Los túneles de Culiacán: mito y realidad (por Josué David Piña en Revista Espejo)

Unos dicen que el mismísimo Malverde se paseaba por ellos para infiltrarse a las casas de las familias adineradas de la ciudad.

El tema de los túneles de Culiacán es quizás uno de las leyendas populares que más generan atracción entre los culiacanenses por sus aires de misterioconspiraciones políticas del pasado y una larga lista de situaciones que rayan más en la ficción que en la historia documental.

Unos dicen que el mismísimo Malverde se paseaba por ellos para infiltrarse a las casas de las familias adineradas de la ciudad, otros que los edificios icónicos del centro están interconectados por esta red de pasadizos; otros se remiten hasta la época de la conquista, al decir que eran utilizados por los españoles para refugiarse de los ataques indígenas.

Estos mitos históricos han sido apropiados incluso por cronistas de la localidad que lejos de mostrar documentos fehacientes, se han dedicado a romantizar esas historias con un aire de Indiana Jones.

Recientemente el tema de los túneles fue objeto de debate una vez más en redes sociales luego que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) suspendió una obra en una casa que perteneció a un viejo gobernador, donde claramente se observa una pequeña entrada en forma de arco a base de ladrillos.

Sin bien Servando Rojo, director del INAH-Sinaloa- no descartó que esta entrada en particular sea un túnel, tampoco aclaró los fines concretos de dichos andadores subterráneos.

“Si existen los túneles en la ciudad, de que existen, existen”, declaró.

Aunque inmediatamente mencionó: “Entre la Escuela Libre de Derecho y lo que era el Congreso del Estado, y ahorita es el Archivo Histórico, DICEN que como esa fue casa de Cañedo, por ahí los gobernadores, por ahí se movían”, especuló.

Sobre los supuestos túneles, el mismo Servando Rojo se mostró impreciso sobre la afirmación de la existencia de ellos, señalando que al respecto se tiene mucha información dispersa, recabada más por personas que se han acercado a la institución que por algún documento de primera mano.

Posteriormente, el director del INAH-Sinaloa opinó que seguramente estas obras subterráneas se usaban en las viejas construcciones como drenaje pluvial.

Al respecto, el académico de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Sergio Antonio Valenzuela Escalante, se refirió al último vestigio encontrado que retomó la añeja discusión popular, una construcción ubicada por Donato Guerra, entre Antonio Rosales y Rafael Buelna, en pleno centro de la ciudad de Culiacán.

“Particularmente este arco formaba parte de un sistema para obtener agua por bombeo (mediante bomba de embolo o pistón manual de Fierro Fundido) del área de servicios que formó parte de la residencia del gobernador porfirista Mariano Martínez de Castro. Casa diseñada y construida por el Arq. Luis F. Molina. Justo este sistema estaba detrás de los Servicios Sanitarios, que no sé si los demolieron en estas obras”, indicó.

“Aplicando el sentido común ES EVIDENTE QUE NO SE TRATA DE UN TÚNEL…Un túnel es un ducto profundo, No un Arco hecho de una sola ‘hilada’ de ladrillos”, señaló el académico, quien también ha destacado por realizar cursos y talleres de patrimonio histórico.

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