Timón Tecnológico Industria 4.0. La tecnología, arrebato contra incertidumbre de salud, pobreza, política y deterioro social. Autor: Octavio Fernández

Foto: Xinhua

Y en verdad, las pruebas que estamos viviendo hoy los mexicanos, son pruebas complejas y difíciles propiciadas por variables externas y otras internas. Las internas son el reflejo de nuestras concupiscencias determinadas por nuestra incapacidad, no sólo moral, sino también espiritual. Además son el resultado del engaño por muchos años a la nobleza del mexicano y que se ha dejado pasar. Por el caso de las externas, Mexico ha estado en situaciones de desesperanza como son los temblores, el huracán Patricia con vientos de 320 kilómetros por hora y que con la fuerza espiritual de todo los corazones mexicanos desaparecido en unas cuantas horas y otros eventos más. A pesar de todos estos, México ha salido victorioso en los momentos  de incertidumbre, miedo, dolor, temor e infierno que derrumbada el alma, el corazón y el espíritu de todos los mexicanos. Sin embargo esto no es suficiente, se debe hacer más. Es el momento oportuno para salir definitivamente del pozo oscuro y siniestro de “degeneraciones” que han soslayado el corazón de todos los mexicanos. Esto no puede continuar, es necesario ahora centrar una posición de dignidad y lucha independiente en beneficio de todos, evitando impactos acelerados impositivos en la economía y la sociedad.

En referente a la estructura económica y fuerza laboral productiva, estas están en un grave riesgo con impactos desastrosos. La fuerza laboral productiva es la capa esencial de la estructura económica. Esta capa base del sostén piramidal de valor, está conformada por transacciones económicas simples entre individuos. Esta capa además está integrada por dos columnas claves, una de ellas relacionadas con el sector productivo, en donde la fuerza laboral está remunerada por un salario fijo propio a su trabajo. La segunda, está integrada por todos aquellos mexicanos vinculados con el sector de comercio o intercambio de bienes y servicios. Si se comparan estas dos clases, la diferencia es abismal; mientras una está sostenida por una remuneración de valor fija, la otra sobrevive al día a la buena de Dios. Pero aún más, la comercial (la cual no genera valor agregado) es increíblemente mayor a la productiva, consecuencia de una bizarra política de poder en la búsqueda del control social, mediante la creación de programas gandules e inocuos –como ejemplo– que afectan hoy al sector más vulnerable, secuela directa o indirecta de nuestra irresponsabilidad. Y así: “Para qué regalar, si se cascabelea por dinero“, mejor desarrollar oportunidades de trabajo tecnológicos bien remunerados y dignos, suficientes para reducir la pobreza y crear abundancia económica en la capa más básica de pobreza. Aún más, si estos mexicanos que viven al día tuvieran un trabajo digno y bien remunerado sería muy viable que nuestro país no estuviera atravesando por una grave constricción económica, aun cuando la inestabilidad de salud está presente. Pero esto no lo es todo, por la misma contracción económica –no de hoy, sino de una mala planeación– es muy probable que las clases medias productivas tiendan a pasar a los niveles de pobreza extrema sin darse cuenta, impactando desafortunadamente a la clase social que vive al día a través de menores flujos monetarios, originando así una situación de inestabilidad social con  consecuencias irreparables, tanto económicas como políticas a todos los niveles y esto no debe ser aceptado.

De nuevo, la tecnología sale al paso en contra de muchas vicisitudes, no solamente por el tema de la pandemia por la que se está pasando, sino también por la oportunidad del desarrollo y fomento tecnológico propio y necesario para el impulso y fabricación de equipos médicos, medicina digital, medicamentos de punta, servicios e innovaciones para la salud, sistemas inteligentes para salvar enfermos, destierro de la eutanasia y el aborto y otras ciencias médicas tecnologías para el bienestar de todos los mexicanos. Con ello evitaríamos vergüenzas de estar comprando, pidiendo o abogando de forma lastimosa por ciertas condiciones que el mismo mercado mundial no puede comprometer en un tema de urgencia sanitaria. Por otro lado, y referente a la situación de gravedad económica, soluciones alternas como dar créditos para impulsar la economía no es una solución correcta, lo correcto es evitar la vergüenza e incrementar el poder económico de cada individuo aumentando la potencialidad económica mediante la tecnología y productividad, todo esto a través de varias modificaciones contrastantes en las variables económicas, políticas y sociales. Una de estas soluciones sería: la reducción de cargas, incentivos productivos a las empresas privadas auténticas –no aquellas que se han beneficiado oscuramente con servidores gandules– , una reducción y condonación de deuda en todos los sentidos, limitar la fabricación de papel moneda, fomentar el desarrollo tecnológico y educativo digital, implementación de políticas y parlamento digital, impulso a la industria de la pequeña y medina empresa y otros factores claves que generen el bienestar en la capa más desprotegida… porque sin trabajo y flujo de dinero en esta capa sensible, es un atentado explosivo de tiempo a la dignidad humana de cada hombre y mujer mexicana, y esto no se debe permitir.

De nuevo mis capitanes de timón, la participación independiente es uno de los elementos más importantes para el éxito de nuestro país, no se puede seguir observando y mucho menos aceptando dispersiones y desparramos siniestros sin sentido, pero sí se debe crear un espíritu de luz guiado por la ciencia, conocimiento y sabiduría de lo supremo, otorgado por él en  beneficio y bienestar de todos los mexicanos verdaderos, y eso es el compromiso.

Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0

Deja un comentario