Los ojos de Chile. Autor: Gaspar Orozco

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Manifestación en Santiago de Chile el 1 noviembre de 2019 denominada "Mujeres de Luto". Foto: Xinhua

El 14 de octubre de 2019 comenzó en Chile un movimiento de protesta, focalizado primero en la capital. Un alza en el transporte público fue el detonante para que, de manera espontánea, el descontento de la gente, comenzando por los estudiantes, se hiciera visible en las calles y el subterráneo de Santiago. La respuesta del gobierno de Sebastián Piñera, que decidió, antes del diálogo y la negociación, la vía cerrada de la represión, no hizo sino avivar y extender al resto del país lo que ya era un movimiento. Se han registrado graves abusos a los derechos humanos por parte de las fuerzas del orden. Entre las tácticas de control y dispersión de disturbios empleadas por parte de carabineros, la policía nacional chilena, destaca la de disparar directamente al rostro y a los ojos de la gente. Esto ha producido, según la Sociedad Chilena de Oftalmología, el número más alto de lesiones oculares registrado en protestas o áreas de conflicto alrededor del mundo: 217, hasta el 15 de noviembre, según el reporte del Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile. Las protestas dejaron al desnudo las injusticias sociales y la desigualdad económica que un sistema neoliberal, con la aplicación de todas sus fórmulas, no ha podido solucionar. Sistema establecido, hay que tenerlo presente, en 1973 mediante un golpe militar que derrocó a un régimen democráticamente electo y estableció una dictadura de 17 años con un historial amplio y documentado de violación sistemática a los derechos humanos. El movimiento de protesta popular ha venido a resquebrajar la imagen, tan elogiada y admirada por algunos por tanto tiempo, de Chile como supuesto modelo exitoso de desarrollo y estabilidad en la región. Tal vez, el lema de las protestas que resume mejor lo que ha pasado y pasa en el país andino se cifra en dos palabras: Chile despertó. Lo sucedido en Chile es parte de las manifestaciones de rechazo mundial a un sistema cada día más insostenible, que atenta contra la vida de las mayorías y contra la supervivencia misma del planeta. Un sistema económico-político que ha demostrado su incapacidad para resolver las necesidades más básicas de una población global que ya no tiene el tiempo, la paciencia y la mansedumbre para canalizar su descontento por vías que no producirán soluciones reales y de fondo.

Los ojos de Chile

Gaspar Orozco

El que pierde los ojos, deja el alma en una prisión oscura,
sin esperanza de ver la luz del sol, lumbrera del mundo.
Son muchos los que aborrecen la oscuridad de la noche,
aunque dure tan poco. ¿Qué harían si la oscuridad
fuera la compañera inseparable de su vida?
Notas, Leonardo daVinci

Al 15 de noviembre de 2019
como resultado de las protestas populares en Chile
de acuerdo al reporte del Instituto Nacional de Derechos Humanos
se registran un total de 1360 personas heridas por disparos
217 personas con lesiones oculares
153 con trauma ocular
La Sociedad Chilena de Oftalmología presenta los siguientes datos:
hasta el 13 de noviembre se registran
193 casos con trauma ocular severo –estallido ocular o herida penetrante–
debido mayormente a heridas por balines
34 pacientes presentaron traumatismo ocular con globo abierto
29 pacientes sufrieron pérdida total del ojo afectado
y en 48.8% de los casos se presentó disminución severa de la visión

Cada ojo guarda una historia secreta de la luz
un hilo en el que está escrito
desde el alba incolora del día cero
hasta la noche larga encerrada en una sola estrella
ahí está dibujado el relámpago del primer cuerpo que se desnudó ante ti
y la brasa del cigarro que compartiste esperando a que llegara el sol
ahí el fulgor de la botella de agua con la luna prisionera
y el brillo de la llovizna sobre las piedras negras del camino
ahí el destello de la fruta dividida entre los testigos de la aurora
ahí el encenderse simultáneo de las lámparas de la ciudad bajo el eclipse
ahí la televisión que proyecta muertos hablando muerte en el filo de la madrugada
ahí el enigma aún indescifrable en el cuello de la paloma
ahí el resplandor del libro abierto
ahí el mar blanco inerte con la isla de sal al fondo del cielo
ahí el cine que se incendia con nuestra película a la mitad de la noche
todas las noches

En las calles de Chile
hoy la policía dispara
directamente a los ojos de la gente
con balines de acero recubierto
perdigones y balas de goma  

Cada ojo cegado
cada ojo sajado por los balines de acero recubierto
          o destrozado por los perdigones o las balas de goma
cada ojo arrancado de su ardiente raíz
queda encendido
detenido en su última imagen
ámbar rojo
          coágulo del tiempo

El ojo que muere
el ojo asesinado
es una medusa herida que deja un rastro fosforescente en el agua
memoria que fluye dentro de la sombra
hasta que alguien la encuentra y la une otra vez a la luz
la luz de todos
en el tiempo inevitable del retorno 

Y las calles se llenarán de luces
las luces de los ojos muertos
               los ojos desaparecidos
los ojos que no olvidamos
las miradas que vuelven
que regresan en nosotros
miradas de los vivos y los muertos
alta marea incandescente nacida de todos los ríos
              viento vivo de luciérnagas venido de todas las tierras
libres en las calles
con su luz su memoria su poder
en el destino y la nitidez
de la hora irrenunciable de la verdad 

15 de noviembre de 2019


Gaspar Orozco es escritor, poeta y diplomático. Ha estado adscrito a los Consulados de México en Nueva York, Los Ángeles y San Diego. Sus más recientes libros son la ediciones bilingües inglés-español de Book of the Peony y español-chino de Juego de Espejos.

Twitter: @radiozhuangzi

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