Todo puede cambiar. Autor: Federico Anaya Gallardo

Foto: Hugo Sánchez/OEM-Informex.

¡Ahora resulta que el EZLN está por el SÍ en la consulta del 1 de agosto de 2021! (Liga 1.) Como decíamos la semana pasada, todo puede cambiar. Esa es la orden del día. Quienes piensan que la consulta es una “gran farsa” urdida por el “gran manipulador” de Palacio Nacional seguramente han quedado confundidos con la declaración zapatista del 16 de julio de 2021. Es difícil entender por qué quienes se han posicionado contra López Obrador desde La Sexta en 2006 ahora están a favor de la consulta obradorista. Los zapatistas han señalando que la consulta hay que verla y usarla desde abajo –lo que implica que puede ser vista y usada “desde arriba”. En el comunicado del Subcomandante Moisés a los primeros que se critica es a “los partidos de ‘oposición’, [quienes] se resisten a la consulta, [porque] no sólo temen lo que de ella se siga; también les aterra que las víctimas recuperen sus demandas del uso ruin y perverso que la ultraderecha hace de su dolor. Porque el dolor no debe ser negocio electoral, y menos para fines tan mierdas como que regresen al gobierno quienes son algunos de los principales responsables de la violencia y que antes sólo se dedicaron a acumular paga y cinismo.” Más claros no pueden ser.

Pero Moisés también dice que “hay que convertir la consulta en una consulta ‘extemporánea’”. Lo anterior, en referencia a los trámites extemporáneos que abrió la Cancillería para darles pasaportes a los zapatistas que van a invadir Europa. Y sigue el subcomandante indígena: “Esto [es] con el fin de que así arranque, independiente de los de arriba, una movilización por una Comisión por la Verdad y la Justicia para las Víctimas, o como quiera que se llame. Porque no puede haber vida sin verdad y justicia.”

Como bien sugieren los neozapatistas, la consulta no es exactamente obradorista. Y no tendría que serlo. Recordemos la ambigüedad del presidente López Obrador en el tema. Por una parte ha sugerido que él votaría por el NO. ¿Por qué, entonces, promovió la consulta ante el Senado? Porque desea que este asunto (la cuestión de la venganza popular en contra de los tiranos caídos) tenga un punto final. Pero una política de punto final es precisamente lo que desean quienes por décadas han gozado de la impunidad estructural. Esto explica la extraña carrera entre la propuesta del presidente contra la de Ariadna Bahena y Omar García. Como mínimo, era evidente que Palacio no confiaba en que la ciudadanía reuniese a tiempo las formas necesarias. Pero también es posible que Palacio temiese perder el control de la consulta si sólo jugaban el juego las firmas de la ciudadanía.

Imagina, lectora, este escenario: López Obrador no envía su propuesta de consulta, pero Ariadna y Omar juntan los 2.5 millones de firmas. Me puedo imaginar a las derechas clamando al cielo que el presidente “ha perdido el control” y que “las masas desbocadas” abusan del sistema constitucional. La presidencia sería presionada a jugar contra la consulta –una trampa perversa. Resultaba mejor avanzar hacia ella en paralelo con el movimiento popular que demanda un tope a la impunidad.

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Una nota suelta: Parte de la confusión que sufrimos ante las cosas novedosas que están ocurriendo es que todos pensamos que la Presidencia Mexicana debe tener el control absoluto de todo. Capaz que esto es un remanente de la vieja cultura priísta. Capaz que una República estable y democrática puede coexistir con una Presidencia que sólo puede actuar en los márgenes… de manera tangencial a la multitud de otros poderes que existen (y deben existir) en el país. Esto lo percibimos como una Presidencia débil. No. Se trata de una Presidencia democrática.

Otra nota suelta: Cuando Raquel Sosa Elízaga asumió como Secretaria de Desarrollo Social de la Administración López Obrador en el Distrito Federal, hoy Ciudad de México (mañana Anáhuac), nos compartió un consejo que acababa de recibir de don Pablo González Casanova: no tomar demasiado tiempo en ajustar las cuentas pasadas, pues lo más urgente es que nuestras propias cuentas estén bien y los programas nuevos avancen. De allí la importancia de la profesionalización de los organismos internos y externos de control de la administración pública.

Volvamos al EZLN. El llamado al SÍ desde las selvas del Sureste Mexicano es un intento de subvertir el obradorismo. A este, el neozapatismo lo entiende como una restauración del viejo régimen. El gobierno obradorista reconstituye la perversa alianza de un gobierno central potente y masas explotadas que esperan su “redención” al modo cardenista. En esto, nada ha cambiado desde 2006. Los hijos exitosos y pródigos de las Fuerzas de Liberación Nacional no desean redención sino revolución.

Lo interesante es que la consulta contra la impunidad del 1 de agosto de 2021 permite aclarar que más allá del duro debate entre la redención cardenista-obradorista y la revolución socialista el pueblo tiene un enemigo común: esas derechas que ahora se han apropiado del dolor de las víctimas, siendo que sus líderes fueron algunos de los principales responsables de la violencia y que antes sólo se dedicaron a acumular paga y cinismo.

Aparte de esta coincidencia reveladora (hay que agradecer a las derechas el cinismo con el que han actuado en los últimos años), hay otras cosas nuevas en este pimer Verano de Consulta Popular. Una es la decisión de una parte de la juventud radical de jugar con las instituciones de la democracia constitucional, asumiendo sus contradicciones, poniendo atención en superar sus trampas formalistas, y denunciando sus límites. En resumen, empujando hacia delante. Esa fue la apuesta de Ariadna Bahena y Omar García desde un principio.

Me fascina, en este punto, la actitud de ambos muchachos: usar el Derecho y aprender del mismo. No hay fetichización de “las vías legales” sino una intención clara y abierta de apropiarse de las formas jurídicas y darles nuevos contenidos. No están solos. Creo que ellos están hilando sobre un rico tejido de casos exitosos o casi exitosos. Allí está la lucha de Temacapulín, Acasijo y Palmarejo que detuvo la Presa El Zapotillo. Allí, las decenas de demandas agrarias con las que los Wixaritari han venido recuperando silenciosa pero tenazmente su territorio ancestral en las serranías que unen los estados de Jalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas. (Acabamos de enterarnos de un tropiezo al momento de ejecutar una de las sentencias, en Bancos de San Hipólito. Liga 2.) Recordemos las varias victorias de las comunidades mayas en contra de los proyectos no consultados de los gobiernos de Campeche, Yucatán y Quintana Roo y cómo, inter alia, han detenido el uso de transgénicos en la península. Las comunidades de la sierra norte de Puebla han llevado la Ley Minera salinista a la Suprema Corte de Justicia demandando su inconstitucionalidad –que no se decretó pese a que la Semarnat y el INPI obradoristas se manifestaron a favor de ello. (¡Ah qué con la división de poderes!, exclamaría Zarco, pero agregaría: Para que eso existiera derramamos nuestra sangre.)

Ariadna y Omar no están solos, pues, en esta apuesta por lo jurídico. Y más extraño aún (cosas del Año Admirable), les acompaña en esa ruta el propio gobierno federal obradorista: Todas vimos al gabinete desgarrarse en la disputa de Romo vs Toledo sobre el glifosato y ahora vemos a la Semarnat litigando contra los adláteres de Monsanto en los tribunales federales. La política nacionalista del obradorismo en materia energética no ha roto con la norma jurídica heredada, pero ha encontrado sus contradicciones y avanza en medio de interpretaciones administrativas, reformas puntuales a la ley (increíblemente moderadas) y tal vez, una reforma constitucional. Todo lo anterior, debidamente aderezado con demandas de amparo, suspensiones erga omnes dictadas por un juez y retiradas por un tribunal colegiado. Para bien, las impugnaciones al Tren Maya se procesan del mismo modo y, en el caso de Ayutla Mixe, Oaxaca, adonde la inacción del presidente López Obrador nos desespera a todos, el entuerto incomprensible que llevó a cortar el agua a una comunidad entera ha sido llevado a los tribunales federales por abogadas y abogados comprometidos con el pueblo.

Esta apuesta de diversos (y aún opuestos) sectores de la sociedad mexicana contemporánea por usar las vías legales para dirimir sus conflictos y avanzar sus propuestas; es novedosa. Los tribunales aún deberán demostrar que la confianza que hemos puesto en ellos es bien merecida. Pero en medio de contradicciones (¿cómo, si no?) avanza la República de Leyes que soñó la gran generación liberal.

En estas condiciones, me atrevo a una conclusión. El ya viejo temor zapatista de un López Obrador que “les robase las banderas” no se ha concretado. El país es demasiado complejo para que se pueda reconstruir la experiencia cardenista de centralización de los esfuerzos revolucionarios. Mientras el general Cárdenas podía darse el lujo del silencio de una “esfinge”, la presidencia López Obrador debe batirse todos los días en su bully pulpit tan sólo para mantenerse vigente en el debate contra los medios hegemónicos de comunicación (que siguen en manos de las derechas).

La presidencia obradorista (ella sola) no puede resolver de un plumazo el caos general en que se debaten los municipios Tzotziles y Tzeltales de Los Altos de Chiapas, ni asegurar que a Ayutla Mixe se le reconecte el servicio de agua potable. Por lo mismo, lo que queda es que las instituciones funcionen. Y una esencial es la institución judicial. Se trata de un reto enorme: recordemos el laberinto sin salida de Tila, Chiapas. El ayuntamiento no tiene propiedad pública propia y el Ejido controla toda la ciudad. La ventaja del laberinto tileco es que todas las facciones tienen adónde resguardarse (los ejidatarios y zapatistas en la cabecera tradicional, los nuevos grupos caciquiles en El Limar) y ello les permite a todos encontrar equilibrios no violentos. Pero Ayutla Mixe no puede seguir sin agua y Los Altos podrían caer en múltiples luchas fratricidas.

Viendo lo anterior, entiendo mejor y admiro aún más la decisión de Ariadna y Omar de optar por apropiarse de la Constitución. Porque sólo la ley nos salva. Una ley en la mano de todas y de todos.

¡A votar el 1 de agosto de 2021!

¡Contra la impunidad, por el SÍ!

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2021/07/16/la-extemporanea-y-una-iniciativa-nacional/

Liga 2:
https://www.jornada.com.mx/2021/06/26/estados/024n1est

Federico Anaya-Gallardo
Federico Anaya-Gallardo

Abogado y politólogo. Defensor de derechos humanos. Ha trabajado en Chiapas, San Luis Potosí y Ciudad de México. Correo electrónico: agallardof@hotmail.com

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