Serie ‘Somos’, de Netflix, retrata la Masacre de Allende, una historia de la guerra contra el narco que han intentado silenciar (nota de Fernando González en OEM-Informex)

Foto: Netflix.

Hace 10 años, Los Zetas llegaron a esa ciudad de Coahuila e hicieron que durante tres días ardiera: 40 propiedades y siete ranchos fueron destruidos y decenas de personas fueron asesinadas o desaparecidas

Fernando González | OEM-Informex

La masacre perpetrada en Allende, Coahuila, hace 10 años, por el cártel de Los Zetas será llevada a la pantalla por Netflix, que dio a conocer el primer tráiler oficial de Somos, la serie de ficción basada en esta historia que sigue estremeciendo a los pobladores.

De acuerdo con la plataforma de streaming y también productora de contenido, la serie toma como punto de partida el reportaje de Ginger Thompson sobre el terrible suceso que tuvo lugar en la zona norte de Coahuila.

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El 18 de marzo de 2011, alrededor de las 7 de la tarde, 50 camionetas con hombres armados de Los Zetas llegaron a Allende, Coahuila, e hicieron que durante tres días ardiera la tierra: 40 propiedades y siete ranchos fueron destruidos y decenas de personas fueron asesinadas o desaparecidas.

Sin embargo, la pesadilla fue más allá de esos 18, 19 y 20 de marzo, pues por meses perduraron los plagios y los homicidios en esa región coahuilense; incluso a estos días la población se extraña cuando ve a un vehículo que no porta placas del estado o de la vecina Texas.

La masacre se mantuvo “oculta” hasta que el periodista Diego Osorno en febrero de 2014 la dio a conocer y tres años después Ginger Thompson amplió lo que se conocía con el reportaje Anatomía de una masacre y el documento que redactó para la Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos.

Ahora, para la pantalla chica, el productor James Shamus, junto a Monika Revilla y Fernanda Melchor, retomaron los testimonios y los artículos periodísticos para la serie Somos, la cual tendrá seis capítulos en los que se narra la masacre desde el punto de vista de las víctimas.

La serie estará disponible en Netflix el 30 de junio tras habarse filmado en Torreón, Gómez Palacio, Canatlán y Nombre de Dios, municipios de Coahuila y Durango, así como en Los Ángeles, California.

Una traición desató el infierno en Allende

Durante una redada en 2011, la DEA decomisó más de 800 mil dólares en efectivo que iban ocultos en el tanque de gasolina de un vehículo conducido por uno de los miembros del cártel de Los Zetas, quien identificó a su jefe como José Vázquez Jr., alias El Diablo.

Vázquez Jr. era el distribuidor de cocaína más grande de Los Zetas en Texas, por lo que los agentes estadounidenses lo vieron como una gran oportunidad para llegar a los líderes del cártel y capturarlos.

La DEA presionó a El Diablo con la amenaza de meter a la cárcel a su esposa y su mamá si éste no les proporcionaba información de Miguel Ángel Treviño Morales, el Z-40, y Omar Treviño Morales, el Z-42. Éste aceptó y convenció a Héctor Moreno, otro miembro de Los Zetas, de entregarle los números de rastreo de los teléfonos celulares de sus jefes.

Moreno se encargaba de comprar celulares nuevos cada 15 días a los Treviño Morales para evitar que sus comunicaciones fueran interceptadas.

El Diablo entregó a la DEA la información de los celulares y éstos compartieron los datos con una unidad de la Policía Federal de México.

Sin embargo, los agentes mexicanos informaron al cártel sobre la filtración de información, lo que desató la rabia de los líderes.

El cártel de inmediato supuso que Héctor Moreno y otro hombre identificado como José Luis Garza habían sido los soplones.

Sólo quedan fincas abandonadas y destruidas y el silencio autoimpuesto de los habitantes de Allende, luego de la masacre perpetrada en esta ciudad hace diez años por Los Zetas. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
El 18 de marzo de 2011, alrededor de las 7 de la tarde, 50 camionetas con hombres armados de Los Zetas llegaron a Allende, Coahuila, e hicieron que durante tres días ardiera la tierra: 40 propiedades y 7 ranchos fueron destruidos y decenas de personas fueron asesinadas y o desaparecidas. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
Luego de 10 años la población sigue en alerta: cuando ven un vehículo que no porta placas de Coahuila o de Texas, sus rostros cambian, se alejan y los visitantes que curiosean por la ciudad son vigilados en todo momento. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
Aún se desconoce cuántas personas fueron víctimas de la matanza. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
La cifra oficial de la Fiscalía de Personas Desaparecidas de Coahuila es de 28; sin embargo, asociaciones civiles y colectivos de búsqueda de desaparecidos señalan que fueron más de 90 y que la masacre no se limitó a los tres días de violencia en Allende, sino que fueron meses de plagios y asesinatos en todo el norte del estado. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
La de Allende es una tragedia que sigue en espera de respuestas y castigo para los responsables. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
Uno de los sucesos más terribles de la historia no se originó en México, sino en Estados Unidos, derivado de una operación fallida de la Administración para el control de Drogas de ese país (DEA, por sus siglas en inglés) y que tenía como fin la captura de Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, líderes de Los Zetas, quienes al saber que uno de los suyos los iba a entregar, arremetieron contra su familia y todos los que tuvieran que ver con él. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
Allende se encuentra a 383 kilómetros de Saltillo, la capital de Coahuila, y a 649 kilómetros de Torreón. Llegar ahí no es sencillo. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
En la señalética que está en la entrada del municipio se precisa que según el Cesno del INEGI, en el 2020 había 42,756 habitantes. El letrero, que todavía muestra los balazos de los encontronazos entre grupos delictivos y autoridades, está a menos de veinte metros de un retén militar y a cien metros del cuartel de la Policía Civil de Coahuila. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
Fueron 40 casas y siete ranchos a donde llegaron hombres fuertemente armados a buscar aquel familiar o empleado de un hombre de apellido Garza, a quien los Treviño identificaron como el traidor. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
De esas propiedades, aseguran los lugareños, sacaron a familiares y personal de servicio: empleadas domésticas, vigilantes, choferes, jardineros y jornaleros. Resultado de esa cacería, decenas de personas desaparecieron y todavía no se sabe nada de ellas. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
Allende guarda silencio tras la venganza de Los Zetas. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
Después de una década, las fincas lucen destruidas y llenas de basura, pues nadie las reclamó, ya sea por temor o porque no quedo nadie de la familia con vida para hacerlos. Esas propiedades contrastan con las que están a su alrededor. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
Son inmensas, en comparación con las viviendas de interés social, y tienen detalles de casas estadounidenses, tendencia marcada por su cercanía con Eagle Pass, Texas. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
El miedo de los pobladores es justificado, pues es reflejo de los 12 desaparecidos que se han registrado durante el último año en la región. Sigue siendo una zona de riesgo. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.
Las familias de los desaparecidos tienen todavía la esperanza de saber qué pasó porque viven con dolor y no han logrado cerrar el ciclo. Aún así, tienen miedo de hablar. Foto: Antonio Meléndez | OEM-Informex.

Garza era de Allende y formaba parte de una familia adinerada que se dedicaba a la ganadería y minería de carbón. Los hermanos Treviño Morales planearon la venganza en contra de sus delatores, enfocando primero su artillería en contra de la familia Garza y cualquiera que tuviera algún vínculo con ella.

Así fue que el viernes 18 de marzo decenas de criminales llegaron a Allende, localizaron las propiedades de los Garza y asesinaron a todo aquel que estaba en su interior.

Sólo fincas abandonadas y destruidas y el silencio autoimpuesto de los habitantes de Allende quedan luego de la masacre perpetrada en esta ciudad hace 10 años por Los Zetas.

Aún se desconoce cuántas personas fueron víctimas de la matanza. La cifra oficial de la Fiscalía de Personas Desaparecidas de Coahuila es de 28, sin embargo, asociaciones civiles y colectivos de búsqueda de desaparecidos señalan que fueron más de 90 y que la masacre no se limitó a los tres días de violencia en Allende, sino que fueron meses de plagios y asesinatos en todo el norte del estado.

||Con información de Marcela Delgado y Héctor Darío Valenzuela | El Sol de la Laguna||

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