Sin justicia, no hay paz, libertad o democracia posible.
Mucho más allá de becas, pensiones y vacunas, está la falta de justicia en México. Durante toda la larga campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, gritó en todos y cada uno de los municipios del país “¡queremos justicia!” y ahí fue, justo en la necesidad de justicia para un pueblo subyugado históricamente por los poderosos, que montó toda la esencia política de su discurso.
Y hoy ya instalado en la silla presidencial, a más de dos años de ostentar el poder político en México, la silla de la justicia sigue vacía, con más telarañas de corrupción e impunidad tejidas por su gobierno. Ovidio, Lozoya, Cienfuegos, Ancira, parecen sólo ecos, sonidos perdidos en el huracán de injusticias históricas en México, pero son apellidos de personajes que el gobierno liberó sin juicio a pesar de estar comprobada su culpabilidad y son cabeza de mafias de crímenes, corrupción e injusticias de los grupos de poder:
- Ovidio Guzmán es parte de una de las familias de narcotraficantes más poderosas y son responsables de miles de crímenes, violaciones, secuestros, despojos, desapariciones y asesinatos contra el pueblo.
- Emilio Lozoya es parte de la mafia del poder político, responsables del despojo a la nación, robo, y asesinatos contra el pueblo.
- Salvador Cienfuegos es parte de la mafia militar, responsable de miles de violaciones, torturas, desapariciones y asesinatos contra el pueblo.
- Alonso Ancira es parte de la mafia de los patrones que han robado, explotado y violado los derechos de todos los trabajadores del país y todo indica que se arreglará con dinero su libertad.
Y estos sólo son los que han detenido en otros lados y ha liberado este gobierno, porque son miles de poderosos impunes a los que nunca los ha tocado la justicia, comenzando con todos y cada uno de los expresidentes con vida; Luis Echeverría Álvarez, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y todos sus gabinetes, incluidos personajes reciclados por AMLO como Manuel Bartlett, Esteban Moctezuma, Olga Sánchez Cordero, Alfonso Durazo Montaño, Napoleón Gómez Urrutia, por poner algunos ejemplos entre muchos.
Y no hay esperanza, porque en las elecciones del 6 de junio de este año, de los 20,792 (veinte mil setecientos noventa y dos) cargos que se elegirán en todo el país, 92% de los candidatos de Morena militaron en el PRI y la “oposición” aliada, está postulando a lo más podrido de la política nacional. Así que el gobierno de AMLO podrá contar con diputados, senadores, gobernadores, presidentes municipales, síndicos y regidores que comparten su visón política de regresar a México gobernado por el PRI de antes de 1988, antes de que su alter ego Carlos Salinas de Gortari, llegara a la presidencia.
Son millones los mexicanos que sufrieron y sufren los crímenes de todos estos siniestros personajes, millones que nunca han sabido lo que es la justicia. La impunidad que gozan todos y cada uno de ellos es abrumadora; es absurdo hablar de combate a la corrupción cuando se cultiva la impunidad que corrompe los dos bienes y principios más preciados de la humanidad que son la libertad y la justicia. Porque la impunidad para ellos, ha significado la injustica y la privación de la libertad para otros.
¿Cuántos miles y miles están encarcelados injusta e ilegalmente en todas y cada una de las inmundas prisiones de México?
Son miles y miles que han estado encarcelados por años, sin tener un mínimo juicio, aunque sea de esos corruptos que acostumbran, que justifique legalmente su detención, mientras los jueces de la Suprema Corte se pavonean en la opulencia, haciendo como que procuran justicia.
Las madres y familiares de los desaparecidos por el ejército, las policías, los narcotraficantes, ni siquiera buscan justica del gobierno, sólo quieren que el gobierno les ayude a saber la verdad sobre el paradero de sus familiares, sólo buscan paz en sus corazones y el gobierno se sigue haciendo pendejo. Lo único que les queda claro de AMLO, es que si no eres la madre de un narcotraficante famoso, el presidente jamás atenderá sus peticiones y por supuesto que no bajará de su auto a presentarle sus respetos, como lo hizo con la madre del criminal confeso Joaquín Guzmán Loera alias El Chapo.
La forma criminal de aplicación de la ley debe parar; millones de injusticias en todos y cada uno de los ministerios públicos del país, la policía, la Guardia Nacional, agentes de migración y el ejército causan terror por sus abusos y brutalidad, y se han convertido en sicarios del gobierno por encima del estado de derecho, si no es así, que expliquen: ¿en qué parte de la Constitución o de las leyes mexicanas dice que se puede asesinar a una persona por no hacer alto en un retén?
Si sumamos a toda esta ausencia de justicia legal y la falta de justicia social para los 70 millones de pobres que hay en México, a la insistencia de López Obrador de continuar con el despojo sufrido por las comunidades desde hace más de 500 años, incrementado exponencialmente por los otros gobiernos neoliberales de los últimos 30 años, es insostenible la continuidad de un sistema como el que han creado. Proyectos como el Tren Maya, el Proyecto Integral Morelos y el Corredor Interoceánico, más el apoyo del actual gobierno por acción u omisión a los otros más de 400 megaproyectos extractivistas en todo el territorio nacional, vemos que la falta de justica es total y el asistencialismo de pensiones y becas se vuelve hasta ofensivo, pero por desgracia el pueblo está tan acostumbrado a la injusticia, que cualquier migaja de justicia montada en un circo mediático le parece buena.
- De nada sirve que no exista un fuero oficial para los gobernantes mientras el poder y el dinero tengan secuestrada a la justicia.
Y para aquellos que argumentaran que no es responsabilidad del presidente sino de la Fiscalía General de República recuerden que la fiscalía no es autónoma del presidente, piensen que es el presidente quien pone y quita fiscal y que vivimos en un sistema totalmente presidencialista, que en palabras del propio López Obrador, “todos los presidentes saben todo lo que sucede”.
Es tanta la popularidad del presidente y son tantas las muertes y desapariciones en el último año, que hacemos un llamado a la conciencia de Andrés Manuel López Obrador para que rectifique el camino a la procuración de justicia para un pueblo que no la conoce y que está tan acostumbrado a las dádivas, que agradece el daño que le hace el asistencialismo a su dignidad. Apelamos a la conciencia de quien tiene al país en sus manos, porque por el momento no vemos otra salida y porque es muy claro que si el actual gobierno logra vacunar a la mayoría de la población contra la Covid-19 antes del 6 de junio, tendrá el control absoluto del gobierno, por lo menos los próximos tres años y el pueblo (no la historia) olvidará por el momento la falta de justicia.
Pero la realidad es que un gobierno que no garantice la justicia y elimine el despojo y la impunidad para los poderosos no podrá construir un gobierno justo. El asistencialismo no le alcanza al presidente para pasar del lado bueno de la historia. Si AMLO no intenta impartir justicia, pasará a la historia junto al montón de los mismos hijos de puta de siempre.
La vida es una construcción consciente.





