impulsa el presidente López Obrador. Para la izquierda, la violencia criminal no se debe solucionar con más violencia, al contrario, se debe privilegiar el combate a las causas sociales de la violencia criminal; aunque, como parte de la irrealidad propia de Kafka, hoy, por intereses partidistas de coyuntura, la izquierda apoya con fervor increíble la militarización que impulsa el presidente López Obrador.

4.- No existe una lectura inequívoca del problema de la violencia criminal. Pero se pueden mencionar una serie de factores: la pobreza y la marginación, que proveen de milicianos al crimen organizado y base social en las regiones donde reina el crimen; la debilidad extrema del Estado de Derecho, expresada en la ineficiencia y precariedad de los aparatos de procuración, administración e impartición de justicia, es decir, la inexistencia o disfuncionalidad de policías, fiscalías, ministerios públicos, jueces, prisiones, tanto a nivel federal como estatal y municipal; ausencia de controles sobre gobiernos y clase política, lo cual propicia que cada administración quiere reinventar las cosas e imponer sus visiones, intereses y dogmas como soluciones, que por lo general son ocurrencias con poco sustento.

5.- La derecha gobernante en el sexenio de Felipe Calderón decidió que era necesario militarizar el combate a la delincuencia organizada ante la expansión territorial y económica de los carteles, sin reparar en las causas sociales de la violencia, sin una política definida para fortalecer el Estado de Derecho, ni fortalecer las policías municipales y estatales. La guerra de Calderón fue absolutamente reprobable porque obedeció al interés particularmente mezquino de obtener en los hechos la legitimidad que no obtuvo en las urnas. No es que no existiera una situación agobiante de violencia criminal en 2006, la negligencia consistió en lanzar una embestida sin reparar en las consecuencias en materia de dolor humano, destrucción del tejido social e intensificación de las actividades criminales. Enrique Peña Nieto mantuvo básicamente esta estrategia, no sin lanzar su propia ocurrencia de armar grupos de autodefensas, sobre todo en Michoacán, lo cual exacerbó el clima de violencia e impunidad.

6.- Hoy, el gobierno de López Obrador impulsa la militarización absoluta de la seguridad pública, que se implantaría a partir de la absorción total de la Guardia Nacional por parte del Ejército, y la legitimación constitucional de la participación de las fuerzas armadas en funciones de seguridad pública al menos hasta 2028. No es que las fuerzas armadas no participen abierta y masivamente en el combate a la delincuencia organizada desde 2006, eso es irrefutable. La cuestión es que AMLO, contrario a sus propias convicciones, pugna por dejar asentado en la Constitución que la seguridad pública estará totalmente a cargo de las fuerzas armadas.

7.- La militarización que impulsa López Obrador, es una idea poco reflexionada, porque apuesta a la presencia de las fuerzas armadas como factor determinante para solucionar el problema de la violencia criminal imparable. No repara en que las fuerzas armadas ya llevan 16 años en las calles combatiendo la violencia criminal, que lejos de revertirse, se profundiza. En cuanto a limpiar y modernizar el aparato de impartición de justicia, AMLO prácticamente no esboza alguna política al respecto, salvo la práctica de condenar recurrentemente la corrupción de los jueces. Tampoco toma en cuenta que es necesario desarrollar y profesionalizar las policías estatales y municipales, tanto porque son las corporaciones que conocen la realidad local, como porque México tiene un sistema federal en el cual los gobiernos locales no pueden depender sistemáticamente de la voluntad de la Federación para contar con cuerpos de seguridad. La militarización, aparte de los riesgos que implica en materia de derechos humanos, ineficiencia en la función fina de seguridad pública y la exposición del Ejército y la Marina a la corrupción, además de esto la militarización implica una férrea centralización contraria a los mandatos constitucionales.

8.- Tanto Calderón como Peña Nieto y AMLO, han pretendido imponer su visión en el tema de la violencia criminal, la seguridad pública y la participación de las fuerzas armadas. Hoy, López Obrador ha expresado la pretensión de que la seguridad pública quede totalmente en manos de los militares, que la Guardia Nacional sea comandada por el Ejército; en función de esto, por ejemplo, el presupuesto para las policías estatales y municipales se redujeron 70 por ciento en lo que va de su sexenio. En este contexto, el Presidente quiere las reformas constitucionales necesarias, con el objetivo de que “ya no se pueda dar marcha atrás” en el futuro. Esta aspiración tiene poca viabilidad histórica y política, pues el próximo gobierno podría, si logra armar un acuerdo con las fuerzas políticas, reformar la Constitución para revertir la militarización. Este escenario no solo es factible si gana la oposición, sino incluso con un gobierno de Morena las circunstancias podrían derivar en una reforma constitucional para la desmilitarización, sobre todo si consideramos que el morenismo tiene un importante componente de izquierda y tradicionalmente han estado contra el militarismo.

9.- Todo lo antes dicho se cristaliza en la comedia de enredos que hemos visto en torno a las reformas promilitarización. Ni en el seno del gobierno de AMLO y la llamada Cuarta Transformación hay una ruta inequívoca: por un lado imponen su mayoría en el Congreso para establecer la militarización, pero lo hacen en la legislación secundaria, a sabiendas que eso debe ser declarado inconstitucional por la Corte; pero en una muestra de descoordinación, impulsan otra reforma, esta vez constitucional, para ampliar la participación de las fuerzas armadas en la seguridad pública hasta 2018: “esto es lo que se debió hacer, no las reformas apresuradas a la legislación secundaria que va a tumbar la Corte”, aceptaron los senadores de Morena. En este espectáculo, vimos al oficialismo reclutando sin rubor alguno personajes como el senador del PAN Raúl Paz; a connotados personajes de la lucha popular hoy legisladores, argumentando pasionalmente a favor de la militarización. De pronto, el oficialismo acogió al inefable Alito Moreno, líder del PRI, como aliado impoluto de la transformación, sin aclarar si, como se sospecha, se le ofreció impunidad a cambio de apoyo político.

10.- No podemos dejar de mencionar que la oposición del PRI y PAN, cuyos hoy legisladores impusieron y defendieron hasta el delirio la militarización de facto en la función de seguridad pública, hoy se presentan como paladines del gobierno civil democrático, hoy se desgarran las vestiduras porque AMLO quiere militarizar el país. Por ello, es muy probable que algunos o muchos de estos legisladores se dejen cooptar gustosamente para apoyar el proyecto de militarización de López Obrador.

Pero, como dijimos al principio, la feria de desatinos en torno a la militarización no solo obedece a la búsqueda descarnada de los intereses de cada actor político, no solo se explica en la mal interpretada máxima de Maquiavelo de que “el fin justifica los medios”. También obedece a que gobiernos y clase política no han podido o no han querido entender, diagnosticar y abordar el problema de la violencia criminal desde una perspectiva de estadistas.

José Reyes Doria
José Reyes Doria

Politólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com

El Informe de Claudia Sheinbaum en 4 minutos (nota de Hilda Escalona en OEM-Informex)

Luego de haber ofrecido un mensaje en el Auditorio Nacional como parte de si Cuarto Informe de Gobierno, la mandataria capitalina habló en sus redes sociales acerca de los logros de su administración Hilda Escalona | OEM-Informex Por medio de un video, que difundió en sus redes sociales, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, ofreció […]

Comenta

Deja un comentario