Timón tecnológico I4.0. Una exploración del impacto de la revolución tecnológica I4.0. Autor: Octavio Fernández

Y en nuestro profundo corazón de alma mexicana usurpada por nuestra nobleza y embrollada por el espíritu cabizbajo de la subordinación y del pan cubierto por las escamas de putrefacción del dinero condenado y desterrado, completamente nos olvidamos del devenir silencioso de la tecnología con su espada implacable que impacta en todos los sentidos a nuestra mexicanidad. Y sí, porque los embates pobres de fortaleza e inocuas acciones y justificaciones de que “porque no pudimos” ante las claras advertencias y embestidas directas a nuestra economía, basadas en una dichosa palabra que genera divergencias de angustias, son el resultado principalmente del enclenque y soporte inocuo de una estructura productiva y su reciprocidad económica de nuestro país, débil y pueril, llevando como mensaje en el intercambio la acción del  “negociar sin negociar nada, negociamos solo para justificarnos…”, es indignante.

Desgraciadamente es así, y es que, si se mira con el rabillo del ojo en el observatorio internacional, encontramos que existen países líderes cuya fortaleza económica viene de su espíritu tecnológico al cual le han invertido en el desarrollo e innovación; embebiendo dosis directas al principal núcleo celular y motor económico PIB de un país que son: sus empresas, las cuales, son generadoras del conocimiento, economía, empleo y búsqueda de la sobrevivencia en un mercado de muy cotoneada competitividad internacional. Pero lo más fantástico de este cuento de “La tecnología en el país de las maravillas”, es poder relatar una fábula “Del Oso y del Águila”; en donde el Oso, que representa al estado de California, le dice a su amigo Águila, que él se ha aventurado al desarrollo y dominio de la tecnología a nivel mundial teniendo como resultado alto una contribución de capital por persona, un PIB y una riqueza mayor que el Águila que vive en Mexico. El Oso relata que lo ha logrado sabiendo que tiene menos recursos naturales, extensiones territoriales, costas, población y otras riquezas que tanto se mencionan. El Águila, en su reflejo relativo, desvanece una angustia y tristeza en donde su respuesta se suscribe en párrafos con faltas de ortografía de inelegante fraseología pueril cardiaca sin verbo, donde demuestra que la tecnología pasa silenciosa, inocua, y la productividad es inexistente. El Águila tiene ante el Oso sus alas rotas y no puede volar alto como debiera por su misma causa.

Así, con esta traza de corazón abierto, deseamos profundamente que la pobreza se elimine, y que el país sea profuso en todos los sentidos, sin embargo, estos sueños no podrán ser realidad, sin el impulso efectivo a la tecnología, procesos productivos, educación tecnológica, desarrollo productivo y apoyo a las empresas. Estas pueden curar la pobreza con puestos de trabajo, pago de salarios remunerados y capital social, así como también generando riqueza, forjando la abundancia mediante el apoyo y los incentivos a este sector. Hagamos la fábula un cuento donde volemos muy alto, venciendo las serpientes y exterminando los espíritus dañinos de nuestro México, seamos tecnológicamente Águilas libres.

Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0

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