MEXICO, Ene (Xinhua) — La producción de vehículos de México descendió un 0,61 por ciento en 2018, su primer tropiezo en nueve años, en gran medida por un cambio en las líneas de manufactura de las empresas, informó hoy jueves la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

     México fabricó 3 millones 908.139 vehículos en 2018 contra el récord de 3 millones 932.119 unidades, informó por separado el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

     Tan solo en diciembre, la producción de unidades se desplomó en 9,67 por ciento, a 237.677 unidades, detalló el Inegi.

     En una rueda de prensa para analizar las cifras, el presidente de la AMIA, Eduardo Solís, dijo que la menor producción obedece a las modificaciones en las estrategias que hicieron algunos fabricantes, que no detalló.

     «Algunas empresas utilizaron el mes de diciembre para hacer cambios de plataforma de vehículos en producción y eso se refleja en las cifras. Eso afectó no solamente diciembre sino al año», dijo el dirigente.

     Pese a la caída en la producción, los envíos al exterior de México aumentaron en un 6 por ciento en el 2018, para alcanzar un nuevo récord de 3 millones 449.201 unidades.

     En el último mes del año pasado, México exportó 275.045 vehículos ligeros, una subida del 2,33 por ciento frente al mismo mes del año anterior, según el Inegi.

     Gran parte de lo que produce México se exporta a Estados Unidos, su mayor socio en el recién renovado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que incluye también a Canadá.

     La AMIA representa a las filiales en México de las estadounidenses Ford y General Motors; a las japonesas Honda, Mazda, Nissan y Toyota; a las alemanas Audi y Volkswagen, a la coreana Kia y a la fusión italo-estadounidense Fiat Chrysler.

     Solís dijo que, hacia adelante, la industria local enfrenta riesgos de corto plazo debido a la falta de combustible que se está dando en algunas entidades del país por el inicio de un plan del gobierno para combatir el robo de gasolinas.

     «Reconocemos la labor del gobierno para atacar este delito, pero debemos apuntar los efectos nocivos que hay para la industria por varias razones. La más obvia es que los componentes están en riesgo de no llegar a las fábricas», apuntó el dirigente.

     La administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, que asumió el pasado 1 de diciembre, comenzó a finales de ese mes un plan para terminar con el robo de combustibles, el cual ha crecido en los últimos años.

     Sin embargo, la medida ha provocado un desabasto de gasolinas en varias zonas debido a que la transportación de los hidrocarburos se modificó de ductos a vía terrestre, con el fin de terminar con las tomas clandestinas, un fenónemo conocido como «huachicoleo». 

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