Durante alrededor de cinco horas, colectivos de universitarios permanecieron en la Rectoría en espera de una respuesta.
Filiberto Ramos/OEM-Informex.
TOLUCA. Los encapuchados se aferraron a las rejas de Rectoría, sacudieron una y otra vez para derribar el portón. Pero las bisagras no se vencieron con los embates del contingente que crecía en gritos.
“¡Ni una asesinada más!”, pedían los universitarios en cada empujón a las rejas. Se habían reunido en apoyo a la profesora Sonia, asesinada un día antes en el teatro Los Jaguares de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).
Tampoco la autoridad desistió.
Sin embargo, el contingente ingresó por un pasillo del museo anexo al inmueble, donde hicieron pintas en las paredes color yeso: “Me dan asco los machos”, pintó una joven con aerosol sobre el pasillo.
“Es un acto inédito”, reportaban algunos reporteros en sus redes sociales, al comentar el ingreso de los universitarios.
Sobre el piso del patio, otra universitaria puso en gis blanco: “Se mata en sus instalaciones”, en reproche al feminicidio de la docente.
Había un hervidero de gritos en el patio que impedía cualquier intento de coloquio. No había forma de apaciguar el arrebato de los jóvenes. No en ese momento.
“Le damos al rector hasta las dieciocho horas para que venga y nos dé la cara”, previnieron los colectivos. Incluso intentaron romper los candados de las rejas y poner los propios.
PRELUDIO
Cerca del mediodía, los universitarios se citaron en el parque anexo al edificio, pintaron cartulinas y dispusieron el avance. Ellas, las universitarias, al frente.
Frente a la reja de Rectoría, los universitarios gritaron: “que abran la puerta”, al encontrarse con el edificio con los candados puestos en las rejas.
Unos 150 estudiantes y compañeros de la docente salieron del parque Simón Bolívar y frente a la escalinata del edificio leyeron un pliego de peticiones para generar nuevos protocolos de atención y evitar más casos de feminicidios.
Los colectivos forcejearon en varios momentos el portón principal, con la intención de derribarlo y obligar a que las autoridades universitarias salieran a atenderlos.
Unos minutos después, el representante jurídico de la UAEM salió para intentar atender a los estudiantes, pero se le condicionó abrir la reja para dialogar.
Sin embargo, las autoridades no cedieron, lo que generó más molestia entre los universitarios.
En reiteradas ocasiones, un grupo de encapuchados intentó derribar las rejas del edificio, mientras personal de seguridad repelía el intento.
Fue hasta después de unos 20 minutos que la autoridad universitaria cedió y se abrió una de las puertas laterales que dan hacia el museo de la Rectoría.
Tras no obtener respuesta directa del rector, Alfredo Barrera Baca, ingresaron al Aula Magna para realizar una asamblea, sin acceso a los medios de comunicación.
De forma histórica, los estudiantes tomaron el edificio para realizar una protesta y realizaron pintas al interior del mismo.
Durante cinco horas permaneció el edificio en manos de los universitarios, quienes desalojaron al personal administrativos y a los docentes.
“Será por tiempo indefinido que estemos aquí”, increparon los colectivos frente a la autoridad que llegó a la hora marcada, pero sin el rector.
Los colectivos aparecieron debajo de los arcos del acceso al edificio con lentes y bufandas para no dar exponer el rostro a la prensa y autoridades.
“Hay infiltrados”, imputaron, “gente de la universidad nos está tomando fotos, si algo nos pasa, los culpamos”.
Otros 20 minutos de diálogo, de pedir y otorgar, que terminó por hacer desistir a los jóvenes.
El edificio quedó vacío, con las cartulinas de “Me dan asco los machos” y “El feminicida eres tú” sobre el piso. Se apagó el hervidero de voces. El viernes, los colectivos volverán a la Rectoría.







