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Dar la bienvenida al tiempo. Autora: Pilar Torres Anguiano

Para Mariana Flores

Uno vuelve siempre a los viejos sitios, donde amó la vida.
Canción de las simples cosas. Armando Tejeda

Tómame una foto para que no se me olvide que aquí fui muy feliz. Así le pidió una amiga a su hija, mientras caminaban por una calle en la que vivieron por un tiempo. Tal vez la foto habría pasado desapercibida, pero el comentario la hizo única. Con su anécdota me vino a la mente que, en algunos lugares, se tiene la creencia de que cuando una persona deja este mundo su espíritu regresa a todos los sitios en los que estuvo para “recoger sus pasos”. Siempre se me ha hecho de lo más poético. Así, mientras unas creencias se orientan a honrar la belleza de la vida, dándole la bienvenida al tiempo, otras se obsesionan por dejar algo que prácticamente obligue a los demás a recordar. Por ejemplo, caminando por cualquier ciudad uno se encuentra fuentes, plazas, estatuas, obras públicas… casi todas con sus respectivas placas que indican el nombre del personaje o el periodo del gobierno (municipal, estatal o federal) en el que fue construido.

Lo único constante es el cambio. Creo que, desde Heráclito, lo sabemos. Sin embargo, o tal vez, precisamente por eso la especie humana está obsesionada con la permanencia. Tenemos miedo de ser olvidados. Desde los jóvenes que se emocionan cuando les tocan las golondrinas en su último día de la escuela y se despiden de sus amigos, hasta el anciano que deja su casa de toda la vida para ir a una residencia con otras personas. Nos apegamos no solo a las personas, también a las cosas y a los lugares.

Algunos opinan que esa necesidad de dejar algo es un cierto signo de narcisismo; y qué bueno que exista, porque de alguna manera, gracias a ello existe el arte, las grandes catedrales, las obras monumentales. Un poco de narcisismo y un mucho de sensibilidad… tal característica es fundamental en el arte clásico y moderno: la obra que permanece como un legado para la humanidad. Algunos artistas contemporáneos, en cambio, en su necesidad de reinventar constantemente el proceso creativo, recurren a otras propuestas.

Al respecto, está la obra escultórica del artista inglés Andy Goldsworthy. Durante varios años,  recorrió el mundo realizando esculturas hechas de materiales naturales: hojas, pétalos, piedras, hielo, arena, madera, barro. Una vez terminadas, las dejaba ahí para que el tiempo las interviniera. Evidentemente, algunos materiales desaparecen con rapidez y otros permanecen. En sus piezas vemos los cambios que se muestran con el paso del tiempo que interviene en las obra develando la vida que hay en ellas. En su obra es fundamental la fotografía para llevar un registro de la manera en que la obra se reintegra al paisaje, dejando su presencia en cada sitio con el paso de los años.  Estos registros están publicados en un libro llamado TIEMPO.

Aunque también realiza obras permanentes, dice el artista que prefiere dejar que el tiempo intervenga en sus obras y las habite, de la misma manera que el ser humano lo hace en las calles y edificios.

Martin Heidegger menciona que una de las características fundamentales del ser humano es la de habitar los espacios y que “todo espacio realmente habitado contiene la esencia del concepto de hogar, porque allí se unen la memoria y la tradición”.

Los lugares que habitamos conservan los tesoros del pasado y cuentan nuestra propia historia. Una ciudad es más que sus calles, como un edificio es más que sus paredes; es un depósito de memoria y espíritu. Si alguna vez han regresado a su antigua escuela, al lugar donde vivieron o a la casa de los abuelos, sabrán a qué me refiero.

Algunos dicen que sólo importa el presente, que nunca se debe voltear atrás y otras frases motivacionales que, francamente no comparto del todo. Todos tenemos derecho a olvidar para tener recuerdos nuevos, pero también a las memorias hay que darles vida nueva, para seguir adelante –como una buena película que vemos varias veces y siempre nos muestra cosas distintas–.

La casa de mis abuelos, ahora es un antro en la colonia Condesa. Los chavos se acercan a la barra a pedir un tequila justo donde mi abuelo se sentaba a leer su periódico. Salen a fumar a la terraza y no imaginan que están parados en donde alguna vez estuvieron las macetas de mi abuela llenas de rosas.

Así como el sonido se apoya en el silencio, también el bullicio de la historia se apoya sobre las personas discretas que caminan por las calles y recuerdan en silencio los lugares que han habitado. Corrijo. No tiene por qué ser en silencio, también se vale compartir una fotito en Instagram, faltaba más.

@vasconceliana

Dominadores y dominados. Autor: Ignacio Betancourt

Bandera mexicana
Especial

La complejidad de los comportamientos humanos vuelve casi impredecible la conducta de dominadores y dominados (aunque no siempre). Así como el poder suele desquiciar a los gobernantes, la opresión también puede trastornar a los dominados haciéndolos imaginarse libres sólo siendo dominadores.

Igualmente, quienes acostumbran sentirse superiores a la colectividad por el hecho de gobernar distorsionan peligrosamente su percepción de los entornos, de ahí que lleguen a considerar sus decisiones como lo mejor para la población (o por lo menos para enriquecerse a sí mismos con toda impunidad). Por igual, el oprimido tanto se acostumbra a que todos lo chinguen que llega a considerar como modelo para alcanzar su liberación el abuso impune sobre los demás. Es decir, quiere un cambio para ser él quien oprima (pues es lo que ha observado todo el tiempo). Los modelos contestatarios habrán perdido funcionalidad si se carece de la suficiente autocrítica.

¿Cómo saber si quienes desean transformar un país lo hacen para mejorar sólo ellos mismos? ¿Cómo descubrir si el cambio se requiere nada más para cambiar el nombre del abusador? ¿Cómo contagiar en todos, la necesidad de una transformación a fondo? ¿Cómo convencer de que si no están bien los otros,  los indiferentes tampoco podrán estar bien? Finalmente, la única certeza es aquello de: “por sus frutos los conoceréis”.

Ya no son los tiempos en el que el PRI o el PAN propiciaban y daban por buena una aparente nueva situación política que únicamente existía para permitirles seguir viviendo de la depredación sobre los otros. Hoy que la mayoría comienza a darse cuenta de la importancia de ser la mayoría (sin que ello garantice estar a salvo de equivocaciones), es un momento privilegiado para pensar a México y al mundo de otras maneras y comenzar a cambiar desde dentro, lo que implica transformar lo que nos rodea y además lo que cada ser humano guarda en su interior, todo eso que lo ha configurado a sí mismo como alguien que sólo existe para que lo abusen. Respecto a una realidad que siempre ha resultado opresora el pensamiento también debe cambiar sus estereotipos, implica no solamente modificar lo que nos rodea y la ideas nefastas que sostienen una ideología de la depredación, sino cambiar el interior en cada ciudadano, por lo menos intentando comprender las causas profundas, no aparentes, de la realidad nacional.

Hoy se establece una nueva posibilidad de hacer política, la que las mayorías no habían ejercido desde hace décadas pues el fomento de la inutilidad colectiva así había sido determinado, tanto por Televisa como por los gobiernos y la mayoría de los medios de comunicación, incluso la academia. Hoy, las mayorías mudas y silenciosas han descubierto que tienen voz, aunque por ahora aún sea de manera acotada. Hoy es el tiempo (imagino) de intentar modificaciones no solamente de la realidad exterior sino de nuestra propia subjetividad. El cambio también implica lo invisible, es cualitativo, de ninguna manera es menor el intento requerido para una transformación amplia.

Hasta el silencio cuenta cuando el inconformarse no olvida los agravios. Ya lo dijo el ex presidente asesino, Gustavo Díaz Ordaz: “Todo es posible en la paz”. Y mejor que así sea.

Videocharla astillada. Los grandes capitales presionan a AMLO.

¿Dónde quedaron los adolescentes en el Proyecto de Nación 2018-2024? Autora: Rosalina Romero Gonzaga

Secretaría de Educación Pública
Edificio de la SEP en la calle República de Argentina de la CDMX.

Los grandes ausentes

En el proyecto de nación 2018-2024, dado a conocer en noviembre del año pasado por el ahora virtual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, no se hizo alusión alguna a la educación básica y, en específico, la educación secundaria, salvo referir que se ampliará la cobertura en todos los niveles educativos.

Aunque el documento señalado no representa propiamente un programa educativo, sí contiene las principales líneas y ejes de acción prioritarias para el candidato y ahora próximo presidente de la República. El documento contempla un eje centrado en la inclusión de jóvenes a la educación media superior: “Educación, ciencia, valores y cultura”, en el cual se ha referido a incorporar entre 150,000 y 300,000 jóvenes a las universidades públicas y privadas; crear 100 nuevas universidades1; ofrecer empleo a 300,000 jóvenes, entre otras.2

Adicionalmente, en una entrevista reciente, http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/como-hara-el-gobierno-de-amlo-para-que-no-haya-rechazados-en-las-universidades, Esteban Moctezuma, propuesto para la SEP, propuso “modificar las vocaciones desde la escuela secundaria y media superior” como una medida para reorientar la demanda educativa para vincular a los estudiantes a las áreas más convenientes. ¿Qué estará pensando el futuro secretario? ¿por qué ahora la preocupación por la educación secundaria, cuando se le ha relegado del proyecto de nación 2018-2024?, ¿acaso sólo es importante la educación secundaria para “reorientar las vocaciones” y, en específico, para apoyar la selección y diferenciación de opciones de estudios post-secundarios acordes con las exigencias del mercado mundial, sin preocuparse por la formación y el desarrollo integral de los adolescentes?

Muchos o, quizá, todos los viejos y nuevos problemas, retos y desafíos que enfrenta hoy en día la educación media superior y superior se deben buscar en el abandono sistemático de la educación secundaria.

Desde varios años atrás, las propuestas y recomendaciones de académicos, especialistas y expertos se han dirigido a favorecer una educación general y prolongar la selección de las orientaciones y vocaciones hasta el nivel superior.3 En ese sentido, si se quiere atacar el problema de la falta de oportunidades laborales y académicas para los adolescentes y jóvenes, se debe abordar, primero, los viejos y nuevos problemas que enfrenta la educación básica y, en particular, la educación secundaria.

La crisis de la orientación vocacional

En 1952, la SEP creó el Servicio de Orientación Educativa y Vocacional, con el fin de preparar a los adolescentes de secundaria en las actividades útiles y productivas (en la fábrica, taller, comercio, oficina, campo) que el Estado fomentó para consolidar el desarrollo estabilizador. Aunque se estableció en el currículum, los estudiantes de secundaria recibían una orientación abocada a mantener el disciplinamiento y la obediencia a las normas y códigos escolares. La orientación educativa no sirvió para alcanzar el fin con el que se había creado: apoyar y orientar a los adolescentes en aspectos familiares, personales y, sobre todo, académicos.

En 1982 aparecen los asistentes educativos para apoyar el desarrollo de los estudiantes y en 1984 se introdujo el Sistema Nacional de Orientación Educativa (SNOE) con la finalidad de asesorar a los estudiantes de nivel medio superior de todo el país para elegir adecuadamente su carrera. Sin embargo, por el gran número de estudiantes que asisten a las preparatorias y el limitado tiempo del que disponen los orientadores, no se logró ubicar a los jóvenes en la carrera de su elección.

El gobierno de Carlos Salinas de Gortari implementó el Programa Nacional de Orientación Educativa, 1989-1994, el cual buscó inducir la demanda hacia las opciones de educación media superior conforme a las necesidades del modelo neoliberal. Con Salinas se encauzó la demanda del nivel educativo superior a la modalidad técnica, creando 54 universidades tecnológicas y privadas, Esteban Moctezuma quiere crear 100 nuevas universidades, extraña coincidencia, sin embargo, no se resolvieron los viejos problemas de calidad y equidad. Por el contrario, aumentaron. Los orígenes de las dificultades debemos ubicarlas en la educación básica obligatoria.

La educación secundaria se ha constituido como un espacio de formación de perfiles, debido a la organización por asignaturas que promueve la educación postsecundaria y otras que preparan el camino para el ingreso al mercado laboral. Sin embargo, la formación de los perfiles, materia de la Orientación Educativa, ha estado desdibujada dentro mapa curricular.

Desde la reforma de los planes de estudio de 1993, la Orientación Educativa, tuvo un espacio en el currículo, pero fue sustituida por la asignatura de Formación Cívica y Ética, orientada a aspectos de desarrollo emocional y asistencial. Con la reforma de la educación secundaria en 2006, se introdujo en el currículo la Orientación y Tutoría, la cual se plasmó como acompañamiento, gestión y orientación a los alumnos en su inserción y participación en la vida escolar, sin reconocer plenamente sus necesidades e intereses. Con la articulación curricular, en 2011, se dio preeminencia a la Tutoría y fue eliminada de facto la Orientación Educativa. En el modelo educativo 2017, se ha incorporado la Tutoría dentro del área del desarrollo denominada Educación socioemocional, sin contemplar los componentes de asesoría, acompañamiento y orientación.

Asimismo, la figura del tutor se ha superpuesto con la del asesor y orientador educativo (personal de asistencia educativa), en una suerte de confusión de funciones, todas ellas enfocadas a tareas “remediales” para superar los problemas que los alumnos muestran en el trabajo académico en las diferentes asignaturas y, soslayando la orientación vocacional de los estudiantes bajo una vertiente de potenciar sus experiencias y conocimientos para formarse un pensamiento crítico que les permita tomar mejores decisiones en el presente y para su futuro.

En un entramado socioeducativo donde ha privado la lógica administrativa y burocrática y la orientación ha desaparecido o perdido sentido, ¿cómo modificar las vocaciones de los estudiantes, si la preocupación central en las escuelas secundarias sigue siendo el disciplinamiento y control de los adolescentes. Las consecuencias visibles de esto redundan en el predominio del empleo informal, que se calcula representa 52.5% a 57%.

Transformar la educación secundaria

Si bien a nivel nacional, la cobertura y asistencia a la educación secundaria se ha incrementado progresivamente 96% y 93% respectivamente, la eficiencia terminal es de 87% y el abandono de alrededor del 5%4, sin embargo, aún no se consigue su universalización, el número de adolescentes que dejan truncos sus estudios sigue siendo considerable, ya que cerca del 60% de los adolescentes sigue realizando trabajo no remunerado,5 lo que se traduce en falta de atención, rezago, reprobación y abandono.

El crecimiento y expansión de la matrícula se ha dado en las escuelas secundarias de menor tamaño y con mayor grado de marginación (escuelas con financiamiento privado en localidades rurales (11.7%); escuelas comunitarias (15.6%) y secundarias comunitarias en localidades pequeñas (13.4%),6 mostrando carencias en cuanto a los resultados de aprendizaje, los materiales y métodos educativos, la infraestructura educativa. La universalización de la secundaria corre el riesgo de seguir el rumbo centrado exclusivamente en la expansión y cobertura sin atender seriamente las problemáticas reales de los adolescentes, los intereses, expectativas y necesidades, los contenidos y métodos de enseñanza, por demás obsoletos, y fincar la evaluación en sistemas estandarizados que establecen principios y lineamientos rígidos y homogéneos.

Si hay algo urgente que atender en esta etapa de la transición es el papel y lugar de la educación secundaria dentro del nuevo diseño de los sistemas educativos, ya que representa la antesala de la transición a la educación media superior. Si se desconoce las necesidades, las expectativas, los intereses y las vocaciones de los adolescentes de secundaria, cómo se pretende revertir el rezago y la deserción en la educación media superior cuando las dificultades mayores a las que se enfrentan se presentan en la secundaria. El futuro secretario haría bien en romper con lo instaurado hasta ahora en el gobierno de la educación pública; revisar y trabajar en la transformación y articulación real del subsistema de educación básica y media superior en aras de acabar con el anacronismo de los contenidos curriculares y las formas de enseñar y aprender; acercarse a los maestros, los padres de familia y los estudiantes para identificar sus intereses vocacionales y escolares, ofrecerles asesoría especializada, promover el desarrollo de hábitos de estudio, fortalecer su autoestima, recuperar la Tutoría y la Orientación como práctica y campo de conocimiento que ha forjado estrategias y métodos sociales, clínicos o psicopedagógicos para transitar de una educación instrumental que subordina los intereses individuales a las necesidades y exigencias de la globalización a una educación con sentido humano, donde confluya la convivencia social y el desarrollo personal. Esperemos que en los próximos días el futuro secretario de Educación disipe dudas y tome decisiones acertadas, escuchando a los ciudadanos, a los adolescentes, para transformar, y no maquillar, el rumbo de la educación en México.

rrgonzaga@comunidad.unam.mx

twitter: @rrgonzaga23

Referencias

1 http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/como-hara-el-gobierno-de-amlo-para-que-no-haya-rechazados-en-las-universidades

2 https://lopezobrador.org.mx/2016/11/20/lineamientos-basicos-del-proyecto-alternativo-de-nacion-2018-2024-anuncia-amlo/; https://drive.google.com/file/d/1n2_IWn5Vs2FH9Cs26j_MZPeHuOWB-Jv0/view

3 Caillods, F. (2005), “Las reformas de la educación secundaria en países de Europa”, Seminario Internacional. La escuela media hoy. Desafíos, debates y perspectivas, 202 Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura – OEI. Disponible en:
http://www.oei.org.ar/edumedia/pdfs/T05_Docu6_Lasreformasdelaeducacion_Caillods

BANCO Mundial (2005). “Ampliar oportunidades y construir competencias para los jóvenes. Una nueva agenda para la educación secundaria”. Washington D. C., 302 pág. Disponible en:
http://documentos.bancomundial.org/curated/es/337041468314693189/pdf/34360optmzd0RE101OFFICIAL0USE0ONLY1.pdf

4 INEE (2018). La educación obligatoria en México. Informe 2018, pág. 124. Roberto Rodríguez e Imanol Ordorika. Plan de diez años para desarrollar el sistema educativo nacional, pág. 203

5 Preparar o servir alimentos para su familia; Limpiar su casa, lavar o planchar; Hacer las compras para la comida o la limpieza. INEGI (2015) Encuesta intercensal, México. Disponible en:
http://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/especiales/intercensal/

6 INEE (2018). La educación obligatoria en México. Informe 2018, pág. 104.

Videocharla astillada. ¿Regresan Aristegui y Gutiérrez Vivó a la radio?