Los monumentos no sienten pero las policías sí sentimos: Lucero, quien sufrió quemaduras en el rostro durante protestas

Fotos: C4NoticiasMX.

Por Alondra Espinoza de C4NoticiasMX.

Lo que parecía un día más en sus labores durante la marcha del Día Internacional de la Mujer, el pasado 8 de marzo, en la que apoyó para salvaguardar la seguridad de los más de 80 mil asistentes, se convirtió en una pesadilla para Lucero Velasco San Juan, elemento del grupo especial de la Unidad de Policía Metropolitana (U.P.M) Poniente Ciclón, pues durante las agresiones del minoritario grupo de feministas radicales, sufrió una quemadura de segundo grado en la mejilla.

Con una voz decepcionada confesó que ella también entiende las exigencias de las feministas porque igual quiere sentirse segura en las calles y coincide en que los monumentos no sienten los destrozos como a las chicas que asesinan, violan o acosan, pero enfatizó contundentemente que las mujeres policías sí tienen sentimientos y que les duelen las agresiones que les hacen. 

“Yo soy mujer, entonces las entiendo. También quiero respeto, quiero sentirme segura, creo que no hay mujer ahorita en este tiempo que no haya sufrido una agresión o acoso, pero bueno, estoy de acuerdo en que dicen que los monumentos no sienten, pero en nuestro caso ¿por qué a nosotras como policías? Nosotras sí sentimos, nosotras tenemos familia, entonces nosotras sólo estamos haciendo nuestro trabajo y que nos pasen estos accidentes en el trabajo es muy feo”, confesó la uniformada.

Relató que previó a la agresión, el grupo de las elementos de la U.P.M Poniente Ciclón, “estábamos en todo el centro, especialmente en la Avenida Juárez, había mucha gente que se mostraba muy tranquila en su manifestación, ya después llegaron ciertos grupos que eran un poco agresivos conmigo y con la gente, empezaron a aventar botellas, piedras, traían en las manos martillos, tubos”.

Todo comenzó a tornarse difícil en el momento que las feministas lanzaron bombas molotov a las uniformadas que estaban en Palacio Nacional, pues a pesar de que desconoce con exactitud con qué la hirieron, narró que comenzó a sentir un dolor en toda la cara, por lo que fue trasladada a un hospital donde le informaron que tenía una quemadura de segundo grado superficial en su mejilla.

Sin perder su seriedad y amor por su profesión, detalló que actualmente está llevando un tratamiento para sanar su herida y que espera no le quede cicatriz, por lo que debe tener ciertos cuidados específicos para evitar que se infecte y afecte su recuperación.

“Todo depende de que no me dé una infección, debo de tener muchos cuidados y tengo que estar yendo constantemente para que me revisen. Tengo que lavarme la cara, tengo que aplicarme el tratamiento que me mandaron y no debo de exponerme al sol para nada.

Cuando salgo a la calle tengo que tener como un parche en la cara”, detalló Lucero. 

Si bien las agresiones de este grupo pequeño de mujeres resultaron “desesperantes” y le provocaron tristeza, Lucero también reconoció que la mayoría de las chicas que se manifestaron de manera pacífica en el movimiento, las respetaron e incluso algunas se acercaron para abrazarlas y felicitarlas.

“Las que iban tranquilas (…) habían momentos en los que subían a la banqueta y nos abrazaban, nos ofrecían comida, nos decían ‘felicidades, ustedes también son mujeres’, ‘gracias por cuidarnos’, eran muestras de cariño muy agradables. Las otras chicas que llegaban a agredirnos, pues era desesperante porque no les estábamos haciendo nada, somos mujeres y que lleguen estas chicas y que nos insulten, sin que nosotras las provoquemos, sí es muy triste”, confesó. 

De manera más personal, confesó que aunque vive en un núcleo familiar lleno de policías como su papá y su hermano, su mamá ha sacado su instinto protector tras este incidente, debido a que le ha manifestado su temor a que le pase algo, no obstante ella le asegura que ama su trabajo y que los accidentes son parte de sus labores.

“Mi mamá está muy preocupada. Tengo una familia de policías, mi papá es policía, mi hermano tiene 18 años, se acaba de meter también a la policía federal y pues yo, y ahorita que sufrí esta agresión mi mamá se sintió muy preocupada y teme por mi seguridad y le digo que es mi trabajo y que yo soy muy feliz haciendo esto”, contó.

Con información de https://www.c4noticiasmx.com.mx/ autorizada por Carlos Jiménez.

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