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Mirada desencantada | Ovidio Guzmán sigue la estrategia mediática de su padre “El Chapo” Guzmán. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Captura de pantalla.

Por: Ivonne Acuña Murillo

Ovidio Guzmán López, alias “El Ratón”, no solo siguió los pasos de su padre, Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, preso de por vida en la cárcel de ADX Florence, en Colorado, Estados Unidos, desde julio de 2019, en relación con el tráfico de drogas, sino también en materia mediática pues, a todas luces, ha decidido continuar con la misma estrategia. Aún no termina de instalarse en el penal del Altiplano, del que su progenitor escapó, y ya comenzó, vía su abogado, a tratar de generar un impacto positivo dando a conocer a la opinión pública sus necesidades y estado de ánimo.

Alberto Díaz Mendieta, abogado del capo de 32 años de edad, informó a los medios de comunicación que su cliente, el líder de “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa, fue sometido recientemente a una cirugía de estómago por lo que necesita cuidados especiales, entre los que se cuentan: una dieta determinada, medicamentos específicos y la atención de médicos especialistas. Razón por la cual solicitó, al juez de Control Gregorio Salazar Hernández, se autorice que dichos elementos le sean proporcionados por su gente cercana.

¡Faltaba más! ¿Por qué no habría de gozar este famoso delincuente de los privilegios que le puede proveer su condición de millonario en dólares producto de la actividad personal y familiar? Maxime cuando, de acuerdo con Díaz Mendieta, “El Chapito” padece ya de ansiedad y depresión. (César Huerta, “Ovidio “N” necesita medicamentos; padece ansiedad y depresión, asegura su abogado”, La Razón de México, 7 de enero de 2023)

Y no se piense que la petición es simple y llana. Forma parte de una pensada estrategia mediática diseñada no solo para crear sentimientos de compasión en la gente al mostrarle al hijo de “El Chapo” como una persona que sufre y necesita, “como cualquier otra”, sino para obtener un trato preferencial y ciertos privilegios, como aquello de la comida especial. El mismo camino ya fue andado por su padre, Joaquín Guzmán. Baste con retomar algunos ejemplos.

Es prudente comenzar recordando que el mismo Chapo se quejó, en varias ocasiones de las mismas dolencias que “El Chapito”. En marzo de 2021 reclamó, también vía sus abogados, por las porciones pequeñas de comida que le sirven en la cárcel de ADX Florence y que le hacen “quedarse con hambre” (“Todo en inglés y poca comida: ‘El Chapo’ Guzmán se queja por las condiciones “crueles” de su prisión”, Univisión y EFE, 10 de marzo de 2021). En mayo de 2022, fue más extenso y dirigió a los medios un texto de 40 cuartillas, escrito en inglés, idioma que no habla, y firmado como “Joaquín Guzmán L.”, en el cual sostuvo que duerme poco, come mal y sufre mucho.

Textualmente escribió:

Debido al trato recibido ahora yo padezco dolores de cabeza, pérdida de la memoria, calambres musculares, estrés y depresión […] El trato que recibo es cruel e injusto, y me está causando que sufra problemas psicológicos y de salud. He sufrido mucho. Yo rezo para que esta corte (Tribunal Federal de Denver) intervenga. (El “Chapo” Guzmán rompió el silencio: insólitas quejas por la comida y por los “hongos en los pies”, Clarín Internacional, 25 de mayo de 2022).

En el mismo documento, se quejó de haber contraído hongos en las uñas de los pies por compartir un cortaúñas con “otro preso”. Sin embargo, y de manera aparentemente contradictoria, afirmó que: “Estoy descartado de tener cualquier contacto verbal o comunicación con otros presos”, […] No tengo contacto humano, más que cuando los guardias ponen y remueven mis grilletes”. Solo queda suponer que el cortaúñas lo consiguió vía uno de los guardias a quien se lo pidió mientras le ponía o quitaba los grilletes. ¿Es acaso que el “Chapo Guzmán” no tiene para comprar un cortaúñas propio?

No pierde oportunidad “El Chapo” para informar sobre lo que vive y siente buscando la compasión de quien escucha y/o ve, incluso después de haber sido condenado a cadena perpetua más 30 años de prisión por el juez Brian Cogan, del tribunal de Brooklyn (Nueva York), por los múltiples crímenes cometidos, entre estos:  haber introducido más de 150 toneladas de cocaína y otras sustancias ilegales a Estados Unidos y obtener ganancias por miles de millones de dólares; la muerte de decenas de personas; fugarse dos veces de un penal federal; integrar y liderar una organización criminal; cometer 27 violaciones.

El 17 de julio de 2019 declaró haber vivido el día más difícil de su vida, en el marco del juicio que consideró: “Es lo más inhumano que he pasado en mi vida”. Igualmente, aprovechó para agradecer a quienes, a decir de él mismo, le apoyaron durante el proceso legal: “A todas las personas que oraron por mí, esas oraciones me dieron fortaleza para pasar esta tortura que estoy pasando a lo largo de 30 meses” (Redacción, “Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán: lo que dijo el narcotraficante mexicano al ser condenado a cadena perpetua en Estados Unidos”, BBC News Mundo, 17 de julio 2019).

Haciendo tabla rasa de las atrocidades cometidas, por mano propia o por orden suya, “El Chapo” ha sido hábil para mostrarse a sí mismo como la víctima, primero de la persecución gubernamental y encarcelamiento en México, y después de un proceso judicial encaminado a hacerle pagar los delitos cometidos, sumando a los ya mencionados: “Secuestros, asesinatos, decapitaciones, contadas por miles a manos de sus escuadrones de la muerte. Un imperio implacable del miedo para hacer intocable al narco de los narcos.” (“Las 70.000 muertes de “El Chapo”, ¡enemigo público número uno!”, RTVE, 8 de enero 2016). El mismo juez que lo condenó consideró que los crímenes de “El Chapo” fueron de una “maldad avasalladora”.

Al final, denunció haber sido torturado desde que se le extraditó a Estados Unidos y que no se le dio la oportunidad de un segundo juicio. “Aquí no se hizo justicia. Estados Unidos no es mejor que otros países corruptos a los que este país no respeta”, afirmó.

Como ya se dijo, el capo buscaba con estos mensajes y comunicados ante los medios de comunicación no solo la empatía de la opinión pública, sino una mejoría en sus condiciones de internamiento, como dijo abiertamente al leer una breve carta antes de que el juez Cogan dictara sentencia. En esta pidió se suavizaran las condiciones de su encarcelamiento pues:

Me he visto forzado a beber agua no higiénica todos los días, se me ha negado acceso a la luz solar, aire fresco del exterior (el aire de la celda llega sucio pues es filtrado, afirmó) (…) Me duele mi garganta, mi nariz; sufro de dolores de cabeza […] Para poder dormir tengo que tapar mis oídos con papel higiénico […] A mi esposa hasta el día de hoy no se le ha dado el permiso que me visite, no se me ha permitido darle un abrazo (ni a sus niñas) (…) Ha sido una tortura las 24 horas, psicológica, mental, emocional. Es lo más inhumano que he pasado en mi vida. (Isaías Alvarado, “La carta que leyó ‘El Chapo’ sobre su prisión y sin mostrar arrepentimiento: “Es lo más inhumano que he pasado en mi vida”, Univisión Noticias, 17 de julio de 2019).

“Soy un ser humano” le faltó decir a Joaquín Guzmán.

En esta misma línea, hace algunos años tuve oportunidad de ver un video en el que “El Chapo”, sentado en una silla en medio del campo, bajo la sombra de un árbol, según recuerdo, se quejaba amargamente de su vida a “salto de mata”, sin ver a su familia, sin disfrutar del descanso en una buena cama y las comodidades a que estaba acostumbrado. Se le veía descuidado en su arreglo, apesadumbrado, cansado, doliente. Casi, casi se sentía una llamada a compasión y a decir “pobre hombre cuanto sufre”. Me disculpo por no citar referencia alguna pues no logré traer a mi memoria el material en que dicho testimonio tuvo lugar.

Lo que sí se puede corroborar, vía la Red, es el papel protagónico que también desempeñó su madre, la señora María Consuelo Loera Pérez, quien no solo dio entrevistas, sino que escribió cartas y se acercó al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, a saludarlo y agradecerle por sus diligencias para que le fuera permitido visitar a su hijo en Estados Unidos.

En febrero de 2019, durante el llamado “Juicio del Siglo”, en una entrevista para la cadena de televisión Univisión, la mamá de “El Chapo” solicitó al jefe del ejecutivo que intercediera por su hijo. En alguna otra ocasión, le pidió que su hijo fuera traído a un penal en México para que ella pudiera visitarlo.

Un año después, en marzo de 2020, la señora Consuelo envió una carta al presidente de la República solicitando su intervención para que el gobierno de Estados Unidos le concediera una visa humanitaria para visitar a su hijo en prisión.

El domingo 29 de ese mismo mes, la mamá de “El Chapo” tuvo contacto directo con el presidente López Obrador, cuando se encontraba en gira de trabajo en Badiraguato, Sinaloa, pueblo natal de la familia Guzmán Loera, donde supervisó personalmente un tramo carretero en el poblado de La Tuna. En esta ocasión, el primer mandatario tuvo conocimiento de la presencia de la señora Loera y se acercó a saludarla.

Este hecho levantó una serie de críticas y suspicacias en torno a los nexos de López Obrador con el Cartel de Sinaloa, ante lo cual, el primer mandatario aclaró que saludó a la madre del narcotraficante “por cuestiones humanitarias”. “Me dijeron que quería saludarme y es una señora de 92 años. Ya dije, la peste funesta es la corrupción no un adulto mayor que merece todo mi respeto independientemente de quién sea su hijo”. (“Esto dice la carta que entregó la mamá de ‘El Chapo’ a AMLO”, LatinUs, 30 de marzo de 2020).
Son los anteriores tan solo unos ejemplos del despliegue mediático llevado a cabo por “El Chapo” Guzmán, su familia y sus abogados. Dicho esto, se puede afirmar que Ovidio Guzmán López piensa seguir la ruta trazada por su padre en esto de hacerse la víctima en medios de comunicación, para mover a compasión y para conseguir una serie de privilegios y condiciones especiales una vez aprehendido.

Mirada desencantada

No importa lo que haga el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. No importan sus logros o sus aciertos. La oposición política, sus malquerientes, por mejor decir, siempre encontrarán la manera de denostarlo y la captura de Ovidio Guzmán, alias “El Ratón”, no es la excepción. Se comenzó por establecer una relación “innegable” entre su aprehensión y la visita del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden a México, el lunes 9 de enero, en el marco de la X Cumbre de Líderes de América del Norte, reunión que se ha dado en llamar de “Los tres amigos”, México, Estados Unidos, Canadá. Por esta ruta transitaron el expresidente Vicente Fox Quesada, el líder del Partido Acción Nacional (PAN) Marko Cortés, y el político Javier Lozano, entre otros.

Entre esos otros estuvo el senador Emilio Álvarez Icaza, quien incluso afirmó que se trataba de un “regalo para Biden”, para completar diciendo que ojalá hubiera más visitas de Estado para que más capos fueran aprendidos.

La segunda estrategia fue poner en cuestionamiento la capacidad y autonomía de las autoridades mexicanas en la materia, de manera que se asumió que no fue el gobierno mexicano quien en solitario logró la captura del capo, sino que recibió ayuda por parte de la DEA (United States Drug Enforcement Administration) y del gobierno estadunidense. Se buscó hacer crecer esta percepción a pesar de que dicha cooperación fue negada tanto por el presidente de la República como por el mismo gobierno estadunidense y por agentes de la DEA.

El tercer paso fue culpar al gobierno del riesgo que la aprehensión de Ovidio significó para la población, sin tomar en cuenta que durante el operativo no hubo muertes de civiles (efectos colaterales), aunque desafortunadamente fallecieron de 9 militares y 20 narcotraficantes. De manera contradictoria, se criticó al gobierno desde los mismos micrófonos en los que se ha criticado, hasta el hartazgo, la estrategia de “abrazos, no balazos” instrumentada por el presidente López Obrador.

Queda preguntar: ¿quién les entiende?

<em>Ivonne Acuña Murillo.</em><br>
Ivonne Acuña Murillo.

Socióloga feminista, académica de la Universidad Iberoamericana. Analista política experta en sistema político mexicano y género. Autora de más de 250 artículos periodísticos y 25 académicos publicados en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha contribuido al análisis del presente y el futuro de un país que se desgarra en múltiples medios escritos, radiofónicos y televisivos, tanto nacionales como internacionales. X: @ivonneam

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