En el “Año de la Independencia y la Grandeza de México” quieren declarar al español idioma oficial.
La idea fundamental es identificar los paradigmas impuestos por la colonia y deconstruirlos, para reestructurar un pensamiento-acción como respuesta a la relación de dominación directa, política, social y cultural establecida por los europeos.
-Iván Uranga “Decapitalismo”
Durante el último mes, el Congreso de la Unión en México aprobó “reconocer que las lenguas indígenas, tengan la misma validez en términos de la ley que el español”, después de esta aprobación se dieron cuenta que en ningún lado de la constitución o de las leyes se establece que el español tenga ninguna validez, por lo que ahora están proponiendo declarar primero al idioma español como la lengua oficial de México. Los mismos diputados que en días pasados acordaron que el 2021 sea el “Año de la Independencia y la Grandeza de México”.
Este semejante absurdo vendría a consumar la conquista de la Corona Española 200 años después de haber sido derrotada y expulsada del territorio que hoy se llama México: El colonialismo mental que sufre el Estado Mexicano, lo ha llevado a continuar las prácticas colonialistas y durante estos 200 años se ha encargado de minorizar hasta su extinción a 90% de la naciones indígenas que sobrevivieron a la Corona Española. Práctica vigente al día de hoy, porque cada vez que se habla de progreso o modernidad entendidas desde el capitalismo y sus megaproyectos, al mismo tiempo que extraen los recursos naturales y culturales, extinguen a los pueblos originarios.

El origen de una lengua nace en cada nación como un proceso natural, reinterpretando su entorno con sonidos, conforme lo va necesitando se van construyendo su vocabulario y éste, con el paso del tiempo, se va extendiendo. Sus modificaciones pueden ser variadas debido a factores internos como contracciones y modismos y también a factores externos como el intercambio cultural que hay, debido a la globalización que da cabida a extranjerismos o demás errores comunes que se transforman en la manera de hablar de una sociedad la cual poco a poco se va transformando hasta adquirir una identidad propia. La otra forma de adquirir una lengua, es por la fuerza, cuando una nación es conquistada y obligada a hablar el idioma del conquistador hasta que su propia lengua muere.
La historia del idioma español está llena de colonialismo. El español es una lengua romance, derivada del latín vulgar, que pertenece a la subfamilia itálica dentro del conjunto indoeuropeo, pero los aportes prerromanos a la lengua española (anteriores al latín; es decir, a la conquista romana y romanización que comienza en el siglo III a. C. y no se completa hasta el siglo I a. C.) son los correspondientes a las lenguas de los pueblos indígenas de la península ibérica (pueblos celtas en la Meseta, el norte y el oeste, pueblos iberos en la zona este y sur, celtíberos en la zona intermedia y tartesios en la zona suroeste, entre las que estaba la antecesora del idioma vasco (perteneciente a un grupo no indoeuropeo, relacionado por tanto con las lenguas iberas y no con las lenguas célticas), y las de los pueblos colonizadores (cartagineses y fenicios, que hablaban una lengua semítica, y griegos). Es decir, el actual español de España es un idioma pirata, que ha saqueado no sólo las riquezas naturales y culturales de los pueblos conquistados, también se ha hecho de lo que ahora consideran su idioma. El vasco, el aragonés, el catalán, el mozárabe y el gallego, son algunas de las naciones conquistadas por el castellano en lo que ahora ostentan como territorio español. Durante los últimos 1000 años el actual territorio español ha sufrido cambios lingüísticos importantes, mientras que en México después de su brutal invasión, todos, hasta el gobierno de México insiste en imponer la lengua del conquistador.

Según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) en México se identifican once familias lingüísticas indoamericanas que tienen presencia dentro de la delimitación política del Estado Mexicano con al menos una de las lenguas que las integran. Asimismo tiene un registro de 68 agrupaciones lingüísticas correspondientes a las 11 familias con 364 variantes pertenecientes a las diversas naciones que han logrado sobrevivir a la Conquista Española y al Estado Mexicano. Curiosamente también de acuerdo con Lope Blanch existen 11 divisiones dialécticas del español en México.

Aunque si preguntamos, seguro surgirán cientos de formas distintas de hablar el español en cada estado, comunidad y hasta en cada grupo social, eso sin contar el español a silbidos de los mazatecos que originalmente lo usaban con su idioma y que ahora ya existe una variedad en español.
Nuestro español, el mexicano está rebosante de ahoritas, casitas, frijolitos, momentitos; el uso del diminutivo que nos caracteriza es tal, que se llega a aplicar a los adverbios, generando palabras como “adiosito”, “favorcito” o “apenitas”. Incluso palabras de mucho respeto como Dios (“Diosito”) o madre (“madrecita”) son llevadas al diminutivo sin que ello implique una falta de respeto o disminución. Por el contrario, son formas que reflejan una mayor veneración, cariño y familiaridad derivados de las lenguas indígenas. Para nosotros los diminutivos tienen una connotación totalmente diferente que para los españoles, porque forman parte de nuestra cosmogonía; a todos los que adoramos, respetamos o queremos especialmente les aplicamos un amoroso diminutivo, de respeto, fraternidad o admiración.
Para entender la influencia de nuestras lenguas originarias con los diminutivos en el español de México, pondré un ejemplo:
En el náhuatl el uso del diminutivo tiene una vital importancia con distintas formas y sentidos. Generalmente a las palabras se les agregaba un sufijo que cambiaba la significación, a la vez que volvía la voz un diminutivo. Por ejemplo, para mázatl, cuyo significado es venado, podían generarse las siguientes opciones:
- A un venadito recién nacido o por lo menos de corta edad, se le llama mazaconetl (cervatillo).
- Mientras que un venado enano sería mazatepito.
- Si a cualquiera de ellos se le menciona respetuosamente o con amor: mazatzin.
- Si se trata de un animal mimoso: mazápil.
- La aplicación de los diminutivos es tan común en este idioma prehispánico, que se aplica a topónimos. Por ejemplo: Mazapilco (lugar de los venaditos).
En el español que usamos actualmente, los diminutivos complementan nuestra necesidad lingüística antropológica, porque en casos como en el náhuatl existen palabras que no son diminutivos, sino que son palabras que siempre son usadas con esta forma. Ejemplo de ello son los vocablos etzintli para refreírse a los frijolitos y que no es un diminutivo de etl-frijol, o mimizton, gatito y no mizton, tepitzin, tantito, etc.

Sabemos que la cordura, un mínimo de inteligencia y ni siquiera saber leer y escribir son requisitos para ser legislador en México y que ellos son los responsables de imponer las normas constitucionales para la vida pública de todos los que habitamos México, pero si los diputados estudiaran un poco, se darían cuenta que no necesitamos que se establezca en la Constitución Mexicana que el español es el idioma oficial, que eso sólo vive en sus cabezas colonizadas, y que tampoco necesitamos que las lenguas indígenas sean consideradas “oficiales”. Necesitamos, sí, que México sea declarado un Estado Plurinacional, que respete y reconozca a las naciones indígenas como sujetos políticos y no objetos ornamentales, que deje de crear y de crear el mito de la “Nación Mexicana única e indivisible” para reconocer que somos muchas naciones que confluimos en un Estado, sería mucho más democrático otorgar representación política en todos los órganos de gobierno a las naciones indígenas que para que su voz (y su idioma y toda su cultura) sean un componente permanente de la vida pública del país. Pero mientras sigamos pensando que la equidad es un problema de género, no podremos crecer.
Si el Congreso de la Unión consuma la conquista y declara el español como idioma oficial será el triunfo definitivo de los conquistadores sobre nuestro territorio. Tenemos la fuerza legal y cultural para revertir la enorme afrenta de los conquistadores y tenemos el momento justo y oportuno para hacerlo; este año México celebra 200 años de la consumación de la independencia de los conquistadores, somos el país con más hablantes de español en el mundo, nada nos impide que declaremos al español mexicano como idioma mexicano, el nuestro, el propio, el que hablamos 120 millones de personas aquí, de este lado del mundo, así con nuestros modismos y diminutivos y se siga creando y recreando sin tener que rendir cuentas a la Real Academia Española, porque de reyes estamos hasta la madre, que la Academia Mexicana de la Lengua se convierta en la Academia de la Lengua Mexicana y sea integrada por representantes de todas la naciones que habitan México.
Tengan por seguro que las naciones dignas del mundo y hasta “la otra Europa” la de los pueblos en resistencia nos apoyará sin dudarlo, porque han sido víctimas milenarias de las conquistas.
“Tal vez esto suene ridículo, pero para aquel que por no saber lo que es mirar las cosas, no comprende al que habla de ellas, con el modo de hablar que enseña a verlas de vedad” – Canto Uno.
Tal vez esto les suene como una locura, pero así han sido construidos todos los idiomas del mundo, el vencedor impone su lengua y este año lo que festejamos es que vencimos a los españoles y tenemos el derecho de decidir el nombre de nuestra lengua, y quizá con el paso de los años, cuando algún visitante llegue a España comente, ¡Mira, aquí también hablan mexicano, pero con un acento muy raro!
Mexicano, o mexicanito, como quieran, lo que realmente no necesitamos, si queremos ser una nación independiente, es tener que reconocer oficialmente al idioma de los conquistadores. Sí queremos festejar esta débil independencia e irla forjando grande y fuerte, no necesitamos ninguna disculpa de la Corona Española porque vencimos y regresamos al Imperio Español a su madriguera en la Casa de los Borbones.
Demos al mundo una lección de dignidad y reconozcamos a las más de 50 naciones sobrevivientes a la conquista, gritemos a los cuatro vientos que no fuimos vencidos, que resistimos y que al final ganamos, que nuestras naciones prevalecen a pesar de los españoles y de los capitalistas que siguen intentando desaparecerlas, que somos un Estado Plurinacional, aquí se hablan 69 lenguas y que la más hablada es el mexicano derivado del español. Que los legisladores demuestren que tiene tepitzin nantli o tantita madre, para que lo entiendan.
La vida es una construcción consciente.






